martes, 1 de enero de 2002

Adios y bienvenida



Adios y bienvenida*



            Se ha producido el relevo en la dirección de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Carmen Sañudo ha dejado  nuestro más importante centro bibliográfico para marchar a un nuevo destino profesional, y llega Joaquín Selgas, procedente del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas.
            A nivel personal, el cambio me produce un doble  desgarro. Carmen en estos cerca de cuatro años que ha ejercido su labor, se ha ganado la estima no sólo profesional sino también personal. Ella llegó cuando se estaba culminando la reforma de aquellos espacios del Alcázar destinados a Biblioteca y participó plenamente en la preparación del modelo de biblioteca que queríamos poner en marcha. Y desde su apertura, Carmen ha realizado su labor con un esfuerzo y generosidad dignos del agradecimiento de nuestra Región, integrando a la Biblioteca en la sociedad y haciendo de este centro un  espacio verdaderamente vivo y neurálgico. Hemos tenido que trabajar juntos en las políticas de la Consejería de Educación y Cultura en materia de acceso a la información y a la lectura pública, y ha sido una experiencia muy gratificante de trabajo en equipo; cada uno desde sus responsabilidades, pero sabiendo que estábamos en la misma barca y al servicio de un mismo objetivo.
Respecto a Joaquín, él ha sido un sólido pilar en el Servicio para desarrollar muchos proyectos y programas. Primero su labor como Jefe de Sección de Coordinación Bibliotecaria y, con un paréntesis en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, más tarde ha realizado su labor como Asesor de Libro y Bibliotecas.  También trabajar codo con codo con él, resultó fácil, y se fue ilusionando con la tarea que habíamos emprendido en Castilla-La Mancha desde el Servicio hace una década. Trabajar con ilusión, con alegría, con esperanza, con esfuerzo para cambiar la realidad que no nos gustaba ha sido la característica de estos años. Y ahora todo este período, todo este equipaje de experiencias, fructificarán en el buen hacer de Joaquín dirigiendo la biblioteca cabecera de la Red de Lectura Pública de Castilla-La Mancha.
            En ambos casos sentimos ese sentimiento agridulce: alegría por el compañero/a, amigo/a, que emprende libremente una nueva etapa en su vida profesional, y tristeza por la separación que se produce, menor en el caso del nuevo Director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha porque tendremos que seguir colaborando y, muchas veces, trabajando juntos.
            En estos años la Biblioteca Regional se ha consolidado. Los indicadores de socios, usuarios, préstamos, recursos informativos y personales, actividades culturales, etc. sitúan a nuestra más emblemática biblioteca entre los centros punteros de nuestro país. Son muchos los bibliotecarios, los políticos, los periodistas y otros muchos profesionales que, procedentes de otras Comunidades Autónomas y de muchos países, han venido a Toledo para conocer esta Biblioteca. Es verdad que la labor realizada es labor de equipo, pero, sin duda, Carmen Sañudo ha puesto un sello de calidad a todo su trabajo director e ilusionante y los frutos están en los indicadores estadísticos, en la presencia pública de la Biblioteca en la sociedad local y regional y en la propia autoestima del joven equipo de profesionales que desde el principio ha participado en el proyecto.
            No era fácil situar la Biblioteca Regional en el Alcázar fue una apuesta política que no estuvo exenta de dificultades. Desde mediados de los años ochenta, el Gobierno Regional trabajó en este proyecto, con muchas alternativas. Hubo momentos incluso en los que los acuerdos firmados con el Ministerio de Defensa significaban la separación de las colecciones y servicios de la Biblioteca de Toledo. Y luego, el apoyo de los intelectuales fue determinante para que el Ministerio cediese mayores espacios, aunque estuviesen en la planta alta, y ello permitió afrontar un modelo de biblioteca integral: en la Biblioteca de Castilla-La Mancha conviven dos realidades: la Biblioteca Pública del Estado y la Biblioteca Regional. Este modelo de centro, que integra la vertiente de pública  con la de regional,  está demostrando en el contexto nacional que es muy acertado, no sólo por el mejor aprovechamiento de los recursos públicos sino, y especialmente, por las ventajas que para todo tipo de usuarios tiene una concentración de servicios y colecciones como las que se dan en la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
            Creo que basta con recorrer los espacios de la Biblioteca para conocer el éxito de este proyecto cultural: a cualquier hora la biblioteca aparece llena de vida, de personas. Sólo pensar en esos más de 50.000 socios de la Biblioteca, aproximadamente el 70% de la población toledana, da feliz idea de la alta valoración y elevado uso que se está haciendo de este importante servicio público.
            Una vez consolidado el centro, la Biblioteca viene trabajando en impulsar su papel como biblioteca cabecera del Sistema, de la Red de Lectura Pública de Castilla-La Mancha. En colaboración con el Servicio, viene desarrollando la elaboración del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico, del Catálogo Colectivo de Fondo Local  y, más recientemente, del embrión de Catálogo Colectivo de la Red de Lectura Pública. Sus proyectos de formación de usuarios vienen a jugar un papel en este tipo de tareas del conjunto de bibliotecas de la Región. Y la celebración de cursos, conferencias y del Foro del Libro, Archivos y Bibliotecas está suponiendo un foco permanente de debate, intercambio de ideas, lugar de encuentros de los profesionales, etc. También en materia de préstamo interbibliotecario y  préstamo colectivo está realizando una gran labor, que se quiere potenciar. Pero, con todo, el papel más importante que ha ejercido la Biblioteca ha sido mostrar a la sociedad regional cómo debe ser una biblioteca en el siglo XXI, en la sociedad de la información. Desde su inauguración, todos los servicios que presta, los recursos tecnológicos que contiene, los medios personales y económicos que la Consejería de Educación y Cultura ha puesto en este proyecto, han supuesto un auténtico revulsivo en el panorama bibliotecario de nuestra Región. He hablado en otras ocasiones del efecto espejo de la Biblioteca Regional. Y este efecto, aunque sea difícil de medir,  esto y convencido de que está siendo muy beneficioso para el conjunto de bibliotecas de la Región y, aún más: para el conjunto de la sociedad castellano-manchega.
            En este proyecto ha trabajado Carmen Sañudo, que siempre tendrá las puertas de esta Región abiertas y que además se queda en nuestro corazón, y empieza ahora a poner toda su profesionalidad Joaquín Selgas, que ha crecido profesionalmente en buena medida en el Servicio Regional y que ahora se prepara a afrontar una nueva etapa de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Son dos personas que, cuando dentro de unos años se escriba la historia de la lectura pública de nuestra Comunidad, aparecerán sin duda como protagonistas. Gracias a los dos.



* Anaquel, nº 17 (enero-mayo 2002), pág. 37

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