martes, 26 de marzo de 2013

Entrevista en Diario Crítico de Castilla-La Mancha: "No debe cerrarse ninguna biblioteca; los ayuntamientos deben cambiar prioridades y tirar menos cohetes".

Juan Sánchez, director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha

"No debe cerrarse ninguna biblioteca, los ayuntamientos deben cambiar prioridades y tirar menos cohetes"



Juan Sánchez es el director de la Biblioteca Regional con sede en el Alcázar toledano. Apenas lleva tres meses en el cargo -los cien días de 'gracia' que se 'permite' a todo gestor público para 'acostumbrarse' al puesto- pero lo cierto es que a este funcionario de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha no le es, en absoluto, ajeno el mundillo bibliotecario. De hecho fue uno de los 'padres' del actual centro bibliotecario. El más grande de la región.
Su incorporación se ha producido coincidiendo con el 15 aniversario de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. No es el mejor momento. La crisis manda. En el aire, la red de 500 bibliotecas que existen en la región. Sánchez, sin embargo, es un optimista por naturaleza y nos da algunas claves para la pervivencia de este servicio público de Castilla-La Mancha.
Pregunta.- ¿Qué sensaciones tiene después de los tres primeros meses en al frente de la Biblioteca Regional?
Respuesta.- Estoy muy contento de poder dirigir este centro. Empecé mi trabajo en la biblioteca pública del Estado en Toledo en 1973 y luego en el servicio de bibliobuses. Tuve la posibilidad de colaborar en la creación de este proyecto hace ya más de 15 años y creo que merece la pena. En época de crisis los profesionales no tenemos que escondernos sino dar la cara y mantener la esperanza. Este es un centro por el que merece la pena trabajar.
P.- No le es ajeno el mundo bibliotecario pero nunca había dirigido una...
R.- Es verdad que no es lo mismo. Hice un proyecto en 1984 para convertir el Alcázar en Biblioteca, luego a principios de los 90 empezamos con los proyectos definitivos que se consolidaron en 1998. Cuando se inauguró, yo era jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas. Los toros se ven de forma distinta (risas), sí...
En otras ocasiones ya me habían planteado dirigir esta biblioteca pero dije que no por una razón. Quería seguir trabajando por las bibliotecas municipales que eran un reto muy importante, mientras que este ya estaba consolidado. Esta biblioteca ha tenido grandes directores y ahora es distinto. Es un gran centro por el que pasan a diario unas 2.000 personas. En Navidad llegamos a tener hasta 5.000 personas en un día... pero, también, es un centro con grandes problemas que, sin embargo, no me hace perder la paz.
P.- ¿Le ha sorprendido, ahora ya desde dentro, alguna cosa con la que no esperaba encontrar?
R.- Como le decía hemos tenido algunos problemas que ha habido que afrontar. A veces me han quitado un poco el sueño temas relacionados con la seguridad,conflictos que surgen con los ciudadanos...Y luego hay muchas expectativas con la biblioteca y aunque tenemos la puerta abierta a todos, hay problemas que no podemos resolver.
Me ha sorprendido el grado de generosidad de los ciudadanos. Decimos que somos individualistas y nos movemos solo por dinero y no es verdad. Tenemos un presupuesto de 5.000 euros para actividades y estamos llamando a personas para que nos ayuden, gente con mucho prestigio, y vienen. Merece la pena trabajar por los servicios públicos.
Lo repito muchas veces. La biblioteca tiene grandes fortalezas como las propias instalaciones, el hecho de que estemos en el Alcázar. Tenemos no solo la Biblioteca Regional sino también la Biblioteca Pública del Estado, aunque el ciudadano perciba sólo una porque funciona como un todo.
A ello se suman las colecciones, tenemos 450.000 documentos y volúmenes de los que 100.000 son de fondo antiguo. Eso quiere decir que en todos estos años la Junta ha hecho un grandísimo esfuerzo.
Eso es una gran fortaleza porque, ahora que estamos en crisis, estamos tirando de ella. Son unos fondos tan impresionantes que, aunque han bajado tanto los recursos para adquisiciones, nos permite poner en el escaparate fondos que estaban en la trastienda, a través de nuestros centros de interés que son selecciones temáticas para que el ciudadano se lleve al domicilio.
Otra gran fortaleza es el equipo humano. Unas 70 personas en la actualidad. Ahora han venido vacas flacas pero es un equipo tan profesional y tan numeroso que nos permite hacer nuestro trabajo a plena satisfacción.
Y la cuarta fortaleza son los usuarios. Cada día me da más alegría ver esta biblioteca viva. Hay gente que viene porque no tiene otro sitio donde ir. Hablo de personas en riesgo de exclusión y me da mucha alegría que sea el lugar que democratiza el acceso a la información, a la cultura, al ocio positivo...y que no haya barreras. Desde luego aquí no las hay. Todos los servicios son gratuitos.
"Toda la biblioteca se pondrá en clave de solidaridad"


P- ¿Qué proyectos tiene para la biblioteca?
R.- Estamos buscando nuevas complicidades. Por ejemplo con las ONG's. Queremos poner en marcha un programa que llamará 'Biblioteca Solidaria' para que podamos salir de nuestros muros de otra forma.
La biblioteca no está crisis y buscamos lectores no sólo 'pescados en pecera' sino a personas en riesgo de exclusión, con discapacidad, que no pueden salir de casa, que están en hospitales. Y lo vamos a hacer con voluntariado. Les formaremos para llevar libros, lectura a domicilio, queremos apoyar a personas que no saben el idioma y les es difícil moverse, llevar libros a hospitales... Toda la biblioteca se pondrá en clave de solidaridad, pero sin suplantar a nadie.
El objetivo es llegar también a los jóvenes. A veces me preguntan si no vienen jóvenes a la biblioteca y yo les digo que sí, pero vienen a estudiar, a navegar por internet...y lo que queremos es que este sea su centro de ocio habitual. Lo haremos con ayuda de la Asociación de Amigos de la Biblioteca y de los propios medios de comunicación, que nos apoyan mucho.
En abril tendremos creados los dos primeros clubes de lectura para jóvenes con el lema 'La Biblioteca de Castilla-La Mancha busca nuevos jóvenes autores'. Queremos ofrecerles lectura, rutas por Toledo, cursos de creación literaria... Queremos saber qué fuerza transformadora tiene la biblioteca y quizá encontrar algún 'Miguel Hernández'.
P- ¿Esas serían las grandes líneas que se ha marcado? Son retos que coinciden con los 15 años de esta biblioteca regional...
R.- Sí, así es, cumplimos 15 años. Pero me gustaría decirle que no vamos a tener una actitud conservadora. La Biblioteca Regional es como una gran superficie comercial, en la que cada día que se abre el reto es vender. Y ese es mi objetivo como director. La ventaja es que lo que tenemos es gratis.
P.- ¿Y la crisis le permite no ser conservador?
R.- Sí, sí, lo permite... Hemos notado la bajada presupuestaria para adquisiciones y actividades pero estamos reorganizando los equipos humanos. Cosas que antes se hacían con contratos externos a través de empresas, ahora lo hacemos nosotros. Vamos a formar al personal que tenemos para ciertas funciones y estamos siendo muy autónomos e imaginativos.
En un momento en el que se habla de que se privatizan otras cosas, toda nuestra plantilla es personal propio excepto los vigilantes. Somos unos privilegiados. Tenemos un horario amplísimo, desde las 8.30 de la mañana a 9.15 de la noche y los sábados de 9 a 2 pero merece la pena.
José Antonio Marina será el primer 'Socio de Honor' de la biblioteca

P.- ¿Cómo van a celebrar los 15 años de biblioteca?
R.- En 2014 es el IV centenario de la muerte de El Greco y en 2015, se conmemora la publicación de la segunda parte de El Quijote, pero antes este año nosotros celebramos 15 años.
Y no  vamos a concentrar todas las actividades en octubre que es cuando se cumplen esos quince años sino que lo haremos a lo largo de todo el año.
Hemos preparado quince ejes temáticos: Por ejemplo, los debates y conferencias, en las que se hable del presente y del futuro Toledo que queremos. Queremos romper barreras, que todos hagan sus propuestas sin posiciones partidistas y en la que los ciudadanos participen.
Vamos a abrir en nuestra web unos buzones para que se aporten ideas sobre Toledo, también a través de las redes sociales -pronto estaremos en Twitter y ya estamos en Facebook- y las usaremos para comunicarnos con los ciudadanos.
Pondremos en valor todo el patrimonio bibliográfico de la región a través de la web. Y queremos recopilar todo el material relacionado con Castilla-La Mancha que está disperso, fuera de la región. Es un gran reto en el que trabajaremos coordinadamente con la Universidad de Castilla-La Mancha para no duplicar esfuerzos.
Habrá premios y distinciones. Por ejemplo, nombraremos nuestro primer socio de honor. Será un toledano que está haciendo una aportación muy grande al pensamiento como es José Antonio Marina. Lo haremos el próximo 8 de mayo.
Queremos también fortalecer el proyecto Bidicam, la biblioteca digital, para que cualquier ciudadano del mundo acceda a nuestros fondos.
Habrá un personaje que represente a la biblioteca en su cumpleaños y acompañará a los usuarios en visitas guiadas, en animación a la lectura, cuentacuentos...
P- ¿Cuáles son ahora los principales problemas en el ámbito de la biblioteca y de la lectura?
R.- Le doy un dato. El 50% de los toledanos tienen carné de la biblioteca. Probablemente, después de los servicios sanitarios el más utilizado sea el de la biblioteca pero con una diferencia y es que aquí se viene voluntariamente.
Pero indudablemente las bibliotecas tienen problemas. Esta es muy grande y tiene sus fortalezas pero hay otras pequeñas que se han mantenido gracias al apoyo que la Junta de Comunidades daba a los ayuntamientos. En estos momentos, la Junta tiene un problema económico importante y no es posible. El gran reto es que se mantenga esa red de bibliotecas.
Hay que intentar que no se cierre ni una biblioteca y esa es la responsabilidad de las corporaciones locales: que alcaldes y concejales vean en la biblioteca el medio para democratizar el acceso a la cultura y a la información. No debe cerrarse ninguna biblioteca aunque no haya ayudas de la Junta. Habrá que cambiar las prioridades en los ayuntamientos y tirar menos cohetes.
"Se ha dicho a los alcaldes que aguanten las bibliotecas como puedan"

P.- ¿Eso es posible dado el estado económico de los ayuntamientos?
R.- La clave está en los ciudadanos. Si apoyan y reclaman las bibliotecas públicas ningún alcalde cerrará ninguna porque son de los servicios públicos más baratos de

 este país.
En el conjunto de las administraciones públicas se gastaba, y ahora todavía menos, una media de siete euros por habitante y año en el servicio de bibliotecas. En Castilla-La Mancha gastábamos unos 14 euros. Junto con Cataluña éramos de las Autonomías que más gastábamos.
P.- ¿No son un servicio público considerado esencial, entonces?
R.- No, la legislación no ha dejado protegidas a las bibliotecas. Sólo son obligatorias en municipios con más de 5.000 habitantes. Y luego hay ciudades, como es el caso de Guadalajara que no tiene biblioteca pública municipal, sólo tiene la provincial que depende de la Junta.
En la región hay bibliotecas en todos los pueblos de más de 1.000 habitantes, incluso en algunos con menos población. Eso es lo que hay que cuidar, que la red de más de 500 bibliotecas no se venga abajo.  Quienes tienen que blindar las bibliotecas son los ciudadanos.
P.- Lógicamente la Junta es consciente de este problema... ¿Han hablado de ello?
R.- Sé que en la Consejería son conscientes del problema. El otro día tuvimos una reunión con bibliotecarios en Cuenca y el delegado de la Junta les pedía a ellos y a los alcaldes que aguanten como puedan, incluso sin ayuda. El déficit ha supuesto una bajada muy importante en el presupuesto en el ámbito de cultura.
Se está implicando a las diputaciones provinciales para la adquisición de fondos y esa implicación, aunque sea en cantidades muy pequeñas, es muy importante. Nuestra ley de bibliotecas es muy buena. Infinitamente mejor que la nacional que no sirve para nada. Habla mucho de la coparticipación de instituciones y eso es fundamental.
P.- ¿Se ha vivido por encima de las posibilidades en el ámbito cultural?
R.- No es de los sectores donde más se haya gastado nunca. Lo que digo es que cuando se hacen grandes eventos, se gastan cifras enormes y se dedica mucho menos a servicios públicos estables como son las bibliotecas. Si me preguntaran a qué habría que dar prioridad, siempre la daría a los servicios públicos estables. No tiene sentido que en un Centenario se gasten 25 millones de euros y en una red de bibliotecas un millón.
Los grandes eventos están bien pero habrá que cambiar el chip y no sólo buscar el mecenazgo de las empresas para grandes conmemoraciones culturales sino también para colaborar en las actividades culturales cotidianas. Eso sí, los servicios públicos como las bibliotecas no pueden depender de las subvenciones.
Las bibliotecas son muy rentables. Con 5.000 euros este año tenemos actividades todos los días. Y cuanto más tiempo estén abiertas mejor, sobre todo para que los jóvenes tengan alternativas al botellón. Eso se hace con servicios públicos.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Entrevista en La Tribuna de Toledo. "Una biblioteca puede ser la mejor alternativa al botellón"


Entrevista en La Tribuna de Toledo. "Una biblioteca puede ser la mejor alternativa contra el botellón".

«Una biblioteca puede ser la mejor alternativa contra el botellón»

ADM | TOLEDO - lunes, 31 de diciembre de 2012



Entrevista a Juan Sánchez, director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha













Juan Sánchez Sánchez, recientemente nombrado director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, inició su experiencia profesional en 1973, al servicio del entonces pionero sistema de bibliobuses que acababa de impulsar la directora de la Biblioteca Pública de Toledo, Julia Méndez Aparicio. A lo largo de cuarenta años de profesión ha demostrado ser uno de los más fervientes defensores de las bibliotecas públicas en esta región, un afán que contribuyó a poner en marcha, entre 1984 y 1998 -proceso que se tuvo que enfrentar a unos palos en la rueda afortunadamente ya superados-, la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
Es la primera vez que dirige una biblioteca, pero sin embargo va a cumplir cuarenta años de experiencia en el sector. ¿Tanto han cambiado las cosas enCastilla-La Mancha?
Creo que las bibliotecas públicas eran la gran asignatura pendiente hace cuarenta años, aunque los problemas a los que se enfrentaban no solamente afectaban a nuestra región, sino al resto de España en general. El advenimiento de la Democracia trajo consigo una mayor valoración, aunque el gran espaldarazo se produjo con el Estado de las Autonomías. Gracias a las competencias en esta materia, pasamos de ciento y pico bibliotecas en la región a una red de más de quinientas. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha fue a partir de los años ochenta una gran punta de lanza. No solamente inauguró nuevas bibliotecas y contribuyó a ponerlas en valor, sino que impulsó la informatización, compra de fondos, renovación multimedia... También puso en marcha la creación de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que fue inaugurada el 16 de octubre de 1998 y que supuso un gran revulsivo para el resto de instalaciones de la región. Sí, han cambiado las cosas en comparación con los años setenta. Enormemente.
Desde entonces, hizo su aparición en Castilla-La Mancha un nuevo perfil profesional, el del bibliotecario, que no existía más que en las ciudades y los pueblos de mayores dimensiones...
Pues sí, porque hasta entonces había muchas instalaciones que no estaban bien atendidas. El personal encargado de las bibliotecas a menudo brillaba por su ausencia. A veces los ayuntamientos ponían los libros a cargo de colaboradores de perfiles muy diversos, como el maestro, el alguacil o incluso personas de buena voluntad, que recibían una gratificación a cambio... El bibliotecario, hace años, muy a menudo no era ni siquiera un empleado público, algo que incluso entonces no sucedía en escuelas o centros de salud. Hoy, afortunadamente, las cosas han cambiado. Son necesarias las instalaciones, por supuesto, pero lo que de verdad importa son los bibliotecarios. Ellos son el corazón de una biblioteca y la prueba de que en estos tiempos de innovaciones tecnológicas y de fondos digitales no todo es San Google, sino que siempre debe existir un guía, un cómplice, un mediador ante la enorme avalancha de información que nos proporcionan los medios actuales.
Esta labor puede resultar especialmente importante en el ámbito rural, ¿no?
Claro, porque allí su labor no es la de simples clasificadores y guardianes de libros, sino que se trata de auténticos dinamizadores culturales. En una gran biblioteca, como la de Castilla-La Mancha, las funciones son distintas, porque es necesaria una mayor especialización, pero los bibliotecarios de los pueblos son como los médicos de familia, amigos y confesores de los ciudadanos. Una de las experiencias más gratificantes que he tenido a lo largo de mi carrera la viví durante la etapa de los bibliobuses, entre 1973 y 1976, cuando tuve la suerte de ver crecer a los lectores. Algunos de ellos prácticamente no sabían leer y acabaron desarrollando un gusto literario. Los niños de los pueblos que así pudieron acceder a la lectura no solamente crecieron en estatura, sino que lo hicieron en hondura humana y moral, no solo literaria. La lectura hace personas, y eso es algo que conocen bien los bibliotecarios, en definitiva.
¿Tan importante fue la creación de la Biblioteca de Castilla-La Mancha en 1998?
Fue un gran revulsivo no solamente por los avances que trajo consigo, sino porque sirvió de altavoz ante muchísimos alcaldes y representantes institucionales. Algunos de ellos no sabían todo lo que una biblioteca podía ofrecer a sus municipios. Como jefe de servicio que fui de la Junta, sé que la Biblioteca de Castilla-La Mancha fue el inicio de multitud de trabajos de cooperación, de la creación de una red de bibliotecas, un catálogo colectivo... Gracias al apoyo autonómico, se inició una colaboración modélica entre bibliotecarios y alcaldes, o, lo que es lo mismo, técnicos y gestores, avanzando en la misma dirección, al servicio de la democratización que supone el acceso a la información. Puedo decir con auténtico orgullo que Castilla-La Mancha ha estado en condiciones de competir con Cataluña en gasto per capita por habitante en bibliotecas, a pesar de la considerable diferencia en PIB entre ambas regiones.
¿Siguen siendo los alcaldes conscientes de la importancia de las bibliotecas? ¿Diría que lo que costó tanto alcanzar está en peligro debido a la crisis?
Le sorprendería saber lo barata que fue la creación de la Biblioteca de Castilla-La Mancha: es un lujo, pero un lujo al alcance de todos los bolsillos, porque fue muy barata y ha tenido una rentabilidad social importantísima. Mire: en España, estadísticamente, el gasto en bibliotecas públicas está situado en 10 euros por habitante al año -y alcanzó los 14 cuando la comparación con Cataluña era posible-, una cantidad insignificante en proporción con otros servicios públicos. Es necesario hacer carreteras, pero es que con el gasto en un kilómetro de autovía sería posible mantener la red de bibliotecas todo un año... Dediqué mi tesis de licenciatura a la crisis de Toledo en el siglo XVII, cuando la ciudad pasó de 60.000 habitantes a casi despoblarse. ¿Sabe qué decía entonces el arbitrista Sancho de Moncada? Que ‘la gente es el Reino’, y el Reino lo componen ciudadanos que demandan bibliotecas. Y si los presupuestos no llegan fácilmente, habrá que establecer prioridades, pero éstas jamás deberían traer consigo la desaparición de estos servicios.
Para que los ciudadanos puedan entenderlo: ¿Qué riesgo supone reducir drásticamente las inversiones en este sector?
Pues eso podría conducir directamente al cierre en muchos casos, porque son bastantes las bibliotecas de Castilla-La Mancha que están a cargo de un único bibliotecario. Antes hablábamos de la importancia de los profesionales. Lo repito: Es fundamental. Si el contrato del bibliotecario en esos pequeños centros no se renueva, lo que sucede es que la biblioteca se cierra. Otra cosa son los recortes en las bibliotecas grandes, como la nuestra, que pueden hacer que el funcionamiento de la institución se vea alterado -y lo mismo sucede en los centros de enseñanza y en los hospitales-, pero no llegar a detenerse por completo. Los despidos son lo peor, claro, pero la falta de financiación afecta a las bibliotecas de muchas maneras. Si los fondos dejan de adquirirse, el día a día se resiente, lo mismo que si se renuncia por completo a la realización de actividades. No pretendo proponer a los ayuntamientos que supriman los fuegos artificiales o renuncien a una corrida de toros durante las fiestas, pero, por favor, que se lo piensen dos veces a la hora de restarle inversiones a las bibliotecas.
¿Deberíamos sentir envidia de los países de otras latitudes, que destinan muchísimos más recursos que nosotros a las bibliotecas y obtienen mejores resultados a nivel sociocultural en tantos sentidos?
Hombre, sin lugar a dudas tenemos la experiencia de que una biblioteca bien dotada de personal y de servicios está siempre a tope. Eso es un hecho. Efectivamente, hay países que descubrieron hace mucho tiempo que una biblioteca no es un mausoleo, sino un lugar de encuentro, un espacio en donde se eliminan las barreras sociales, porque acogemos a todo tipo de gente. Usted se refería a los países del norte de Europa. Nos llevan una enorme ventaja, es cierto, pero es que hasta hace no tanto tiempo el volumen de libros por habitante en bibliotecas públicas de CLM era solamente de uno o dos, mientras que en esos países alcanzaba los treinta... Tampoco hace falta irse tan lejos para encontrar modelos de gestión. Un país como Portugal, vecino de España y con un PIB mucho más bajo, tiene una red de bibliotecas modélica (si bien es cierto que se enfrentan a menos problemas al tener menos municipios). Lo que mejor nos vendría es acabar con las incertidumbres. Convertir las bibliotecas públicas españolas en un servicio público perfectamente regulado, que no dependa del voluntarismo político ni de las ocurrencias de personas concretas. Deberíamos aspirar a conseguir una norma que establezca claramente a quién le competen las bibliotecas en España.
Hace años, luchó activamente por una legislación que efectivamente consolidase el fortalecimiento y la financiación de las bibliotecas públicas. ¿Cómo quedó la cosa, finalmente?
Desgraciadamente, no lo conseguimos. La ley estatal aprobada en los últimos tiempos del PSOE no ha resuelto la mayor parte de nuestros problemas. Tengo que reconocer que fue una gran decepción para mí, porque se trató al final de una ley enormemente vaga, a pesar del desarrollo de las enmiendas, que fueron muchas. Ni las bibliotecas fueron estabilizadas como servicio público esencial ni se determinó con claridad a quién correspondía financiarlas, algo de importancia capital en el mundo en que vivimos. Haber regulado antes de la crisis las competencias bibliotecarias, o la esencialidad de unos mínimos, habría sido fundamental, sobre todo porque en el terreno de las bibliotecas no existe una España a dos velocidades, sino a muchas más... Soy un ferviente defensor del Estado de las Autonomías, pero no en todas se ha tenido presente que por igual que la lectura pública es fundamental para la educación permanente y para el ocio positivo. El acceso a la cultura debería ser un derecho constitucional que debemos garantizar, sobre todo a nuestros jóvenes. ¿Sabe que una biblioteca puede ser una gran alternativa al botellón?
Pero para eso deberían abrir sus puertas por las noches...
Es que en algunos sitios la demanda ciudadana ha permitido hacerlo. En serio... ¿Se da cuenta? Bibliotecas abiertas las veinticuatro horas, los siete días de la semana. No me refiero a aperturas virtuales, a través de Internet, sino a una realidad a la que las bibliotecas podemos aspirar. Debemos aspirar. Es cierto que en una biblioteca como la nuestra sería difícil, por la complejidad de sus infraestructuras, pero, ¿por qué no? Si a mí me pusieran los recursos suficientes encima de la mesa y me preguntasen si querría abrir las puertas permanentemente, como si esto fuera un hospital, diría que sí. He mantenido algunas discusiones a propósito de esto con varios colegas, que me han argumentado que una biblioteca no es lo mismo que un centro de salud... ¿Por qué no? Un hospital se encarga de los cuerpos, pero nosotros atendemos las almas. No hay tantas diferencias.
¿Qué encontró en este ‘hospital’ -que tanto contribuyó a poner en pie desde la Junta de Comunidades durante los años ochenta y noventa- cuando se incorporó como director?
Tengo que responderle, con toda sinceridad, que la de Castilla-La Mancha es la primera biblioteca que dirijo. Vengo con la humildad y respeto hacia el oficio sobre los que escribió el poeta León Felipe, pero puedo decirle que me he encontrado con un gran equipo, formado por sesenta personas dispuestas a darlo todo. He encontrado un grupo de personas donde no hay personalismos, donde todos tenemos la misma importancia, desde las señoras de la limpieza hasta los informáticos que ponen al día la página web. Ya he mantenido reuniones con la mayoría de ellos y puedo decirle que no me extraña que esta biblioteca sea tan bien considerada en el resto de España (aunque era algo que ya conocía por mi cargo  en la Consejería...).
Aparte del equipo humano, ¿qué más destacaría de la Biblioteca de Castilla-La Mancha?
Dos puntales más. El primero, sus colecciones. Impresionantes. La Colección Borbón-Lorenzana era hasta hace años una grandísima desconocida. Pero es que tenemos también el fondo que legó Javier Malagón (1911-1990), que es esencial para conocer la actividad de los exiliados en Iberoamérica durante el Franquismo... El fondo local es una maravilla, y se ha hecho una importante inversión a lo largo de los años en los fondos audiovisuales y los fondos infantiles. Nuestras colecciones son un activo importantísimo, que nos permitirá mantenernos a pesar del bache de la crisis, aunque indudablemente habrá que reanudar luego el ritmo de las adquisiciones.
¿Cuál es el tercer puntal?
El edificio. Reconozco que me emociono al pensar en el doloroso pasado del Alcázar de Toledo, en su simbología, cuando hoy lo veo convertido en un edificio recuperado para la cultura. ¿Sabe que en el siglo XVIII el Cardenal Lorenzana instaló aquí una Casa de Caridad en donde se formaba a los jóvenes? Trabajar en este sitio proporciona una motivación muy intensa. Equipo humano, colecciones y edificio son nuestras fortalezas. En la Consejería pensaron en mí en estos tiempos de crisis y yo agradezco la confianza. Soy una persona humilde y pongo mi trabajo encima de la mesa. En estos tiempos es importante aportar esfuerzos a la sociedad y recordar que las bibliotecas deben hacerlo. Por eso estamos volcados en hacer encuestas a los usuarios y también a los trabajadores, para ver qué cosas podemos mejorar. Para conseguirlo, tenemos en la web un importante apoyo, y en las redes sociales. También en los medios de comunicación, a quienes consideramos nuestros cómplices y que son nuestro mejor altavoz. Ahora que 2013 está a punto de empezar, tenemos mucha ilusión en celebrar el quince aniversario de la Biblioteca de la forma más participativa posible. Hace unos días, hablando del tema con unos conocidos, me preguntaron si la Biblioteca tendría recursos para ello... ¿Recursos? Claro que sí: Nuestros recursos más valiosos son los trabajadores. Si somos capaces de poner toda nuestra ilusión en el proyecto, la misma que tenemos en dar respuesta a las demandas de los ciudadanos, habremos recorrido la mitad del camino.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Entrevista en ABC: "Leer nos hace libres y críticos"

TOLEDO

«Leer nos hace libres y críticos»

Día 02/12/2012 - 22.02h

Entrevista a Juan Sánchez, nuevo director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha


LUNA REVENGA
Juan Sánchez Sánchez, delante de la Biblioteca Regional 
Rodeado toda su vida de libros, Juan Sánchez Sánchez (Toledo, 1952) es el nuevo director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha.
¿Se considera un ratón de biblioteca?
—Yo he sido un usuario de bibliotecas. Desde muy joven utilicé la biblioteca pública de Toledo en El Miradero, luego tuve la satisfacción de trabajar en ella, de hacer el proyecto de la Biblioteca Regional en el Alcázar y de haber diseñado algunas de las políticas bibliotecarias puestas en marcha en esta región durante muchos años en colaboración con mucha gente, con el gobierno regional, con los bibliotecarios,... No sé si eso es un ratón de biblioteca. Yo soy un enamorado de las bibliotecas.
Con el PSOE en la Junta de Comunidades usted ocupó cargos importantes y ahora con el PP llega a la dirección de la Biblioteca Regional. Hay que tener amigos hasta en el infierno, ¿verdad?
—Yo soy un profesional y, además, un enamorado de la administración pública. Nunca he militado en ningún partido político, nunca, y he colaborado con distintos partidos políticos en momentos que me han pedido opiniones, sugerencias,... Efectivamente, durante muchos años fui director del gabinete de José María Barreda como consejero de Educación y Cultura, de Relaciones Institucionales, de vicepresidente... Fue una etapa muy bonita, muy creativa. Pero a veces he sido muy crítico con lo que no comparto, por ejemplo, del Partido Socialista. Yo siempre me he preciado de trabajar en equipo y de decir siempre a mis superiores, a los responsables políticos, lo que pensaba. Esa creo que es la lealtad, decir lo que se piensa. Si la propuesta me viene ahora por parte de un gobierno del PP, yo me debo a los ciudadanos e intentaré contribuir a la sociedad, sin que esto suponga una identificación política, como antes tampoco supuso.
Va a tener que echarle imaginación para superar los recortes en el presupuesto de la Biblioteca Regional. ¿Tiene algún as bajo la manga?
—Voy a tener sobre todo que trabajar. La Biblioteca Regional tiene unas grandes fortalezas. Una de ellas es la propia colección, una de las mejores colecciones bibliotecarias del país, de fondo antiguo y de fondo moderno. Otra de las grandes fortalezas son los profesionales que tiene. A pesar de los recortes y de que algunos puestos se han suprimido, es una plantilla de lujo, compuesta por unos profesionales que lo que quieren es trabajar y lo que necesitan es estar motivados. ¿Voy a necesitar recursos? Sí, estamos en una época de escasez de recursos, pero las bibliotecas nunca han tenido demasiados recursos. Lo digo por experiencia. No digo que no hagan falta recursos para las bibliotecas, digo que a veces con menos recursos que en otras regiones se ha hecho mucho en Castilla-La Mancha. Tenemos una red de bibliotecas que ha sido envidia y modelo para otras regiones. No tengo ningún as bajo la manga, soy consciente de las dificultades que tengo. He aceptado el cargo porque creo que puedo contribuir en tiempos de crisis, con un buen equipo, a que esta biblioteca siga siendo un referente y un gran servicio público para la región.
Defensor empedernido de la biblioteca pública, ¿ha pensado alguna vez en su privatización?
—No, no, no. No creo que se dé ese escenario. La biblioteca pública es donde se democratiza el acceso de todos los ciudadanos a la información, a la cultura, a la educación permanente. Otra cosa es que haya servicios, como hace desde muchos años, que sean realizados por empresas privadas en lugar de empleados públicos o personal laboral, como la limpieza o la vigilancia. Pero esto no elimina el perfil de un servicio público.
¿Qué opina de los recortes en Educación?
—Todos los recortes son dolorosos porque afectan a las personas al final. No soy economista, pero lo que sí he visto como empleado público es que en las cuentas de las admistraciones públicas los ingresos están por debajo de los gastos. Entonces al final, por mucha prioridad que se dé, realmente no hay recursos. Los recortes son dolorosos para todos, pero creo que los gobiernos y las administraciones públicas intentan hacer lo imposible para que el deterioro no sea muy grande. Esto nos va a llevar también a establecer prioridades. Cuando oigo el gasto que hay en Sanidad o en Educación, me acuerdo de que el gasto medio en bibliotecas por habitante en España es de 10 euros al año. Con los recortes hay que tener mucho cuidado, porque nos podemos cargar, sobre todo en bibliotecas pequeñas, los servicios que se han puesto en marcha con muchísimo esfuerzo. Los recortes nunca deben impedir el funcionamiento de los servicios públicos. Estamos pasando por un bache, no se pueden comprar todos los libros que se quieren ni hacer todas las actividades, y esto nos va a obligar a contar mucho con la sociedad civil y movimientos culturales porque todo no se puede pagar.
Hablando de dinero, sin paga extraordinaria de Navidad como funcionario, imagino que no regalará muchos libros en el día de los Reyes Magos.
—Tengo cuatro hijos y el otro día les decía que este año la carta a los Reyes Magos tendrá que ser mucho más austera. Espero que la gente gaste el dinero de una forma menos compulsiva y en aquello que realmente le pueda hacer más bien. Espero que los libros sigan estando presente en las casas, aunque a mis hijos siempre les digo que vayan a la biblioteca para hacer trabajos porque allí cuentan con un gran material.
¿Qué obras le gustaría tener en la biblioteca regional?
—Hay un sector al que me gustaría llegar especialmente, los jóvenes a partir de los 14 años, una edad crítica en la que muchas veces se deja de leer. Entonces, en la biblioteca debemos tener aquella literatura que a los jóvenes enganche. Los bibliotecarios somos mediadores de la información, no tenemos que obligar a nadie a leer nada determinado, pero sí podemos ayudar a la gente a que pase poco a poco de una lectura de evasión a una literatura más de formación, de compresión, de pensar, porque leer nos hace libres, nos convierte en ciudadanos críticos y así defender aquellas cosas en las que creemos. Por eso, una de mis prioridades será que haya clubes de lectura de jóvenes.

jueves, 3 de mayo de 2012

En defensa de la biblioteca pública

Descripción física: 237 p.; 23 cm
ISBN: 978-84-939775-2-8



      La primera parte (“Las bibliotecas en el corazón”) incluye artículos periodísticos publicados en el período 2004-2008, unos en clave regional y otros planteando la problemática bibliotecaria a nivel nacional.
         La literatura al servicio de las bibliotecas se recoge en la segunda parte del libro, con cuatro relatos breves, tres ficciones institucionales, dos poemas y cuatro intervenciones de Mateo Gómez, un bibliotecario de ficción creado por el autor para expresar públicamente sus ideas y, mezclando realidad e imaginación, expresar los sueños por los que venía luchando desde hacía décadas en el ámbito de las bibliotecas públicas.
         Finalmente, en la tercera parte se incluyen nuevas investigaciones y proyectos, destacando la ponencia colectiva del Servicio Regional de Bibliotecas “Bibliotecas de Castilla-La Mancha: Diez propuestas de futuro” y un análisis sobre “Las Políticas bibliotecarias en España: de la transición al segundo pacto local”.

     Juan Sánchez Sánchez expresa nuevamente en esta obra su pasión por las bibliotecas públicas, una pasión que sobrepasó los límites geográficos regionales, y que ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional y vital al objetivo de propagar la idea de que la biblioteca pública es un derecho de todos los españoles.

INFORMACIÓN de Almud Ediciones de Castilla-La Mancha:




miércoles, 1 de septiembre de 2010

La mordaza y el miedo



La mordaza y el miedo*

La llamada del director general no le había sorprendido. La esperaba. Esa mañana, El Independiente, uno de los más prestigiosos periódicos de tirada nacional, publicaba el artículo de opinión sobre la situación de las bibliotecas públicas españolas que había escrito Ramón. Pasó al despacho del director y se encontró de frente con su mirada, fulminándole.
            - ¿Sabes por qué te llamo, no?
            - ¡Claro! -contestó Ramón, intentando una respuesta tópica-; tenemos muchos temas para despachar…
            Pero el director no quiso eludir en ningún momento la cuestión por la que había dicho a su secretaria que llamara a Ramón con urgencia.
            - ¡Sabes perfectamente por qué te llamo, no pretendas disimular! ¡Se trata de tu artículo!…
            El director general estaba visiblemente nervioso, además de enojado. Casi balbuceando, prosiguió:
            - Tu artículo, además de lleno de inexactitudes y valoraciones negativas, nos pone en una situación delicada con los responsables ministeriales. Que un alto funcionario de esta Consejería escriba un artículo de opinión tan crítico, y además difundido en el medio de mayor repercusión a nivel nacional, supone un duro golpe para el Gobierno Regional.
            No era la primera vez que Ramón, apasionado defensor de las bibliotecas públicas, escribía artículos de opinión. También en jornadas técnicas y en congresos había expresado con vehemencia y datos científicos sus criterios respecto a la falta de una política de Estado en materia de lectura pública en España y había realizado ambiciosas propuestas para que los políticos asumieran de una vez sus responsabilidades y competencias. Pero en los foros técnicos no hay periodistas y las repercusiones de un artículo en un periódico de la provincia o de carácter regional son muy limitadas. Ahora era distinto…
Ramón se había ganado el aprecio de los profesionales, que veían en él al verdadero artífice de la red regional de bibliotecas y a un defensor de los bibliotecarios, especialmente de los que trabajaban en los centros más pequeños. Se habían puesto en marcha muchos programas y, a pesar del escaso apoyo político  y los limitados presupuestos, los indicadores estadísticos comenzaban a transformarse y, en algunos casos, incluso se ponían a la cabeza del país.
Y es verdad que Ramón se había marcado como una prioridad de su vida profesional conseguir la democratización de un servicio público, la biblioteca, que consideraba verdaderamente esencial y neurálgico para colaborar en la madurez de los ciudadanos y construir una sociedad más responsable, participativa y crítica.
- Tres consejeros han pedido tu cabeza –prosiguió el director general-, así que tenemos que decidir qué hacemos contigo.
Pero Ramón no se amilanó. Era un luchador nato y no era la primera vez, y seguramente no sería la última, que la sombra del cese se cernía sobre él. De forma aparentemente tranquila, que la procesión de la intranquilidad iba por dentro, contestó con firmeza:
- Pues córtala… Pero ya imaginarás que tendré que decir por qué lo hacéis. Hablaré de la censura que me imponéis y de las razones por las que me cesáis.
El silencio se adueñó de la estancia. El Director se había quedado cortado; tal vez no contaba con la firmeza de Ramón; acostumbrado a ser sumiso, probablemente se habría planteado que Ramón se disculparía e, incluso, prometería no volver a las andadas con artículos de este tipo. Su cese podría tener repercusiones en los medios y entre los profesionales, y con unas elecciones tan próximas había que ser extremadamente prudente…
La conversación se había agotado. Cada uno interiorizaba sus ideas, tal vez pensando cómo se desarrollarían los acontecimientos. Por fin, el Director, decidió romper ese cortante silencio:
- Bien, puedes marcharte. Ya te comunicaré lo que proceda, según las instrucciones que reciba…

*******
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!.
La imagen de esa tremenda máquina apisonadora que se cernía sobre él, le hizo gritar. Ramón, entonces, despertó y se percató de que se trataba sólo de una pesadilla. Tal vez era la influencia de la conversación de aquella mañana con su Director. De nuevo volvían los fantasmas de la censura o, lo que es peor, la autocensura como método de sobrevivir, a pesar de estar en un Estado democrático. No era miedo, que ya estaba acostumbrado a lidiar con toros de estas características, sino sobre todo rabia e impotencia. Tener las ideas claras y no poder expresarlas. Saber que defendía los derechos de los ciudadanos y que, sin embargo, tenía que silenciar sus quejas y someterse a los gerifaltes del Poder…
Tras la ducha, desayunó y se dispuso a marchar a su despacho. No se le iba de la cabeza. Según caminaba, observaba los carteles de los líderes que aspiraban a gobernar después de las próximas elecciones. Ramón se sentía huérfano. Era un hombre sin partido. Hacía años que había abjurado públicamente de los progresistas, que le habían desilusionado notablemente, y no acababa de encontrar otro partido que fuese más con sus ideas y principales conceptos de la vida. Iba pensando la posibilidad de acudir al Defensor del Pueblo para reivindicar su derecho a opinar libremente, aunque fuese un empleado público…Pero se mostraba cansado, harto de clamar en el desierto, de luchar a favor de una utopía. Era un náufrago y en esta mañana se veía a la deriva…
Ya en el despacho, recibió varias llamadas de conocidos que le expresaron su admiración por su artículo, por haber hablado con tanta valentía. Ramón se mostró agradecido y aparentó firmeza, pero por dentro esta vez estaba roto. Fue a llamar al director del área de opinión de El Independiente pero no se atrevió.
- ¡No debo ser imprudente! Seguro que esta gente está controlándome el teléfono. ¡Lo haré desde casa, cuando finalice mi jornada laboral!
Cuando fue a redactar un mensaje de correo electrónico, el sistema se quedó como bloqueado y Ramón no dudo que también estaban  espiando sus movimientos virtuales. Era angustioso… Otras veces había mantenido el tipo, pero en esta ocasión no podía dejar de pensar en la conversación, en las palabras del Director General.
- Seguro que están tramitando mi cese. Son capaces de hacerlo sin decírmelo siquiera. Se inventarán cualquier mentira y harán una nota de prensa diciendo que por las razones expuestas han decidido cesarme en mi puesto de trabajo. ¡Si es que tienen todo el poder!
A media mañana tenía que marchar a una reunión en el Centro Cívico Municipal. Salió del despacho y ya en la calle se pegó un susto de muerte cuando vio que un vehículo le pasaba rozando a toda velocidad. Ramón, que siempre expresaba la teoría del piensa bien aunque no aciertes en lugar de la preferida del público piensa mal y acertarás, dudó en esta ocasión.
- ¿Ha sido casualidad o es que esta gentuza es capaz de todo?
El propio Ramón no quiso dar crédito a esa disparatada idea. Y pensó entonces:
- El problema es que me han metido el miedo en el cuerpo y empiezo a tener ideas persecutorias. ¡Me están tocando el coco!
En la reunión estuvo totalmente silencioso, absorto en sus pensamientos, lejano. Empezaba a estar preso del recuerdo de las palabras del Director General. ¿Cuántas veces se había sentido amenazado y amordazado? Infinitas. Pero había seguido caminando, con firmeza, fiel a sus principios…
-  Entonces ¿ahora qué me pasa, qué me está ocurriendo?  -se preguntaba Ramón ajeno a la reunión que estaba desarrollándose en la sala-.  Estoy como obsesionado, no puedo dejar de pensar en las hipótesis que pueden abrirse si esta gente materializa sus amenazas… He vivido apasionadamente mi trabajo y ahora comienzo a percibir mi desgaste, que me está pasando factura… Quisiera adaptarme, esperar órdenes, aceptar que la responsabilidad política la tienen otros…pero no puedo. Tal vez no sé. Han sido muchos años de soñar, de poner en marcha proyectos, de hacer un trabajo en coalición con tantos compañeros. Pero ahora me siento solo.
Al terminar la reunión, se encaminó nuevamente a su despacho. En su mesa se amontonaban nuevos proyectos y algunos de los que estaban desarrollándose. Pero la estancia estaba muda y el ánimo de Ramón persistía bajo mínimos. De improviso, una llamada telefónica le sacó de sus pensamientos.
- Hola, Ramón. ¿Qué te ha ocurrido? He sabido que has tenido problemas con el último artículo.
Ramón se sorprendió mucho de la llamada del director de la edición regional de El Independiente. ¿Cómo había conocido los hechos, si él no lo había comentado con nadie?
- Ramón, quiero que sepas que, si estás de acuerdo, mañana tanto la edición nacional como la totalidad de las ediciones regionales incluirán en portada la noticia de las amenazas que has recibido por utilizar tu libertad de expresión.
Ramón se quedó sorprendido y abrumado. Esto sería ya la guerra total…
- Os lo agradezco mucho, de verdad, pero creo que de momento es mejor esperar acontecimientos. No tengo vocación de mártir, y si aparecen las noticias sin duda el enfrentamiento será absoluto. Aunque me encuentro bastante tocado me gustaría que pasase esta tormenta y poder proseguir trabajando por las bibliotecas. ¡No me imagino en otro ámbito profesional en estos momentos!...
- Como quieras, Ramón; ya sabes que estamos a tu disposición. Desde luego nuestro periódico no va  a consentir que se vulneren derechos fundamentales y que te amenacen o te obliguen a autocensurarte. Haremos de tu situación un caso ejemplarizante a favor de la libertad de opinión.
- Gracias, de verdad –dijo emocionado Ramón-, para mí es suficiente saber que no soy un pobre náufrago envuelto en la soledad y la indiferencia.

Tras la llamada, estaba de nuevo con las pilas cargadas, dispuesto a proseguir su particular travesía del desierto…
- ¡Casi me olvido! Tenemos ahora la reunión técnica de la implantación del catálogo colectivo de la Red… Con paso resuelto y la cabeza levantada, salió  de su despacho, dispuesto a seguir con su tarea cotidiana. Era como una misión que sentía desde lo más profundo de su ser. Y recordó aquel viejo refrán:
- ¡Ladran! Luego cabalgamos. A caminar, a caminar….
Pero aquella noche, de nuevo, se despertó sobresaltado con un grito:
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!.
Y, otra vez, tembló viendo cómo una gran apisonadora se le venía encima.





* Escrito en septiembre de 2010.