sábado, 30 de julio de 1983

Compás de espera para la Biblioteca Pública de Toledo



Compás de espera para la Biblioteca Pública de Toledo*


              Indudablemente es positivo  el gesto de la Dirección General del Libro, y Bibliotecas de llamar a un comité de defensores de la Biblioteca Pública toledana. Pero absolutizar el  valor de esa acogida sería engañoso.
               Frente a la inaccesibilidad del Iltmo. Tusell hace varios años, Jaime Salinas ha reconocido explícitamente la importancia de que un grupo de ciudadanos levante una campaña de proporciones al parecer inusitadas y clame pidiendo soluciones para una Biblioteca. Y como en este país “el que no llora, no mama”, mostraba el Director General su deseo de que hubiese otros muchos como los locos miembros de este Comité en la confianza de que bastante mayor sería la atención que desde el Gobierno se prestaría al sector bibliotecario.
               El encuentro entre el Comité Permanente de Apoyo a la Biblioteca de Toledo y los representantes ministeriales no sirvió para conseguir la apertura de la Biblioteca pero sí para determinar algunas responsabilidades y aclarar ciertas posturas ante el problema de la ampliación de nuestro máximo centro bibliográfico.
               Porque, con ese común denominador de la preocupación por nuestra biblioteca, esos dos eran los aspectos concretos para los que exigíamos aclaración: el cierre de la biblioteca y el proyecto de ampliación de ésta, en base a la división del convento de Santa Fe.

Tras las promesas de apertura, la biblioteca permanece cerrada

               De la cordial y sincera entrevista de casi tres horas de duración, este Comité pudo constatar la absoluta responsabilidad/culpabilidad de la Dirección General en el cierre de nuestra biblioteca. Y esto es un hecho gravísimo: sin buscar soluciones alternativas, Madrid dejó a los ciudadanos toledanos sin servicio bibliotecario con una ligereza pasmosa. Que el traslado de los 36.000 volúmenes de la Colección Borbón-Lorenzana había que hacerlo –dada la precaria situación del edificio de la calle Cervantes- nadie lo pone en duda; pero que ello se hiciese a costa de la privación de la lectura y la información, hace que pongamos serios reparos a la sensibilidad cultural de los encargados ministeriales de velar por el libro y las bibliotecas.
               En el encuentro se reconoció que la solución podía haber sido situar la totalidad de los volúmenes en la capilla del convento de Santa Fe. Incluso el Ministerio había dado previamente orden a la directora del Museo de Santa Cruz de quitar de esa dependencia unas vitrinas utilizadas en una exposición de cerámica. Al final, faltó autoridad y se prefirió dejar a los toledanos sin acceso al libro antes que enfrentarse al Museo (?)
               Hubo otra cuestión pintoresca: la directora de la Biblioteca tenía solicitados desde hacía meses los créditos necesarios para acondicionar unas salas de Santa Fe para biblioteca infantil (en previsión de que en la actual sala infantil se colocarían parte de los volúmenes de la Colección Borbón-Lorenzana traladados). La Subdirectora General de Bibliotecas, Alicia Girón, profirió quejas contra la Administración, que “es tan lenta y había impedido la realización de esas obras”. Lo curioso es que había olvidado que ella era también Administración y, por tanto, corresponsable de esa lentitud y esa falta de instalaciones bibliotecarias para los niños.
               Sin atreverse a dar fecha, el Ministerio siguió diciendo que la biblioteca se abrirá en quince días “más o menos”. Ya son cuatro meses los que lleva cerrada y resaltamos que, cuando se abra, los niños, que son lo que más necesitan la biblioteca para adquirir hábitos lectores y a los que más perjudica el cierre por la ruptura del ritmo lector, seguirán sin esperanza de poder reanudar las consultas o el préstamo de libros en la biblioteca toledana.
               Este Comité, exceptuando sus numerosas declaraciones en emisoras de radio, ha preferido guardar silencio en la prensa durante un tiempo prudencial. Veinte días después de la entrevista, la Biblioteca permanece cerrada a cal y canto y nos vemos obligados a entonar nuestra protesta.
La futura ampliación de las instalaciones bibliotecarias
               Sobre el proyecto de división de Santa Fe para ampliar Biblioteca y Museo, se ha escrito mucho. Quizá demasiado. Numerosos artículos en prensa, polémicas y actitudes dictatoriales de antiguas autoridades ministeriales han conformado la historia reciente de una biblioteca que nació incapacitada para su crecimiento natural. No faltó tampoco la oposición de la izquierda, materializada en un momento en un comunicado de CC.OO en contra de la división del convento y una interpelación del senador socialista al Gobierno en idéntico sentido. A distintos niveles, el contencioso Biblioteca-Museo fue politizado al máximo, y siempre se dijo que el rojerío apoyaba a la biblioteca y la derecha (UCD, Opus,... ) al Museo. Evidentemente, se trata de una clasificación simplista, pero que tiene su parte de razón. El hecho, además, de que el concejal del P.C.E., Luis Alfredo Béjar defendiera en el Ayuntamiento que la totalidad del convento se destinase a ampliación de los servicios de la Biblioteca –apoyando así la moción de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas- fue otro ingrediente más de la creciente politización del tema.
               Esta ha sido una de las cuestiones que recordamos al Director General del Libro y Biblioteca en la entrevista del 2 de julio. ¿Por qué el PSOE, hoy en el poder, se desdice de su postura anterior y asume sin la más mínima autocrítica el proyecto Tusell?
               Desde hace unos días obran en nuestro poder los planos de Santa Fe, con el anteproyecto sobre la distribución de los servicios destinados a Biblioteca y Museo. No es momento ahora de presentar las graves deficiencias que observamos en el mismo de cara a que sea válido a corto, medio o largo plazo. En su día lo haremos, tras su estudio exhaustivo. Pero sí queremos afirmar rotundamente que con las instalaciones que se proyectan, Toledo volverá a hipotecar seriamente el futuro bibliotecario e informativo. Sin duda que todo lo que se construye viene a significar alguna mejora y una aportación; pero cuando se observan con certeza las deficiencias estructurales que el nuevo  centro tendrá y las limitaciones para su crecimiento, no podemos por menos que echarnos a temblar.
               Nos preocupa también el empecinamiento de que la división en intocable. “Bellas Artes exige la parte museable” –nos dijeron- . Incluso llegó a afirmarse que sólo la capilla de Belén y el ábside eran monumento histórico nacional; no así el resto del edificio (en el que hay que destacar un magnifico artesonado pintado del siglo XV y unas yeserías del siglo XVI). Luego llegó la contradicción -el Ministerio  querría adquirir todo el edificio para biblioteca, pero los problemas económicos...- Y entonces recordamos que ya el Ministerio estuvo dispuesto en la época de Tusell (ante la oposición al proyecto de división de Santa Fe que se dio en 1981) a acondicionar el monasterio de San Pedro Mártir para biblioteca, financiando el costo de esa adaptación. Ya entonces alguno de nosotros dijo que si bien era una solución aberrante para la biblioteca era una medida óptima para el museo, que se podía desdoblar en dos vertientes y trasladar a San Pedro Mártir la parte arqueológica.
               Creemos que no está existiendo clarividencia. Estamos ante la oportunidad histórica de dotar a Toledo de unas instalaciones informativo-culturales decisivas, y sin embargo da la sensación de que vuelve a no planificarse cara al futuro; la falta de ilusión por conseguir un edificio válido al menos para los próximos veinte años indican una cierta tacañería de principios al pensar que los problemas con que cuentan las bibliotecas hoy no se va a solucionar en gran parte con un gobierno socialista en el poder, que debe poner en el libro y la cultura las máximas esperanzas de transformación de nuestra sociedad. Pero esta pobreza planificadora no afecta sólo a la biblioteca: también el museo de Santa Cruz padecerá el lastre de la falta de visión. El Museo, que lo es fundamentalmente de Bellas Artes, a la larga no va tampoco con este pedazo de tarta del edificio de Santa Fe a solucionar sus necesidades de espacio. Y cuando una autoridad tan eminente como el profesor Máximo Martín Aguado recuerda que Toledo perdió la posibilidad de tener un gran museo arqueológico, es nuestra obligación decir que Santa Cruz seguirá siendo un mediocre museo arqueológico, sin posibilidad de adaptarlo –en sus actuales y futuras instalaciones de Santa fe- para convertirlo en un museo moderno, con las condiciones pedagógico-didácticas que la museología actual reclama para estos centros educativos. Cuando San Pedro Mártir atraviesa una preocupante situación de deterioro, debemos recordar otra moción de la Academia toledana en la que esta institución solicitó la instalación allí del nuevo Museo Arqueológico toledano, con espacio suficiente y válido a largo plazo para concebir un museo modélico.

La responsabilidad es del  Ministerio de Cultura

               Desde las sucesivas direcciones generales de bibliotecas –la de UCD de Tusell y la del PSOE de Salinas- se ha pretendido hacer creer a la opinión pública que si carecemos de biblioteca o si el proyecto de ampliación de ésta permanece paralizado es por culpa de los protestones de turno. Ante esa postura tan poco realista y escasamente ética, volvemos a manifestar que este Comité está compuesto por ciudadanos que no tienen ninguna capacidad decisoria, ni siquiera de gestión. En un gesto que ya hemos valorado suficientemente, fuimos llamados a Madrid para infomarnos y ser convencidos de lo que Toledo iba a ganar con este proyecto, incluso –según se dijo allí- a costa de dejar a otras provincias sin consignación presupuestaria para nuevas inversiones. Con la mayor seriedad del mundo, y ante la posibilidad de que todas las provincias españolas vean en Toledo la culpable de sus desdichas bibliotecarias, afirmamos que es preferible sacrificar a nuestra tierra en una cosa más que no enemistarnos con el resto del país, máxime cuando esas cuantiosas inversiones se van a hacer  sin la certeza de que constituyan una solución para la privilegiada Toledo. Por tanto, la responsabilidad de si se amplían o no la biblioteca y el museo; y de si se tarda más o menos en la realización de esas obras, será exclusivamente del Ministerio de Cultura. Y, evidentemente, el cómo se haga (bien o mal, con perspectiva de futuro o como una solución muerta antes de nacer) será igualmente responsabilidad de las autoridades ministeriales. Así lo dijimos claramente en Madrid y hoy volvemos a recordarlo. Nosotros, en todo caso, seremos espectadores de cuanto suceda y ciudadanos con derecho a opinar y a denunciar si fuera preciso unas soluciones que en nada cambiarán el presente culturalmente mortecino de esta ciudad.
               Uno de los máximos retos del P.S.O.E. es el del libro y las bibliotecas. Si existe suficiente convicción política de que la lectura es importante en este país, se invertirá en ese terreno. Si no es así, seguiremos hablando de las dificultades económicas, que a veces ya suenan a eterna excusa. Ley de Bibliotecas, creación de bibliotecas en las localidades mayores de 3.000 habitantes, bibliotecas modélicas en las capitales de provincia, con arreglo a las normas de la I.F.L.A.; e impulso de la actividad editorial a través de crecientes adquisiciones de libros con destino a las bibliotecas públicas, son algunas de las promesas del equipo del señor Salinas. Deseamos que todo el Gabinete asuma este proyecto y no pierdan la ocasión de sentar un mal precedente en Toledo. Porque si es verdad que ahora hay escaso presupuesto para adquirir libros, cuando el cambio sea realidad la nueva biblioteca de Toledo (la que se cree en Santa Fe) quizá ya tenga que ir pensando en otra ampliación para poder acoger los miles de volúmenes que tendrán la posibilidad de ingresar en nuestro centro bibliográfico y convertirse así en privilegiados compañeros de los 100.000 volúmenes que legaran los cardenales Borbón y Lorenzana, los 20.000 del fondo Malagón Barceló, los 10.000 de temática toledana y los adquiridos a lo largo de su historia por la biblioteca pública de esta ciudad.
               Hacemos un llamamiento a la meditación y abrimos un compás de espera.


* La Voz del Tajo (30-7-1983), pag. 2. Redacté este artículo, que apareció publicado y firmado por el Comité Permanente de Apoyo a la Biblioteca Pública. Recogido en el libro Combates por la biblioteca pública en España, págs. 243-247.

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