miércoles, 1 de junio de 2016

¿Una política de Estado en Bibliotecas Públicas?

¿Una política de Estado en Bibliotecas Públicas?

           ¿Pero hay alguien pensando en una política de Estado en materia de bibliotecas públicas? Desde luego nadie habla de ello, y es tan importante como en el ámbito de la Educación, la Sanidad, los Servicios Sociales…Ahora, a las puertas de una nueva edición de las Elecciones Generales, me permito recordar a los partidos políticos que las bibliotecas públicas también existen.
Las bibliotecas son lugares maravillosos, que tienen su mayor fortaleza en los ciudadanos que las visitan: en 2014 eran socios de una biblioteca pública 16.080.515 personas, lo que supone que el 34,49 % de los españoles es socio. A pesar de los recortes, desde 2010 ha crecido este indicador en casi un 6%. Ello muestra la necesidad de este servicio público que es esencial y además gratuito para los ciudadanos, porque se financia con los impuestos de todos. Las bibliotecas españolas recibieron ese año un total de 109.061.703 visitantes. No hace falta recordar que las bibliotecas no sólo son lugares de libertad, de valores, de debate, de encuentro, de fortaleza democrática, de solidaridad, de cultura, de información, de educación permanente…Es que, además, a las bibliotecas, al contrario de lo que sucede con nuestra visita a un hospital o un centro de educación obligatoria, vamos libremente. Y estas cifras son realmente espectaculares.
Pero a pesar de los indudables avances experimentados en España, las bibliotecas españolas no acaban de incorporarse de forma generalizada a los servicios que deben prestar para que constituyan realmente la puerta democrática para acceder a la Sociedad de la Información para todos los ciudadanos españoles. Desde los inicios de los años ochenta del siglo XX clamé por una Ley de Coordinación Bibliotecaria que sirviese de marco para el desarrollo de los servicios públicos de lectura e información en todo el país. Cuando, por fin, se planteó esa Ley estatal, mostré una esperanza que pronto derivaría en frustración: se aprobó y entró en vigor la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, pero no resolvió ninguno de los problemas prácticos que nos preocupaban a los que habíamos clamado por esa Ley. Es una Ley que señala vías de cooperación, a través fundamentalmente del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, pero no aborda la imprescindible y obligada coordinación en la que debieran trabajar los sistemas bibliotecarios de nuestro país. La Ley recogió principios pero no concretó estándares de servicio público ni responsabilidades de financiación. Como he escrito reiteradas veces, fue una oportunidad perdida.
A finales de enero de 2006 publiqué un artículo periodístico con el mismo título del que ahora escribo, pero sin interrogantes, y apenas un año más tarde disponíamos de la Ley. Una década después, no sólo no ha mejorado la situación sino que la crisis económica ha motivado una parálisis de muchas bibliotecas y un importante descenso presupuestario que no tiene parangón con el que han tenido otros ámbitos de los servicios públicos. A las desigualdades padecidas por los ciudadanos por razón de su localidad o región de residencia, se han sumado el cierre de algunas bibliotecas, la falta de presupuestos para adquisiciones de libros y audiovisuales en las bibliotecas, la paralización de las inversiones y la preocupante situación de buena parte de los profesionales, especialmente en bibliotecas de municipios pequeños. Por supuesto, no se ha resuelto tampoco el problema histórico de los ciudadanos que carecen de servicios bibliotecarios por el “delito” de vivir en localidades menores de 5.000 habitantes, aunque en regiones como en Castilla-La Mancha siempre trabajamos con la idea de universalizar este servicio a todos los habitantes y en la legislación y programas trabajamos en la línea de que dispongan de biblioteca pública todos los pueblos mayores de 1.000 habitantes y los mejores que estuviesen dispuestos a financiar ese servicio.
En 2014, un total de 2.995 municipios españoles carecen de cualquier tipo de acceso a servicios de biblioteca pública, que supone sólo un 3,22% de la población pero que corresponde al 37% de los municipios españoles. Es decir, que apenas el 63% de los municipios de nuestro país cuenta con un algún servicio de biblioteca pública. Aunque los españoles no pueden sufrir discriminación en razón de su residencia, no hay un plan para ofrecer servicios bibliotecarios a los municipios pequeños. La alternativa son los bibliobuses, pero no todas las regiones están dispuestos a asumir un servicio pensado para esas localidades que no pueden disponen de biblioteca fija. Podemos afirmar que  a los españoles de los pequeños municipios se les niega el derecho a leer y a la información.
Además, aunque se considere que una ciudad tiene cubierto el servicio porque exista una biblioteca para 50.000, 70.000 o incluso más habitantes, no podemos aceptar esta hipocresía estadística. Nadie acepta que una localidad de esa población disponga sólo de un único Instituto de Bachillerato, un único Centro de Salud…Cosa que en bibliotecas es bastante corriente.   Estas localidades deberían tener una verdadera Red de Lectura Pública que atienda a los ciudadanos de los distintos barrios, con horarios amplios y una plantilla suficiente y adecuada de profesionales, y muchas veces cuentan sólo con una biblioteca. Al faltar las obligaciones legales precisas, encontramos ciudades con planes modélicos de desarrollo del servicio de biblioteca pública junto a casos verdaderamente dramáticos en bastantes ciudades españolas.
Otros indicadores son expresivos también de desigualdad: en cuanto a colecciones la media nacional es de de 1,81 libros u otros soportes por habitante. Los mejores datos corresponden a Navarra (3,38) y Castilla-La Mancha (3,09), mientras que las comunidades más deficitarias son Canarias (1,17), Madrid (1,20), Murcia (1,27) y Andalucía (1,29).
Hay también desigualdad entre regiones en el número de bibliotecas. Si consideramos el indicador “Habitantes por biblioteca”, las comunidades autónomas con mejor situación y que están a la cabeza en el país son Extremadura (que tiene una biblioteca por cada 2.471 habitantes) y Castilla-La Mancha (una biblioteca por cada 3.764 habitantes). En el polo opuesto están Madrid (una biblioteca por 29.102 habitantes), Cataluña (una biblioteca por 20.943 habitantes), La Rioja (una biblioteca por 14.042 habitantes) y Murcia (una biblioteca por 13.126 habitantes). En otro indicador, “Puestos de lectura por 1.000 habitantes”, figura a la cabeza Castilla-La Mancha (con 13,35 puestos por cada 1.000 habitantes), seguido por Extremadura (12,13) y Navarra (8,90). En los peores puestos en este indicador están Cataluña (3,80), Madrid (4,11) y Canarias (4,16).
Respecto al gasto corriente total en bibliotecas por habitante -que incluye personal, instalaciones, colecciones bibliotecarias, automatización y actividades- la media nacional es verdaderamente ridícula: 9,32 euros/habitante. Están a la cabeza País Vasco (17,23), Cataluña (13,53) y Castilla-La Mancha (12,87 euros), mientras que las regiones que están en el furgón de cola son: Baleares (4,14), Andalucía (5,63) y Murcia (6,25 euros). Este desigual gasto, sitúa a regiones tradicionalmente ricas junto a otras con PIB muy bajos como, Castilla-La Mancha, a la cabeza en algunos de los indicadores, signo de políticas estables y de decidido apoyo a las bibliotecas municipales, frente a Comunidades en las que los municipios no han gozado de similares apoyos de su correspondiente Administración Autonómica.
El gasto en adquisición de colecciones es también significativo, y se ha reducido considerablemente en los últimos años: la media es verdaderamente lamentable: 0,56 euros/habitante. País Vasco figura a la cabeza con 1,29 frente a 0,16 de Andalucía, 0,18 de Canarias o 0,23 de Murcia.
El mayor gasto en bibliotecas se corresponde con unas bibliotecas más dinámicas y con mejores servicios. Así, por ejemplo, si analizamos las actividades culturales de las bibliotecas, si cogemos el indicador “Actividades organizadas por las bibliotecas por 1.000 habitantes”, con una media nacional de 3,84 actividades, están en los puestos más altos Castilla-La Mancha (15,55), Cataluña (6,73), Asturias (4,84) y Castilla y León (3,65) frente a Comunidad Valenciana (0,17), Canarias y Baleares (con 1,61), Murcia (1,92) y País Vasco (2,25). Pero junto a los presupuestos, sin duda el mayor factor de éxito y dinamismo de una biblioteca lo consiguen los profesionales. Por cierto, es sorprendente la capacidad de los bibliotecarios de tantísimas pequeñas bibliotecas que con su dedicación, imaginación y complicidad con la sociedad consiguen que esos centros sean verdaderamente ejemplares.

 En resumen, y para no seguir enumerando más datos, culmino diciendo que estos indicadores son preocupantes pero me parece más grave la falta de una política de Estado para afrontar el reto de las bibliotecas públicas en la actual Sociedad de la Información y el Conocimiento. La Constitución Española reconoce el “acceso a la cultura” como un derecho de todos los españoles (art.  44) y también el derecho a “recibir libremente información veraz” (art. 20.1.d) o, genéricamente, el “derecho a la educación” (art. 27); y  estos tres pilares que constituyen la misión de la biblioteca pública (cultura, información y educación permanente) no han logrado convertirse jurídicamente en un  derecho que revierta en la universalización o democratización del acceso de los españoles a servicios de biblioteca pública.
            Me declaro defensor del Estado de las Autonomías, pero reconozco y valoro el papel que tiene el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en esta tarea; nuestra Constitución dejó muy clara la resolución de estas desigualdades: “El Estado tiene competencia exclusiva sobre…la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos…” (art. 149.1.1ª), que incluso “… podrá dictar leyes que establezcan los principios necesarios para armonizar las disposiciones normativas de las Comunidades Autónomas, aun en el caso de materias atribuidas a la competencia de éstas, cuando así lo exija el interés general…” (art. 150.3). Estamos, pues, ante un problema que no compete sólo a las Comunidades Autónomas. La biblioteca pública es un derecho de todos los ciudadanos, y al Estado corresponde abordar un plan coordinado con los gobiernos autonómicos que garantice este derecho al conjunto de la población española.

       Sin duda ha habido regiones que han sido más democratizadoras de este derecho y situaron en 2.000 e incluso en 1.000 habitantes la frontera para que el municipio contase con biblioteca pública. Leyes autonómicas más avanzadas, planes bibliotecarios más progresistas y programas regionales de apoyo financiero o técnico para el desarrollo de bibliotecas públicas municipales, han sido los factores diferenciadores que han articulado un mapa bibliotecario muy desigual de unas regiones a otras y entre unos municipios y otros.
          En 2004 publiqué un artículo que titulé “Derecho a no leer” y que concluía con un texto dirigido a la clase política y a la sociedad en general. Voy a recordarlo ahora, en vísperas de las Elecciones Generales: “Una de las virtudes de la democracia es que los mediocres y quienes no desempeñan correctamente su cargo público suelen sufrir un varapalo de los ciudadanos en las siguientes elecciones. Por ello… un consejo: no voten a quienes desdeñan la biblioteca pública; no apoyen a quienes teniendo responsabilidades en las políticas culturales consideran que la biblioteca pública es un servicio que no precisa recursos y que es un lujo que no puede estar al alcance de todos los ciudadanos. Vamos, que quienes no creen en la biblioteca pública se alejen de responsabilidades públicas que no se merecen… “

jueves, 19 de mayo de 2016

Pasión por leer, pasión por crear

Pasión por leer, pasión por crear
Ana Isabel López-Casero, directora de la Fundación Caja Rural de CLM
Juan Sánchez Sánchez, director de la Biblioteca de CLM

La Fundación de la Caja Rural y la Biblioteca Regional tenemos una misma pasión: las personas de Castilla-La Mancha. Pasión por sembrar solidaridad, por abrir caminos de encuentro entre los ciudadanos, por mejorar nuestra sociedad, por avanzar en criterios de justicia, por democratizar el acceso a la información y la cultura, por trabajar en una educación permanente y un ocio positivo, por convertir la cultura en motor de desarrollo social y económico de nuestra  tierra... Podríamos resumir esos objetivos en uno: pasión por crear. En la Biblioteca de Castilla-La Mancha  se trabaja en la estrategia de promover y afianzar alianzas y una de ellas, muy importante, es la establecida con la Fundación Caja Rural de Castilla-La Mancha para poner en marcha uno de los programas más emblemáticos: “Pasión por leer, pasión por crear”. Ambas entidades tenemos como objetivo servir a los ciudadanos de nuestra región y somos cómplices en un proyecto esencial: conseguir que escritores, fotógrafos, músicos y pintores tengan un espacio para ser, para crear y para poner su objetivo creativo en el libro, la lectura y las bibliotecas, como un modo crucial de incrementar la presencia pública de las bibliotecas en la sociedad.
Esta alianza se materializó por primera vez el  año 2013 con la firma de un convenio de colaboración entre ambas Instituciones. Así nació el  programa  “Pasión por leer”, un programa cultural  por el que se convocaron premios para seis certámenes (relato para adultos, relato para jóvenes, fotografía, pintura rápida y composición musical), todos con el tema obligado de las bibliotecas, la lectura y los valores de estos centros. Esta iniciativa realizada con mecenazgo y con ámbito internacional formó parte en aquel año del programa de la Biblioteca de Castilla-La Mancha con motivo de la celebración de su XV Aniversario (1998-2013).
Tras el éxito de esa convocatoria, la Fundación y la Biblioteca comprobamos la eficacia de la colaboración público-privada en iniciativas culturales y apostamos por hacer crecer esta alianza para desarrollar programas culturales para toda la región. Por ello, un nuevo convenio dio continuidad al programa para el curso 2014-2015, en este caso centrado ahora en la propia Comunidad Autónoma y con un cambio en la denominación del programa, pasándose a llamar  “Pasión por crear”, pues al incluir acciones literarias, artísticas y musicales parecía más conveniente un “contenedor” más genérico. Aún así, decidimos conservar la personalidad de cada uno de los certámenes del programa con su nombre propio, en claro homenaje a las disciplinas artísticas que conforman el programa. De esta manera el certamen de relato breve  se siguió llamado “Pasión por leer”, con  modalidades para adultos y para jóvenes; el de composición musical conservó su denominación “En clave 15”; el  certamen de fotografía “Objetivo 15: 2014” y los certámenes  de pintura rápida “Toledo desde el cielo de la biblioteca”, también con modalidades para adultos y para jóvenes.
La ilusión de ambas instituciones por rendir un merecido homenaje a los participantes y ganadores de los certámenes nos ha llevado a editar el  volumen “Pasión por leer, pasión por crear”, que recoge las obras premiadas en la primera edición (canciones, relatos, fotografías y obras pictóricas), incluyéndose un CD que contiene las tres canciones ganadoras. Para tantos usuarios que aman las bibliotecas, este volumen ofrece historias, imágenes y canciones que tienen como protagonistas libros, lectores, lecturas y bibliotecas públicas.
Hemos querido seguir creciendo y poniendo nuestro grano de arena para construir un programa inspirador para todos. En la tercera edición del programa se ha ampliado a niños para que participen en los certámenes de relato infantil ilustrado. De este modo, son ya siete los certámenes desarrollados, para los distintos tipos de públicos, con una participación de unos 1.700 creadores procedentes de toda España y de numerosos países. Y este viernes, 20 de mayo el Alcázar de Toledo (la propia Biblioteca y el auditorio del Museo del Ejército) acogerá una gran fiesta de la creación cultural con el concierto de la final del certamen de composición musical, apertura de las exposiciones de las obras finalistas de los certámenes de Pintura y  Fotografía, y el acto de entrega de premios  de todos los certámenes, en los que participará una verdadera selección de apasionados por la cultura y el arte.
Las bibliotecas son para todos los públicos, para todos los ciudadanos; por ello nos resulta muy importante que escritores, fotógrafos, músicos y otros artistas creen obras que tengan como objetivo asuntos relacionados o desarrollados en las bibliotecas o que muestren imágenes cotidianas de personas leyendo o participando en iniciativas de las bibliotecas. Con las fotografías seleccionadas se organiza una exposición que caminará de forma itinerante por las bibliotecas de la región. Y esperamos que las canciones galardonadas sirvan también para que las bibliotecas estén más presentes y más cerca de los ciudadanos.
Sin duda hay centenares de certámenes literarios, fotográficos, artísticos e incluso musicales. Pero estos que convocan la Biblioteca de Castilla-La Mancha y la Fundación de la Caja Rural de CLM son muy peculiares: creadores y artistas convertidos en propagandistas y defensores de la lectura y las bibliotecas.


sábado, 7 de mayo de 2016

Pregón inaugural de la XI Feria del Libro de Toledo.




Buenos días.
Estamos en la plaza de Zocodover de Toledo, el corazón de la ciudad, que durante unos días se convertirá en ágora y corazón de los libros gracias a esta nueva edición de la Feria del Libro de Toledo.
Los libros tienen que estar en los hogares, en los centros educativos y socioculturales, en la calle, en las bibliotecas…Gracias a libreros, editores e instituciones, los libros han salido de sus estanterías y han volado a esta plaza para visibilizar que necesitamos libros en nuestras vidas. Agradezco la deferencia que han tenido conmigo de encargarme que pronuncie este pregón inaugural de la feria, apenas a cien metros del edificio de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que quiere ser corazón de la vida cultural y ciudadana y que atesora libros, audiovisuales y palabras y constituye un verdadero templo del saber, del encuentro, de la convivencia, de la solidaridad, de la esperanza. Las bibliotecas son la puerta democrática de acceso a la información y a la cultura y nuestra biblioteca desea ser la casa de todos los ciudadanos. Esta biblioteca, junto a las bibliotecas públicas municipales, son la garantía del servicio bibliotecario a los toledanos, que tienen derecho a leer y a disfrutar con los servicios que ofrecen las bibliotecas.
Esta Undécima edición de la Feria recuerda al gran poeta Federico García Lorca, que se desvivió para que en su pueblo natal, Fuente Vaqueros, se crease una biblioteca pública y pronunció uno de los discursos más reproducidos y que se conoce con el título de Medio pan y un libro. Los poetas mueven a los pueblos y por eso está bien que se recuerde a uno de los grandes escritores de nuestro país. Es verdad que este año, por distintas circunstancias, recordamos también a Cervantes, Cela y Buero Vallejo.
Lorca decía en su alocución:
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí…a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.”

Estas palabras, escritas en 1931, siguen tremendamente vigentes. ¡Cuántas veces recriminamos a nuestros políticos que en los discursos de investidura, en los presupuestos, en sus programas electorales, no tengan presente la cultura! Por desgracia la cultura no suele ser una prioridad de los gobernantes. Pero para ser justo, esta alcaldesa prioriza estar en este acto de amor al Libro y ha reiterado su presencia en la Biblioteca Regional en numerosas ocasiones; es decir, que también hay gobernantes que piensan en clave de cultura. Ahora tendremos unas nuevas elecciones generales. Y desde este marco incomparable tengo que pedir alto y claro a todos los partidos que piensen en los ciudadanos y que, en el caso de la cultura, apuesten por programas vinculados a las bibliotecas públicas, a la lectura, en potenciar los hábitos lectores. ¡No votaré a ningún partido que no tenga entre sus prioridades los servicios bibliotecarios!
Y seguía diciendo Federico García Lorca:

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 
¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.”

En nuestro tiempo, hay personas, entre ellos bastantes políticos, que piensan que con internet las bibliotecas ya no son tan necesarias y que no se precisan bibliotecarios. Y yo proclamo que no es cierto: ¡Necesitamos leer para ser ciudadanos críticos, para participar de forma activa en nuestra sociedad, para colaborar en construir el bien común, para intentar que la sociedad civil no se resigne a ejercer sólo sus responsabilidades depositando el voto cada cuatro años! Necesitamos libros, información, ideas, debate, proyectos, y para ello las librerías y las bibliotecas son los buques insignias para conseguir una sociedad más lectora y más autocrítica. Tenemos que impregnar a niños y jóvenes una verdadera pasión por la lectura: contra la obligación de leer, establezcamos programas para que descubran leer por placer, el deleite de la lectura. Una sociedad más lectora será una sociedad más justa, más esperanzada, menos manipulable, más participativa y tolerante…
Uno de los autores recordados durante este año, Antonio Buero Vallejo, reivindicó en 1992 la importancia de las bibliotecas públicas:
Los pueblos que aspiren a culturizarse han de consolidar… su red de Bibliotecas Públicas, donde, si tampoco es posible encontrarlo todo, sí se halla mucho más de lo que un pobre hogar podría reunir. Niños y niñas pueden enriquecer en ellas su sensibilidad con los más fascinadores cuentos infantiles. Muchachos y muchachas, satisfacer su sed de aventuras, sentimientos y, fantasía, allí la persona adulta descubrirá el incomparable gozo de la gran obra literaria; quienes estudian dispondrán allí de textos que iluminen decisivamente su tarea.
Emprendamos, pues, la vuelta al mundo y a nuestro propio interior mediante los libros. Somos personas porque leemos y, lo seremos cada vez más si no pasamos día sin lectura. Y el mundo en que vivimos lo es por los libros que lo reflejan. La ciencia, el arte, el pensamiento, no existiría sin ellos. Las Bibliotecas nos esperan siempre; sus estantes nos reservan no sólo auténticos placeres, sino buena parte de nuestra verdadera madurez. ¿Quién, que lo comprenda, querría resistirse a tan limpia llamada?”

Un año después, otro gran escritor y humanista, José Luis Sampedro, habló en su mensaje para el Día del Libro en CLM del valor de la Palabra y dijo:
Leer nos enriquece la vida. Con el libro volamos a otras épocas, y a otros paisajes; aprendemos el mundo, vivimos la pasión o la melancolía. La palabra fomenta nuestra imaginación: leyendo inventamos lo que no vemos, nos hacemos creadores.”
Esa es la clave: hacernos creadores. La pasión por leer conduce a la pasión por escribir, a la pasión por crear, por compartir, por ilusionar, por sembrar esperanzas, por VIVIR...Este escaparate de los libros que se ha instalado en Zocodover es una oportunidad para que cualquier ciudadano descubra el valor del libro, se encuentre con un libro amigo que le está esperando, que desea vivir en el corazón y la cabeza de cualquier persona. Los libros necesitan lectores para sentirse vivos y quienes escribimos necesitamos librerías y bibliotecas para que nuestras palabras e ideas, nuestra imaginación, puedan llegar a los ciudadanos. Librerías y bibliotecas trabajamos por una misma causa, no competimos pues sabemos que ambos espacios culturales son necesarios. En las bibliotecas públicas se democratiza el acceso al saber, a la cultura, a la información; sin ninguna barrera cualquier persona, aunque carezca de recursos, puede utilizar sus servicios y hacer de la biblioteca su segundo hogar. Las librerías también están a nuestro alcance, cerca de nuestras vidas, y en ellas podemos adquirir ese libro que nos dejó profunda huella y deseamos tener en nuestra casa; o regalar ese libro singular que hemos pensado para el amigo, la familia, nuestros hijos…
Editores, libreros y bibliotecarios viajamos de la mano. Pero no vamos solos: a nuestro lado la gente; o mejor: nosotros al lado de la gente, de los ciudadanos de todas las edades. Y los bibliotecarios clamamos a favor de los derechos de los ciudadanos de disfrutar de servicios bibliotecarios de calidad, dotados de presupuestos, con horarios amplios, realizando un programa permanente de actividades culturales en coalición con la sociedad. Hace doce años fui invitado a un foro denominado Bibliotecas y Sociedad y pronuncié una conferencia que tuvo el siguiente título: “La biblioteca pública, derecho de los ciudadanos”, y como introducción proclamé este poema, que hoy reitero, porque aunque han pasado tantos años las circunstancias no han variado demasiado:
Tengo la voz ronca de clamar.

Son ya muchos años de gritar,
como un profeta en el desierto.
Palabras, palabras, palabras lanzadas al viento
defendiendo un derecho que se niega
como el pan y el agua se niega en tantos países de la tierra.

Y sigo caminando.
A veces soy un peregrino de esperanza,
pero tantas veces siento el deseo de quedarme quieto…
y callado,… en silencio….

Es cierto
que ya somos un verdadero ejército
que lucha a favor del libro,
que sueña con que algún día
todos puedan acceder a bibliotecas repletas de palabras y pensamientos,
todos puedan disfrutar
de información en libertad. y en convivencia.
Y, sin embargo, renacen gigantes que muestran sus dientes afilados,
que pretenden segar la cosecha de un trigo
que aún no tiene el tiempo necesario.

Si, en verdad somos un ejército inmenso,
bibliotecarios para un servicio público esencial,
cada uno en su barrio, en su ciudad, en su pueblo,
ofreciendo exquisitos manjares a quienes los demandan,
a quienes los aceptan, a tantos que aman las palabras.

Somos un ejército de paz y de palabras,
pero demasiadas veces yo siento
que soy un corredor de fondo y voy solo corriendo,
sin nadie a mi lado,
y la meta se me antoja lejana,
infinitamente lejos,
y entonces me siento sin fuerzas,
y cesaría en mi empeño
si no fuera por Dios y por el Viento.

Información y lectura son derecho de todos,
derecho de los que viven en las grandes ciudades
derecho de los que viven en las áreas rurales,
en municipios medianos o en pequeñas aldeas,
derecho de los niños y también de los jóvenes,
derecho de los ancianos y de todos los adultos,
de hombres y mujeres y de pobres y ricos,
de inmigrantes que llegaron de tierras lejanas
y de quienes crecieron a la sombra de los árboles de su ciudad.

Y, sin embargo, se sigue negando este derecho
como se niegan el pan y el agua en tantos lugares de la tierra.
¿Cuándo bibliotecas para todos?
¿Cuándo políticos que asuman este derecho con valentía y firmeza?
A caminar, a caminar,
a seguir proclamando las palabras,
aunque el cansancio amenace por los cuatro costados
y te sientas señalado por el dedo como un soñador enloquecido.

Voy terminando. Empecé citando a García Lorca y voy a finalizar con otro de mis poetas preferidos: Gabriel Celaya. Uno de sus poemas más famosos, especialmente en los años setenta, gracias a la versión que hizo el cantautor Paco Ibáñez, se titula “La poesía es un arma cargada de futuro”. Una de sus estrofas dice:
Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse....”

En este sentido, pienso que los bibliotecarios tenemos también un enorme compromiso con la sociedad. No podemos desentendernos del problema de desigualdad que existe en nuestro país en cuanto al acceso a servicios bibliotecarios, no podemos lavarnos las manos y desentendernos: la fortaleza más importante en una biblioteca son los ciudadanos que, junto a los bibliotecarios, conforman el doble corazón de una biblioteca. Y por ello quienes, pagados con los impuestos de los ciudadanos, trabajamos en una biblioteca pública debemos ser profetas a favor de las bibliotecas, a favor de este derecho de todos las personas, vivan donde vivan: en una gran ciudad, en un barrio populoso, en una aldea, en un suburbio... , en cualquier región, en cualquier ciudad.
Federico García Lorca luchó para que en su Fuente Vaqueros natal hubiese una biblioteca. Y sufría cuando descubría que mucha gente no podía acceder a los libros. Gabriel Celaya reivindica la poesía como algo necesario en la vida de las personas, en el discurrir cotidiano de la gente. Y dice en el mismo poema:

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.”
Me van a permitir una licencia. Voy a transformar este alegato en un grito a favor de las bibliotecas públicas:

“Bibliotecas para todos,
bibliotecas necesarias
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
exijamos bibliotecas,
defendamos el derecho a las palabras.”

Disfruten de esta Feria del Libro de Toledo, de sus actividades, de las presentaciones de libros, de los encuentros y firmas con autores. Adquieran libros. Apoyemos a libreros y editores, animándoles a seguir su hermosa tarea profesional. Acudan a cualquiera de las bibliotecas de nuestra hermosa ciudad. Y, lean, ¡vivid leyendo!, ¡vivir disfrutando de los libros!, sin duda uno de los paraísos de nuestra vida.
Muchas gracias.

viernes, 1 de abril de 2016

Entrevista irreverente a Juan Sánchez, Director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

ENTREVISTA IRREVERENTE A JUAN SÁNCHEZ, DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA DE CASTILLA-LA MANCHA

"El director me dijo que no había dos Españas, todos pensaron que se mascaba una tragedia…"

"No soy partidario de que las parejas de homosexuales adopten niños; yo tengo cuatro hijos y los cuatro son adoptados; creo que necesitan la referencia de un padre y una madre porque es distinto…"

De pequeño fue empresario de cine, e incluso se hacía su propio periódico; y cuando ya era un poco más mayorcito participó en un encuentro juvenil en Francia que le permitió ir a París y visitar la Librería Española, donde compró libros prohibidos para la época. Hablamos de la España franquista y cuando regresó e iba a pasar por la aduana…
Están leyendo la Entrevista Irreverente de encastillalamancha.es y nuestro protagonista es Juan SánchezSánchez, de 63 años, natural de Toledo aunque vivió muchos años en Nambroca. Director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, entre sus aficiones están, como no podía ser de otra forma, leer, "leo mucho, la música, escribir e investigar, porque la Historia me sigue llenando. Digamos que en su momento colgué la investigación histórica por las bibliotecas".
Su vida ha pasado por diferentes… Lean y sabrán…

POR CÉSAR DEL RÍO. FOTOS: REBECA ARANGO. VIERNES, 01 DE ABRIL DE 2016

¿Qué libro está leyendo?
He empezado "Castilla-La Mancha en el siglo XVIII, aproximación y miscelánea", que lo coordina mi amigo Alfonso González Calero. Se presentó ayer (por el martes), me lo ha dado y estaba empezando a hojearlo. En realidad, he leído estos días el que será mi próximo libro, revisando pruebas, que se llama "Hijo de Dios y de la Iglesia, presencia de un cristiano en la vida pública". Es un libro que contiene 170 artículos sociales, políticos, religiosos… Artículos míos publicados en 25 años, de 1989 a 2014. Está en talleres y sale casi ya…
Oiga, ¿cuándo conoció a Dios?
¿Cuándo conocí a Dios? Cuando me empezaron a hablar de él, porque el hecho de conocer a Dios no se te presenta… Hay un momento que tienes una experiencia viva, yo tuve mis momentos de increencia en la juventud, de cierta persecución a la Iglesia, pero que luego, fundamentalmente… La fe no es ningún privilegio, no se gana con méritos, sino que es un regalo. La fe o la tienes o no la tienes. Pero yo realmente conocí a Dios cuando mi familia me empezó a hablar de él en la infancia.
Pasó de no creer a…
Digamos que tuve mi etapa infantil y adolescente religiosa, luego tuve mi crisis de fe, mi persecución a la Iglesia, en la que no creía y a la que atacaba. Creo que porque la juventud es una etapa de rebeldía. Y luego, afortunadamente, cuando conocí en COU a la que es mi esposa, que gracias a ella realmente volví a la Iglesia. Luego tuve la experiencia de conocer a Dios en vivo, a Cristo vivo, resucitado, que te ayuda en tu vida, que te salva, que te sientes amado, acompañado… Eso fue en 1972, una experiencia fuerte; luego entré en una comunidad de laicos, neocatecumenal, donde hice un camino de reiniciación cristiana, de vuelta a los orígenes de tu fe, y eso es lo que me ha alimentado en toda mi vida.
…a que poco más y se mete a cura.
No… Todos los cristianos somos, por el Bautismo, sacerdotes, profetas y reyes. Todos tenemos que rezar por los demás; todos tenemos una misión de evangelizar, de dar la buena noticia, aunque muchos periodistas dicen que las buenas noticias no son noticias, a mí me gusta un periodismo que combine las tragedias con las buenas noticias que hay todos los días, con lo bueno que está pasando a nuestro alrededor todos los días; y luego somos reyes, que es servir. Y todos lo hacemos como podemos. A todos nos gustaría ser Teresa de Calcuta, pero es imposible.
Se lo voy a poner fácil y no le voy a preguntar cuál es el libro de su vida… Lo que quiero saber es cuáles son los dos libros de su vida.
Uno es la Biblia, sin duda, me gustaría leerlo más de lo que lo leo, pero sí es un libro de cabecera. Y el otro gran libro es, en general, la obra de Cervantes, pero específicamente El Quijote.
Y entre la Biblia y El Quijote, ¿cuál de los dos se llevaría a una isla desierta?
¡La Biblia! Porque te acompaña, te ilumina, tiene tantísimos libros diversos… Es un alimento.
¿Cuál es el peor libro que se ha leído?
Una vez fui miembro de un jurado de unos premios literarios y me encontré en mi casa con 30 novelas… ¡Y fue un verdadero sufrimiento! ¡La mayoría eran infames! Muchas eran de contenido pseudopornográfico, sin ningún tipo de valores… Pasé tres meses horribles, leyendo por obligación, y al final hubo alguna buena. ¡Me las tuve que leer todas porque era jurado!
Acabo de descubrir que los jurados se leen todas las novelas que les llegan para un premio…
Deben leérselas. Creo que es un acto de honestidad. Voy a contar una anécdota de don Antonio Buero Vallejo, persona a la que quiero mucho, a la que quise, a la que respeto… Cuando el Gobierno de Castilla-La Mancha creó los premios de novela, poesía, teatro y ensayo le nombramos jurado del premio de teatro. Había bastantes libros e hicimos un jurado previo para seleccionar. Cuando le llamé para esto me dijo: Juan, me parece muy bien que hagan un jurado previo, pero a mí me gustaría leerme todas las obras. Y le mandé las 30 y el acta del jurado previo que había seleccionado 10. Y me escribió diciendo que se veía que el jurado previo era muy bueno, porque coincidíamos. Jurado en el que había personas tan importantes como María Elisa Romero… Un jurado previo de lujo. En los premios literarios es fundamental el jurado.
¿Cuántos libros hay en la Biblioteca de Castilla-La Mancha?
Ehhhhhhh… En total tenemos 350.000 títulos, de los que libros serán en torno a 320.000.
¿Alguna anécdota como bibliotecario?
Hicimos una huelga cuando las huelgas no estaban legalizadas. Trabajaba en los bibliobuses, era 1976, y de repente el dinero no llegaba, no llegaba, no llegaba… Y salíamos, comíamos y dormíamos fuera, pero no nos pagaban nada, por lo que decidimos que no podíamos salir. Nos pusimos en huelga y nos echaron, hicimos una reclamación a Magistratura de Trabajo y ganamos, nos dieron una pequeña indemnización. Tuvimos una cierta persecución de la Policía de entonces, decían que éramos rojos y que agitábamos a las masas…
¿Y era rojo?
No, es que en aquel momento… Resulta que si leías a Alberti, a Machado y tal… Hicimos un recital de una obra, "Cantata por la paz y la alegría de los pueblos", y no pasó nada la primera vez pero cuando quisimos repetirlo… Me llamó el director y recuerdo que uno de los poemas era de Antonio Machado y decía: "Una de las dos Españas ha de helarte el corazón…". El director me dijo que no había dos Españas y que eso no se podía leer. Se suspendió el recital, todo el mundo pensaba que me iban a expulsar pero a mí me respetaban como alumno… Lo que hicimos fue irnos a hacer el recital en el patio del Colegio Universitario de Toledo, el recital que nos habían prohibido en el instituto El Greco. Pero los profesores me estimaban y no se atrevieron a expulsarme… Recuerdo el pasillo que formaron todos los alumnos cuando me dirigía al despacho del director, todo el mundo decía que se mascaba la tragedia, que me iban a expulsar…
O sea, que no era rojo…
Yo no he militado nunca en ningún partido, pero mis simpatías eran por ahí. Realmente yo era un rojo por la cultura, a mí me gustaban y leía a Celaya, a Alberti, a Blas de Otero… Pero luego respetaba mucho. Luego era buen alumno, responsable y eso les descuadraba. ¡Era un momento muy complicado!
¿Y aquel viaje en el que se atrevió a traer a España varios libros prohibidos?
Yo era un chico que vivía en Nambroca y no había salido nunca de allí, y fui seleccionado para un intercambio juvenil en un castillo del valle del Loira. Éramos jóvenes de toda España, dos de Toledo. Yo empezaba a descubrir que todo estaba en los libros y me habían hablado de los libros prohibidos, de la falta de libertad para conseguir ciertos libros en España. Me dijeron que si iba a París que intentara pasarme por la Librería Española. Y allí que me fui. Compré una serie de libros y recuerdo al menos dos: la Historia de España, de Pierre Vilar; y "El poeta en la calle", de Rafael Alberti, una antología poética que además contenía una obra teatral maravillosa, "Cantata por la paz y la alegría de los pueblos", que refleja el drama de la Guerra Civil española, que está escrita desde un respeto…
Entonces…
Claro, compré esos y otros libros, pero en la aduana dijeron que iban a abrir las maletas. Yo venía con mucho miedo porque era consciente de que traía libros que estaban prohibidos y que no sabía las consecuencias que podía tener. Me sentía un poco como un delincuente porque pensaba que hacía algo prohibido. Pero a mí no me abrieron la maleta, tuve suerte.
Que Mario Vargas Llosa está con la Preysler…
Bueno… Para mí es muy importante que los escritores que me gustan, y no estoy juzgando nada… Yo nunca escribiría algo que no crea en ello. Me pasa mucho con escritores que leo pero que no se convierten en santos de mi devoción porque no veo un comportamiento en su vida que me parezca modelo. Creo que los escritores, al final, son modelos para la sociedad.
Vamos, que a la hora de leer le condiciona su vida.
Sí, a mí sí.
¿Vargas Llosa es uno de esos casos?
Yo no lo voy a juzgar, es un gran escritor, tiene derecho a hacer su vida… ¡Tienen ahí un follón a nivel familiar que me duele mucho! No se habla con una hija y no sé qué… Todo eso me duele mucho, pero eso entra dentro de la dinámica de vida en la que se está moviendo. Antes el matrimonio era sagrado y hay personas que presumen de ello; hoy no es así. Bueno, eso, sobre todo, es para las revistas del corazón. ¡No me gustan los grandes saraos!
¿Qué titulo llevarían sus memorias en el caso de que las escribiera?
Un poco este libro, "Hijo de Dios y de la Iglesia…", es una parte de memoria. Pero tendría como dos parcelas: "Hijo de Dios y de la Iglesia… Y defensor de las Bibliotecas".
Hubo un momento en el que desde la Biblioteca de Castilla-La Mancha y en tiempos de crisis llegaron a pedirles libros a los usuarios… El mundo al revés, vamos.
Sí, pero estando yo de director, no. Hubo un momento que pidieron, efectivamente. Eso yo no lo comparto. Incluso en época de crisis hemos tenido que echarle imaginación, sacamos los fondos que tenemos en los depósitos y al final convertimos en novedades libros que llevan aquí 10 años. Nunca pediría a una persona a la que voy a poner una vacuna que me traiga la jeringuilla. Y en las bibliotecas es lo mismo. Sí hemos aceptado donaciones de libros para proyectos solidarios, pero para el mantenimiento nunca vamos a pedir. Tenemos una gran colección y tenemos que llevar la crisis con dignidad y no rebajar los servicios. Es un esfuerzo que tenemos que hacer los profesionales, porque los ciudadanos se merecen unos servicios de calidad.
El firmante número dos de una petición en una plataforma para cambiar de ubicación la Biblioteca y sacarla del Alcázar se llama Juan Sánchez. Pero no es usted, obviamente…
Me sorprende que en una petición de una plataforma de recogida de firmas que piden al presidente del Gobierno regional y a la alcaldesa de Toledo que la Biblioteca regional se traslade al Quixote Crea, el firmante número dos se llama Juan Sánchez, no pone segundo apellido ni ningún dato identificativo y exige que se produzca la mudanza ya porque a la Biblioteca, dice, no viene gente. Y eso es mentira. Lo que me enfada, sobre todo, es que se digan mentiras. Respecto al nombre, he comunicado a la plataforma que el director de la Biblioteca de CLM, que se llama Juan Sánchez, no ha firmado y les he pedido que esa persona aparezca con su nombre y los dos apellidos, para que la sociedad sepa que el director no está a favor de esa iniciativa.
¿A qué mentiras se refiere?
La Biblioteca de CLM es un ejemplo para muchas bibliotecas de este país, está muy considerada por los profesionales y por los ciudadanos. En 2015 creció el número de usuarios en cerca de 50.000, tuvimos 315.000 usuarios. Aquí se prestan unos servicios de gran calidad.
Vamos, que cambiar la Biblioteca de CLM del torreón del Alcázar al Quixote Crea es como cambiar al Real Madrid de jugar en el Santiago Bernabeu al estadio del CD Toledo. Con todos mis respetos para el CD Toledo…
Sí. Sobre todo porque se ha conseguido que el Alcázar sea una referencia cultural, un centro absolutamente abierto, rompimos moldes a nivel nacional y es una única biblioteca que aúna a la estatal y a la regional…
Regale un libro a estas personas que le voy a decir…
Emiliano García-Page: "Castilla-La Mancha en su historia", de Francisco Ruiz Gómez. La historia es maestra de la vida y en este libro están algunas de las claves sobre nuestra región. No debemos tener complejos y podemos exponer la historia como un elemento de vertebración y de dinamización de nuestras tierras.
María Dolores de Cospedal: "Entre la arena y el cielo", de Consolación Gómez Rico, que describe el drama de los refugiados, de rabiosa actualidad. Creo que es bueno que todos los políticos, y en general los ciudadanos, miremos a los refugiados, a los emigrantes también, desde una actitud de comprensión. Y es necesario hacer política pensando en estas personas.
José García Molina: Un ensayo, "Utopía", de Tomás Moro. Aunque Moro no dio a su obra ese carácter de reto casi inalcanzable que son las utopías, es necesario, especialmente en la clase política, plantearse metas altas que se consideren imprescindibles para la mejora de la sociedad, pero siempre desde el respeto al otro.
Milagros Tolón: Un libro que impulsó la Biblioteca, "El Toledo que soñamos, el Toledo que queremos". Un libro diverso y plural que debiera ser un libro de cabecera para todos los políticos que tengan alguna vinculación con Toledo y debería constituir una seria reflexión para grupos sociales y ciudadanos en general.
Jesús Labrador: Una novela que es una crónica sobre la vida en los pueblos toledanos en los años 50 del siglo XX, "El tiempo de las ilusiones sencillas", de Rafael Alcázar.
Javier Mateo: Pues cualquiera de los libros de Félix Urabayen que se están editando últimamente y que están permitiendo recuperar al genial novelista toledano: "Don Amor volvió a Toledo", "Tras de trotera, santera"…
Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo: Si me lo permite, pues quizás no está bien citarse a uno mismo, pienso regalarle mi próximo libro, "Hijo de Dios y de la Iglesia. Presencia de un cristiano en la vida pública". Don Braulio tuvo la amabilidad de escribir el prólogo para mi libro y le tengo prometido que el primer ejemplar que reciba de la editorial se lo llevaré a su despacho y dedicaré personalmente.
¿Quién fue su primer amor y a qué edad?
Mi primer amor fue mi esposa. Lo que pasa es que es verdad que de jovencito tuve un amor platónico, y nunca declarado, en Nambroca, el pueblo donde viví. Me pasaba la vida paseando e intentando hacerme el encontradizo con ella, pero nunca le dije nada. Fue un amor platónico que luego pasó…
¿Le han dado calabazas amorosas?
Pues… No, en esto soy yo muy… He tenido… Conocí a la que es mi esposa en 1973, en COU, estábamos en una pandilla y no he conocido a nadie más.
¿Usted hubiera dado la orden de matar a Bin Laden?
No, jamás.
¿Alguna fobia confesable?
A los caracoles. No puedo con ellos. Una vez un amigo me invitó a comer, me los puso como un plato exquisito y yo no los probaba… Pero pensé que debía ser una cosa psicológica mía y que deberían estar riquísimos, y me metí uno en la boca y… ¡Era imposible! Me lo comí como pude porque me daba vergüenza.
¿Es partidario de que las parejas de homosexuales adopten niños?
No, porque creo que… Yo tengo cuatro hijos y los cuatro son adoptados. Creo que necesitan la referencia de un padre y una madre porque es distinto. Pero yo siempre digo lo mismo, no podemos impedir nada, yo no soy partidario pero tengo amigos que pueden tener hijos adoptados… En la vida he aprendido que hay una cosa muy importante: primero, no creerse superior al otro; y segundo, no juzgar al otro.
¿Alguna anécdota en un viaje?
En el viaje de luna de miel… Recuerdo que contratamos un viaje a Tenerife, llegamos al aeropuerto y esperando, esperando, que no vinieron a recogernos. ¡Nos pasamos la noche en el aeropuerto! Entonces no había móviles, no podíamos hacer nada por internet… Y allí esperando, esperando… Luego, al día siguiente, se disculparon, nos llevaron a un hotel mejor… ¡Toda la noche allí esperando, la noche de nuestra luna de miel! Hasta que se dieron cuenta y vinieron a por nosotros…
¿Algo desconocido de Juan Sánchez que nos sorprendería?
Mi dimensión emprendedora en la infancia: fui empresario de cine. Tenía un cine tipo Exin, me lo regalaron los Reyes siendo niño y las películas se pasaban con manivela. Vivía en Nambroca, en una casa con un corral que convertía en sala y ponía un cartel en el pueblo: ¡Hoy, gran película, Dumbo! Cobraba y la gente venía y pagaba. La anécdota es que yo a las entradas les ponía el sello de la droguería de mis padres para que nadie se colase, pero descubrí que una niña me quería hacer trampas. Vino con una entrada igual que las mías pero el sello era del ayuntamiento. ¡Era la nieta del alcalde; ja, ja, ja! No la dejé pasar, claro. También fundé mi propio periódico en la infancia, los hacía a mano, con las noticias del pueblo… ¡Y no se me ocurrió otra cosa que llamarle Diario PC! Yo no era consciente de lo de PC. Ja, ja, ja…
Sea sincero, ¿qué piensa de los periodistas?
Que son necesarios como testigos y narradores y constructores de la sociedad. Yo doy mucha importancia a los periodistas y tengo muy buenos amigos periodistas.
¿Cuál fue su primer sueldo?
Cuando trabajé en el Bibliobús, 10.000 pesetas al mes en 1973.
¿Alguna vez ha cobrado en B?
No, nunca.
¿Tiene algún tatuaje o piercing?
No, no me gustan. Una de mis hijas, la mayor, se ha hecho muchos tatuajes. Hasta los 18 años yo la decía que no se los hiciera, pero cuando se hizo mayor de edad, lógicamente, no puedes oponerte. Al final me reía con ella porque cuando iba a ver a mi madre (que falleció hace apenas unas semanas) le decía que le había dado ahora por dibujarse los brazos… Pero no me gustan, no.
En caso de necesidad, ¿qué estaría dispuesto a hacer? Uno, robar para comer; dos, prostituirse para comer; o tres, engañar a Hacienda.
Brrrrrrrrrrr… Hombre, yo miro con más misericordia a la persona que entra en un supermercado para comer. Entonces, robar para comer. Porque, además, lo de engañar a Hacienda solo está al alcance de los grandes. Miro con simpatía y me parece muy injusto que metan en la cárcel a una persona que ha robado en un supermercado porque lo necesita y no metan en la cárcel a quien defrauda.
¿Con quién se echaría un bailecito?
Ja, ja, ja… En pandilla, con mi mujer, pero no he sido yo de discoteca, no…
¿Pena de muerte sí o no?
No.
¿Ha robado alguna vez?
No. Que sea consciente… Sí, he robado una vez. De niño recuerdo que le quité a otro niño un soldado de plástico. Pero yo sabía que era un robo y me habían dicho que no se robaba. Rercuerdo que fui a misa y cuando iba a comulgar le busqué a este chaval y se lo devolví. Se quedó muy sorprendido.
Y a usted, ¿le han robado?
Sí. En Fátima. Fuimos toda la familia de peregrinación y nada más llegar me abrieron el bolso, no me enteré y me robaron todo el dinero que llevaba, las tarjetas…
¿La famosa que más le atrae físicamente?
Cómo se llama esta italiana… Sophia Loren.
¿Qué nos puede contar de la primera vez que hizo el amor?
(Silencio) No, a ver… Yo he sido… He hecho el amor con mi mujer, nada más. Y hemos sido muy tradicionales y tal… Yo concibo hacer el amor como un acto de entrega entre dos personas que se quieren, no concibo hacer el amor con una persona a la que no quieras.








jueves, 28 de enero de 2016

La Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La mancha, baluarte y primer cómplice de la defensa de la Biblioteca





La Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha,
baluarte y primer cómplice de la defensa de la Biblioteca.


Los usuarios -los ciudadanos- son la gran fortaleza de una biblioteca pública. Y cuando se asocian suponen una fuerza enorme para una biblioteca. Por ello, si no existe asociación vinculada a una biblioteca, debe ser objetivo prioritario el poner todas las fuerzas para que se cree. Una asociación de amigos de una biblioteca es un organismo autónomo, independiente. Se regula por la legislación de carácter nacional y autonómica dedicada a las asociaciones sin ánimo de lucro. Gozan, pues, de la libertad de todo colectivo asociado y aprobado formalmente por las Administraciones Públicas correspondientes. Pero, dicho esto, en mi opinión las asociaciones no pueden ser una isla en la biblioteca: tienen que mirar en la misma dirección, asumir los mismos objetivos, trabajar de forma planificada, vivir con esa independencia pero al mismo tiempo ser como un matrimonio bien avenido que suspira siempre por defender, apoyar, colaborar con la biblioteca. Los amigos de una biblioteca son genuinos defensores de las bibliotecas en general y de la que son socios en particular. Esto, que todos los bibliotecarios que cuentan con una asociación de amigos sabemos perfectamente, lo he podido experimentar y comprobar en el tiempo que llevo dirigiendo la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
La Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha nace en el año 2002, a partir de una iniciativa surgida en el seno de los clubes de lectura organizados por la Biblioteca. Ha tenido y tiene como objetos fundamentales, según recojo de sus estatutos: la promoción de la cultura mediante el gusto por la lectura; la promoción y fomento de las bibliotecas, del libro y de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación como instrumentos de acceso a la cultura; promover el conocimiento de la Biblioteca de Castilla-La Mancha entre sus ciudadanos favoreciendo la creación de estados de opinión sobre cuestiones relacionadas con la lectura, la Biblioteca y sus actividades y fomentar las relaciones e intercambios con instituciones, asociaciones y personas con intereses afines. Y hoy, en 2016, sigue trabajando con los mismos fines, en algunos casos con las mismas personas pero con unas directivas que han integrado a un grupo de personas comprometidas de verdad con los valores del libro, la lectura y las bibliotecas públicas.
En su web (http://amigosbibliotecaclm.weebly.com/) leo las siguientes palabras, que expresan muy bien su amor y defensa de las bibliotecas: "En nuestra andadura hemos visto con gran ilusión como el magno proyecto de creación de la Biblioteca Regional se ha consolidado entre los ciudadanos toledanos y es una institución querida por los toledanos en general y por sus numerosos usuarios en particular.
Como entidad inserta en la sociedad de su tiempo la Asociación ha intentado hacer frente a los desafíos que en cada momento han ido surgiendo en el seno de la sociedad a la que sirve mediante la realización de diferentes actividades que pretenden por un lado, apoyar a la Biblioteca Regional en todas sus actividades, y por otro lado, crear lazos de unión entre los socios a través del amor al libro y la lectura, intentando adaptarnos a las inquietudes de los socios y fomentando el conocimiento de la literatura y la cultura en general entre nuestros miembros. "
La Asociación apoya y colabora en cuantas actividades e iniciativas desarrolla la Biblioteca de Castilla-La Mancha. También organiza cursos, reuniones, conferencias, presentaciones de libros, exposiciones, ciclos de cine y otros actos diversos que contribuyen a resaltar los valores de la cultura como garante de la libertad, convivencia y entendimiento entre las personas. Un modo de agrandar los lazos entre los socios son los viajes culturales, que la Asociación programa de forma frecuente.
Pero eso no es todo. En la Biblioteca de Castilla-La Mancha estamos intentando trabajar codo con codo con la Asociación y que la mayoría de los programas más importantes y las iniciativas singulares lleven el sello también de la Asociación. Si la Biblioteca tiene como filosofía trabajar en coalición con la sociedad, "trabajar con", con los primeros que hay que hacerlo es con los Amigos de la Biblioteca. Programas como "Biblioteca solidaria", "Pasión por leer, pasión por crear", "Las culturas del libro", y tantos otros aparecen realizados con la colaboración de la Asociación. Es un modo de hacer más fuerte a la Asociación y de hacer más visibles el trabajo compartido que se hace entre la Biblioteca y sus Amigos.
Por ello, no es de extrañar que incluso la Asociación se haya convertido en promotora de programas tan importantes como "Jóvenes Lectores Europeos", desarrollado durante el año 2014, y que contó con el respaldo y la financiación de la Unión Europea a través del programa Juventud en Acción. Era la respuesta de la Asociación al gran reto lanzado por la Biblioteca: objetivo prioritario los jóvenes, especialmente aquellos que no vienen a la Biblioteca. El programa buscó el fomento de actividades para jóvenes para estimular en ellos el amor por los libros, la lectura y las bibliotecas e intentar vincularlos a algún club juvenil de lectura. Y ahora mismo participa como socio estratégico de uno de los programas más emblemáticos de la Biblioteca: "Leyendas que conectan jóvenes y territorios", que es el único proyecto de una biblioteca española seleccionado en la tercera convocatoria del programa "Iberbibliotecas" para Iberoamérica.
La Asociación se ha implicado también en otra de las líneas importantes de la Biblioteca: la visita a la Biblioteca Regional de numerosos autores que han participado en la presentación de sus libros y que propiciaron coloquios con sus lectores.
También fue objetivo de la Asociación, especialmente en sus primeros años de andadura, la publicación de un boletín informativo llamado Letra tras Letra que acogió el comentario de diversos temas toledanos y de interés general, así como una difusión de los programas de la Biblioteca.
Todas estas ideas generales se han concretado con actividades permanentes y sugestivas como la puesta en marcha de video-forum en su afán de contribuir al fomento del amor por el séptimo arte entre asociados y público en general; también ciclos de conferencias que han permitido profundizar en materias como la literatura, la historia y el pensamiento; lecturas dramatizadas...
La Asociación finaliza la información en la web con este texto profundamente ilustrativo: "En definitiva, un proyecto de convivencia entre ciudadanos, de participación cívica, de convivencia, de intercambio de ideas entre todos y respeto a las mismas, que nos enriquece como lectores y como seres humanos en el seno de un marco incomparable como es el Alcázar de Toledo."
La Biblioteca nombró a la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, Socio de Honor en octubre de 2013, coincidiendo con la celebración del XV Aniversario de la Biblioteca. De igual modo, a propuesta de la Biblioteca, la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ha otorgado a la Asociación el Premio "Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha", en la primera edición de su convocatoria (2014), en la modalidad de asociaciones.
Poco me queda de decir. Sólo gratitud. Cuando, especialmente por las tardes, veo a miembros de la junta directiva de la Asociación trabajar en los espacios de la Biblioteca, sin límites de tiempo, con total generosidad y entrega, siento una enorme esperanza: con personas así las bibliotecas siempre estarán en el corazón de la sociedad.
Y algunos avisos o recomendaciones para navegantes: los Amigos de la Biblioteca son personas adultas, que creen en la fuerza transformadora del libro, pero que también precisamente por ello son críticos. Están ahí siempre, dispuestos a colaborar con la Biblioteca pero nunca a dejarse manipular o ningunear. Hay que crear espacios y tiempos para dialogar, compartir, elaborar proyectos, ver cómo solucionar problemas...Desde luego mi puerta está abierta siempre para ellos. Si lo está para cualquier persona, para cualquier trabajador, para cualquier usuario... los Amigos de la Biblioteca son mis primeros cómplices. Ellos son el baluarte de la defensa de las bibliotecas y a ellos siempre les ofrezco mi total apoyo, mi amistad y mis deseos de colaboración más intensos y fructíferos.
Sinceramente, no sé cómo puede haber bibliotecas que no tengan una Asociación de Amigos. Si aún no se ha fundado, démonos prisa: la Biblioteca no puede poner en marcha una Asociación de Amigos pero sí actuar decididamente para que sea posible. Animemos a su creación, busquemos incluso las personas adecuadas que estén dispuestos a dar los primeros pasos...Y que no se sientan solos. Pasarán muchos años, como ocurre en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, y el amor y el cariño entre Biblioteca y sus Amigos no debe languidecer. Cada día debe ser mayor, cada día una colaboración más intensa y leal. Las bibliotecas no pueden vivir sin Amigos, y los mayores frecuentemente son los que forman parte de una Asociación que merece todo el respeto y el apoyo de la Biblioteca.