Mostrando entradas con la etiqueta Miradero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miradero. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de septiembre de 2018

Las Bibliotecas Públicas del Estado en Castilla-La Mancha necesitan inversiones


Las Bibliotecas Públicas del Estado en Castilla-La Mancha necesitan inversiones


En noviembre de 1994 publiqué un artículo de opinión titulado “Desinterés por las Bibliotecas Públicas del Estado.” Critiqué entonces la política ministerial en general sobre las bibliotecas públicas y específicamente sobre las que el Estado conserva la titularidad aunque las gestionen las Administraciones Autonómicas: las 53 Bibliotecas Públicas del Estado. Preguntaba entonces: “¿Por qué el Ministerio, con el apoyo solidario de todo el Gobierno, no proyecta un Plan de Bibliotecas que permita completar el programa inversor básico antes del año 2000? La respuesta es muy simple: porque las bibliotecas públicas no son prioritarias para el Gobierno español. Si no, ¿cómo entender que en el conjunto de países integrados en la Unión Europea mantengamos esa vergonzosa penúltima posición que desde hace décadas denuncian las estadísticas europeas sobre bibliotecas públicas?” Por supuesto, han pasado veinticinco años y el Ministerio sigue sin desarrollar un plan nacional de esas características, consensuado con las comunidades autónomas. Critiqué en el mismo artículo el olvido del Ministerio hacia estos centros de titularidad estatal en Castilla-La Mancha. Hasta entonces sólo había construido, antes de 1982, la biblioteca provincial de Albacete. Yo era entonces Jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas e intentaba gestionar con la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria necesarias actuaciones urgentes, al menos hasta que se construyeran nuevos edificios en Guadalajara y Ciudad Real, se remodelara la sede de Cuenca y se materializara el traslado de la Biblioteca de Toledo al Alcázar. Pero no había presión política y las pocas inversiones ministeriales se iban a otras regiones. Ahí están las estadísticas.

Es un artículo que tuvo bastantes consecuencias...Porque la palabra, como la poesía, es un arma, necesaria como el pan de cada día y el aire que respiramos, recordando a mi admirado poeta Gabriel Celaya. En la misma mañana en la que se publicó el artículo, recibí la llamada de mi Director General en la Consejería pidiéndome explicaciones por ese duro artículo que, al parecer, había levantado las iras del Ministerio. Con tranquilidad, aunque la procesión iba por dentro, contesté que era fiel a mis principios de luchar por una política bibliotecaria moderna. Prosiguió diciéndome que tres consejeros habían pedido mi cese, y lógicamente contesté que me podían cesar, pero que diría públicamente las razones. Debí de comentar la situación de crisis que se había producido pues recuerdo que durante la tarde recibí la llamada del coordinador de opinión del periódico diciéndome que, si cesaba, al día siguiente ese medio nacional, con las ediciones regionales, informaría de la falta de libertad  de expresión que teníamos los funcionarios de Castilla-La Mancha. Pero en esa ocasión no pasó nada…

 Paradójicamente, supe que, poco después, el presidente autonómico había echado un broncazo a los responsables de la Consejería por permitir esas bajas inversiones en Castilla-La Mancha, al contrario de lo que ocurría en otras comunidades autónomas. Es decir, el tiempo me dio la razón. Cambió el modo de actuar y llegaron las nuevas bibliotecas en Guadalajara, Cuenca (espectacular remodelación de la existente) y Ciudad Real. De la de Toledo y Regional no hablo ahora, porque ese proyecto salió adelante gracias a la convicción del Gobierno de Castilla-La Mancha y la lucha que numerosos ciudadanos, entre ellos un buen número de intelectuales, emprendimos. Pero, a pesar de los convenios firmados entre la Junta, Defensa y el Ministerio de Cultura, el Estado no aportó cantidad alguna destinada a la readaptación del Alcázar para Biblioteca Pública del Estado.

Recuerdo ahora estas circunstancias porque me indigna la poca energía y ambición del Gobierno regional para defender que el Ministerio aborde la construcción del Depósito Bibliográfico que necesita la Biblioteca de Toledo, que es también Regional. Como expuse en mi artículo “El olvido del Miradero”, no deben trasladarse los 150.000 documentos conservados en la antigua sede de la Biblioteca en el edificio del Miradero sin que antes se aborde la construcción de un Depósito adecuado, como tienen todas las grandes bibliotecas que tienen misiones de conservación del patrimonio bibliográfico y cultural. Ha de reanudarse con urgencia el servicio de utilización de esos fondos por los ciudadanos y proyectar un Depósito en Santa María de Benquerencia para que cuando esté construido los espacios del Miradero pasen a ser utilizados por el Museo de Santa Cruz, en su gran proyecto museológico concentrando Santa Cruz, Santa Fe y el Miradero.

El Ministerio había presupuestado una cantidad de 500.000 € pero era para las actuaciones inversoras urgentes en el Miradero como Depósito, pero el anterior Director General con competencias en bibliotecas del Ministerio estuvo de acuerdo en la reunión Junta/Ministerio que se celebró en Toledo que lo prioritario era construir el nuevo Depósito. Al parecer las autoridades culturales de Castilla-La Mancha se conforman con recibir dinero para estanterías y equipamiento sin tener en cuenta la gravedad que supondrá para la colección y su utilización un traslado teóricamente provisional pero sin visos de disponer de una solución definitiva.

Como entonces, probablemente nuestros políticos son tan ingenuos que son pobres hasta para pedir. Avanzo algunos datos que deberían sonrojar a nuestras autoridades: en el período 2012-2016, cinco años, los presupuestos del Ministerio para Bibliotecas Públicas del Estado han descendido de forma muy singular: de los más de once millones de euros en 2012 y 2013, en 2016 no han alcanzado ni los siete millones de euros. En ese quinquenio la Administración Estatal ha invertido  en las 53 bibliotecas un total de 47.992.651 euros. ¿Saben qué cantidad ha invertido en las cinco Bibliotecas de titularidad estatal que existen en Castilla-La Mancha? Poco más de un millón de euros (1.149.142 €), que significan el 2,39 % del total nacional, a pesar de que corresponde a cinco centros. En ese período de cinco años, el liderazgo en las inversiones estatales en bibliotecas lo tiene Castilla y León, que recibió un total de 17.990.936 €, que suponen el 37,49% del total nacional.  En el mismo período, Cataluña recibió en inversiones más de once millones de euros para cuatro bibliotecas, que son el 23,12% del total nacional. Galicia, que tiene también cuatro bibliotecas, recibió inversiones por valor de 5.818.280 €, que equivalen al 12,12% del total nacional.  Andalucía, con ocho bibliotecas, recibió el 14,21 % del total nacional, una cantidad de 6.819.833 €. Incluso Extremadura, que tiene tres bibliotecas, supera las inversiones de nuestra región: 1.558.160 €, el 3,25% del total nacional. 

Sé que las inversiones se planifican, y que oscilan en función de las que se están desarrollando; pero no deben hacerse con tanta desigualdad, por razones en las que yo no quiero entrar pero que se entienden perfectamente. He traído a colación estos datos no para atacar a ninguna región; ni siquiera  a los responsables ministeriales que se ve tratan de muy distinta manera a los ciudadanos de unas y otras regiones. Para eso está el Congreso de los Diputados, donde deberían pedirse explicaciones.  Publico estos datos para que el Gobierno de CLM exija al Ministerio inversiones en nuestras bibliotecas. Y, desde luego, la primera e irrenunciable es que el Ministerio proyecte y construya un Depósito para la Biblioteca de Toledo. Hay otras inversiones pendientes y necesarias, que no me corresponde a mí enunciar. Pero tengo que alzar mi voz para que, de una vez, el Ministerio cumpla con sus obligaciones respecto a la Biblioteca de Toledo, la única para cuya sede no puso ni un euro.

¿Se conformará el Gobierno de Castilla-La Mancha con unas estanterías? Quienes no tienen retos en sus objetivos y no defienden a los ciudadanos de su tierra  no merecen gobernar.



lunes, 13 de agosto de 2018

Por un gran Museo de Santa Cruz


Por un gran Museo de Santa Cruz
 

            Agosto caluroso en Toledo. Con un buen amigo, empleo la mañana en realizar una tranquila visita al Museo de Santa Cruz. Comienzo expresando mi cariño a este centro. Quien fuera su directora durante tantos años, Matilde Revuelta, me decía que por qué no apoyaba al Museo y sí a la Biblioteca. Eran los inicios de los años ochenta y había una lucha fratricida entre dos grandes centros culturales de la ciudad: Biblioteca Provincial y Museo de Santa Cruz. Julia Méndez había luchado para que el estado adquiriese el edificio del antiguo convento de Santa Fe para ampliar las instalaciones de la Biblioteca. Luego el Ministerio decidió repartir el inmueble entre ambos centros y yo me posicioné claramente, creando el Comité Permanente de apoyo a la Biblioteca Pública. Pero he clamado muchas veces por la falta de una política de museos en la Junta, que tiene a los museos de su competencia en una situación alarmante. Tengo que reconocer que en bibliotecas hemos crecido mucho más, aunque nadie nos ha regalado nada.
            Que me perdonen mis amigos Fernando Fontes, actual director del Museo, y los anteriores, Rafael García Serrano y Alfonso Caballero. Todos se han dejado la piel y han luchado contra un muro: el Gobierno regional, que ha utilizado y utiliza este gran centro museístico a su antojo. Se le llamaba “Salones Santa Cruz”, porque perdió la presencia esencial de un gran museo y se convirtió en organizadora de eventos, culturales o sociales.
Mi visita de estos días no puede ser más desalentadora: prácticamente la grandeza del antiguo Museo de Santa Cruz, creado en 1961, se ha evaporado. En su web se recuerda que es “considerado uno de los museos provinciales más importantes de España, no sólo por la singularidad del edificio que le sirve de sede y le da el nombre, el antiguo Hospital de Santa Cruz, sino también por la riqueza y variedad de sus colecciones…reúne los fondos del antiguo Museo Arqueológico Provincial… así como otros procedentes de depósitos de la Catedral Primada, parroquias de Toledo y otras entidades y particulares, de adquisiciones y donaciones.” El Estado conserva la titularidad pero la gestión, como los demás archivos, bibliotecas y museos provinciales, fue transferida en 1984 a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Por ello, el Estado asume las inversiones y la Junta la conservación y mantenimiento de estos centros así como la dotación de personal y los programas a desarrollar para mantener la necesaria presencia en la sociedad y su importante misión.
            Desde mi opinión, la Junta fue bajando la guardia y aunque su presencia en Santa Cruz es bastante importante, normalmente se limita a inaugurar exposiciones, entregas de premios, presentaciones, algunas reuniones… Pero ¿cómo ha crecido la plantilla de personal técnico del Museo? ¿Se pueden materializar sus proyectos? ¿Qué pasa con los gabinetes pedagógicos, imprescindibles para que el Museo sea un centro de atracción continuo para la sociedad y especialmente para los escolares y jóvenes? Es de todos conocidos que las salas dedicadas a la arqueología, prehistoria, historia antigua y medieval…fueron desapareciendo, y sus contenidos yacen hoy guardados en sus almacenes. Prácticamente la exposición permanente del Museo se limita al crucero inferior del Hospital de Santa Cruz, dedicada a la España de los Austrias, y que se describe así en la web oficial: “un prólogo con piezas del XV que plantea el origen de la Casa de Austria con la unión de los Reyes Católicos, dos salas dedicadas a Carlos V y a Felipe II y una síntesis final que marca el declive de la Corona.” En el crucero superior, que normalmente se dedica a exposiciones temporales, no hay ahora nada y está cerrado al público. Como también lo está la sala que generalmente se dedica a otras exposiciones temporales en el claustro, y que últimamente ha acogido la magnífica exposición del artista toledano Luis Pablo Gómez Vidales, “Arte entre dos siglos”. La otra exposición permanente del Museo es la “Colección Carranza”, que fue donada a la Junta en los inicios del siglo XXI y que contiene una valiosa y diversa muestra de cerámica. Pero cuando la intentamos visitar está cerrada; un cartel explica las causas: “Sala Carranza cerrada por exceso de temperatura”. Sin comentarios…
            La solución de trasladar al Alcázar la sede principal de la Biblioteca Pública del Estado, organizada con la Biblioteca Regional, liberó por fin al Ministerio de Cultura y a la Junta sobre las posibilidades de ampliar Santa Cruz utilizando los espacios rehabilitados del antiguo convento de Santa Fe. Pero la Junta ha sido incapaz de hacer un proyecto para estos espacios y hasta el presente se han dedicado también a eventos y algunas exposiciones, con contenidos muy distintos. Ahora mismo, Santa Fe contiene dos exposiciones temporales: “Miguel de Cervantes o el deseo de vivir”, que permanecerá hasta finales de septiembre; y "De puertas para adentro". Vida y distribución de espacios en la arquitectura doméstica (siglos XV-XVI), que puede contemplarse hasta mediados de septiembre. Por lo visto y experimentado en los últimos años, el Museo en ningún momento ha utilizado Santa Fe como ampliación de espacios para sus colecciones. Las colecciones temporales son importantes en los museos, pero Santa Cruz tiene a buen recaudo buena parte de sus fondos y se dedica a organizar exposiciones en Santa Fe, en el crucero superior y en las salas junto al claustro.
            Ya no es un museo arqueológico y no puede reconocerse como un museo provincial de bellas artes pues el arte y la historia de buena parte de las épocas no está representando. ¿Qué pasa con el arte contemporáneo? ¿Dónde están los ricos fondos que conformaron un extraordinario y bellísimo Museo de Arte Contemporáneo en la Casa de las Cadenas? ¿Por qué se hurta a los ciudadanos la contemplación de ese patrimonio?     El Museo de Santa Cruz precisa recursos, especialmente de personal. Y necesita nuevos espacios. Pero, sobre todo, necesita que los políticos dejen en libertad a los profesionales, que tienen el conocimiento, la experiencia y las claves para situar al Museo en la sociedad. Desde hace años he propuesto que, a pesar de no haberse aprovechado adecuadamente los espacios de Santa Fe, pasen al Museo de Santa Cruz la totalidad de salas del edificio del Miradero, siempre que se construya un nuevo Depósito Bibliográfico en Santa María de Benquerencia; y no trasladar unos fondos a Ciudad Real u otro lugar, que no podrá ser la solución definitiva. Debe ser innegociable: primer paso, que el Ministerio asuma la construcción del Depósito en Benquerencia; y cuando esté construido se trasladen al nuevo edificio los actuales fondos bibliográficos depositados en el Miradero, que quedará listo para ser reconvertido en salas o depósitos del gran Museo de Santa Cruz. Son cerca de dos mil metros cuadrados, con salas magníficas para acoger y contemplar obras de arte y al mismo tiempo visualizar las riberas del río Tajo. En especial las plantas segunda y cuarta,  que acogieron salas de lectura e investigación con estanterías del siglo XVIII y que se conservar instaladas y constituirían un marco bellísimo para acoger obras de arte.
            Nuestros políticos son maestros en ocurrencias. Ahora dicen que van a dedicar Santa Fe y en el futuro el Miradero a la colección Polo. ¿Pero hay proyecto de gran Museo de Santa Cruz? ¿Han contado nuestros ilustrados gobernantes con los técnicos, con artistas, con intelectuales? Me temo que, una vez más, como hicieron con otros proyectos, como el “Quixote Crea”, quieren salir en los medios nacionales y mostrar su apertura al arte y a la cultura. Pero no se dan cuenta de que lo que están haciendo es el ridículo más espantoso. Personalmente, desapruebo la gestión cultural de estos políticos que son marchantes del arte y la cultura pero no pensando en los ciudadanos y en la sociedad sino sólo en sus intereses electorales y clientelistas, en políticas a corto plazo en lugar de en planificar adecuadamente los esfuerzos y las necesidades de recursos.
            Realícese un plan estratégico para el Museo de Santas Cruz. Abórdense un proyecto museográfico y museológico de este gran centro cultural. Y abandonen la política de grandes ocurrencias a la que nos tienen acostumbrados. Los ciudadanos les pagamos para que realicen su labor con calidad y garantías, y no para que destruyan los sueños de la gente.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Secuestro en el Miradero


Secuestro en el Miradero


Desde finales de los años setenta del siglo XX participé activamente en las luchas para conseguir nuevos espacios para la Biblioteca Provincial de Toledo, publicando numerosos artículos de opinión que hicieron saltar las alarmas en el Ministerio de Cultura. En mayo de 1983, poco antes de las primeras elecciones autonómicas, impulsé un Comité Permanente de apoyo a la Biblioteca Pública, que integró a numerosos intelectuales, profesores, artistas, profesionales, sindicalistas…clamando por una solución para la falta de espacio de la Biblioteca del Miradero. Pero, ante las protestas, el Ministerio archivó su proyecto de utilizar el convento de Santa Fe dividiendo estos espacios entre Museo de Santa Cruz y la Biblioteca. Hizo lo peor: no decidir nada y dejar que el tiempo generase nuevas soluciones. Toda la historia de ese tiempo puede verse en mi libro Combates por la biblioteca pública en España (Almud Ediciones de CLM, 2006).
Cuando asumí la dirección del gabinete del consejero de Educación y Cultura, en enero de 1984, le dije a Barreda que había que buscar una solución a las graves carencias de espacio y personal de la Biblioteca. Recuerdo el asombro que me produjo su propuesta: ¿”Qué te parecería llevar la Biblioteca al Alcázar?”. Y ahí comenzó otra historia. Redactamos el primer documento para la utilización de la totalidad del Alcázar para constituir un gran centro cultural, con la base fundamental de la Biblioteca. También llegó a la Presidencia de la Junta una propuesta del senador Ricardo Sánchez Candelas. No procede ahora contar toda la trayectoria de los distintos y difíciles proyectos, que ya he realizado en distintas ocasiones, como por ejemplo en mi trabajo “La Biblioteca de Castilla-La Mancha, de utopía a realidad” (1998).
Utilizar la última planta del Alcázar permitió contar con cerca de cinco mil metros cuadrados, aprovechando muy bien esa planta, e instalar todos los servicios de una biblioteca del siglo XXI, además de acoger las colecciones patrimoniales en sus depósitos. Por otro lado, se decidió que el antiguo edificio del Miradero sirviese de depósito externo, como ocurre en la mayoría de las grandes bibliotecas. Por ejemplo, la Biblioteca Nacional, tiene sus grandes depósitos en Alcalá de Henares, pues no se puede disponer de espacios tan grandes en las zonas residenciales de las ciudades. Así consta en el convenio firmado entre el ministro de Educación y Cultura, Rajoy, y el consejero Zambrana el 16 de febrero de 1999: “Realizado el traslado, los locales del edificio del paseo del Miradero… seguirán afectados a la Biblioteca Pública del Estado, utilizándose como depósito externo de la biblioteca.”
Pero el problema de espacio de la Biblioteca Pública del Estado de Toledo, articulada con la Biblioteca Regional en un único centro, también se padecía en las demás bibliotecas provinciales. Y se precisaba un plan de conservación regional de libros y publicaciones periódicas que garantizase el servicio a ciudadanos e instituciones. Por ello, la Consejería se planteó la construcción de un Depósito Bibliográfico Regional, en el barrio de Santa María de Benquerencia, que diese servicio al conjunto de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha y sirviese además de depósito externo a la Biblioteca de Toledo. Se aprobó incluso la primera partida presupuestaria para abordar el proyecto de Depósito, pero la llegada de una nueva consejera determinó que el proyecto se paralizase, cuando ya estaba redactado e iba a publicarse la licitación de las obras de construcción. Junto al abandono de ese proyecto, el problema fue que la Consejería comenzó a olvidarse del Miradero, no realizando las tareas de conservación adecuadas y permitiendo un gran deterioro de sus instalaciones y una grave inseguridad. A veces la insensatez aflora en la clase política, y no sólo no resuelven los temas de su competencia sino que los olvidan y marginan… Un edificio –el Miradero- que linda con el Museo de Santa Cruz, que contiene un arsenal de papel y no está operativo el sistema de detección de incendios, es gravísimo en un casco histórico.
Me consta que los sucesivos directores de la Biblioteca de CLM instaron a la Consejería a asumir las necesarias tareas en el Miradero. Cuando en diciembre de 2012 asumí la dirección de la Biblioteca Regional y visité el Miradero me quedé impresionado del deterioro y peligros para fondos y personas que eventualmente llegaban al Miradero. Además, dos de las plantas del Depósito estaban utilizadas por el Museo de Santa Cruz, acogiendo un impresionante legado artístico que no contaba con las medidas de seguridad y conservación pertinentes. ¿Qué tesoros artísticos contiene el Miradero? Que lo digan nuestras autoridades, que yo no puedo hacerlo por secreto profesional. Empecé a realizar informes que remití tanto a la Consejería como al Ministerio y propicié la visita del Servicio de Prevención de Riesgos laborales de la Junta, que en el verano de 2015 recomendó su clausura hasta que se abordasen las medidas más urgentes y necesarias. Lamentablemente, los distintos cargos políticos de la Consejería mantuvieron una actitud absolutamente de despreocupación por este grave problema. De hecho, una propuesta de gasto que realicé para corregir los problemas más graves estuvo cerca de un año sin ser atendida, y cuando se hizo no se incluyeron algunos aspectos esenciales. Finalizaba mis sucesivos informes recordando que yo como director no me hacía responsable de las desgracias que pudieran ocurrir, siendo las autoridades ministeriales y autonómicas quienes deberían asumir la falta de iniciativas en respuesta a los problemas  existentes.
Propicié la visita de diversos técnicos del Ministerio pero yo insistía en la necesidad de reuniones con autoridades políticas, que al parecer siempre podían esperar. Recuerdo que, tras uno de mis durísimos informes, el consejero, Angel Felpeto me dijo: “Juan, no he podido dormir tras leer tu nuevo informe”. Y yo le respondí: “Pues ya somos dos. Pero yo llevo así desde que me incorporé a la Biblioteca”. Yo sabía que las dos propuestas que había realizado el viceconsejero de Cultura no eran viables y siempre planteé como mejor opción la construcción del Depósito en Santa María de Benquerencia. Como en el proyecto del Alcázar el Ministerio de Cultura finalmente no aportó ninguna cantidad, parece legítimo que asumiese esta construcción. Ello permitiría que el Museo de Santa Cruz contase con un espacio privilegiado para realizar un proyecto museográfico y museológico que permitiera a Toledo contar con un verdadero museo provincial.
Por fin hubo una reunión entre cargos políticos de las dos administraciones, que tuvo lugar en el propio edificio del Miradero. El director general de Bellas Artes vio clara mi propuesta de construir el Depósito en Benquerencia, pero las autoridades autonómicas decidieron otro camino: sacar de Toledo los 150.000 volúmenes que permanecen en el Miradero y llevarlos a la sede de la biblioteca de Ciudad Real. Por supuesto no comparto esa decisión, que carece de futuro y va a propiciar que los ciudadanos sigan sin poder acceder a tan importantes fondos.  Cerca de dos años llevan en esa idea y no han sido capaces ni de incluir en los presupuestos generales de la Junta la partida necesaria. Ahora leo que el viceconsejero reclama que el Ministerio asuma el gasto de las estanterías y la noticia me produce estupor. ¿Cómo nuestros gobernantes puedes ser tan cortos de miras? Actúese en el Miradero con urgencia para que los libros que están allí olvidados, atrapados, secuestrados, puedan ser utilizados libremente por los ciudadanos. Y mientras tanto, ahora que la igualdad en el color político de las instituciones puede garantizar gestiones más fructíferas, acuérdese la construcción del Depósito Bibliográfico.  Este secuestro de libros y publicaciones periódicas ya dura demasiado tiempo y tengo la sensación de que en Castilla-La Mancha somos pobres hasta para pedir.