lunes, 29 de septiembre de 2014

Entrevista en Biblogtecarios.


Entrevista a Juan Sánchez, director gerente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha



Director Gerente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha
Juan Sánchez Sánchez

Juan Sánchez Sánchez, natural de Toledo (1952), desde el mes de diciembre de 2012 es el nuevo Director Gerente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, situada en el Alcázar de Toledo.
 Juan tiene una larga trayectoria profesional, pero desde su época de estudiante siempre ha estado ligado al ámbito de las bibliotecas. Mucho camino ha recorrido y muchas son las cosas que tiene que contarnos este castellano-manchego sobre bibliotecas y bibliotecarios. Espero que disfrutéis leyendo la entrevista tanto como yo lo hice escuchándolo.
PREGUNTA: Explícanos cuál ha sido hasta ahora tu trayectoria y experiencia en el ámbito de las bibliotecas.
RESPUESTA: Soy licenciado en Geografía e Historia y desde muy pronto empecé a trabajar en la Biblioteca Pública del Estado en Toledo, en 1973, en el Miradero, con Julia Méndez. Tuve a Elisa Romero como profesora, y entonces pidió un par de alumnos “aventajados” para trabajar con Julia Méndez. No éramos ni becarios, ni estudiantes y nos pagaban 1 peseta por ficha catalográfica. En el año 70 llegaron dos bibliobuses en toda Castilla-La Mancha; trabajábamos de 8 a 12 y fue una época fantástica (duró 3 años esta experiencia). En el Centro Coordinador estuve tres años. Luego se terminó aquello, hice una oposición, y aprobé. En el año 75 tuve una experiencia muy bonita en la Biblioteca Nacional. Luego estuve en el Instituto Nacional de Previsión, en el Hospital Nacional de Parapléjicos (Toledo). Hice Geografía e Historia y entonces me llamó José Mª Barreda para formar parte del Gabinete de Vicepresidencia, del que formé parte durante ocho años. Pero también se pusieron en marcha diversas iniciativas: por ejemplo el Comité en Defensa de la Biblioteca Pública, y esto me hizo estar en contacto con Julia Méndez de nuevo y ahí comencé a luchar por las bibliotecas (durante los años 1979, 1980 y 1981). Entonces, estando en el Gabinete de Vicepresidencia, Barreda me preguntó qué me parecería la Biblioteca en el Alcázar. “En el Alcázar… ¡fantástico!”, dije yo. Entonces empezamos el proyecto en 1984 para instalar la Biblioteca en el Alcázar. Estuve de Jefe de Gabinete durante ocho años y luego en 1990-1991 me incorporé al cargo de Jefe de Servicio Regional de Bibliotecas a partir de marzo, y hasta 2006. Estoy allí durante 16 años gestionando todo lo que es política de  archivos y bibliotecas y luego voy al Servicio de Enseñanza Universitaria, donde estoy durante seis años, y entonces me ofrecen venir a la Biblioteca Regional y en esta ocasión decido aceptar el reto en época de crisis y desde diciembre de 2012 estoy como Director Gerente de esta casa.
P.: Tú has visto todo el desarrollo bibliotecario. ¿Qué diferencias hay entre el panorama de entonces y el de ahora?
R. Una de las características es el  número de bibliotecas, es un número muy importante porque entonces había muy pocas y ahora hay más de quinientas. En el artículo «Radiografía de urgencia. Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha» en la revista ALMUD  hicimos una encuesta y comprobamos que el 40 o 45% de las personas que estaban en bibliotecas eran colaboradores: un maestro, el alguacil, una persona de buena voluntad, o sea, no había consideración de servicio público y por eso no contrataban a una persona. Entonces pusimos en marcha el Programa de ayudas a la contratación de bibliotecarios. Se crearon líneas de ayuda para contratación de bibliotecarios, luego de adquisiciones bibliográficas, luego de elementos multimedia; porque no había en las bibliotecas mediateca y me acuerdo que todo eso lo estuvimos comunicando en todos los sitios y aquello fue muy bien acogido y muy valorado en todo el país. Entonces yo creo que la transformación fue la consideración de servicio público. ¿Qué ocurre? Mi tesis siempre fue que no podían vivir las bibliotecas públicas siempre a base de subvenciones, eso tenía que ser una ayuda. El problema es que eso no se llegó a plasmar en la Ley; luego la han modificado y eso es una pena. Siguiendo el ejemplo que tenían en Cataluña de que las tres administraciones públicas implicadas (gobierno regional, diputaciones y ayuntamientos) hicieran convenios que diesen estabilidad y que no dependieran siempre de las subvenciones. Ese era el problema y ahora con la crisis se ha demostrado que mi tesis era la correcta, es decir, que teníamos que haber conseguido una mayor estabilidad. Creíamos que lo habíamos conseguido con la Ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas, que se aprobó en 2011, un momento de final de legislatura y con el cambio de gobierno… Pero, de todos modos, creo que algo muy importante se ha conseguido y es que los servicios de biblioteca pública han dado un paso muy grande desde que se constituyó la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, pero hay que afianzarlo, ahora no podemos conformarnos. Porque las bibliotecas, con la actual situación y la legislación municipalista, pueden correr riesgos, necesitan ser muy fuertes para que los propios ciudadanos tengan la percepción de la necesidad de servicio público y las defiendan.
P.: En los años que estuviste al frente del Servicio Regional de Bibliotecas, ¿se llegó a hacer realidad el proyecto que tú y tu equipo queríais conseguir?
R.: Siempre lo he dicho: lo más importante es el equipo de la gente con la que trabajas. En el Servicio Regional de Bibliotecas estaban Lola Membrillo, Óscar Arroyo, Joaquín Selgas, Javier Docampo, grandes profesionales. Creo que sí se afianzaron esos servicios. Una biblioteca no funcionaría nunca con un «colaborador». Esa mentalidad la abolimos, la de que una «biblioteca funciona con buena voluntad». Yo puedo contar muchas anécdotas. Recuerdo un alcalde de Toledo que me dijo que quería hacer una biblioteca para su pueblo. Yo le dije las condiciones y me dijo: «Del bibliotecario no se preocupe que tenemos una persona discapacitada a  la que vamos a colocar». Entonces yo le dije: «Pero esa persona ¿es bibliotecaria?» y me dijo: «No, pero total para estar en la biblioteca…». Entonces yo le contesté: «Yo le sugiero una cosa: mejor que le ponga de médico». Se me quedó sorprendido…  ¿De médico?»,  «Sí», le dije, «porque es tan importante la biblioteca como ser médico en el centro de salud, y si esta persona no puede ser médico, tampoco puede ser bibliotecario, porque no tiene la profesionalidad, la formación que se necesita». Y al final lo conseguimos. Y hay un gran bibliotecario en ese pueblo. Pero tuvimos que cambiar la mentalidad, forzar a los alcaldes a que pensaran en los profesionales. Yo creo que esa batalla se ha ganadoNadie va a abrir una biblioteca si no hay un bibliotecario, y eso yo lo valoro.
¿En qué se nota que hemos caminado tanto? Por ejemplo, en Toledo, históricamente hubo un Instituto de Enseñanza Media, en Lorenzana; se trasladó luego al Greco y ¿cuántos institutos hay hoy en Toledo? Siete, ocho, diez… y sin embargo no se han creado tantas bibliotecas. ¿Cuántos centros de salud hay en Toledo? Toledo debería tener un hospital, no necesita más… y hay muchos centros de salud. Sin embargo no ha habido un desarrollo paralelo en los servicios bibliotecarios.Decimos que se ha hecho mucho en España, pero no hemos evolucionado al ritmo que otros servicios públicos. Y eso es lamentable, porque lo lógico sería que cada uno de los barrios tuviera una biblioteca pública, y no la hay. Y además los presupuestos que se destinan a adquisiciones bibliográficas ahora… sobre todo de la Junta, porque lo de las ayudas se hizo para estimular a los ayuntamientos, a que inviertan también en las bibliotecas. Pero como la Junta ahora no pone, los ayuntamientos no ponen. Y eso es un problema porque los ayuntamientos, sobre todo los que tienen obligación de hacerlo, no están destinando el dinero que necesitan las bibliotecas ni para personal, ni para fondos, ni para actividades… La Junta hizo de punta de lanza. Pusimos en marcha el programa de adquisiciones bibliográficas, el de contratación del bibliotecario, el de actividades culturales, el programa multimedia, el de equipamiento… Los pusimos en marcha y todos esos programas se han ido eliminando. ¿Qué ocurre? Por la situación económica la Junta no puede desarrollar esas políticas, pues resulta que los ayuntamientos se vienen abajo, y eso es un problema que clarifica que las bibliotecas son una gran fortaleza pero tienen un riesgo y es que no cumplen su misión por falta de medios.
P.: Enlazamos con otro asunto. El papel de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, desde que se te nombró Director Gerente de la misma, ¿qué apoyo ofrece esta biblioteca a las bibliotecas públicas municipales en estos momentos de dificultades?
R.: La red puso en marcha el desarrollo de la Red de Bibliotecas Públicas, se han puesto en marcha las Comisiones Técnicas Provinciales, la Comisión Técnica Regional, y esto va a suponer un cambio importante para el panorama. Tenemos que ser humildes. La Biblioteca de Castilla-La Mancha tiene una misión doble como biblioteca: es la Biblioteca Pública del Estado en Toledo y la Biblioteca Regional y ya como eso es importante tenemos todas las funciones de biblioteca pública para los ciudadanos de Toledo y su entorno. Digamos que es Biblioteca cabecera de la Red de Bibliotecas Públicas de Toledo. Tenemos funciones técnicas como Biblioteca Pública del Estado, pero además tenemos una función como Biblioteca Regional: centro de investigación, de conservación, y luego tenemos una serie de funciones de cara al mantenimiento del catálogo colectivo que es una apoyo para toda la red de bibliotecas, tenemos BIDICAM (Biblioteca Digital de Castilla-La Mancha), se está consiguiendo la digitalización poco a poco de las obras que son patrimonio bibliográfico, pero es un momento en el que hay pocos recursos, entonces tenemos que hacer transformaciones porque  no vamos a tener ni más personal, ni más recursosAhora estamos en una fase de reorganización, de cambiar cosas en la biblioteca para conseguir poder hacer eso.
En los temas de formación, como biblioteca tenemos un papel: uno de los grandes retos es que esta biblioteca sea el gran centro cultural de la ciudad, y lo estamos intentando, en el sentido de buscar trabajar en coalición con las asociaciones, con otras instituciones, con todo tipo de colectivos. Yo creo que eso poco a poco lo vamos consiguiendo. Que esta biblioteca sea el corazón cultural de la vida en Toledo, es una de nuestras propuestas que queremos conseguir: que sea centro de solidaridad, biblioteca solidaria, que se atraiga más a los jóvenes, y luego tenemos que ser humildes, porque nosotros tenemos un doble papel: todo lo que sea la política de apoyo a la red de bibliotecas públicas nosotros somos los que apoyamos técnicamente a la red con este tipo  de instrumentos: catálogo colectivo, BIDICAMpero luego a niveles económicos eso le corresponde a la Consejería de Educación, Cultura y Deportes. Nosotros somos un apoyo. La filosofía que tuvimos en la Junta es que desde el Servicio Regional se diseñasen las políticas de apoyo a la Red de Bibliotecas de Castilla-La Mancha y desde la Biblioteca Regional hubiese un apoyo técnico a las bibliotecas de Castilla-La Mancha. Pero el apoyo económico vendría desde la Consejería. Claro, el problema es que en una época de recortes, en todos los presupuestos, esto no se hace. Nosotros hemos llegado a tener 240.000 euros al año, por ser dos bibliotecas: la Regional y la Biblioteca Pública del Estado, porque hay que seguir comprando obra antigua, obras de Castilla-La Mancha, y desde que era Jefe del Servicio Regional dije que esta biblioteca tenía que tener dos presupuestos. Ahora tenemos un presupuesto, el mismo de Cuenca o Ciudad Real: 30.000 euros. Estamos muy contentos porque en otras regiones no tienen ni eso. Porque desde enero nos han comunicado que tenemos esta cantidad y este año tenemos un presupuesto para actividades culturales. El año pasado cuando llegamos no sabíamos si íbamos a tener. Este año nos han comunicado que tenemos 30.000 euros para comprar novedades, que sumado a lo que se ha conseguido vía mecenazgo, vía de cofinanciación pues nos permite poner en marcha bastantes cosas. Luego para esta biblioteca lo más importante es que tiene una plantilla estable, importantísima, de más de sesenta personas, eso es la gran fortaleza.
P.: ¿Cuál es el mayor activo de esta biblioteca?
R.: Cuando me ofrecen dirigir esta biblioteca, muchos amigos me lo desaconsejan. Me decían «Juan, ni se te ocurra ir a la biblioteca, primero porque está todo el mundo cabreado, segundo porque no hay dinero, tercero porque no vas a poder hacer nada, no te van a dejar». Yo quiero decir que yo estoy trabajando con mucha autonomía, a mí me están dejando, no tengo ninguna queja. A parte de las disminuciones presupuestarias, la verdad es que aquí todos los problemas que se han planteado se han solucionado. Hemos tenido problemas con la climatización: había una máquina que llevaba cinco años mal, y la hemos arreglado, ha habido que gastarse un dinero. La carpintería llevaba quince años sin arreglarse, se estaba pudriendo, y se ha arreglado. Hemos diseñado un espacio joven… Todo nos ha costado mucho trabajo, pero hemos conseguido que nos aprueben la re-estructuración de ese espacio, se han ido contratando limpiadoras porque teníamos nada más que dos, ahora tenemos un contrato con una empresa que nos permite tener seis limpiadoras. Es decir, todos los problemas que se han ido generando se han resuelto. Es verdad que nosotros hemos planteado con mucha crudeza los problemas.
¿Qué sensación tengo de la Consejería? Que a mí me dejan libertad para trabajar. Pues lo tengo que decir claramente: yo siempre digo que tienen más problemas las bibliotecas pequeñas. Ahora ¿cuáles son nuestros activos?
 El gran activo de esta biblioteca es el personal. Es decir, que tenemos una platilla a pesar de que antes de venir yo, echaron a diez compañeros, a todos los interinos. El activo de esta biblioteca es que tiene una plantilla de más de sesenta personas.  Eso es importantísimo. Es verdad que tenemos un horario muy amplio, que tenemos turnos, que no cerramos en verano. Nosotros tenemos el mismo horario que las demás Bibliotecas Públicas del Estado y de la región, pero es que llega el verano y aunque no se cubren las sustituciones por vacaciones mantenemos el mismo horario haciendo un gran esfuerzo. Tenemos un horario amplísimo y lo mantenemos incluso en verano. Pero eso lo podemos hacer por varias razones. Primero, en época de crisis entiendo que las bibliotecas no tienen que bajar sus servicios. Se ha aprobado una nueva carta de servicios y a pesar de todos los recortes de personal, de dinero, no hemos eliminado servicios. Es más, todos los servicios estables que aparecían en la carta de servicios los hemos mantenido. Eso es muy importante. Porque en una época de crisis que vengan los inspectores que estudian los servicios de forma anónima como lo hacen , y que tengamos la aprobación, da una idea de la calidad. Pero eso lo da porque tenemos un personal motivado, tenemos grandes profesionales.
2º. El otro gran activo son los servicios en instalacionesA pesar de la ubicación, se ha convertido en una activo que estamos utilizando porque es para que la gente encuentre aquí  un lugar agradable y distinto, emblemático. Y lo que era un problema, porque las bibliotecas tienen que estar a pie de calle, lo hemos aprovechado. Tenemos unas grandes instalaciones con problemas de espacio, el problema de espacio en los depósitos, porque no tenemos nuevos espacios, estamos generando cada vez más servicios y actividades pero el problema son los espacios.
3º. Tenemos una colección impresionante. 430.000 documentos. Como se ha comprado mucho, hemos podido conseguir esta gran colección. Ahora estamos comprando novedades, para centros de interés sobre todo, sin embargo con la política de los centros de interés estamos potenciando el movimiento de la colección, estamos potenciando los préstamos colectivos y cada vez hay más entidades que se están haciendo socios institucionales de la biblioteca.
Y otro gran activo son los usuarios. Esta biblioteca no tendría éxito si no viniera la gente, pero la gente viene cada vez más porque estamos intentando que la biblioteca sea como una gran superficie cultural. Yo sé que en una biblioteca lo importante es el préstamo, tiene Internet, tiene sala infantil, tiene sala de lectura, etc. Pero una biblioteca por el hecho de estar abierta no generaría noticias. Nosotros lo que tenemos es un programa muy agresivo de actividades culturales de todo tipo que hacen que la biblioteca tenga una presencia pública en la sociedad muy grande. Yo les digo a los compañeros: las actividades culturales no son más importantes que el préstamo o que el uso de las salas. Lo importante de la biblioteca es que está funcionando, eso es lo importante. Pero si no tuviéramos el programa que tenemos, la biblioteca haría la función de forma anónima; vendría la gente, sí. Pero nosotros lo que queremos es que la biblioteca sea motor de debate, motor de encuentros, motor de todo tipo de colectivos, piensen lo que piensen, que vengan aquí y a veces tenemos problemas. Aquí la máxima es el respeto. Pero eso nos permite ser una gran superficie cultural y cada día tenemos más ofertas.
P.: Las fortalezas que tenéis, lo que conseguís, es porque hay un proyecto detrás de todo ello. ¿Cuál es vuestro proyecto, cuál es la visión global de vuestra biblioteca?
R.: Mi primera perspectiva cuando yo llegué en diciembre de 2012 fue que la situación era muy mala, que había mucho desánimo, etc. Fui a decirles una cosa a los compañeros: yo no soy el salvador de la biblioteca, soy un profesional que ahora asume este reto. Yo he creído siempre que esto es la obra de un grupo de gente, de profesionales. No se hubiera podido hacer una política bibliotecaria si no hubiese habido la participación de tantos alcaldes y alcaldesas que han hecho cosas magníficas, sobre todo a  nivel de pueblos pequeños. Hay alcaldes a los que había que hacerles un monumento. Hay de todo. Pero nunca he dicho «es mi obra», no. Es la obra de un grupo de gente y desde el Servicio Regional coincidimos un grupo de personas que son grandísimos profesionales: Javier Docampo, que fue un puntal para todo el plan de desarrollo de bibliotecas siglo XXI; Joaquín Selgas, que fue director de la Biblioteca Regional y ahora está en la Biblioteca del Banco de España; Óscar Arroyo, ahora Jefe del Servicio de Bibliotecas y Lectura; Lola Membrillo, Jefe de Estadística y Planificación Bibliotecaria. Nosotros copiamos el modelo de política bibliotecaria de Cataluña y luego nos copiaron a nosotros. Nos han llamado muchas veces a estas dos comunidades, Cataluña por su tradición, Castilla-La Mancha como el modelo de lo que se podía hacer con pocos recursos.
Y empezamos con una política de planificación (Plan Estratégico, el Plan de Bibliotecas Siglo XXI), y luego vinieron otros políticos que no quisieron seguir adelante con este plan de bibliotecas, a pesar de que era un plan magnífico y no se desarrolló totalmente. De hecho, algunas de las cosas que estamos haciendo ahora estaban recogidas en el Plan de Bibliotecas Siglo XXI (certámenes, premios, etc.).
Cuando llego en diciembre, me reuno con la gente y les digo: «Aquí no hay estrellas de fútbol, somos un equipo y por lo tanto vamos a trabajar en equipo». Y yo creo que lo hemos conseguido, lo estamos consiguiendo. Yo tengo la suerte de contar aquí con grandes profesionales y estamos asumiendo proyectos de forma colectiva y desde la Junta están preparados para otros proyectos. Y al final trabajamos en equipo de maravilla. Ahora la Biblioteca de Castilla-La Mancha tiene un equipo de técnicos que están haciendo muchas cosas.
Me decías que tiene que haber un proyecto. En el año 2013 hicimos un proyecto de todo lo que íbamos a hacer para conmemorar los quince años de la Biblioteca, buscando la mayor participación y la mayor presencia pública, todo un proyecto de actividades prácticamente a coste cero que impulsara la presencia de la biblioteca y acabase con la situación de desánimo general de las bibliotecas. No podemos permitirnos el lujo de que haya desánimo porque tenemos mucho que aportar todas las bibliotecas. Y luego, pasado ese verano de 2013, empezamos a planificar y ahora estamos ultimando un plan estratégico desde 2014 hasta 2016. La biblioteca no puede estar a golpe de ocurrencias. Todas las bibliotecas, como los servicios públicos, tienen que tener una planificación. Nosotros hemos hecho un esbozo de plan estratégico realista, que podamos asumir con los recursos que tenemos y hemos implicado a la plantilla sobre todo de técnicos, hemos aprobado un plan estratégico que hemos enviado a la Consejería. Nosotros estamos en una actitud activa. No decimos «como hay crisis, como hay problemas, no hacemos actividades». No, es al revés, como hay pocos recursos nosotros queremos hacer cosas. Organizamos conferencias y no pagamos a los conferenciantes, porque ellos se ofrecen a dar las conferencias aquí, y la gente viene. A veces tenemos un concierto, una actividad gratis y vemos que a la Biblioteca Regional va mucha gente, estamos en los medios, y eso nos está haciendo fuertes en un momento difícil.
Pero todo esto tiene que estar en un contexto que es una planificación: el plan estratégico. Las bibliotecas no pueden estar fuera de la política de planificación y esa política de planificación queremos que sea aprobada por la Consejería porque nosotros sentimos que formamos parte de la administración, como servicios públicos culturales, y no queremos ir por libre. Nos parece que es bueno conseguir la implicación, por eso a mí me parece muy importante que el otro día viniera la Presidenta de Castilla-La Mancha y el Presidente de  las Cortes, y hablaron de bibliotecas aquí, y de los bibliotecarios, y de libros. Yo creo que eso hace fuerte a la Biblioteca. Lo que pasa es que la sociedad tiene que recoger esos guantes que a veces lanzan los políticos. Y cuando vemos que un político habla de bibliotecas nos extraña, pero las bibliotecas tienen que estar en la agenda de los políticos. También en la Unión Europea debería establecer algún tipo de directiva garantizando los que son los servicios públicos de lectura en Europa. Y no estamos. En las pasadas elecciones europeas no he visto nada de referencias a las bibliotecas en los candidatos. Las bibliotecas tienen que estar en la agenda de los políticos y para eso hace falta una presencia pública, en los medios de comunicación, y ahí es fundamental el papel de los planes: unas veces a nivel provincial, otras a nivel regional y otras a  nivel nacional.
La Ley de Bibliotecas que tenemos a nivel nacional no vale, no resuelve ninguno de los problemas que tienen las bibliotecas españolas, y creo que debería haber algún tipo de directiva comunitaria al respecto que garantizase que las bibliotecas puedan realizar su función.
Lo que no podemos hacer los bibliotecarios es estar a merced de las circunstancias de crisis o abundancia.
P.: Hablamos por último de tu pasión por las bibliotecas, reflejada en tu faceta como escritor. ¿Por qué esta pasión por las bibliotecas?
R.: Yo he dicho muchas veces que tengo dos pasiones: mi tierra y las bibliotecas. Las bibliotecas de la región es una de mis pasiones.
En el Servicio Regional éramos muy utópicos, queríamos que las bibliotecas fueran derechos de todos los ciudadanos. Tuvimos batallas, tuvimos reuniones en todas las regiones a través del Ministerio y la gente se reía porque yo decía que tenía que haber una conferencia sectorial para hablar de bibliotecas. Siendo Jefe del Servicio Regional he escrito muchos artículos sobre bibliotecas, jugándome el tipo, en defensa de las bibliotecas públicas, con problemas por ser yo el Jefe del Servicio. Eso me generaba muchos conflictos con los políticos, pero me parecía que tenía que hacerlo.
También me inventé relatos que tienen que ver con las bibliotecas, poemas, etc.
Hemos tenido una consejera y una directora general a las que nos les importaba nada las bibliotecas; en cambio otros han favorecido las bibliotecas.
Y yo he luchado por las bibliotecas. Al final me ido apasionando y un día decidí reunir mis artículos sobre bibliotecas.
También escribí una novelita titulada Rebelión por la biblioteca, a partir de un hecho real. Me animó Fernando Martínez Gil, autor de literatura juvenil, y escribí esta novela. Puse como ejemplo a la biblioteca de una lucha colectiva por la ciudad. Es una novela que puede servir para bibliotecarios, para docentes, para los jóvenes tal vez, pero es una novela de tesis, a favor de las bibliotecas, y lo que expresa en realidad es el amor por las bibliotecas y el deseo de que la gente se enamore de las bibliotecas.
Son tres obras, en ellas está mi pensamiento. Todo lo que he pensado sobre las bibliotecas incluso con las modificaciones de mis criterios basadas en la experiencia, es lo que he escrito en esta trilogía. Lo he hecho con el corazón. Son escritos a modo de cuerpo doctrinal a favor de las bibliotecas, que invita a amar las bibliotecas, a luchas por ellas y defenderlas.
Yo creo que nosotros tenemos que aprovechar todas las situaciones y el hecho de estar en Educación hace que tengamos que trabajar conjuntamente para conseguir más cosas.
Ahora se va a poner en marcha el tema de los premios para bibliotecas públicas, que estaba pendiente, y lo vamos a sacar nosotros, desde la Consejería.
Este tipo de iniciativas que ya teníamos pensadas pero al disponer de menos recursos no por ello tiene que dejar de reconocerse el trabajo que hacen los compañeros, y eso lo recogen los medios de comunicación y gracias a ello estos premios suponen un reconocimiento a la labor de las bibliotecas.

sábado, 17 de mayo de 2014

Pongamos una biblioteca pública en nuestras vidas

Pongamos una biblioteca pública en nuestras vidas


España ha vivido un fuerte desarrollo de los servicios de biblioteca pública en las últimas décadas. Pero es un resultado heterogéneo y desigual en cada comunidad autónoma. Al no existir una política de Estado de bibliotecas públicas, se ha creado un marco de desigualdades entre ciudadanos, entre ciudades, entre regiones. En muchos casos no ha habido  política bibliotecaria y se ha trabajado a golpe de ocurrencias; en ocasiones se han planteado políticas muy serias y estables que han dado fruto; pero demasiadas veces se ha caído en las iniciativas personales, en el voluntarismo. Reclamé con insistencia durante dos décadas una Ley de Bibliotecas para el conjunto del país: lo hice en artículos de prensa, en foros profesionales, ante políticos y personalidades con posibilidades de tomar iniciativas…Y fue predicar en el desierto: cuando a nivel estatal se planteó por fin la ley se crearon expectativas pero en el último suspiro parlamentario el gobierno socialista, que había admitido bastantes enmiendas, dio marcha atrás y aprobó una ley que no tiene ninguna utilidad desde el punto de vista de resolver los problemas históricos de la biblioteca pública en España. Incluso tuvieron el cinismo de decir que era una ley que había incorporado las propuestas profesionales, pero lo cierto es que finalmente hicieron sólo un ejercicio de escenificación democrática. 
Para agravar la situación,  la modificada legislación municipal española deja a las bibliotecas y a otros servicios públicos a los pies de los caballos, pues los ayuntamientos sólo pueden prestar aquellos servicios para los que tengan financiación. En este nuevo panorama  se corre el riesgo de que al no haberse clarificado a quién compete la financiación de las bibliotecas públicas algunas puedan desaparecer, sobre todo en municipios pequeños. La política de subvenciones como sistema estable ya la puse en entredicho hace una década, y ahora se comprueba que las administraciones están dejando de apoyar a una serie de servicios municipales, entre ellos las bibliotecas. Hace falta un debate político, democrático, serio. En Castilla-La Mancha disponemos de una legislación bibliotecaria avanzada, que sitúa en los 1.000 habitantes la obligatoriedad de disponer de biblioteca municipal pero unas veces los ayuntamientos carecen de recursos y otros tienen otras prioridades. Es sangrante el caso de Guadalajara, la única capital de provincia en España que carece de biblioteca municipal, y no es cosa de ahora: gobernaron antes IU y PSOE pero no consideraron conveniente cumplir la obligación legal de crear una biblioteca. Entre las pequeñas bibliotecas suprimidas en los últimos tiempos están tres del ayuntamiento de Valdepeñas, uno de nuestros grandes municipios. Y en la capital regional, el ayuntamiento no es precisamente un ejemplo en su política bibliotecaria. Afortunadamente sólo cuatro ayuntamientos de más del millar de habitantes que establece la Ley han cerrado su biblioteca, pero siempre he defendido que todos los ciudadanos, vivan donde vivan, tienen el derecho a recibir servicios bibliotecarios, bien mediante bibliotecas móviles o bien desde bibliotecas municipales. Lo contrario va contra los derechos recogidos en nuestra Constitución de 1978.
Menciono  estos casos pero podría citar muchos más. Se está desarrollando la ley de bibliotecas de Castilla-La Mancha de 2011, pero es preciso que el conjunto de las administraciones públicas consideren a la biblioteca pública un centro básico para los ciudadanos, la puerta democrática de acceso a la cultura, la información y la educación permanente. La biblioteca no puede ser un servicio público de segunda división: como un centro educativo o sanitario, la biblioteca debe ser sufragada por las administraciones públicas y no depender de vaivenes políticos, financieros o personales. Los ciudadanos necesitan bibliotecas en sus vidas: nos va en ello el desarrollo de la cultura democrática, la participación ciudadana, la educación en valores, la formación de niños y jóvenes, la acogida de las personas en situación de exclusión social. Las bibliotecas no acaban en la era del desarrollo tecnológico e internet, ni siquiera contando con la evolución de los libros electrónicos: la biblioteca es un centro de encuentro, debate y convivencia, el centro fundamental para la comunidad local, el lugar donde se respira libertad y solidaridad, el núcleo cívico en el que se rompen todo tipo de barreras y se crece como personas y como ciudadanos, teniendo como base la lectura y la información.

             Estamos en muchos casos como cuando en una ciudad capital de provincia había un instituto o un hospital. Nada tiene que ver, en general, el desarrollo de los servicios sanitarios o educativos con el de las bibliotecas públicas. Y poco tiene que ver el desarrollo y la prestación de los servicios bibliotecarios en España con el de los países más avanzados: Noruega, Finlandia, Reino Unido, Alemania…. En esos países, además de las importantes colecciones, lo que destaca es sobre todo la importancia institucional que se otorga a la biblioteca pública y no existen los vaivenes que vivimos en nuestro país: podría hasta cierto punto considerarse normal la disminución de presupuestos en el contexto de la crisis económica y financiera que afecta a nuestro país; pero no es normal que se cierren bibliotecas, que haya centros que se quedan sin bibliotecario, que haya drásticas disminuciones de horarios de apertura…
            A las puertas de las inminentes elecciones europeas del 25 de mayo, creo que el problema de las bibliotecas públicas ha de plantearse en el ámbito de la Unión Europea. Existe una cierta desprotección de las bibliotecas públicas y
no se han afrontado  directivas sobre las bibliotecas públicas. ¿No tenemos los profesionales la sensación de que la brecha se va agigantando? Cuando hay ciudadanos de miles de pequeñas poblaciones que no tienen acceso alguno a servicios de lectura e información pública,  preocupa el estancamiento que está sucediendo en las ciudades, en las regiones y en los propios países. Las estadísticas, al menos en España, son bien elocuentes, igual que en los países con similar situación financiera y social. 

           Es dramático que existan ciudadanos sin derecho a la lectura, sin derecho a la información. No hay ciudadanos sin derecho a servicios educativos (mejores o peores) ni ciudadanos sin acceso a servicios sanitarios (también mejores o peores); pero sí hay miles de ciudadanos desprotegidos, sin acceso a servicios de biblioteca pública.
Sería conveniente que los europarlamentarios recibieran informes sobre la situación de las bibliotecas públicas en la Unión Europea y la necesidad de que existan directivas concretas regulando tan importante servicio público y exigiendo políticas de información de carácter nacional en todos los Estados y no dejando la cuestión exclusivamente a los políticos locales o regionales.  Una directiva comunitaria debería establecer claramente que la financiación de las bibliotecas constituye una responsabilidad de las administraciones públicas y que, consiguientemente,
los organismos políticos deben “garantizar la existencia de condiciones jurídicas y financieras que aseguren a los ciudadanos un acceso sin restricciones a la información cultural, científica, educativa y social a través de las bibliotecas, con independencia del formato en que se almacene, transporte o distribuya.” Estamos ante un problema que excede a nuestra región e incluso a nuestro país: la Unión Europea debe regular las bibliotecas públicas y garantizar que podamos poner y disfrutar bibliotecas en nuestras vidas.


miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Se puede correr en una biblioteca?

¿Se puede correr en una biblioteca?


Esa es la pregunta que recorre la ciudad de Toledo. Y en la rueda de prensa de presentación de esta prueba,  con presencia de representantes de las distintas entidades convocantes, se vio que no sólo era posible sino que la prueba está empezando a llamar la atención de atletas de toda España. La Biblioteca de Castilla-La Mancha, siguiendo su estrategia de vincularse con todo tipo de entidades y sectores sociales, organiza el sábado 26 de abril, como culminación a la Semana del Libro, la I Subida y bajada a los torreones del Alcázar.  Incrementar la presencia pública de la biblioteca en la sociedad lleva a desarrollar eventos como esta carrera atlética en un marco tan impresionante como es el Alcázar de Toledo. Imitando la subida al Empire State de Nueva York o al edificio del Gran hotel Bali de Benidorm, en España, la Biblioteca de Castilla-La Mancha intenta atraer a nuevos usuarios y que se conozcan sus instalaciones y servicios mediante una prueba de atletismo un tanto especial. Si en esas dos carreras verticales clásicas siempre hay que subir, en la carrera del Alcázar habrá que subir 173 peldaños, bajar 197 escalones (en total 370) y además “llanear” por el interior de la Biblioteca. Un sábado, el día que más usuarios acceden al centro, los atletas atravesarán el corazón de sus instalaciones en parejas de todas las edades (siempre mayores de 14 años) y buscarán en el crono la gloria de ser los primeros en establecer el record de esta  prueba. Los expertos dicen que los mejores harán el recorrido de los 900 metros de carrera y los 370 escalones en unos 4 minutos. Y cada año nuevos atletas intentarán batir el record que se establezca este año y romper los ritmos cotidianos de una biblioteca pública que en lugar de estar “a pie de calle” tuvo que instalarse “a pie de cielo”, el cielo de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, desde el que se contempla toda la impresionante ciudad de Toledo.
Esto ocurrirá en la mañana del día 26 de abril. Y en la tarde, el binomio cultura-deporte, atletismo-libros, se desplazará al entorno del Padre Tajo, el río que abraza la ciudad de Toledo. Será la II carrera solidaria del Libro, en el entorno de la senda ecológica del río Tajo, Si la prueba de la mañana se destina sobre todo a los atletas de alto rendimiento, la prueba vespertina es para todos los públicos y categorías, y es continuación de la experiencia iniciada en 2013 por la Librería Taiga.
Este año, en un mismo evento solidario, se unen fuerzas y se inician experiencias nuevas, como es la carrera del Alcázar. Junto a la Librería Taiga y la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que sellaron su alianza para impulsar estas iniciativas hace meses, se han incorporado al proyecto el . Museo del Ejército -la otra gran institución cultural que tiene su sede en el Alcázar-; el Patronato Deportivo Municipal del Ayuntamiento de Toledo; el Club de Atletismo Toledo y  la empresa Anticiclón, que coordinará técnicamente ambas pruebas deportivas. Además participan otras muchas entidades y empresas que colaboran en distintos aspectos, como SOLISS, que financia gratuitamente  la cobertura aseguradora;  Cruz Roja, para el capítulo de asistencia sanitaria; y la Dirección General de Deportes del Gobierno Regional. En suma un gran ramillete de instituciones, entidades, colectivos socioculturales, medios de comunicación y empresas que, con su unión y esfuerzo colectivo, harán posible que dentro de un mes se pueda correr en la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
Estamos ante una imagen necesaria, de trabajan juntos, de soñar juntos, de buscar retos juntos, sin importar colores políticos ni ámbitos propios de actuación. La sociedad necesita iniciativas como ésta para mantener la esperanza en hacer propuestas y buscar soluciones en tantos ámbitos de nuestra vida cotidiana que precisan un esfuerzo colectivo y una implicación que debe ser cada vez más creciente de la sociedad civil. Ahora es la unión de deporte y cultura; otras veces es la solidaridad la que se vincula con el trabajo cultural; en otros programas son los jóvenes los destinatarios principales de nuestras iniciativas. Lo importante, creo, es que todos los ciudadanos sientan a esta Biblioteca como su propia casa y acudan a utilizar sus instalaciones, servicios y programas culturales de una manera natural.
El edificio del Alcázar es un lugar ideal para potenciar este binomio de cultura y deporte. Y todas las actividades que realicemos para desarrollar propuestas culturales que vinculen este servicio público con los ciudadanos nos parecen pocos para que esta Biblioteca constituya un faro de esperanza, un lugar cotidiano de encuentros y debate, un ejemplo de convivencia, la puerta democrática para acceder a la información, el conocimiento y la cultura. Toda la información en
Así que, ya saben, es cierto que se puede correr en una Biblioteca. Pero sólo podrán hacerlo los primeros 400 atletas que deseen participar en esta nueva experiencia bibliotecaria y deportiva.


viernes, 21 de marzo de 2014

Entrevista en EnCastillalamancha. es.



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ENTREVISTA IRREVERENTE A JUAN SÁNCHEZ, DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA DE CASTILLA-LA MANCHA

"Viendo a Íker Jiménez, que me parece serio, ¿cómo no van a existir los extraterrestres?"

"No casaría a dos personas del mismo sexo, el matrimonio es entre un hombre y una mujer, pero sí entiendo que otra persona lo haga"

Juan Sánchez Sánchez tiene 61 años y si mañana desaparecieran las bibliotecas sería poco menos como si le quitaran sus pies y sus manos. No en vano, es director de una, la más imponente, la de Castilla-La Mancha, situadaen el Alcázar de Toledo.
Entre sus aficiones está… "Leer fundamentalmente, la música y ahora me estoy aficionando mucho al deporte, por mi hijo, pero sólo como acompañante. Ja, ja, ja… Y hablar con los amigos, no soy de los que milita en la desesperanza más absoluta y no estoy de acuerdo con la gente que piensa que todos los políticos son malos, unos defraudadores y unos ladrones… Creo que no y me gusta hablarlo con los amigos".
En 1973 comenzó a trabajar en la Biblioteca pública de Toledo y, acto seguido, en el servicio de Bibliobuses. Fue de 1973 a 1976 y recuerda que su compañero y él "tuvimos que hacer huelga cuando no había derecho de huelga. Uno visitaba con un bibliobús 100 pueblos de la provincia y el otro los 100 restantes. Nos íbamos los lunes y comíamos y dormíamos fuera, pero eso no nos lo pagaban, por lo que planteamos el tema y nos dijeron que aguantáramos. No nos negábamos a trabajar, pero sí a salir fuera y correr con los gastos, por lo que nos negaron el acceso, nos declararon en situación de huelga y nos demandaron. Al final nos despidieron. Fuimos a juicio y ganamos, pero decidieron indemnizarnos con cuatro perras y a la calle".
Fue entonces cuando opositó y entró a trabajar en el Institucio Nacional de Previsión, destinado en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, de administrativo en suministros. Hasta 1983, que le llamó el entonces consejero socialistaJosé María Barreda, "a quien había conocido en Pau (Francia), y me hicieron un contrato como jefe de gabinete, ganando menos dinero, pero me apeteció. Desde 1984 a 1990, que presenté mi dimisión y regresé a la Consejería, puesto que era funcionario, como técnico base de administración. Hasta que me ofrecieron ser jefe de servicio regional de Libros y Bibliotecas, que no quería serlo nadie. Asumí el reto y estuve 15 años, de 1991 a 2006, cuando me destituyó Blanca Calvo".
Poco después le ofrecerían ser director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, donde hoy continúa. "Era la tercera vez que me lo proponían y todo el mundo me decía que no se me ocurriera en estos momentos, que no había recursos y estaban despidiendo a gente, pero me apeteció. Llevo un año y tres meses y estoy contentísimo, cada día que pasa estoy más contento. Porque es una actividad que te engancha y dirigir esta Biblioteca es un reto".
Es historiador y ha publicado numerosas investigaciones, además de ser académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
Y aparte de todo eso…
Lean, lean…

POR CÉSAR DEL RÍO. FOTOS: REBECA ARANGO. VIERNES, 21 DE MARZO DE 2014


Imagínese que aparece por la Biblioteca de Castilla-La Mancha el fantasma del general Moscardó. ¿Qué libro le recomendaría?
El catálogo de la exposición que hicimos durante el 15 aniversario de la colección Borbón-Lorenzana, "Historia de una colección", para que viese que ha merecido la pena utilizar el Alcázar para conservar estos fondos y que se unan realmente los libros y la cultura en este edificio, que ha estado destinado a muchas cosas. No ha sido sólo un centro militar, fue casa de caridad, por ejemplo, en el siglo XVIII, que eso a veces se olvida... El cardenal Lorenzana hizo un centro ocupacional para que los pobres pudiesen estudiar algún oficio. ¡Eso fue muy avanzado! Teníamos la idea del episodio de 1936, del recinto militar, del palacio, pero ahora el general Moscardó estaría contento con un edificio que vive su edad de oro y que es utilizado por los ciudadanos. 600.000 personas que vienen a la Biblioteca y al Museo del Ejército.
En este edificio convive todo, las armas y las letras, algo que hace años nadie se podía imaginar...
Claro. Recuerdo que en 1997, antes de la inauguración de la Biblioteca, hicimos una visita a la que vinieron bastantes miembros de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas y yo tenía un poco de miedo de la reacción de alguno de ellos, pero vieron que había existido buena voluntad.
¿Hubo alguno que reaccionara mal? ¿Ni un mal gesto?
No. Incluso alguno, que había escrito en contra del proyecto inicialmente, cuando vio la seriedad de este proyecto se hizo partícipe. La Biblioteca ha sido un elemento de integración sociológica, es un centro abierto a todas las personas, a todas las ideologías, sin barreras... Y eso es lo que destacan los ciudadanos, que lo que quieren son servicios públicos. Hemos tenido actos a los que han venido representantes de todos los grupos políticos, ¡y eso me llena de orgullo! Yo sólo les digo una cosa: aquí sólo hay un límite, que es el respeto a los demás. La verdad se busca entre todos y para encontrarla hay que respetar al otro. La Biblioteca en el Alcázar ha servido para cicatrizar heridas y gente que inicialmente pensaba que iba a ser algo agresivo hacia determinadas ideas e ideologías, yo creo que no, creo que se ha hecho bien.
¿Y si mañana le dicen que se echa el cierre a la Biblioteca?
Sería una irresponsabilidad. Las Bibliotecas tienen que estar a pie de calle, y aquí la hemos hecho a pie de cielo. Hay que hacer muchas veces de la necesidad virtud. Lo importante es que los ciudadanos tienen una gran biblioteca y un centro vivo. Cerrarla hoy sería una gran irresponsabilidad. La imagen... Tengo cuatro hijos y recuerdo cuando eran pequeños y el Alcázar había acogido a la Biblioteca muy recientemente, dábamos la vuelta al Valle, no decían mira el Alcázar, papá; decían mira la Biblioteca. Ese es un cambio ideológico muy importante.
¿Por qué no se abre la Biblioteca de Castilla-La Mancha también los fines de semana completos y los días de fiesta?
Yo defiendo que las bibliotecas estén abiertas como otros servicios públicos, siete días a la semana. Pero es verdad que es muy costoso. Hay profesionales que no defienden eso, porque dicen que no es comparable este servicio público a otros como, por ejemplo, la Sanidad. Pero yo he defendido que este servicio público es, para los ciudadanos, de primera necesidad, básico, como la Educación y la Sanidad. Y si se pudiera, a mí me gustaría que la Biblioteca estuviera abierta domingos, festivos, con las plantillas que eso necesita. El problema de este edificio es que hay que abrirlo entero, no una parte, es un problema económico. En Castilla-La Mancha hemos tenido una política bibliotecaria muy progresista que ha permitido que tengan biblioteca los municipios de más de 1.000 habitantes e incluso menores. Ahora, con la nueva legislación de régimen local me da miedo porque alguien puede tener la tentación de pensar que las bibliotecas son caras y no hacen falta porque ya está Internet. Sin embargo, las bibliotecas son la puerta democrática de acceso a la información, es un centro vivo de debate, de encuentro, con la crisis vienen más ciudadanos para informarse... Son más importantes que nunca. Habrá que quitar de otros sitios, pues habrá que tirar menos cohetes o hacer otras cosas, pero las bibliotecas públicas son centros auténticamente neurálgicos en la ciudad.
Hubo un tiempo en el que la Biblioteca dejó de recibir material e incluso pedían libros a los usuarios...
Sí. Yo no comparto ese criterio. Los que somos servidores públicos tenemos que tener la situación que en cada momento tenemos y utilizar esos servicios con la mayor rentabilidad y buscar fórmulas imaginativas para cuando llegan las vacas flacas. Pero yo no soy partidario de que los usuarios traigan libros a la Biblioteca porque no podemos comprarlos. Como no soy partidario de que lleven jeringuillas a un centro de salud porque no puedan comprarlas. ¡Los servicios públicos son servicios públicos! Los pagamos los ciudadanos y tienen que ser dignos. ¿Que tenemos menos recursos? Pues tendremos que ver cómo lo hacemos. Este año tenemos un presupuesto de 30.000 euros para adquisiciones, pero estamos buscando fórmulas de mecenazgo e intentando la complicidad con otras instituciones. ¿Cuál es mi responsabilidad como director? ¿Llorar y decir que tenemos menos recursos? ¡No! Mi responsabilidad es generar una fortaleza en este centro y que venga todo el mundo. La Biblioteca es un centro democrático y gratuito.
Explíquele a un joven por qué tiene que coger un libro antes que irse de "botellón"...
Pues porque los libros son la luz. El libro ilumina. El "botellón" tiene una parte de estar con los amigos, de hablar, pero a mí eso... Hicimos una experiencia de "bibliobotellón" que vamos a repetir, para que vean que las palabras también merecen la pena, que podemos dialogar en la Biblioteca. ¿Por qué los jóvenes tienen "botellón"? Porque la sociedad no les está brindando los servicios públicos necesarios para su ocio. Si hubiese más bibliotecas, más centros sociales para ellos probablemente no estarían bebiendo en la calle. Estoy convencido de que si tuviésemos más horario tendríamos aquí a muchos jóvenes en vez de estar bebiendo por ahí. Las administraciones públicas tienen que ser conscientes de que tienen una responsabilidad en la formación de las personas. ¡Lo tienen las familias, pero también los políticos! ¿Por qué no puede haber un sitio donde hagan teatro, música...? Si yo no digo que no se pueda beber una cerveza o una copa en compañía, si lo hemos hecho todos cuando hemos sido jóvenes, pero no sólo beber copas...
¡A las barricadas! Recuérdeme ese Comité en Defensa de la Biblioteca Pública que montaron hace ya muchos años...
Fue para defender a la Biblioteca pública de Toledo, que primero fue cerrada por falta de espacio y de personal, que cuando el Ministerio había encontrado una solución para ampliar su sede del Miradero a Santa Fé decidieron que no era sólo para la Biblioteca sino también para el Museo y no resolvía el problema de nadie y yo me puse al frente, con otros jóvenes intelectuales, creadores, sindicalistas... E hicimos la primera rebelión ciudadana que se ha hecho en Toledo por una biblioteca. Eso fue a finales de los años 70 del siglo pasado. Luego hubo que hacer esto mismo en otros momentos, por ejemplo, cuando se iba a instalar la Biblioteca aquí, en el Alcázar, hubo un momento de grave crisis, ya que se decidió que no podía ocuparse todo y sólo una planta, la noble, lo que suponía que al Alcázar sólo hubiera venido el fondo antiguo, la colección Borbón-Lorenzana, los fondos restantes quedarían en el Miradero y la Biblioteca regional no se creaba. Yo era jefe de servicio de Bibliotecas y eso me pareció que era una barbaridad, pero conseguimos buscar la complicidad de la sociedad y se articuló otra vez un Comité en Defensa de la Biblioteca Pública y convencimos a las autoridades de entonces de que ésa no era la solución. Y de la planta noble pasamos a la última planta, con lo que se ganaron muchos metros. De mil y pico metros pasamos a tener cinco mil y pico.
Elija un libro para leer usted.
Estoy leyendo ahora un poemario de María Luisa Mora que me encanta. Y otro que me impresiona mucho es "Querigma", del fundador de un movimiento religioso, Kiko Argüello, del camino neocatecumenal, que cuenta cómo surgió el camino entre los pobres en Madrid y está ayudando a mucha gente. Yo soy creyente y explica cómo se puso a Cristo entre los hombres en las barracas de Palomeras Alta. Libro que está teniendo una difusión impresionante en todo el mundo. Al principio lo leí y ahora lo estoy releyendo.
Me dice que es creyente, pero a mí me dicen que es muy, muy creyente...
Bueno, ¡no sé...! Ja, ja, ja... Yo soy creyente y me siento miembro de la Iglesia. Publiqué el año pasado un libro, "Hombre en camino", donde intento dar testimonio de la fe y de lo que la fe hace en las personas. Tengo muchísimos amigos no creyentes y respeto a todos, igual que quiero que me respeten. Me siento amado, me siento un hijo de Dios, me siento feliz en la Iglesia, amo a la Iglesia y creo que la Iglesia ha hecho en la sociedad una labor impresionante que mucha gente no conoce.
¿Y el libro que le hubiera gustado escribir?
Me gustaría escribir un libro en el que yo me vea en Toledo, en el que me meta en Toledo, porque es la ciudad en la que vivo, a la que amo, de la que no he querido marcharme... No sé si algún día lo haré, porque tengo envidia de Félix Urabayen y de estos escritores.
¿De quién fue la idea de montar la Biblioteca en el Alcázar?
Yo creo que fue una idea compartida. Recuerdo que comenté a José María Barreda la necesidad de resolver el problema de la Biblioteca pública y me dijo que qué me parecía el Alcázar. Le respondí que magnífico. Pero yo no sé si previamente el propio presidente José Bono había tenido la idea. Sí sé que yo entonces, que era jefe de gabinete del consejero de Educación y Cultura, Barreda, hablamos de este tema e hicimos una visita. Confieso que no había estado nunca en el Museo y creo que Barreda tampoco. Era el Museo del asedio y bueno, no habíamos venido. Entonces sacamos dos ticket, porque lo que queríamos era ver el Alcázar, el edificio en sí, y comprobamos que era un espacio muy desaprovechado para lo que podían ser servicios públicos. Y nos pusimos manos a la obra porque pensamos que se podía montar un gran centro cultural. Al final se consiguió con mucho esfuerzo y mucha cordura, aunque se tardó muchos años.
¿Con qué autor tendría una charla y se tomaría un café?
Con Félix Urabayen, una persona que era muy crítica pero muy constructiva. Una persona que fue muy atacada pero del que algunos dicen que fue el que mejor ha escrito sobre Toledo.
¿Casaría a dos personas del mismo sexo?
No. Porque soy partidario de que el matrimonio sea siempre entre un hombre y una mujer. Lo cual no significa que no entienda a las personas que piensan que tienen otra identidad. Pero yo digo... Entiendo que otra persona lo haga, una autoridad o un juez, pero yo no lo haría. Cada uno tiene su libertad para vivir su vida y compartirla con quien desee. Pero para mí, desde mi experiencia vital, creo que la mejor fórmula es el matrimonio para toda la vida. Me casé en 1978 y estoy muy contento, entiendo los problemas que surgen... Cuando surge un divorcio entre amigos y tal me hace daño y veo el sufrimiento. Soy partidario siempre de reconstruir las historias e intentar. Pero hay otras personas que prefieren... Yo soy un luchador. En todos los matrimonios hay problemas y fases peores. Pero si en otras cosas he sido un luchador, en los temas personales también.
¿Messi o Cristiano Ronaldo?
¡Qué curioso! Les digo en la Biblioteca que yo no soy ni Messi ni Cristiano Ronaldo para dirigirla, yo creo más en el equipo que en las individualidades. No podría hacer nada si no fuese porque tengo un equipo. En los partidos de fútbol a veces las grandes individualidades no resuelven. ¡Yo soy del CD Toledo!
¿Tiene algún parado en su familia o entre sus amigos? ¿Ha podido hacer algo por ellos?
Tengo, que esté en edad de trabajar, mi hija mayor, pero no hago nada porque tiene que buscarse ella la vida. Cuando estamos en determinados puestos no solamente hay que ser bueno sino que además hay que parecerlo. Yo le digo que eche todos los curriculums, que se forme... Siempre tienes familiares y amigos que están en el paro, y aunque no es fácil, la gente tiene que buscarse sus salidas. A mí nadie me ha regalado nada, quedé muy pronto sin padre y eso te marca para toda la vida, te hace luchar mucho...
Si fuera juez, policía, banquero, abogado, cerrajero, funcionario de Justicia... ¿Intervendría en un desahucio u objetaría?
Objetaría. Me produce mucho dolor.
¿Cuál ha sido su mayor locura por amor?
Pues probablemente... La elección más difícil es casarse. Porque cuando eliges a una persona estás rechazando al resto de miles... Entonces, ¡casarme! Y no sólo no estoy arrepentido, sino que cada vez más contento, lo cual no signifique que, como en cualquier matrimonio, no surjan problemas.
¿Cuántos idiomas habla?
La verdad es que bien solo el castellano. Un poco de francés y un poco de inglés.
Si mañana le tocara la lotería...
Intentar pagar la hipoteca, que me vine a Toledo hace tres años y medio y es la tercera o cuarta vez que hipoteco. Tengo hipoteca hasta el año 2020. Soy de pocas necesidades, y si me sobrase lo donaría a alguna ONG, a Cáritas, Manos Unidas... No haría nada en especial.
Si fuera presidente del Gobierno de España, lo primero que haría sería...
Es que puede ser muy frívolo... Yo establecería una legislación, la ley de bibliotecas, con la obligatoriedad de la biblioteca pública como servicio para todos los ciudadanos de este país. No lo ha hecho nadie.
¿Existen los extraterrestres?
Pues la verdad es que cuando veo a Íker Jiménez, que me parece una persona seria, pues al final creo que sí. No soy muy partidario de... Pero me hablaban de este programa, de "Cuarto Milenio", y un día mi mujer me dijo que me fijara en las cosas que decía este hombre. Siempre tiene una intervención final en su programa que me parece de una sensatez, de una mesura, que es una persona profunda... Viendo una persona como ésta, que conoce ese entramado, pues yo creo que sí, por qué no van a existir los extraterrestres... ¡Creo que sí!
¿Por cuál de estas situaciones pasaría para ganarse la vida? Uno, hacer un desnudo integral para una revista; dos, posar para el calendario Pirelli si hubiera uno para hombres; o tres, atender un teléfono erótico.
Pues haría objeción y no haría ninguna de las tres. ¡Aunque me muriese de hambre! Me iría a recoger aceitunas o lo que sea, pero no lo haría. Hay artistas que objetan, yo sé de gente que dice que no actúa en una película y no les llama nadie. La gente que tiene convicciones me gusta, todos tenemos errores, hacemos algo mal, el que esté limpio de culpa que tire la primera piedra, como dice el Evangelio, pero las cosas que tengo claras deseo ser consciente de ellas y no hacerlas.
¿Actuaría en una película porno?
No. Porque va en contra de mis principios. Desde pequeño me enseñaron una serie de cosas, el pudor y tal, y se lo estoy enseñando a mis hijos. Y sería una contradicción conmigo.
¿Debería abdicar el Rey ya en el Príncipe?
Dice Santa Teresa que en tiempo de tribulación no hacer mudanza. Creo que nadie es imprescindible, pero ahora mismo no sería bueno que abdicase. Porque podría afectar incluso... La Corona ha dado estabilidad política a este país, lo que pasa es que probablemente haya que hacer las reformas constitucionales que sean necesarias, pero creo que la abdicación del Rey podría crear más problemas y más confusión... Lo que podría ser aprovechado por personas que quieren desestabilizar más el régimen.
¿Se ha pegado con alguien alguna vez?
Sí. De chiquitito. De mayor no. Recuerdo que yo era muy nervioso de crío y me pegué un día con un chaval, yo vivía en Nambroca y había un teleclub, donde íbamos a ver la televisión porque no había en las casas. Entonces la parroquia compró un televisor y allí íbamos todo el pueblo y pagábamos unos céntimos, estoy hablando de los años 60, y recuerdo que entonces yo era seguidor del FC Barcelona, mientras que todos los del pueblo eran del Real Madrid. No sé qué pasó en el partido pero sí nos pegamos un chaval y yo, aunque la cosa no pasó a mayores. Luego, con los años, me fui pacificando y tengo vocación de diálogo y de pacificador.
¿Ha recibido propuestas sexuales de una persona de su mismo sexo?
Nunca. Por lo menos no he sido consciente.
¿Se atreve a decir el lugar más raro donde ha practicado sexo?
Yo soy muy conservador. El amor lo concibo con mi mujer, nada más, y en la cama, efectivamente.

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