martes, 24 de abril de 2018

PALABRAS DE JUAN SÁNCHEZ SÁNCHEZ EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DE SU LIBRO “DESDE LA ARENA DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA”..


PALABRAS DE JUAN SÁNCHEZ SÁNCHEZ EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DE SU LIBRO “DESDE LA ARENA DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA”..

Biblioteca de Castilla-La Mancha. Toledo. 24 de abril de 2018. 19 horas.

Buenas tardes.



1.     MIS PRIMERAS PALABRAS SON DE GRATITUD.



-         A la Biblioteca de CLM, que hoy nos acoge, un centro al que quiero especialmente. A todos los amigos que me acompañan en esta mesa, siempre cercanos, representando a tantos compañeros en las bibliotecas, a los usuarios….

-         A Carmen Morales: directora y compañera durante años en la singladura de dirigir este centro;

-         a Óscar Arroyo, Jefe del Servicio de Bibliotecas, Libro y Lectura en la Consejería, con quien llevo compartiendo décadas el reto, el desarrollo y los sueños de la Red de Bibliotecas Públicas de esta región;

-         a María Jesús Cruz Arias, presidenta de ANABAD CLM, siempre atenta a defender los intereses de las bibliotecas y los demás centros y servicios que integra esta Asociación;

-         a Tomas Gabriel Muñoz, presidente de ABITO, la asociación de bibliotecarios de la provincia de Toledo.

-         A Jesús Fuentes Lázaro, presidente de la Asociación de Amigos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que representa a quienes son, junto con los bibliotecarios, la fortaleza más importante en toda biblioteca: los usuarios, los ciudadanos, la sociedad…

Gracias por vuestras cariñosas palabras y por vuestra compañía.



No puedo dejar de reseñar mi continuada gratitud a Alfonso González Calero, que hace posible desde hace décadas el sueño de una editorial regional en Castilla-La Mancha: Almud Ediciones de Castilla-La Mancha. No voy a contarles ahora toda su generosa contribución a la edición y en general a la cultura en nuestra Comunidad Autónoma. Baste decirles que es mi editor favorito, pues de los cinco títulos personales sobre bibliotecas públicas él ha asumido la edición de tres de ellos. Muchas gracias, Alfonso, por ejercer en un ámbito tan difícil como es la Cultura, en una región en la que parece que la Cultura no es una de las prioridades de los gobiernos ni de la sociedad.

Y debo decir públicamente gracias a los medios de comunicación de Castilla-La Mancha. Sin ellos este libro no sería posible. Los medios fueron acogiendo durante años mis artículos de opinión y están recogidos en su gran mayoría en sus páginas web, como vestigios de que los medios y sus profesionales aman las palabras y apuestan por el libro, la edición, las bibliotecas…en suma la Cultura. Mi libertad tiene mucho que agradecer a los medios, que siempre acogen libremente mis palabras en defensa de las bibliotecas públicas.

Y, aunque lo deje para el final, quiero, de todo corazón,  agradecerles a todos ustedes su presencia en este acto.  Considero que están aquí no sólo por amistad y cercanía hacia este autor sino fundamentalmente como defensores y aliados de las bibliotecas. Esta función es la más importante. Una sociedad que defiende la cultura y las bibliotecas está abogando por la libertad de expresión, por el encuentro de los ciudadanos, por el debate, por la solidaridad, por la esperanza, por la comunicación y la información….Aunque no estén aquí no quiero dejar de agradecer a tantos amigos, especialmente bibliotecarios, que me han llamado o escrito para que disculpe su inasistencia: estos días de la Semana del Libro están totalmente llenos de actividad en las bibliotecas y hacen difícil su presencia aquí. Pero sé que están con el corazón, muy cerca de mis ideas y de mis palabras, de las páginas de este libro.



2.     CUARENTA  AÑOS EN DEFENSA DE LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS.

Desde 1978 vengo publicando en los medios de comunicación y a través de jornadas técnicas, congresos y conferencias mis ideas en defensa de la biblioteca pública. Coincidiendo con la presentación de mi quinto libro sobre bibliotecas, Desde la arena de la biblioteca pública, he elaborado un informe, un decálogo con las claves de las bibliotecas públicas en España, que resume la situación de este servicio público y la necesidad de articular una verdadera política de Estado en esta materia con la participación de las distintas administraciones públicas, que están difundiendo los medios de comunicación.

 Cuando empecé a recopilar mis artículos e investigaciones pensé en publicar una TRILOGÍA sobre las bibliotecas públicas. Primero fue el libro Combates por la biblioteca pública en España (Almud Ediciones de Castilla-La Mancha, 2006). Después se publicó  En defensa de la biblioteca pública (Almud Ediciones de Castilla-La Mancha, 2012). Ambas obras incluyen buena parte de las investigaciones, conferencias, artículos  y otros trabajos escritos por el autor en el ámbito de las bibliotecas. La tercera obra fue  Rebelión por la biblioteca (Ledoria, 2013), una novela corta dirigida a todos los públicos y especialmente a los jóvenes en la que se resaltan los valores esenciales de una biblioteca y se conforma todo un manual para ciudadanos defensores de las bibliotecas. A lo que ya conformaba una trilogía se añadió una cuarta obra, con formato de ensayo, titulada Elogio de la biblioteca pública (Buenos Aires: Alfagrama, 2017). ¡Ya tenía una TETRALOGÍA. Y ahora, el quinto libro: Desde la arena de la biblioteca pública (Almud Ediciones de Castilla-La Mancha, 2018), que incluye 59 artículos de opinión publicados desde 2013 hasta los inicios de 2018, y que recoge la defensa de las bibliotecas durante el período en el que dirigí la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha. Ahora soy consciente de haber elaborado una PENTALOGÍA SOBRE LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS EN ESPAÑA. ¡Dios mío! Aunque Wikipedia recoge el término y señala numerosas obras literarias que tienen el formato de cinco libros, de una pentalogía, he de confesar que a mí sólo se me venía a la cabeza una obra de estas características: EL PENTATEUCO, es decir la primera serie de libros que integran la Biblia, cinco libros históricos que todos conocemos: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El Pentateuco es considerado canónico por todas las confesiones cristianas y forma parte de todas las Biblias. Lo mío es más modesto, y sólo he pretendido lanzar al viento, por todos los rincones de España y en otros países, mis ideas sobre el derecho de los ciudadanos a disponer de servicios bibliotecarios.

Confieso que he escrito mucho y que yo mismo me sorprendo. A veces, cuando me invitan a un congreso o a pronunciar una conferencia, digo: Pero si ya he dicho todo lo que pienso acerca de las bibliotecas públicas. Lo que hace falta es llevarlo a la práctica, que mis palabras caigan en buena tierra y puedan fructificar. Pero eso no depende de mí, sino especialmente de quienes tienen responsabilidades públicas, los políticos que gestionan los impuestos de los ciudadanos y que al parecen no están interesados en la cultura y en las bibliotecas públicas.

3.     LOS RETOS POR LOS QUE MERECE LA PENA LUCHAR.



Hoy es, sin duda, un día de alegría para mí. Presentar mi quinto libro personal en defensa de las bibliotecas, es una muestra de vitalidad que agradezco a Dios, que me regaló la vida. Contento de estar aquí con familiares, amistades, compañeros, usuarios de la Biblioteca… pero no puedo olvidar que en el ámbito de las bibliotecas considero que mi misión no ha concluido. Voy apenas a enunciar algunos de los retos por los que hay que seguir combatiendo, y que desde luego, con el permiso de mi esposa claro, yo voy a seguir intentando. Resumo al máximo mis ideas-fuerza:



1ª) LAS BIBLIOTECAS PÚBLICAS, SON UN DERECHO DE TODOS LOS ESPAÑOLES.



Por ello es indignante que existan 3.106 municipios españoles que carecen de cualquier tipo de acceso a servicios de biblioteca pública. Es cierto que ese altísimo porcentaje de los municipios españoles que no tienen biblioteca o no reciben servicios de biblioteca móvil se corresponde globalmente con un 3,4 % de la población, pero los españoles no pueden sufrir discriminación alguna en razón de su residencia. Además, aunque las estadísticas consideren que una ciudad determinada tiene cubierto el servicio porque exista una biblioteca para 50.000, 70.000 o incluso más habitantes, no podemos aceptar esta hipocresía estadística. Muchísimas ciudades y grandes poblaciones carecen de verdaderas redes de bibliotecas. En Toledo, por ejemplo, la Biblioteca de CLM, es biblioteca regional, provincial y pública, con un horario y servicios muy amplios. Pero las bibliotecas municipales están ancladas desde hace décadas, con horarios escuálidos, sólo por las tardes. Necesitan más bibliotecarios y recursos. Pero el Ayuntamiento prefiere seguir gastando sus presupuestos en fuegos artificiales, que son muy bonitos, pero no construyen ciudadanos libres.



2ª) UNA POLÍTICA DE ESTADO EN MATERIA DE BIBLIOTECAS.



He clamado durante décadas, sin conseguirlo, por una verdadera política de Estado en materia de bibliotecas. Y voy a proseguir en mi empeño. No es momento ahora de recordar el mapa de desigualdades que vive nuestro país, porque tienen legislaciones y normativas diferentes así como voluntades políticas distintas. En bibliotecas no hay mínimos que cumplir: cada comunidad autónoma establece sus criterios, muchas veces con olvido de sus competencias y responsabilidades y generalmente marginando a las bibliotecas y a los ciudadanos, que quieren bibliotecas, aman las bibliotecas y valoran las bibliotecas. La ley que aprobó el Gobierno de España, Ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, tras un verdadero paripé en el Congreso de los Diputados, no resolvió ninguno de los problemas históricos de las políticas bibliotecarias en nuestro país. Aunque los políticos y los partidos, en lugar de preocuparse por los ciudadanos, están centrados en la dinámica del poder, es hora de comenzar de nuevo la lucha por una Ley de bibliotecas que aborde este servicio público como un derecho universal, que considero está consagrado en la actual Constitución.



3ª) LAS BIBLIOTECAS DEBEN CONSTITUIR UNA PRIORIDAD POLÍTICA Y PRESUPUESTARIA.



Pese al gran avance experimentado en España durante la época democrática en el servicio bibliotecario no se han corregido algunas de las carencias y desigualdades más graves. Y lo que es peor, no existen iniciativas para eliminar esas desigualdades. Los años de crisis económica en España han propiciado el descenso de presupuestos para las bibliotecas, la parálisis de planes inversores, el descenso en las adquisiciones de obras e incluso la disminución de los horarios de atención al público y el cierre de bibliotecas municipales. A pesar de estas circunstancias, tengo que decir que los indicadores son espectaculares, aunque los políticos niegan la tierra y la sal a las bibliotecas.

Existen en España 4.610 bibliotecas públicas, que se conforman como el servicio cultural más accesible al ciudadano, con un 96,6% de la población con servicio bibliotecario en su localidad.

El conjunto de bibliotecas españolas recibió en 2015 un total de 109,8 millones de visitantes (usuarios). Las bibliotecas públicas disponían ese año de una colección de más de 86 millones de documentos (libros, audiovisuales y otros soportes) realizándose en ese año 51,7 millones de préstamos de obras a domicilio.

Con la crisis económica, se ha incrementado el número de socios de las bibliotecas públicas: más de 16,8 millones de ciudadanos (un 36,23 % de la población). Sin duda no hay ningún otro servicio no obligatorio que atraiga a más de un tercio de la población española. Es un dato singular: aunque los presupuestos que se dedican a las bibliotecas disminuyen, el número de socios aumenta poderosamente: en 2010 el porcentaje de socios era de 28,72 %, por lo que se ha incrementado en cerca de ocho puntos. Con la crisis, los ciudadanos utilizan más los servicios bibliotecarios, que son gratuitos, en lugar de acceder a otro tipo de servicios de pago.



4ª) LOS RECURSOS: LAS BIBLIOTECAS SON BARATAS.



Las bibliotecas  precisan  recursos tecnológicos,  colecciones en todos los soportes y de unos profesionales que son esenciales para el trabajo mediador y experto en cada una de estos ámbitos. Los bibliotecarios son la piedra angular de las bibliotecas y, junto a los usuarios, constituyen el doble corazón de una biblioteca pública. Pero, por lo que se ve, las bibliotecas públicas son baratas, o al menos así resultan: El año 2015, el conjunto de Administraciones Públicas de nuestro país apenas gastaron una media de 9,53 € por habitante, mientras que, por ejemplo, el gasto sanitario por habitante ha sido en 2015 de 1.232 € por habitante. Pero, en esencia, la consideración política que se tiene sobre el servicio de biblioteca pública se vislumbra en el descenso presupuestario que desde 2011 aqueja a las bibliotecas públicas españolas: en 2015 el gasto total ascendía a 499,5 millones de euros (443,4 en gastos corrientes y 56 millones en inversiones).  Aunque se había recuperado algo, los presupuestos estaban lejos de las cifras del año 2010: un total de  601 millones de euros.



5ª) LA DIGNIFICACIÓN DE LOS BIBLIOTECARIOS.



Sin duda, los profesionales constituyen la piedra angular de las bibliotecas y son su motor.

Pero el análisis pormenorizado de la situación del personal bibliotecario añade muchos problemas. En buena parte de las bibliotecas municipales el bibliotecario no es contratado con el carácter de personal técnico que desempeña sino con categorías auxiliares. Incluso las bibliotecas de localidades pequeñas necesitan bibliotecarios con una jornada y tipo de contrato que garantice su prestación de servicios de calidad a la comunidad local. A muchísimos bibliotecarios municipales se les podría aplicar aquel viejo refrán: “Pasas más hambre que un maestro de escuela”. Pero si la Educación es hoy una competencia clara del Estado, aunque se gestione a nivel autonómico, no se ha resuelto en el caso de las bibliotecas, porque no hay voluntad política de afrontarlo. Este año el Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, que se celebra cada dos años, se ocupará del personal. Pero ya verán cómo se hablará  de planes de formación, de perfiles profesionales, etc. pero ni se mencionará cómo resolver los problemas de los bibliotecarios en este país.



6ª) LAS BIBLIOTECAS, BALUARTES DE LIBERTAD



Con la crisis económica y los recortes, en la mayoría de las regiones y en numerosas localidades,  las bibliotecas sobreviven a pesar de los escasos recursos gracias a unos profesionales muy comprometidos con su actividad. Además, las bibliotecas están muy bien valoradas por la sociedad. Y otra cuestión: las bibliotecas son centros de libertad: a un centro educativo los ciudadanos van obligados (en estudios obligatorios) e igual ocurre con los usuarios de la sanidad. Pero a las bibliotecas los ciudadanos llegan libremente, gozosamente libres. Por eso, que un tercio de la población española sea socio de una biblioteca pública es un dato esperanzador y que debería hacer reflexionar a los políticos españoles. Son datos mucho más relevantes que los aportados por las distintas encuestas de hábitos culturales sobre lectura de libros, visitas a las bibliotecas… 

Indudablemente, las bibliotecas son hoy mucho más que libros. Son espacios para el encuentro, la convivencia, la creatividad, el debate…Las bibliotecas que no tienen la obligación de conservar (sí la tienen las bibliotecas nacionales, regionales y provinciales) serán cada vez más espacios diáfanos para que los ciudadanos construyan su propia cultura. Las bibliotecas incrementan su vertiente social y cada vez más deben trabajar en coalición con la sociedad, con todo tipo de colectivos y entidades. Sin duda, un indicador en este sentido son las actividades culturales de las bibliotecas.



7ª) MI TIERRA, MI GENTE.



         He dicho reiteradamente que tengo varias pasiones: mi familia, la fe, las bibliotecas, mi tierra. En Toledo primero y después en todo el ámbito regional he desarrollado mi labor. Cuando tuve ofrecimientos profesionales para marchar a otras tierras no los acepté, porque estoy enamorado de Toledo y de Castilla-La Mancha. Mi defensa de las bibliotecas la he situado aquí en primer lugar, aunque he intentado que los ecos de mis palabras lleguen a todos los rincones de nuestro país e incluso a otros continentes.

         No estoy contento con la marcha de las cosas de la Cultura en Castilla-La Mancha. Por eso, todavía estando en la Biblioteca y después tras mi jubilación, aceleré clamando por presupuestos, exigiendo al Gobierno y a las Diputaciones Provinciales que cumplan los mandatos que dicta la Ley regional de bibliotecas de 2011. Algo hemos conseguido, pero no estoy satisfecho: he escuchado muchas promesas, algunas ayer mismo, pero lamento tener unos gobernantes que son capaces de mentir reiteradamente, incluso en la sede de las Cortes de Castilla-La Mancha. Hicieron promesas que no han cumplido, a pesar de las reiteradas peticiones que han realizado las distintas asociaciones profesionales que en el ámbito de las bibliotecas trabajan en Castilla-La Mancha.

         Voy a terminar con una primicia: desde hoy mismo tengo en mente trabajar para que España, en la nueva legislatura que se abra, debata una nueva ley de Bibliotecas de ámbito estatal, para regular la biblioteca pública como un derecho de todos los ciudadanos, con independencia de la localidad o región en la que residan. Será una Ley que precisará de un gran pacto de Estado entre el Gobierno de España y los gobiernos de las 17 comunidades autónomas. E intentaré implicar en este combate a los profesionales de todo el país. Así que aquí hay una buena noticia para el partido político que desee liderar esta iniciativa. Quien lo haga se ganará sin duda el voto de muchísimos bibliotecarios y de millones de usuarios de las bibliotecas públicas.

         Espero y deseo que los políticos no sean sordos a esta petición que expreso en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en este 24 de abril de 2018. Cuarenta años después de que escribiera mi primer artículo de opinión en defensa de las bibliotecas públicas.

         Muchas gracias.

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