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jueves, 8 de noviembre de 2018

El éxito de las bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha


El éxito de las bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha


            ¡Lo han vuelto a hacer! ¡Han vuelto a obrar el milagro! Las bibliotecas públicas municipales de Castilla-La Mancha han demostrado estar a la cabeza del país. Pero no ha sido por el  apoyo del Gobierno regional, demasiado tímido y lleno de incumplimientos, sino sobre todo por la fuerza, la imaginación, la profesionalidad y la entrega de los bibliotecarios que cada día se dejan la piel trabajando en coalición con la sociedad en sus localidades.
Las bibliotecas son hoy mucho más que libros. Son espacios para el encuentro, la convivencia, la creatividad, las propuestas ciudadanas, el debate…y cada vez  incrementan más su vertiente social y trabajan con todo tipo de colectivos y entidades. Un dato en este sentido son las actividades culturales de las bibliotecas. En las estadísticas de 2016, el indicador “Actividades organizadas por las bibliotecas por 1.000 habitantes”, ofrece una media nacional de 4,85 actividades.  Y en el puesto más alto están las bibliotecas de Castilla-La Mancha (18,68). Con la mitad de actividades está una región que aspira a ser nación: Cataluña (8,55). Y luego Aragón (7,71), Asturias (5,12), Extremadura (4,86), Castilla y León (4,12) y La Rioja (4,11), frente a Canarias (con 1,68), País Vasco (1,71), Murcia (2,38),  Galicia (2,41), Madrid (2,48), Navarra (2,97), Cantabria (3,24), Baleares (3,43) y  Comunidad Valenciana (3,56). Castilla-La Mancha, con unos espacios pequeños, se sitúa a la cabeza de España en el número de actividades organizadas por 1.000 habitantes. Indudablemente, junto al factor del espacio o de las colecciones, hay otros ingredientes que tienen que ver en un mejor y más eficaz servicio bibliotecario. Y ahí sin duda está la cuestión del personal bibliotecario: a pesar de políticos que se empeñan en no apoyar nítidamente las políticas bibliotecarias en los presupuestos públicos, la calidad y la entrega de los profesionales que trabajan en las bibliotecas obra este gran milagro. Hay que recordar que el Gobierno de CLM, a pesar de las promesas del presidente García-Page, no ha convocado las ayudas para ayuntamientos destinadas a actividades de animación a la lectura. ¡Es la lección de los bibliotecarios! Lo hacen con su esfuerzo generoso y, en muchos casos, contando con el apoyo entusiasta de las corporaciones locales. ¡Hay alcaldes y alcaldesas, y responsables de Cultura en los ayuntamientos, que se merecen público reconocimiento por apostar por las bibliotecas públicas!
A estos datos espectaculares, se une el resultado de un concurso que confirma esta situación: se ha resuelto  la XIX Campaña de Animación a la Lectura María Moliner, destinada a municipios de menos de 50.000 habitantes y que cada año convoca el Ministerio de Cultura y Deporte. Se premian un total de 300 proyectos, con un presupuesto total de 512.000 €. Cada biblioteca galardonada recibirá un premio en metálico de 1.706 euros, destinados a la adquisición de fondos para la biblioteca.  En la edición de 2018 se han presentado 546 proyectos. Castilla-La Mancha, como ocurriera el pasado año, lidera de forma absoluta la clasificación de las regiones: 57 bibliotecas municipales han sido premiadas. Luego están Andalucía (52), Valencia (29), Madrid (25), Castilla y León (16), Extremadura y Cantabria (15), Galicia (14), Asturias y Murcia (11), País Vasco (9), Canarias (6), Baleares y Navarra (4) y la Rioja (3).
Pero este éxito cuantitativo no es el único: en la campaña había tres “premios gordos”: tres proyectos recibirían un premio especial  de 10.000 € cada uno. Y en este cuadro de honor resulta que dos bibliotecas de Castilla-La Mancha han conseguido ese galardón: las de Herencia (Ciudad Real) y Villamalea (Albacete),  que junto a la biblioteca de Arucas (Las Palmas), son las que han conseguido estos máximos premios que financia la Fundación Banco Santander,  destinados a los mejores programas de promoción de la lectura.
El proyecto de la Biblioteca Pública Municipal Miguel de Cervantes de Herencia (Ciudad Real) se denomina  “Herencia de las palabras” y tiene el objetivo de convertir las palabras en un sello de identidad de este municipio de casi 9.000 vecinos y convertir a la biblioteca en el referente cultural en la localidad. Destaca por haber logrado que los lectores, los libros y la literatura se hayan adueñado de las calles del municipio.
En cuanto al proyecto de la Biblioteca Municipal de Villamalea (Albacete), denominado “Villamalee, 50 años haciendo biblioteca”,  se ha desarrollado gracias al Pacto local por la Lectura que suscribieron este año los sectores económico, social, educativo, cultural e institucional del municipio, por el que se comprometieron a crear y consolidar los hábitos de lectura de los 4.211 vecinos en esta localidad.
Además, la Comisión de valoración ha destacado otros tres proyectos de animación a la lectura por su importancia y calidad, otorgando tres menciones especiales. Una de ellas es otro centro de nuestra región: la Biblioteca Pública de Alovera (Guadalajara).

En suma, que se demuestra la importancia que tienen los profesionales en la vitalidad de nuestras bibliotecas. Ello debería hacer reflexionar al Gobierno de Castilla-La Mancha: un total de 480 bibliotecas municipales que dan servicio continuado a su población y que reciben menos del Gobierno regional de lo que se gasta en una única exposición. No voy a insistir en ofrecer ahora nuevamente los datos. Pero el éxito de las bibliotecas municipales de Castilla-La Mancha sucede a pesar del desinterés que nuestros gobernantes demuestran por unos servicios públicos esenciales y que consiguen día a día el encuentro con sus ciudadanos.

martes, 22 de agosto de 2017

Se jubila el director de la Biblioteca regional: “Seguiré luchando por la cultura”






Ha dedicado 43 años de su vida a trabajar por la cultura, por la enseñanza y por las bibliotecas públicas. Juan Sánchez Sánchez es todo un referente tanto a nivel nacional como en Castilla-La Mancha. Su activismo en defensa del acceso a la cultura viene desde los años 70, cuando comenzó a recorrer pueblos de La Mancha en un bibliobús. El próximo 6 de septiembre cumple 65 años y se jubila como director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, asentada en el Alcázar de Toledo y uno de los centros bibliotecarios más importantes del país. Se jubila pero no se retira: “Siempre he sido un activista. Seguiré luchando por la cultura”.
En una charla con eldiarioclm.es, Juan Sánchez ha querido destacar sobre todo que se siente “querido, apoyado y respaldado desde siempre”. Lo remarca porque buena parte de su trayectoria la ha dedicado a la política y nunca se ha autocensurado. “Siempre he dicho lo que pensaba, siempre he pedido independencia, siempre he respetado todas las opiniones y aceptado consejos, creo que es la única manera de trabajar por la sociedad”.


El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, a quien conoce desde hace mucho tiempo, le ha ofrecido reengancharse un tiempo más en su puesto como director de la Biblioteca, pero ha considerado que no debe hacerlo “por ética”. Nunca ha ocultado su “pasión” por el trabajo, pero ve necesario “dejar paso a otra gente” y además está convencido de que “se puede seguir aportando a la sociedad, incluso profesionalmente, sin un horario de trabajo y una dedicación completa”. “Siempre he sido un activista y siempre lo seré”, enfatiza.
Su intención, de hecho, es seguir contribuyendo a la defensa de la cultura y de las bibliotecas públicas con su actividad en los medios de comunicación, con sus libros y con su blog. “Estando jubilando también tendré más oportunidades de participar en las actividades de la sociedad civil”, agrega con total entusiasmo, planeando ya sus próximos pasos en este sentido.

El bibliobús donde empezó todo

No lo dice por decir. Si algo ha demostrado durante toda su trayectoria es un compromiso vital con los libros desde que en el año 1973 comenzó a trabajar en un bibliobús que recorría los pueblos de La Mancha, y donde intentaba sacarse la carrera de Historia estudiando en la furgoneta por las noches. Dos años después, casi al final de la dictadura franquista, los dos únicos trabajadores de este servicio hicieron una huelga porque no les pagaban. Llegaron a ir a juicio y ganaron, pero aun así fueron despedidos a cambio de una pequeña indemnización.
Ahí comenzó su militancia en un objetivo que nunca ha perdido de vista. Opositó para el Instituto Nacional de la Seguridad Social (entonces llamado Instituto Nacional de Previsión), consiguió una plaza y le destinaron al Hospital Nacional de Parapléjicos, en turno de mañana. Con ese puesto consiguió terminar la carrera de Historia y en los años 80 comenzó a articular un movimiento de historiadores en torno a la defensa de las bibliotecas públicas, con una plataforma muy reivindicativa que movilizó a buena parte de la sociedad. En este movimiento conoció a José María Barreda, también historiador, y cuando llegó el primer gobierno de José Bono en Castilla-La Mancha, Barreda le llamó para ser su director de gabinete como consejero de Educación. “Allí empezó una etapa de ocho años en la que fuimos construyendo la región”, destaca, y allí conoció también al periodista Alfonso González Calero, por entonces director general de Bibliotecas y que le acompañó en su aventura en la sede regional de la Biblioteca regional hasta hace justo un año, cuando también se jubiló.
Pese a su paso por la política, Juan Sánchez Sánchez ha mantenido siempre una postura muy reivindicativa hacia la cultura, dentro de los numerosos proyectos que entonces comenzaban a fraguarse sobre patrimonio y sobre la futura red de bibliotecas. Después, le ofrecieron una serie de cargos que rechazó hasta que en 1991 asumió la Dirección regional del Libro, Archivos y Bibliotecas donde permaneció durante 16 años, siempre con posturas muy críticas. En 2006, con la llegada de Blanca Calvo a la Consejería de Cultura, fue cesado y permaneció otros seis años como jefe de Servicio de Enseñanza Universitaria. Fue en 2011, ya con el Gobierno del PP, cuando el consejero Marcial Marín le ofreció dirigir la Biblioteca regional, puesto que aceptó con la condición de mantener su independencia. “O me dejaban hacerlo como yo creía que había que hacerlo, o nada”.
                             Biblioteca de Castilla-La Mancha Europa Press

Fueron tiempos difíciles. Tuvo que lidiar con los recortes en cultura, que ya habían comenzado en 2010 con menos programas de ayuda a las bibliotecas municipales. “Lo más triste es que seguimos igual, salvo una pequeña ayuda a las contrataciones”, lamenta. Y bajo su activismo crítico, como ya manifiesta en sus artículos de opinión, insiste en que “en dos años de gobierno socialista, no se han visto guiños hacia cultura y las bibliotecas”. “Es una pena que un gobierno regional que ha sido ejemplar en todo el país, con la política de bibliotecas más progresista de España, no esté poniendo dinero en esta política. No puede ser que este recurso, con un tercio de la población como socio de alguna biblioteca, no se esté defendiendo”.
Por eso confía en que su sucesor o sucesora al frente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha mantenga una línea de continuidad con su proyecto de los últimos seis años, centrado “en el debate, en la convivencia y en la sociedad civil”. “Espero que no cambie el rumbo”, subraya, avisando que “por responsabilidad” no seguirá vinculado a este centro, “aunque sí a las ideas”.
“Yo digo las mismas cosas ahora que en los 80. Las cosas que pienso las llevo defendiendo desde hace décadas. Mi principal objetivo ha sido conseguir la democratización de los servicios bibliotecarios y por ello voy a seguir peleando. Estos cinco años como director de la Biblioteca regional me han dado la posibilidad de realizar un proyecto en complicidad con la sociedad civil, para que sea de los ciudadanos, que son los propietarios y la pagan con sus impuestos. Y eso no puede depender del voluntarismo político”. A este respecto, ha adelantado que ha impulsado un decreto para crear un Consejo de Participación de la sociedad en las políticas de bibliotecas públicas y que espera que pueda aprobarse en breve.   
Finalmente, sobre su sustitución, explica que se realizará un concurso de méritos a nivel nacional, aunque precisa que se trata de un cargo de libre designación. Mientras tanto, asumirá sus funciones la directora adjunta, Carmen Morales. “Espero que haya sentido común y que sea un experto, que haya una continuidad en el trabajo y que incluso la persona en cuestión realice un proyecto amplio a cuatro años. Y ante todo, espero que sea para mejor”, concluye.

 Enlace a la noticia:
http://www.eldiario.es/clm/director-Biblioteca-regional-Seguire-luchando_0_678582468.html

sábado, 5 de agosto de 2017

Políticos de Castilla-La Mancha, ¡no apoyen a las bibliotecas!



Políticos de Castilla-La Mancha, ¡no apoyen a las bibliotecas!


El debate sobre los presupuestos generales de Castilla-La Mancha está abierto. Hay un pacto entre el PSOE y PODEMOS, en el que ya denuncié el lamentable olvido de la Cultura. Pero en el proceso parlamentario sería deseable que se produjeran enmiendas parciales por parte de los tres grupos políticos. ¿No somos partidarios del consenso? Espero que ningún grupo dé nada por perdido y que hagan sus deberes, aunque estemos en agosto.
En todo caso, espero que la alta inteligencia de la clase política sepa discernir la realidad, los deseos y la ironía con que este artículo está construido.
Aunque reiteradamente vengo pidiendo al Gobierno y a los partidos políticos de esta región que dediquen recursos y apoyos de todo tipo a la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, he llegado al convencimiento de que no deben hacerlo. Estas son las diez razones que he encontrado.
1) El “insignificante” número de bibliotecas de nuestra región. Según la Estadística nacional, en 2015 había 498 bibliotecas, la segunda red autonómica por su número. Sólo Andalucía, que tiene ocho provincias, nos supera.
2) Castilla-La Mancha tiene una estructura territorial y demográfica muy compleja y dispersa: 919 municipios, de los que están atendidos por algún tipo de servicio bibliotecario 690. Pero otros 229 municipios no reciben ningún servicio, cuando en 2011 se habían reducido a 73. Hay políticos que dicen que no se pueden ofrecer servicios públicos a municipios tan pequeños, pero en cuanto a bibliotecas Castilla-La Mancha tuvo el liderazgo ideológico en la democratización y universalización de este servicio. De hecho, a pesar de los recortes, en 2015 había una biblioteca para cada 4.100 habitantes, siendo el segundo mejor resultado de todo el país. Pero estamos perdiendo fuelle. ¿No habrá que dejar que estas bibliotecas de pueblos pequeños se cierren? Éramos muy democráticos, muy avanzados, pero ¿no habrá llegado el momento de convertir los pueblos pequeños en vestigios arqueológicos?
3) Las bibliotecas de nuestra región no tienen vitalidad, y es mejor que se extingan. Es verdad que nuestras bibliotecas tienen el mejor resultado de España por actividades culturales, con 17,16 actividades por 1.000 habitantes, muy por delante de la segunda (Cataluña, 8,16) y las demás comunidades: Asturias, 4,97; Extremadura, 4,77. La media de actividades organizadas por las bibliotecas españolas por 1.000 habitantes es de 4,64. El resto de comunidades autónomas tienen cifras por debajo de la media nacional, que sube gracias a los datos espectaculares de Castilla-La Mancha. Pero estos datos, que son una trayectoria de nuestra región, no tienen ninguna importancia. Y si los bibliotecarios, sin recursos, hacen tanto, sería peligroso que tuvieran recursos como en otros servicios públicos mejor considerados social y políticamente. Cataluña, que aspira a ser nación, tiene menos bibliotecas que Castilla-La Mancha, igual que Castilla y León, aunque muchos municipios son atendidos por bibliobuses.
4) Las bibliotecas están vacías. Con Internet ya no hacen falta y la sociedad no las demanda. Claro que las bibliotecas de nuestra región recibieron en 2015 cerca de 6 millones de visitas (2,88 visitas por habitante). La media de visitas por habitante es de 2,35, y Castilla-La Mancha, como en otros indicadores figura entre las comunidades con más visitas.
5) El dato anterior se refuerza con el número de socios de las bibliotecas. Un total de 669.596 habitantes están inscritos como socios de la Red de  Bibliotecas, lo que supone prácticamente un tercio de la población total (el 32,80%). En el período de crisis económica, a pesar de los recortes presupuestarios, el número de socios inscritos en Castilla-La Mancha ha subido más de cuatro puntos, lo que evidencia que ante las dificultades la sociedad demanda servicios libres, democráticos y gratuitos como las bibliotecas, que eliminan la brecha social y económica existente.
6) No se debe modificar la tendencia: mientras que otras regiones recuperan poco a poco los presupuestos para bibliotecas públicas, Castilla-La Mancha está estancada, con un descenso del 13% desde 2011 a 2015. Nuestra comunidad constituyó uno de los motores del sistema bibliotecario español precisamente porque el Gobierno Regional actuó como impulsor de unas políticas bibliotecarias que fueron envidiadas en muchas regiones. Su apoyo a las bibliotecas hizo posible que los ayuntamientos hicieran también un gran esfuerzo y se logró levantar una Red de Bibliotecas Públicas verdaderamente ejemplar. La crisis hizo que el Gobierno regional dejase ese apoyo, esa política basada en cofinanciación y corresponsabilidad y ello se nota en los presupuestos. Si en 2011 el presupuesto conjunto de las administraciones públicas fue de 30,2 Millones de euros, en 2015 había descendido a 26,2 Millones;   el descenso ha sido fundamentalmente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que pasó de 9,9 Millones a 7,2 Millones, por cierto un presupuesto que se dedica casi íntegramente a las cinco bibliotecas de gestión autonómica. En lo que respecta a los ayuntamientos dedicaron a sus bibliotecas 19,5 Millones de euros en 2011 y bajó en 2015 a 18,7 Millones. En cuanto a las Diputaciones Provinciales, escasa contribución: 254.336 euros en 2011 y 173.326 euros en 2015.
7) No podemos permitirnos liderar algunos servicios públicos. Otras regiones ya incrementan sus presupuestos para bibliotecas en el período 2011/2015: Islas Baleares un 31%, Castilla y León un 14%, Extremadura el 9,6%,  Valencia en un 8,9%,  País Vasco el 5,64%.  Pero en Castilla-La Mancha, ¿para qué vamos a poner recursos? Tenemos la Ley de Bibliotecas más democrática y avanzada del país, aprobada en 2011, y en ella late el compromiso de que el conjunto de Administraciones Públicas financien este servicio esencial que son las bibliotecas. ¿Para qué va a pensarse en los ciudadanos?
8) Respecto al gasto corriente medio en bibliotecas públicas por habitante ascendía en 2015 a  9,55 € por habitante. En este indicador figuran a la cabeza País Vasco con 17,11 €Cataluña con 14,31 € y Castilla-La Mancha con 12,87 €, con numerosas comunidades autónomas con indicadores realmente preocupantes.  Castilla-La Mancha ha descendido de forma notable pues en 2011 era de 14,23 euros, el segundo en el país.  Este desigual gasto, que sitúa a regiones tradicionalmente ricas junto a otras clásicamente pobres como Castilla-La Mancha a la cabeza en muchos de los indicadores, refleja las políticas estables y de decidido apoyo a las bibliotecas municipales, frente a Comunidades en las que los municipios no han gozado de similares apoyos de su correspondiente Administración Autonómica.  El mayor gasto en bibliotecas se corresponde con unas bibliotecas más dinámicas y con mejores servicios. Tras una década de estancamiento y descenso de recursos, ¿no ha llegado ya la hora de corregir e ir recuperando los programas y presupuestos para las bibliotecas de la región?
9) Tenemos una colecciones tan importantes que es mejor que sigan invirtiendo otras regiones. Con 6,5 millones de documentos (exactamente 6.489.856), con 3,18 documentos por habitante. Castilla-La Mancha ha tenido una trayectoria envidiable en el período 1990-2009, pero en 2010 llegaron las vacas flacas y desde entonces sobrevivimos como podemos. Como vivimos de las rentas, de las buenas colecciones que pudimos elaborar en esas dos décadas, aún tenemos unos indicadores que se sitúan a la cabeza del país pero con los pocos recursos que están poniendo para colecciones los ayuntamientos y el olvido del Gobierno regional hacia las bibliotecas municipales, que constituyó uno de los pilares de su política cultural, no hay buenos presagios. El estancamiento llevará a que nuestras bibliotecas no ofrezcan los materiales que los ciudadanos solicitan y necesitan.
Y 10) Castilla-La Mancha dispone de un verdadero ejército de bibliotecarios, líderes en sus municipios, defensores de la libertad de expresión y de un servicio fundamental y esencial para la sociedad: las bibliotecas públicas.  Un total de 927 trabajadores de distintas categorías había en nuestras bibliotecas en 2015, una cifra que equivale a  736 personas a tiempo completo. Hay muchos dramas personales y sociales en ese conjunto de excelentes profesionales, la mayoría contratados con una categoría de auxiliar de bibliotecas que normalmente no corresponde con su titulación, conocimiento, experiencia y funciones. Lo cierto es que es un colectivo importantísimo que significa que Castilla-La Mancha lidera estadísticamente este indicador pues supone que existe un bibliotecario para cada 2.774 habitantes, constituyendo el mejor dato a nivel nacional. Apoyar la mejora profesional y salarial de estos profesionales y garantizar nuevas incorporaciones para las bibliotecas que se han ido cerrando tiene que ser prioritario. Si no se hace será por miedo a que estos bibliotecarios sigan contribuyendo a mejorar la sociedad y la libertad de expresión, promoviendo la formación de ciudadanos críticos, tolerantes, participativos y libres. ¿Ven como es mejor no apoyar a las bibliotecas y a los bibliotecarios?
Las bibliotecas públicas constituyen una verdadera amenaza para la sociedad y, fundamentalmente, para los poderes públicos. Apoyan un modelo de convivencia más participativo y democrático y, sobre todo, generan  una coalición entre la sociedad y las bibliotecas que hacen peligrar los privilegios de quienes hoy se han convertido en muchos casos en profesionales de la política, demasiadas veces olvidando que están al servicio real de los ciudadanos.


miércoles, 18 de enero de 2017

Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (3)




Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (3)


2. El encargo al Defensor del Pueblo (noviembre 2002)

         El 15 de noviembre de 2002, apenas dos semanas después de finalizado el I Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, el Defensor del Pueblo recibió un encargo de las Cortes: elaborar un informe especial sobre la situación de las bibliotecas públicas en España y, en general, del estado del derecho de acceso de los españoles a la lectura pública y a la información.

Probablemente, en esa decisión influyó un precedente: en diciembre del año 2000,  a punto de  abrirse las puertas del siglo XXI y del tercer milenio, una prestigiosa institución, el Defensor del Pueblo Andaluz, proclamó en un espléndido informe sobre las Bibliotecas Públicas Municipales de la Comunidad de Andalucía, el derecho de todos a acceder a la cultura (Sevilla: Defensor del Pueblo Andaluz, 2000). Lo hizo precisamente tomando como base el artículo 44.1 de la Constitución Española de 1978: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. Ese Informe Especial al Parlamento  supuso un fuerte detonante sobre la situación de las bibliotecas públicas en Andalucía y, en general, en España. El estudio se realizó sobre 169 bibliotecas andaluzas de localidades comprendidas entre 5.000 y 20.000 habitantes y refleja con fidelidad la desigual situación de este servicio público, demasiadas veces todavía obsoleto y con tintes dramáticos por la precariedad del personal, las débiles colecciones y la falta de consistencia y penetración social de la biblioteca pública. Es importante recordar que se realizó en una franja de población que tiene legalmente, por la Ley de Bases de Régimen Local, obligación de crear y mantener el servicio de biblioteca pública.

Pero el informe andaluz no tuvo demasiadas consecuencias prácticas ni fue imitado por otras regiones. Tal vez por ello, y con el peso de las palabras del Rey, las Cortes tomaron la decisión de realizar un mandato similar a nivel nacional.

lunes, 16 de enero de 2017

Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (1)



Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España (1)

Reconozco que no siempre he sido muy ortodoxo: cuando no me gusta la realidad, a menudo decido cambiarla mezclándola con la  ficción. Y esto es lo que he hecho durante años con el devenir de las bibliotecas públicas. Cuando no llegaban las propuestas, las leyes, los programas que soñaba, utilizaba la literatura,  la ficción, como respuesta. En mi libro En defensa de la biblioteca pública (Ciudad Real: Ediciones Almud, 2012; colección Biblioteca Añil, núm. 54) se incluyen algunas de mis intervenciones en ese sentido en congresos, relatos, listas de distribución profesionales….Fueron  textos que ponen el acento en las características que definen la situación bibliotecaria española; y el profesional se convierte en un representante de alguna alta  Institución del Estado para presentar propuestas que permitan cambiar esa  realidad que no se comparte.

            Por ejemplo, en el I Congreso de Bibliotecas Públicas que se celebró en Valencia en octubre de 2002, una de las comunicaciones llevó el título de “La Biblioteca Pública en España, ¿Un derecho de todos?” El texto se abría con un discurso del Defensor del Pueblo, pronunciado en las Cortes Generales, como “respuesta” al encargo que le realizaron en noviembre de 2002, tras la finalización del citado Congreso. Después de un ejercicio literario de política-ficción, se planteaba el problema de las desigualdades existentes en España en cuanto al acceso de todos los ciudadanos a los servicios de biblioteca pública. desigualdades en los ámbitos de la regulación normativa, tanto a nivel estatal como autonómico, las políticas activas, la responsabilidad en la prestación de estos servicios y la forma en que se ponen los medios para su prestación, y la percepción social de la biblioteca pública.

Esta comunicación fue elaborada con la colaboración de Joaquín Selgas Gutierrez y Óscar Arroyo Ortega y está recogida en las actas del Congreso: La biblioteca pública, portal de la sociedad de la información. Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2002. Págs. 273-281. El texto de esta comunicación está incluido también en mis libros Combates por la Biblioteca Pública en España (2006), páginas 158-169; y En defensa de la biblioteca pública (2012), páginas 93-106.



 Con algunas de las ideas de éste y de sucesivos trabajos, a caballo entre la literatura profesional bibliotecaria y la ficción, esbozo aquí lo que pudiera ser una especie de breve Historia imaginaria de las bibliotecas públicas en España, escrita como medio de defender las bibliotecas y también con un cierto desencanto por la escasa respuesta a toda esa lucha de tantos años.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Juan Sánchez, director de la Biblioteca Regional: "Somos el tuerto en el país de los ciegos"

Entrevista en DCLM.ES Juan Sánchez, director de la Biblioteca Regional: "Somos el tuerto en el país de los ciegos"

La crisis económica se ha cebado con las bibliotecas, mucho más que con otros servicios de primera necesidad, como la sanidad o la educación. Lo señala Juan Sánchez en esta entrevista, que reivindica la conversión de las bibliotecas en grandes centros culturales, en lugares de encuentro, creatividad y socialización; en catalizadores de propuestas para mejorar la sociedad. Al mismo tiempo reclama una política de Estado para que los ciudadanos no estén discriminados en el acceso a la cultura en función del lugar en el que vivan, y en el ámbito regional volver a ser referencia como experiencia democratizadora. (Entrevista DCLM.ES)


-Cuál es el balance del VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas que se acaba de celebrar en Toledo y qué enseñanzas ha extraído de él?
- Desde el punto de vista de la participación, muy positivo. Primero, porque es la primera vez que en este Congreso se ha cerrado el aforo y ha habido personas que no se han podido inscribir. Segundo, y muy importante para la región: habíamos pujado para que viniese a Toledo y esta es la primera vez que se celebraba en Castilla-La Mancha, lo que es muy positivo porque concentra a muchos bibliotecarios españoles. Y tercera faceta positiva: creo que las bibliotecas están cambiando y ha sido un escaparate de por dónde tienen que ir y también para saber qué estamos haciendo. La de Castilla-La Mancha tiene muy claro que debe avanzar en complicidad con la sociedad. Era bueno mostrar la importancia de los edificios, de los profesionales y de las tecnologías.
HOY LAS BIBLIOTECAS SON UN LUGAR DE ENCUENTRO, DE CREATIVIDAD, DE SOCIALIZACIÓN
-Uno de los objetivos del Congreso era analizar el espacio físico de las bibliotecas. ¿Ha quedado obsoleto el concepto tradicional de biblioteca? ¿Qué nuevas necesidades tienen los usuarios?
-Las bibliotecas tienen tradicionalmente cuatro fortalezas. El espacio y las instalaciones, las colecciones, los profesionales y los usuarios. Para mi las más importantes son los profesionales y los usuarios, pero no hay duda de que se necesitan espacios, que están cambiando. Hasta ahora su función era la conservación y difusión de los libros. Hoy se está implantado más un modelo de biblioteca social, como lugar de encuentro, de creatividad, de socialización, como lugar donde se hacen propuestas para mejorar la sociedad. Lo dijo el profesor Marina en su intervención inicial: las bibliotecas son laboratorios para construir una nueva sociedad. También dijo de la Biblioteca de Castilla-La Mancha hace años, cuando le nombramos socio de honor, que esta biblioteca era un laboratorio para la ciudad soñada. Eso es muy importante y compartimos plenamente esa visión social de las bibliotecas.



EL VALOR PRINCIPAL DE LAS BIBLIOTECAS SIGUEN SIENDO LOS PROFESIONALES, LOS BIBLIOTECARIOS
-¿En qué medida se ha habilitado el espacio virtual que los nuevos tiempos demandan a la biblioteca pública?
-Las grandes bibliotecas tienen grandes espacios, cada vez más diáfanos, con más lugares de encuentro y menos espacio exclusivo para depositar libros, aunque esta ha de tenerlo porque es de conservación, además de pública. Cada vez más tenemos un catálogo colectivo, libros electrónicos, aplicaciones con las ‘tablets’ y los móviles. Entonces, en las bibliotecas grandes el uso de las tecnologías se está convirtiendo en un gran valor; sin embargo, en las más pequeñas su uso es más limitado. Es verdad que tenemos un catálogo informatizado que se va utilizando, pero el valor principal es el bibliotecario, aunque muchas veces esté sólo a media jornada. En este Congreso se ha dicho que es muy importante el espacio físico, pero no sólo, porque las bibliotecas tienen que utilizar un espacio virtual a través de los nuevos soportes. Cada vez más se habla de la importancia de las tecnologías, pero estas van asociadas a tener buenísimos bibliotecarios, muy profesionales. Y la conclusión que yo he sacado es que en una red de bibliotecas como, por ejemplo, la regional, que tiene quinientas, el valor principal siguen siendo los profesionales, los bibliotecarios. Porque, además, se han abandonado las construcciones. Castilla-La Mancha necesita remodelar espacios, necesita nuevos espacios. Pero, claro, viendo en el Congreso grandísimas bibliotecas, con inversiones enormes, eso nos parece inalcanzable porque nosotros estamos trabajando con algo muy básico.
HACE FALTA QUE EL AYUNTAMIENTO TENGA UNA POLÍTICA BIBLIOTECARIA COMO TIENEN OTRAS CIUDADES
-Volviendo al espacio físico, ¿se ha quedado pequeño el emplazamiento de la Biblioteca Regional en el Alcázar? Hay usuarios que así lo entienden y reclaman alternativas, como el edificio “Quixote Crea”, cuya construcción lleva años paralizada.
El primer proyecto que se hizo era todo el Alcázar. Luego, finalmente, quedamos en una planta. Tenemos cerca de 6.000m2 y un depósito en el Miradero, que tiene problemas ahora mismo y necesita una remodelación. Estamos intentando resolverlo con el ministerio. Pero esta biblioteca no se ha quedado pequeña; es una biblioteca magnífica. Lo que pasa es que las ciudades necesitan tener redes de bibliotecas. El problema es que esta ciudad no tiene una buena red. Tiene una biblioteca que es regional y al mismo tiempo provincial y municipal. Hay cuatro municipales: Benquerencia, Azucaica, Buenavista y Santa Bárbara, pero no tienen ni el horario ni los profesionales que necesitan. Porque sólo tienen horario de tarde, y no abren los sábados. Por eso aquí se acumula. Albacete tiene cerca de 20 bibliotecas, por ejemplo. Lo ideal sería que aquí, de acuerdo el Ayuntamiento con la Junta, hiciésemos un consorcio de bibliotecas que, con independencia de la titularidad, demos servicio a los ciudadanos. Entonces, esta biblioteca, como tiene mucha vida, todo se nos quedará pequeño. Tenemos 40 clubes de lectura, un fondo 450.000 ejemplares y estamos haciendo 1.500 actividades al año. Hace falta que el ayuntamiento tenga una política bibliotecaria como tienen otras ciudades. En Medellín, Colombia, el 20% del presupuesto municipal es para el sistema de bibliotecas. ¡El 20%¡. Porque allí se han creído las bibliotecas. El Qixote Crea no es solución porque no ha sido diseñado para biblioteca, para esta biblioteca. Sería fantástico para hacer una biblioteca municipal para toda la zona nueva, que tenga espacios más diáfanos, espacios para exposiciones, muchas salas para encuentros, etc. Pero esa sería una biblioteca municipal complementaria. Esta es una biblioteca regional que hace de provincial, porque lo es, y de local. Pero no debemos estar solos. Porque aquí no sólo tenemos las colecciones. Es como un museo. Tenemos una sala del siglo XVIII y otra del XIX. Todo eso está ajustado a este espacio. En el Quixote Crea no está ajustado. Allí debería hacerse una gran biblioteca municipal, un gran centro cultural con muchas salas donde los vecinos puedan crear su propia cultura. Podría ser la gran biblioteca de Santa Teresa, de toda la avenida de Portugal, de la avenida de Europa, de los Bloques. Hace falta una gran biblioteca para esa zona y yo, humildemente, creo que es una buena propuesta.




LOS AYUNTAMIENTOS ESTÁN SACANDO ADELANTE SUS BIBLIOTECAS SIN APENAS PRESUPUESTO
-Usted ha denunciado seis años de abandono de una política bibliotecaria que situó a nuestra región en la vanguardia del país en este ámbito. ¿A qué atribuye este abandono?
-La crisis económica hizo que se abandonara esa política. No fue sólo cuando el cambio de gobierno. Lo digo, y no quiero entrar en temas políticos, porque la crisis en las bibliotecas empezó en 2010. La Junta siempre hizo de punta de lanza. Aprovechando la biblioteca regional, enseñaba lo que era una biblioteca y los ayuntamientos asumieron el reto. Entonces la Junta dio subvenciones para contratar bibliotecarios, comprar fondos, para equipar las bibliotecas, hacer actividades de animación, incluir soportes electrónicos e informatizar. Todo eso se abandonó y luego vinieron los cuatro años con gobierno del PP. Ahora la Junta, por primera vez en tantos años, ha vuelto a sacar el programa de contratación de bibliotecarios con una cantidad de 600.000€, que es pequeña -menos es nada- y ojalá sea el principio para que la Junta recupere su protagonismo, porque los ayuntamientos tienen muchas dificultades económicas y están sacando adelante sus bibliotecas sin apenas presupuesto; prácticamente pagando el gasto del bibliotecario, sin dinero para adquisiciones bibliográficas, actividades, etc. Creo que la crisis se ha cebado más con las bibliotecas que con otros sectores. Yo critico sobre todo la situación de las municipales, pero en esta biblioteca, que tiene una plantilla magnífica, trabajamos con el 25% del presupuesto que teníamos para la compra de libros y audiovisuales Teníamos 240.000€ y ahora tenemos 50.000€. Estamos con un presupuestos para actividades también pequeño, las plazas que se quedan vacantes no se cubren. Este es un servicio que está avalado por AENOR, somos la única biblioteca de Castilla-La Mancha que tiene un reconocimiento de servicios de calidad, y lo estamos haciendo con un gran esfuerzo, a pesar de disponer de menos recursos, menos personal, con una gran implicación del equipo profesional. Pero esos porcentajes de descenso no se están produciendo en otros servicios públicos. Yo lo que reclamo es mayor atención. He pedido públicamente que el gobierno destine a las bibliotecas municipales tres millones de euros en sus presupuestos. Antes teníamos en torno a 8 millones. Y estoy pidiendo sobre todo para las bibliotecas pequeñas.
QUE TIENE QUE HABER UNA POLÍTICA NACIONAL, UNA POLÍTICA DE ESTADO
-Pese a todo esto, la región figura entre las primeras comunidades por ratios como número de bibliotecas por habitantes, socios, actividades, fondos, etc.
-Tiene su explicación en que la Junta hizo un esfuerzo tan grande, tan grande tan grande, que nos pusimos en la cresta de la ola. Estábamos arriba con Cataluña y éramos referencia para muchas comunidades como experiencia democratizadora. Pero el descenso no sólo se ha producido en Castilla-La Mancha sino en todas las comunidades. Yo critico que el servicio público de bibliotecas está abandonado porque no hay una política de Estado, que vengo décadas reclamando. Entonces, crecimos tanto, que a pesar de los descensos somos el tuerto en el país de los ciegos. Pero, en seis años no se ha puesto un ladrillo en bibliotecas, no se hacen compras en las municipales ni se ha contratado más personal. Pero esto mismo pasa en todas las regiones. Por eso estamos en los primeros puestos de un montón de indicadores. Hasta el punto que yo he hecho un análisis de 22 indicadores bibliotecarios y con esos indicadores Castilla-La Mancha está a la cabeza de este país. Lo que ocurre también es que tenemos una población muy pequeña y eso es un poco trampa. Porque aquí tenemos tres libros por habitante, mientras que en Madrid tienen uno y pico. Pero, claro, es que son muchos más habitantes. Y así pasa con todos los indicadores. En este caso nos beneficia. Por eso no quiero lanzar las campanas al vuelo. No puedo decir que estemos a la cabeza de las bibliotecas en España porque no es verdad. Porque la provincia de Barcelona, gracias a la Generalitat y a la diputación, están haciendo una labor fantástica. Y Navarra está invirtiendo muchísimo. Pero es que tienen más recursos que Castilla-La Mancha. Lo que yo digo es que tiene que haber una política nacional, una política de Estado para que los ciudadanos no estén discriminados en el acceso a servicios bibliotecarios porque vivan en Castilla-La Mancha, en Andalucía o Extremadura.





GUADALAJARA ES LA ÚNICA CAPITAL DE PROVINCIA QUE NO TIENE BIBLIOTECA MUNICIPAL
-¿Cuáles serían las líneas maestras de esa política de Estado?
-Primero, que se fije la biblioteca pública como un servicio. Ahora mismo lo único que hay en el ámbito nacional es que han de tener biblioteca pública, obligatoriamente, las localidades de más de 5.000 habitantes. Pero no dice nada más. No se dice cómo tiene que ser el servicio. La legislación de Castilla-La Mancha exige que haya biblioteca en localidades de más de mil habitantes. En ese sentido, estamos en una función más democratizadora. Pero se hizo una ley que no sirve para nada, porque se hicieron un montón de propuestas en la época del PSOE que en el último suspiro se quedaron en nada, pues la ley no dice dónde tiene que haber biblioteca, cómo tiene que ser o qué personal ha de tener. Sin embargo, con la educación sí se dice y con los centros de salud también. Lo que pido es que las bibliotecas sean un servicio público de primera, porque es la puerta democrática de acceso a la información, y que sean como en Medellín, que la cultura y las bibliotecas sean motor de desarrollo personal, de desarrollo económico. En el Congreso se ha puesto de relieve que por cada euro que se gasta en una biblioteca tiene un retorno de entre tres, cinco o más euros. Porque dan servicios gratuitamente y eso se mide. Yo creo que las bibliotecas no pueden ser un servicio voluntario, no pueden depender de lo que cada político piense. Las políticas tienen que ser estables. No se ha venido abajo el edificio de la red de bibliotecas gracias, fundamentalmente, a los profesionales. Las cinco de la Junta, lógicamente, se siguen manteniendo, y las municipales gracias a la fuerza, a la imaginación, a la creatividad y a la entrega que ponen los bibliotecarios. Y porque hay también muchos ayuntamientos que están haciendo un esfuerzo ímprobo, aunque tengan pocos recursos. Por ejemplo, la biblioteca municipal de Talavera tiene más dinero para adquisiciones que la biblioteca regional. Hay ayuntamientos que han visto que son muy importantes y las están apoyando, mientras que Guadalajara es la única capital de provincia que no tiene biblioteca municipal. Está muy claro que tiene que haber un centro educativo, un centro de salud para equis población, y en ningún sitio dice qué tiene que haber de biblioteca. Esa es mi reclamación.




LAS BIBLIOTECAS DEBEN SER UN INSTRUMENTO DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL Y DE ENCUENTRO.
-También reclama la vuelta a unas políticas bibliotecarias progresistas en la región. ¿Es sólo cuestión de dinero?
-No. Hay que creérselo. Yo estoy impresionado con el fenómeno Medellín. Es una ciudad que tiene muchos problemas sociales, como todo el mundo sabe. Están invirtiendo dinero, pero antes han tenido que creer que las bibliotecas son realmente motores para el desarrollo cultural, económico y educativo, para el desarrollo de la gente, de las personas. Dijo Marina que la lectura no es un lujo y que hay otros servicios culturales que no son tan importantes como las bibliotecas. Las bibliotecas fomentan la lectura y la información, y eso, dice Merina, es fundamental en las personas. Una persona sin información es una persona sin opinión. Necesitamos ciudadanos críticos, constructores de desarrollo, solidarios, que no tengan actitud pasiva en la sociedad, que colaboren. En Medellín la sociedad es participativa. Todo el mundo quiere colaborar. Mientras, aquí, la gente está en sus cuarteles de invierno, con sus diversiones. Dejamos que los jóvenes hagan botellón en lugar de que hagan un tipo de cultura participativa, de encuentro, imaginativa. Necesitamos bibliotecas abiertas más horas para que los jóvenes no estén en la calle y estén haciendo talleres, música, teatro. Pero para eso hace falta que sean servicios públicos abiertos más horas. Aquí ha habido dinero en las buenas épocas, pero no ha habido cabeza. Y ahora hace falta ir racionalizando esto. En lugar de casas de la juventud u hogares de ancianos, necesitamos nuevas bibliotecas que sean cada vez menos lugares donde están físicamente los libros y sean más lugares donde estén las personas de todas las edades y que ahí ayuden a crear un modelo de sociedad. Los políticos tienen que creerse que necesitamos bibliotecas, que son necesarias como el pan de cada día y que son un instrumento de de transformación social y de encuentro. Los políticos tienen que creerse que necesitamos bibliotecas, que son necesarias como el pan de cada día, aunque leer nos lleve a construir ciudadanos críticos, y los ciudadanos críticos van a criticar a cualquier poder. Pero de lo contrario no viviremos en una democracia. Creo que una política progresista para las bibliotecas sería invertir –sé que tenemos problemas económicos- un poco más para que vuelvan a ser motor de la educación, la cultura y la información.