Mostrando entradas con la etiqueta Día del libro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Día del libro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Buero Vallejo, defensor de las bibliotecas públicas

Buero Vallejo, defensor de las bibliotecas públicas

            Celebramos el centenario del nacimiento de uno de los grandes escritores del siglo XX: Antonio Buero Vallejo. Con ese motivo la Biblioteca de Castilla-La Mancha presenta en la magnífica Sala Borbón-Lorenzana una exposición bibliográfica que muestra buena parte de la producción dramática del autor y los contenidos de su biblioteca personal, depositada en la Biblioteca Regional: “100 años con Buero”. Un centro de interés para facilitar el préstamo y lectura de su obra, una prevista conversación entre Victoria Rodríguez -la viuda de Buero- y la catedrática de Lengua y Literatura Elisa Romero, son otras actividades organizadas por esta Biblioteca para difundir el legado de Buero y animar a los ciudadanos a leer y disfrutar con su teatro, sus ensayos… Es nuestra sencilla pero sincera contribución para recordar que Buero sigue entre nosotros gracias a su obra.
“Nadie es profeta en su tierra”, sentencia el refranero castellano. Pero en el caso de nuestro inmortal Buero, ese refrán afortunadamente no se ha cumplido. Guadalajara, su ciudad natal, y el conjunto de nuestra región, han dado firmes testimonios de reconocimiento público hacia el hombre y el escritor: nuestra tierra está llena de huellas que reflejan el homenaje que las gentes y las Instituciones de Castilla-La Mancha han otorgado a Buero. Difícil tarea mencionar los centros docentes y culturales que llevan con orgullo su nombre; calles que le recuerdan; abundantes los estudios y publicaciones que analizan su trayectoria…En este artículo recuerdo algunas de las iniciativas que se pusieron en marcha como signos específicos del cariño y del apoyo que Castilla-La Mancha ofreció al genial dramaturgo.
            Si en el 1987 el Ayuntamiento de Guadalajara concedió a Buero su más alta distinción, al año siguiente el Gobierno Regional le otorgó la medalla de oro de Castilla-La Mancha. El Decreto de 31 de mayo resalta que “el teatro de Buero Vallejo, ligado siempre a su compromiso personal, renovó la dramaturgia española de la posguerra y refleja la sociedad española de la segunda mitad del siglo XX, creando una obra de decisiva influencia literaria y social” y califica a Buero de “infatigable y honesto reivindicador de la esperanza y de la libertad”. Buero recibió su medalla el 7 de diciembre de 1988 en el toledano Palacio de Fuensalida, pronunciando unas emotivas palabras en su nombre y en el resto de los galardonados ese año:  el pintor Gregorio Prieto, el historiador y jurista Javier Malagón y el artesano alfarero Pedro Mercedes.
            La Consejería de Educación y Cultura pidió el reconocimiento nacional hacia Buero, por ejemplo proponiéndole en 1986 para el  premio Príncipe de Asturias. Un año después recibiría el premio Cervantes.
            En 1992, aquel año emblemático para España, el año de las Olimpiadas de Barcelona y de la Exposición Universal en Sevilla, la Consejería inició la celebración de la Fiesta del Libro con programas regionales. Se articuló, a través de la Red de Bibliotecas Públicas, una campaña que se denominó “Desde Castilla-La Mancha, la vuelta al mundo en 80 libros”, y se inició la costumbre de encargar y difundir un mensaje para la sociedad regional relacionado con esta efeméride. El primer autor elegido fue D. Antonio Buero Vallejo, que escribió un texto precioso que tituló “Sin los libros nada somos”, que tuvo amplísima divulgación y en el que escribía palabras como éstas que ahora recojo: “Los pueblos que aspiran a culturizarse han de consolidar…su red de Bibliotecas Públicas… Somos personas porque leemos y lo seremos cada vez más si no pasamos día sin lectura. Y el mundo en que vivimos lo es por los libros que lo reflejan…Las  Bibliotecas nos esperan siempre; sus estantes nos reservan no sólo auténticos placeres, sino buena parte de nuestra verdadera madurez. ¿Quién que lo comprenda, querría resistirse a tan limpia llamada?” Este año, en el que celebramos su primer centenario, se ha vuelto a divulgar este texto, como muestra de que eran palabras siempre actuales y necesarias.
            No descubro nada nuevo si digo que Buero fue una persona humilde, prueba  de los verdaderos creadores de talla intelectual y moral. Tal vez por ello siempre ofreció su colaboración con la Administración autonómica, y lo hizo además afectuosamente, mostrando una actitud agradecida. Por ejemplo, cuando se crearon en 1985 los Premios Castilla-La Mancha, Buero fue designado miembro del  jurado del Premio de Teatro, junto a  Francisco Nieva y Fermín Cabal.
También aceptó ser vocal del Consejo Regional de Bibliotecas, en calidad de persona de reconocido prestigio, ejerciendo su labor desinteresada siempre que se le solicitó. Buero, que tenía como es sabido una espléndida biblioteca, siempre defendió a una institución no siempre bien valorada por los intelectuales y otros sectores sociales: la biblioteca pública. Tal vez por ello, sus familiares decidieron depositar en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en el Alcázar toledano, recuperado sueño de cultura, su biblioteca personal de teatro, para hacerla accesible a todo el mundo y facilitar nuevas investigaciones sobre la obra de Buero. Su trayectoria de luchador, de defensor de la libertad, fue siempre unida a la necesidad de educar a los ciudadanos y de dotarles de servicios culturales como la biblioteca pública para hacer posible el sueño democratizador de que el saber y la información sean accesibles a todos.
            En esta tarea lleva trabajando décadas el Gobierno de Castilla-La Mancha: en fomentar una Red de Bibliotecas Públicas que garantice este servicio para todos los castellano-manchegos. Contó con la complicidad de los ayuntamientos, pero a estas alturas nuestro modelo de red de bibliotecas, que fue un referente para el conjunto del país exige renovar los recursos, cortados hace cinco años y aún no repuestos.  Castilla-La Mancha es la única región que planteó desde hace años una verdadera utopía: dotar de servicios bibliotecarios a toda la población regional. Nuestro mejor homenaje a Buero,  verdadero Patrimonio de la Humanidad, y a Cela y a Blas de Otero y a Cervantes… a todos los que en este año recordamos, sería una Red de Bibliotecas Públicas dinámica y que trabaje en complicidad con la sociedad,   con servicios de calidad, que garantice el acceso a la información, la cultura y la educación permanente de todos los ciudadanos. Ese es el reto, ese el sueño que seguro compartiría D. Antonio Buero Vallejo, profeta en su tierra y defensor de las bibliotecas.


martes, 24 de abril de 2007

Día del Libro y decálogo de propuestas para las Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha




Día del Libro y decálogo de propuestas para las  Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha*

Cada año, por estas fechas, muchas plazas y calles se llenan de libros y los medios de comunicación recogen bellas palabras sobre la lectura, los libros y las bibliotecas. Y es un ritual que hay que seguir cumpliendo, aunque sepamos que Días del Libro deben ser los 365 del año, y dediquemos el 23 de abril a celebrar su fiesta.
Pero este año tiene algo de especial. Se celebra prácticamente a un mes vista de la cita electoral. Ya los partidos políticos van desgranando algunas de sus propuestas-estrellas, se celebran actos con colectivos sociales e imagino que los partidos terminan de pulir los programas electorales que mostrarán como compromiso con los ciudadanos, tanto para las elecciones autonómicas como para los municipios de Castilla-La Mancha.
En los últimos años Castilla-La Mancha ha sido un referente para el conjunto del país en materia de bibliotecas públicas, y sería bueno que quienes tienen actualmente responsabilidades políticas supiesen que la sociedad castellano-manchega no va a conformarse con el pasado: los bibliotecarios siempre fueron un colectivo dinámico, implicado socialmente y exigente con los dirigentes públicos. E imagino que van a pedir cuentas a quien genere incumplimientos y desesperanzas.
Insisto en ideas que he repetido hasta la saciedad: crear o mejorar bibliotecas es el mejor instrumento para democratizar el acceso a la lectura y la información. Pero como todo servicio público exige importantes recursos financieros, humanos y técnicos es  más complejo desarrollar servicios bibliotecarios estables que organizar actividades de animación. Por ello hay políticos que en lugar de comprometerse a realizar políticas bibliotecarias planificadas y progresistas, prefiere iniciativas mediáticas.
Como ha ocurrido en anteriores citas electorales, no abundan las palabras dedicadas a las bibliotecas. Es más, hasta el momento no he escuchado a ningún político castellano-manchego una propuesta para las bibliotecas. Tal vez constituya el secreto mejor guardado y algún día los medios de comunicación nos sorprendan gratamente. Si me lo permiten, este año, como ciudadano amante de los libros y las bibliotecas, no voy a hacer el Elogio de la biblioteca pública sino algo más prosaico: enumerar algunas propuestas que prestaré, gratuitamente y sin percibir canon alguno, al partido que esté dispuesto a asumirlas. La mayoría de estas iniciativas forman parte de planes que, tal vez por no estar en los programas electorales de ningún partido, fueron incumplidos o abandonados por responsables culturales que optaron por los fuegos de artificio más que por continuar la consolidación de la Red de Bibliotecas Publicas de Castilla-La Mancha.

  
1. Desarrollo de un Pacto Regional por la Lectura y las Bibliotecas. Esta propuesta debe resumir la filosofía de trabajo público por las bibliotecas y la lectura en la región,   con la participación de todas las instituciones políticas, sociales, educativas y culturales, así como los sectores profesionales (bibliotecarios, editores, libreros,...) y las asociaciones de  madres y padres, las federaciones de alumnos y del resto de organizaciones implicadas en el fomento de la lectura. Desde ese Pacto deberían abordarse las medidas que enuncio a continuación, y otras muchas que durante los últimos años hemos defendido buena parte de los bibliotecarios de Castilla-La Mancha.
2. La universalización de los servicios bibliotecarios para el conjunto de municipios y población de la región. Desde mediados de los años noventa se luchó por este  objetivo, que fue asumido políticamente. Pero esta utopía puede convertirse en realidad, y para ello  la inclusión de este objetivo en los programas electorales sería la mejor forma de tener la certeza de que se aborde desde las instituciones un plan que realmente permita un reto que sólo Castilla-La Mancha ha planteado en España.  Según el Censo de Bibliotecas de 2005, todavía 366 municipios (un 40% del total) no tienen acceso alguno a servicios bibliotecarios.

3. Plan de Bibliotecas Móviles. Es preciso completar la flota de bibliobuses para asegurar poder dar cobertura a toda la región. Dado que la mayoría de los municipios sin servicio son localidades de población inferior a 400 habitantes, la solución pasa por bibliotecas móviles que lleguen semanalmente a esos municipios.  Las carencias son especialmente graves en las provincias de Cuenca y Guadalajara, donde los servicios bibliotecarios sólo llegan  al 92%  y al 86% de la población, respectivamente.


4. Plan de redes urbanas de bibliotecas en municipios con población superior a 25.000 habitantes. Pocas ciudades y localidades de la región cuentan con una red bibliotecaria que ofrezca servicio cercano, continuado y de calidad a sus distintos barrios. Frente al desarrollo de Albacete, es lamentable que la ciudad de Guadalajara siga sin abrir una biblioteca pública municipal y sólo cuente con la biblioteca pública del Estado. Y ciudades como Talavera de la Reina o Toledo tienen aún graves déficits para garantizar el servicio bibliotecario a todos los barrios. En la capital regional zonas como  Santa Teresa o Antequeruela-Covachuelas necesitan una Biblioteca; Santa María de Benquerencia no puede seguir sólo con los actuales servicios y en urbanizaciones como Valparaíso nadie habla de bibliotecas… Estos servicios no pueden ser exclusivamente responsabilidad municipal. Desde otras administraciones hay que diseñar estrategias que permitan a los municipios apostar por estos servicios públicos.
5. Plan Regional de Infraestructuras Bibliotecarias. Es básico para abordar las graves carencias de espacio, la modernización de los edificios y la apertura de nuevas bibliotecas. Según el  citado Censo de Bibliotecas un 45% de las bibliotecas tienen una superficie inferior a los 100 m² y un 40% oscila entre los 100 y los 249 m². Y lo peor es que los datos están estancados, por la carencia de planes. Si comparásemos los metros cuadrados nuevos o las bibliotecas construidas con otro tipo de servicios públicos, como centros de salud o centros docentes, veríamos cómo las bibliotecas no han constituido últimamente una prioridad en la región.
6. Una nueva Ley de Bibliotecas de Castilla-La Mancha. Tampoco este clásico compromiso figuró nunca en los programas electorales autonómicos, aunque en el parlamento regional sí están recogidas las palabras de políticos que prometieron esta ley. Es urgente para delimitar con claridad las competencias y financiación de las distintas Administraciones Públicas y desarrollar la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha con parámetros de calidad y servicio público adecuados al siglo XXI.
7. Plan de recursos humanos de las Bibliotecas Públicas Municipales.. Castilla-La Mancha ha afrontado el problema histórico de los bibliotecarios municipales, y se ha comenzado a resolver su situación, ahora más digna. Pero es preciso poner en marcha nuevas medidas que garanticen la consolidación y normalización de estos puestos de trabajo, verdaderos mediadores sociales. Para ello, la Junta debe asumir la cofinanciación permanente de los bibliotecarios municipales de localidades con población inferior a 3.000 habitantes. Y hay que proseguir, mediante ayudas por tiempo limitado, la transformación de los contratos hacia jornadas completas y categorías de técnicos, más acordes con el trabajo especializado que realizan.
  8. Puesta en marcha del Catálogo Colectivo de la Red. Tampoco esta propuesta fue recogida en ningún Programa Electoral, aunque sí en planes de bibliotecas y convocatorias.  Ya no admite demoras este proyecto, y no abordarlo significa que nuestra Región  se aleja de las regiones más avanzadas en políticas bibliotecarias.  
9. Aprobación de Pautas para Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, unos estándares que determinen los niveles de servicio que han de cumplir las bibliotecas de la región en cuanto a colecciones, espacios, horarios de apertura, personal, etc.
10. Desarrollo  de la Biblioteca Digital de Castilla-La Mancha. Vivimos tiempos en los que, aunque existen sectores sociales sin acceso a la información y la lectura pública, cada vez más se ponen a disposición de la sociedad bibliotecas virtuales o digitales a cuyos fondos se puede acceder libremente a través de las redes de comunicación. Castilla-La Mancha tiene unos espléndidos tesoros bibliográficos y unas fuentes bibliográficas que muestran la riqueza humana, cultural, espiritual y artística de esta Comunidad Autónoma. Sin embargo, aunque se diseñaron y prometieron iniciativas que ayuden a difundir Castilla-La Mancha, como en otros casos los proyectos están paralizados. Que los partidos políticos presenten compromisos electorales en este ámbito es una indudable necesidad.
            En definitiva, sigo defendiendo que la mejor celebración cotidiana del Día del Libro sería la consolidación de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, con medidas como las enumeradas y que permitirían  unas políticas bibliotecarias que  otorgaron a nuestra Región un liderazgo ideológico en este ámbito en España. Pero, para esto, es la hora de los partidos políticos: tienen en sus manos comprometerse con la sociedad regional para que la Sociedad de la Información y del Conocimiento pueda llegar democráticamente a todos los sectores sociales a través de un servicio público esencial: la biblioteca pública. Los partidos políticos tienen la palabra.







* Artículo de opinión, publicado en los siguientes medios:
El Digital de Castilla-La Mancha.  Nº 450 (25-04-2007) http://www.eldigitalcastillalamancha.es/articulos.asp?idarticulo=14134
Noticias Toledo. Nº 22 (27-04-2007). Pág. 2.  http://www.noticiastoledo.com/semanal/upload/22/opinion.pdf
Noticias Digital. (27-04-2007)  
El Bibliotecario conquense.  Espacio de encuentro de la Asociación de Bibliotecarios de Cuenca (26-4-2007)




























viernes, 23 de abril de 2004

Declaración Institucional sobre la Lectura Pública



Declaración Institucional sobre la Lectura Pública*

            Como Portavoz del Ejecutivo tengo, también, que darles cuenta de que en este  primer Consejo de Ministros ordinario, y por iniciativa del Sr. Presidente del Gobierno, se ha aprobado la siguiente Declaración Institucional:

            “En una fecha tan singular, en la que celebramos el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, el Gobierno desea proclamar su confianza en el libro, la lectura, la información y, especialmente, en los centros que en nuestro tiempo están llamados realmente a democratizar el acceso de todos los ciudadanos a estos medios:  las bibliotecas públicas.
            Vamos caminando hacia el año 2005, en el que en todo el mundo se conmemorará el IV Centenario de la primera edición de la obra literaria  más inmortal: Don Quijote de la Mancha. Y hoy el Consejo de Ministros quiere impregnarse del idealismo del caballero manchego y anunciar las primeras medidas que el Gobierno va a poner en marcha para garantizar el acceso libre y gratuito de todos los españoles y españolas a la Sociedad de la Información y del Conocimiento a través del mejor cauce que existe para todos los sectores de la población: la biblioteca pública.
            Estamos asistiendo en los últimos días a una verdadera movilización puesta en marcha por bibliotecarios a favor de que las bibliotecas públicas queden exentas por la Unión Europea del pago del canon por el préstamo de libros. A lo largo y ancho de todo el país se están desarrollando actos de información, recogidas de firmas,…Centenares de  autores han expresado su apoyo a la biblioteca pública, manifestando su deseo de renunciar a sus derechos cuando se trate del préstamo de sus libros en bibliotecas públicas. El Gobierno no puede ser insensible a estas justas reivindicaciones y ha dado instrucciones a la Ministra de Cultura para que con rapidez se plantee a las Instituciones Comunitarias esta excepción al pago previsto en la Directiva comunitaria.
            Pero el Gobierno entiende que esta cuestión no es ni mucho menos el problema más grave que afecta a las bibliotecas públicas españolas. Desde hace décadas se vienen alzando voces, especialmente representativas del sector profesional de las bibliotecas, a favor de que exista una política de Estado en materia de lectura pública. Es cierto que las competencias, junto a las de coordinación en materia cultural que conserva la Administración General del Estado, son compartidas por las Administraciones Autonómicas y Locales. Pero la confianza en la educación, la información y la cultura como factores de desarrollo personal y social, así como los derechos constitucionales para garantizar estos valores, llevan al Gobierno de España  a anunciar importantes medidas, que como Portavoz me complazco en comunicar a todos ustedes:

            1ª) La Titular del Ministerio de Cultura convocará a los consejeros autonómicos a una Conferencia Sectorial para debatir la situación de la Biblioteca Pública en España y estudiar de forma conjunta las iniciativas a desarrollar, desde el talante de consenso y cooperación con las Comunidades Autónomas que el Presidente anunció en su discurso de investidura.
            Creo que no es preciso reseñar la importancia de esta Conferencia, primera que se celebrará en el ámbito de la cultura en nuestra historia democrática.

            2ª) Con independencia de los acuerdos que puedan tomarse en dicha Conferencia, el Gobierno desea impulsar desde hoy mismo un Plan Nacional de Fomento de la lectura y las Bibliotecas Públicas. Las bases de este Plan, que será consensuado con las  Comunidades Autónomas, serán presentadas por el Gobierno al Congreso de los Diputados antes de que finalice el presente año.

            3ª) Como garantía de que la anterior iniciativa se gestiona con la urgencia y rigor necesarios, se ha acordado el nombramiento de un Delegado del  Gobierno para el Plan de Fomento de la Lectura y de las Bibliotecas Públicas, adscrito a la Presidencia del Gobierno. Este nombramiento se materializará en el próximo Consejo de Ministros. Por supuesto que sus trabajos estarán coordinados con los realizados por el Ministerio de  Cultura a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.

            4ª) El Gobierno va a proponer al Director General de la UNESCO que el año  2005 sea declarado AÑO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA”. Y ello porque entendemos que el mejor homenaje que podemos hacer a la obra de Cervantes es proclamar los valores de la biblioteca pública como centros neurálgicos de encuentro y en los que las personas tengan a sus disposición todos los registros de la palabra y de la información.

            5ª) Finalmente, el Gobierno confía que los trabajos desarrollados en el Plan de Fomento permitan articular un verdadero Pacto por la Lectura Pública y las Bibliotecas, en el que, partiendo del reconocimiento de la autonomía municipal y de las regiones y nacionalidades españolas, pueda hacerse realidad el acceso igualitario y sin discriminaciones de todos los ciudadanos a este servicio público esencial que es la biblioteca pública. En este Pacto el Gobierno quiere contar, lógicamente, con la voz de los autores, de los editores, de los bibliotecarios  y de distintos sectores y agentes socioculturales.

            Todas estas iniciativas están en el espíritu del Manifiesto de la UNESCO sobre la Biblioteca Pública de 1994, que señala: “Para lograr la cooordinación y cooperación bibliotecaria a nivel nacional, la legislación y los planes estratégicos han de definir y promover, también, una red nacional de bibliotecas, basada en normas de servicio convenidas”.
En este sentido, con estos acuerdos el Gobierno de España desea asumir su papel en la consecuención de una política de Estado en materia de promoción del libro y, en general, de servicios de lectura pública; una política bibliotecaria que sea el resultado de coordinar y sumar las políticas ya en marcha o que puedan desarrollarse  en este rico mosaico pluricultural que es la  España de las Autonomías.

            Esta Declaración va a ser comunicada hoy mismo a todos los Presidentes autonómicos.

            Antes de que formulen ustedes las preguntas que deseen a la Sra. Ministra de Cultura, quiero hacerles entrega de una pequeña joya bibliográfica: se trata de una edición del libro del poeta León Felipe Versos y Oraciones de caminante (1920) que por iniciativa del Sr. Ministro de Defensa se ha impreso para conmemorar esta importante reunión del Consejo de Ministros que ha coincidido con la celebración del Día Mundial del Libro. Se ha elegido precisamente un libro poético siguiendo la invitación que para la edición del Día del Libro del presente año ha hecho el Gobierno de Castilla-La Mancha bajo el lema: “Descubre un mundo lleno de poesía”.
            Muchas gracias.





* Era el 23 de abril de 2004, Fiesta del Libro y del Derecho de Autor. En el Palacio de la Moncloa se reunía en su primera sesión ordinaria el Consejo de Ministros,  presidido por José Luis Rodríguez Zapatero. En esa mañana, a través de la lista Públicas, distribuí un correo electrónico con el siguiente texto:
                “Según fuentes generalmente bien informadas, el Consejo de Ministros de hoy, primero de los celebrados con carácter ordinario por el Gobierno de España, presidido por Zapatero, ha aprobado una serie de medidas relacionadas con el canon del préstamo de libros y la política nacional de bibliotecas.
Con la reserva lógica, se adjunta el texto al que he tenido acceso y que en rueda de prensa hará público la Portavoz del Gobierno.
Se trata de medidas realmente muy importantes y que muchos llevamos esperando décadas.
Seguiré informando...
Por supuesto, ¡FELIZ DIA DEL LIBRO Y DE SAN JORDI!  para todos y todas.
Un cordial saludo.  Juan Sánchez Sánchez, Jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas de Castilla-La Mancha”
                El correo adjuntaba la Declaración Institucional sobre la lectura pública, que yo había redactado en mi casa durante la madrugada del 23.
A las 13:33 remití a Públicas un nuevo correo con el siguiente texto:
Al parecer, finalmente el Consejo de Ministros no ha aprobado la Declaración Institucional sobre Lectura Pública que se había "filtrado" esta mañana...Espero disculpeis esta pequeña licencia literaria. El Día del Libro, además de leer, hay que escribir. Porque la pasión por leer tiene que llevar a la pasión por escribir y ...por soñar.
Esta ficción literaria está en línea con la que presentamos al I Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas que se celebró en Valencia en octubre del 2002, en la comunicación "La Biblioteca Pública ¿un derecho de todos?". Está disponible en el Portal Travesía. http://www.mcu.es/lab/bibliote/travesia_actas/pdf/sumario.pdf . Es decir, necesitamos seguir soñando y escribiendo.  Y tal vez los políticos, especialmente el nuevo equipo de Zapatero, decidan poner en la cresta de la ola a las bibliotecas públicas en España.
Soñar, como el préstamo de libros en las bibliotecas, es gratuito.  Y ¿quién puede poner límites a nuestros sueños?
Con afecto, y reiterando mis mejores deseos para este Día del Libro,
Un cordial saludo. Juan Sánchez Sánchez, Jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas”
                Públicas distribuyó este nuevo correo un poco más tarde de lo habitual (15:22 horas) por lo que muchos profesionales no vieron  esta “explicación”. El primer correo corrió como la espuma y las reacciones fueron muchas. Lo impresionante es que se dió crédito a la Declaración y se pensó que yo realmente estaba anticipándome a la rueda de prensa de la Portavoz del Gobierno.
                Recibí numerosos mensajes. Trascribo unas palabras de Roser Lozano, directora de la Biblioteca Pública del Estado en Tarragona: “Encantador el texto... me ha emocionado de veras, creo que en este país estamos volviendo a renacer, a volver a tener ilusión...gracias por tu envio del texto, es la mejor forma que podria haber tenido para celebrar el Sant Jordi…”
                También algunos profesionales se molestaron al descubir que todo era una ficción….

sábado, 23 de abril de 1994

Leer, un derecho de todos




Leer, un derecho de todos*


            Leer es cosa de todos, es el lema elegido este año por la Consejería de Educación y Cultura para celebrar la Fiesta del Libro e iniciar un programa de promoción de la lectura y de asistencia a las bibliotecas. Entre los numerosos lemas ofrecidos por los directores de las Bibliotecas Públicas del Estado y de los Centros Coordinadores Provinciales de Bibliotecas de nuestra región, finalmente se eligió éste, que había sido propuesto desde el Servicio Regional de Archivos y Bibliotecas. Con ese título genérico se intenta integrar en el Año Internacional de la Familia las iniciativas que durante 1994 puedan ponerse en marcha en Castilla‑La Mancha relacionadas con el libro, la lectura y las bibliotecas.
            Y es que Leer no es privativo de los niños (aunque sean ellos los usuarios más numerosos de las bibliotecas), ni de los estudiantes (demasiadas veces lectores forzados por sus profesores), ni de un cierto sector de la población adulta más concienciado de la necesidad de estar informado y de acudir por ello a la biblioteca, ni  de ese grupo minoritario de creadores e intelectuales que buscan en la biblioteca las fuentes para su trabajo...
            Tampoco es la biblioteca el único lugar para la lectura. Los editores hacen campañas de promoción normalmente dirigidas a que los ciudadanos compren libros; y parece legítimo, pues los libros, además de fuente de información, cultura y ocio, constituyen una de las grandes industrias de nuestro país. En similares términos se mueven los libreros, y es lógico porque, según la Encuesta de...prácticas y consumos culturales de los españoles (1991), sólo el 37% de las personas mayores de 18 años compró algún libro en el período de 12 meses. Y por cierto, nuestra región, según ese estudio, es la penúltima de las Comunidades Autónomas, con sólo un 22% frente a regiones como Madrid (54%), Cataluña (46%), País Vasco (43%), Asturias (41%), etc.
            Pero el hábito de compra de libros, que está muy bien, no puede hacernos olvidar que la lectura es un derecho de todos los ciudadanos y, consiguientemente, los poderes públicos han de velar por el cumplimiento de dos derechos constitucionales: a la información y a la cultura, que es donde hay que enmarcar el acceso de los españoles al libro y a otros soportes de información. Por ello, aunque me parece más constructiva la imagen de una familia leyendo que una familia abandonada a la alienante “suerte” del televisor, los bibliotecarios resaltamos la función social que efectúa un servicio público tan fundamental como es la biblioteca.
            Dice el mismo estudio citado que sólo el 11% de los españoles adultos acuden a las bibliotecas. Y esa cifra, sin duda muy baja, contrasta con la visión que la mayoría de las bibliotecas españolas ofrecen: normalmente repletas de público, a veces con problemas de convivencia derivados precisamente de la escasez de puestos de lectura. Las Administraciones públicas han realizado durante los últimos años un importante esfuerzo inversor; en concreto, la Junta de Comunidades de Castilla‑La Mancha ha invertido en bibliotecas y casas de cultura unos 6.000 millones de pesetas entre los años 1985‑1993. Todo esto quiere decir que, a pesar de estos datos, aún queda mucho camino por recorrer.
            Entre los grandes retos pendientes en la política de lectura pública está el completar  las colecciones bibliográficas y de publicaciones periódicas e incorporar a las bibliotecas los equipos audiovisuales básicos y los correspondientes soportes: Compact Disc, vídeo...También está pendiente la paulatina informatización de las bibliotecas del Sistema Bibliotecario  Regional y su acceso a bases de datos mediante videotex, CD‑Rom,... Y, sobre todo, la asignatura pendiente es la dignificación y estabilidad profesional del bibliotecario: no hay biblioteca sin bibliotecario. Junto a estas necesidades de las bibliotecas, se encuentra la tarea de incrementar el número de centros bibliotecarios en las localidades mayores para asegurar un servicio efectivo al conjunto de la población. Me explico: igual que no basta un único hospital para una ciudad, sino que se precisa una red de centros de salud, en el caso de las bibliotecas los ciudadanos han de poder contar con una red de bibliotecas que presten servicio a los vecinos de los diferentes barrios. Sólo así podrá hablarse verdaderamente de una cobertura plena de la población.
            Las bibliotecas, bien dotadas y con personal adecuado y estable, son una alternativa real para la educación, el ocio, la cultura y la información de las personas. Desde luego, serían una alternativa a la calle, la discoteca  o el bar, que en muchos casos parece son los únicos lugares que nuestra sociedad  destina a los jóvenes. Y si hablamos de que leer es cosa de todos y de que constituye un derecho también de todos, me parece preocupante la marginación que en este sentido sufre el ciudadano de las pequeñas localidades que, por su escasa población, no tienen biblioteca: cerca de 600 municipios de Castilla‑La Mancha (el 65% del total) carece de cualquier tipo de servicio bibliotecario. Son aproximadamente 234.000 personas a los que, por el delito de vivir en pequeñas localidades se les niega el derecho al libro.
            Afortunamente, la biblioteca va poco a poco considerándose por los responsables públicos como uno de los servicios que han de generalizarse. Pero sigue siendo escasa la reivindicación que el conjunto de la sociedad formula al respecto: sin formación e información no tendremos una democracia madura; y en esas parcelas la biblioteca ocupa (aunque de momento sea demasiado teóricamente) un lugar privilegiado. Lo que hace falta es que, como ocurre con el derecho a la salud, a la educación o a otros derechos considerados básicos, los propios ciudadanos comencemos a clamar por el derecho a la información y a la lectura  para todos, como un servicio público que debe estar en la base de la educación y la cultura de un país.


* La Voz del Tajo (23-4-1994), p.9