jueves, 16 de abril de 2015

Bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha: para seguir avanzando

Bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha:
para seguir avanzando


He reiterado muchas veces que las bibliotecas públicas deben estar en la agenda política. Y en artículos anteriores expuse la necesidad de que, ante las próximas elecciones autonómicas y municipales, los partidos políticos anuncien sus propuestas e incorporen a los programas electorales las iniciativas que prometen llevar a cabo. Estamos en compás de espera, pues generalmente sólo se han hecho públicos los Programas-marco para estas convocatorias. De lo visto hasta ahora, podemos calificar de escasas y de poco calado las menciones que los partidos hacen respecto a bibliotecas, y sin referencias a la biblioteca pública como motor de desarrollo, centro neurálgico para la sociedad local, puerta democrática de acceso a la información, etc. Invito a consultar esos programas pero anticipo que el resultado del encuentro será, nuevamente, la decepción. Y sin embargo hay muchísimo por hacer. Si me lo permiten enunciaré algunas de las prioridades.
Quien gobierne a nivel regional deberá materializar el proceso de firma de convenios de financiación de las bibliotecas públicas municipales integradas en la Red de bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha, que está previsto en la Ley 3/2011, de la Lectura y de las bibliotecas de CLM, y que hasta ahora no ha sido abordado. Ese es un gran objetivo y los partidos deberían pronunciarse y comprometerse pues de esa acción depende el futuro de buena parte de las bibliotecas de nuestra Comunidad Autónoma.
Por su parte, las capitales y otras grandes poblaciones han de empeñarse en ofrecer a sus habitantes una red municipal de bibliotecas moderna y con servicios adecuados a su localidad. Por enésima vez menciono que la ciudad de Guadalajara no tiene ni una sola biblioteca pública municipal; y que la capital de la Región, Toledo, tiene cuatro bibliotecas municipales con reducidos horarios, recursos humanos escasos y con bastante parálisis desde hace décadas. No citaré la situación de cada una de las grandes ciudades, muy desigual y en algunos casos sorprendente por su precariedad, hasta el punto de que incluso diversos centros no pueden integrarse en el Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas Públicas de CLM.
Habrá que intentar subsanar el escandaloso descenso en los presupuestos para adquisiciones de fondos bibliotecarios, ya bien visible en las estadísticas del conjunto del país y de la región. Pero además es necesario un impulso del Servicio E-Biblio Castilla-La Mancha, de préstamo de libros digitales a través de bibliotecas públicas mediante la incorporación periódica de nuevos títulos. Las bibliotecas, si se quedan al margen del préstamo de libros electrónicos o éste tiene una oferta muy reducida de títulos, perderán lectores y usuarios, como ya se está experimentando por el poco presupuesto que se destina a la compra de novedades.
Otro aspecto esencial es el desarrollo de programas de culturales y de animación a la lectura. A pesar de la creatividad e imaginación de los profesionales bibliotecarios, se precisan presupuestos para que la biblioteca desarrolle un programa cultural atractivo y permanente que atraiga a los ciudadanos de todas las edades y sectores sociales a utilizar los servicios de la biblioteca pública.
Como he mencionado otras veces, en tiempos de crisis los políticos tienen que analizar las prioridades que precisan los ciudadanos. Y en esa tarea sin duda los servicios bibliotecarios son absolutamente necesarios, frente a otras políticas culturales basadas en grandes eventos, ciertamente más de escaparate.
En positivo: animo a tantos candidatos a las alcaldías y concejalías de educación y cultura a seguir promoviendo servicios bibliotecarios en sus localidades, a apoyar a las bibliotecas para que constituyan centros básicos de cultura, convivencia, desarrollo e inclusión social. Les animo a que apuesten por contar con bibliotecarios profesionales que son el corazón de la biblioteca y una garantía del éxito de este servicio público. Espero de su inteligencia que, cuando tengan que optar presupuestariamente, nunca olviden o dejen de lado a la biblioteca pública, garantía en las comunidades locales en la prestación de muchísimos servicios.
Con la presencia de internet y en pleno siglo XXI, las bibliotecas públicas siguen siendo imprescindibles. También algunos políticos son imprescindibles para el presente y el futuro de las bibliotecas. Aunque, lamentablemente, habrá otros que por su olvido o desdén hacia las bibliotecas no merezcan pasar a la historia de cada municipio sino a ser relegados al olvido.



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