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miércoles, 18 de enero de 2017

Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (3)




Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (3)


2. El encargo al Defensor del Pueblo (noviembre 2002)

         El 15 de noviembre de 2002, apenas dos semanas después de finalizado el I Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, el Defensor del Pueblo recibió un encargo de las Cortes: elaborar un informe especial sobre la situación de las bibliotecas públicas en España y, en general, del estado del derecho de acceso de los españoles a la lectura pública y a la información.

Probablemente, en esa decisión influyó un precedente: en diciembre del año 2000,  a punto de  abrirse las puertas del siglo XXI y del tercer milenio, una prestigiosa institución, el Defensor del Pueblo Andaluz, proclamó en un espléndido informe sobre las Bibliotecas Públicas Municipales de la Comunidad de Andalucía, el derecho de todos a acceder a la cultura (Sevilla: Defensor del Pueblo Andaluz, 2000). Lo hizo precisamente tomando como base el artículo 44.1 de la Constitución Española de 1978: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. Ese Informe Especial al Parlamento  supuso un fuerte detonante sobre la situación de las bibliotecas públicas en Andalucía y, en general, en España. El estudio se realizó sobre 169 bibliotecas andaluzas de localidades comprendidas entre 5.000 y 20.000 habitantes y refleja con fidelidad la desigual situación de este servicio público, demasiadas veces todavía obsoleto y con tintes dramáticos por la precariedad del personal, las débiles colecciones y la falta de consistencia y penetración social de la biblioteca pública. Es importante recordar que se realizó en una franja de población que tiene legalmente, por la Ley de Bases de Régimen Local, obligación de crear y mantener el servicio de biblioteca pública.

Pero el informe andaluz no tuvo demasiadas consecuencias prácticas ni fue imitado por otras regiones. Tal vez por ello, y con el peso de las palabras del Rey, las Cortes tomaron la decisión de realizar un mandato similar a nivel nacional.

martes, 17 de enero de 2017

Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (2)



Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (2)
        
1. Las palabras de un Rey (octubre 2002)

Tiempo de otoño. En Valencia, el 29 de octubre de 2002. Se había anunciado que el Rey Juan Carlos I inauguraría el I Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, que se iba a desarrollar en Valencia durante los días 29 al 31 de octubre de 2002. Los bibliotecarios pensábamos que, en todo caso, sus palabras no excederían de las que se utilizan habitualmente en este tipo de eventos, siempre muy protocolarias. Pero el mensaje del rey fue nítido y contundente: “Quiero finalizar este acto expresando mi honda preocupación por el  hecho de que en una época que llamamos Sociedad de la Información aún sean muchos los españoles que no pueden acceder a este servicio público esencial para el desarrollo de la sociedad española que es la biblioteca pública. El acceso a la cultura es  un derecho  constitucional, y la biblioteca pública es el servicio  que garantiza más amplios frutos para el acceso democrático a la cultura, la educación, la información y el ocio positivo. Por ello, deberán intensificarse los esfuerzos de las distintas Administraciones Públicas para evitar cualquier discriminación en el disfrute de este servicio entre los ciudadanos de unas y otras regiones, entre los españoles que viven en las grandes ciudades y los que residen en los más pequeños municipios...”
El medio millar de profesionales que asistíamos al Congreso aplaudimos a rabiar, agradeciendo las clarificadoras palabras de Su Majestad.  Si habíamos acudido a Valencia sin demasiada convicción, ya estas palabras merecían la pena y nos situaban ante un futuro mejor para las bibliotecas públicas españolas. Seguro que los políticos asistentes tomaban buena nota y diseñarían una hoja de ruta que acabase con la marginalidad de las políticas bibliotecarias desarrolladas en nuestro país. ¿Se abría un tiempo de esperanza para las bibliotecas públicas?