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martes, 8 de noviembre de 2016

Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas: 6) El valor de las bibliotecas públicas como lugar de encuentro y creatividad.

Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas: 

6) El valor de las bibliotecas públicas como lugar de encuentro y creatividad.

La Biblioteca de Castilla-La Mancha trabaja en coalición con la sociedad.



La Biblioteca de Castilla-La Mancha integra dos centros: la Biblioteca Regional y la Biblioteca Pública del Estado en Toledo. Ubicada en el Alcázar, los esfuerzos para unificar, conservar y difundir las colecciones históricas se consolidaron cuando se puso en marcha en 1998. Las bibliotecas deben situarse “a pie de calle”, pero esta Biblioteca hubo que instalarla “a pie de cielo”. Esto, que inicialmente era una anomalía, se ha convertido en una oportunidad y fortaleza. De hecho uno de los mensajes de la Biblioteca, utilizado frecuentemente, es “Toledo desde el cielo de la Biblioteca”, pues desde sus instalaciones puede contemplarse el bello espectáculo de la ciudad de Toledo prácticamente en 360º. Cuando los expertos insisten en la necesidad de redefinir los espacios bibliotecarios, la experiencia me indica que el espacio es un factor importante en una biblioteca pero no el más fundamental. Dentro de la rigidez de nuestro espacio físico, se han conseguido algunos cambios (Sala Infantil y creación del Enclave Joven) así como utilizar de forma dinámica y creativa esos espacios. Por otro lado, una fortaleza social y política: la utilización como biblioteca y espacio cultural del edificio civil más emblemático de la ciudad: el Alcázar, que históricamente ha sido palacio, Real Casa de Caridad, centro de formación militar, museo…pero que hasta su utilización como Biblioteca de Castilla-La Mancha estaba teñido de conflictividad por el episodio de la Guerra Civil.


Frente a sectores que señalan que con las nuevas tecnologías, internet y servicios electrónicos suponen una menor necesidad de bibliotecas, insisto en el valor de éstas como lugar de encuentro, convivencia, debate y propuestas; lugar para la educación permanente y ocio, templo de libertad de expresión y de valores; y puerta democrática para acceder a la información. En el caso de la Biblioteca de Castilla-La Mancha nuestra estrategia se basa en propiciar la participación de la sociedad civil y la búsqueda de fórmulas que permitan la colaboración con distintas administraciones, instituciones, entidades socioculturales, bibliotecas, centros educativos….Con independencia de condicionantes de espacios, la BCLM potencia su papel en la sociedad desarrollando programas que hacen de nuestro centro un núcleo de actividad cultural y sin barreras. 
La estrategia seguida por la BCLM de trabajar en coalición con la sociedad se ha basado en estos pilares:
- Potenciar el contacto con creadores en distintos ámbitos y con usuarios para desarrollar programas con su participación activa. 
- Diálogo con la Asociación de Amigos de la BCLM, elaborando programas conjuntos y potenciando las iniciativas de cada una de las instituciones.
- Ofrecimiento a entidades socioculturales, deportivas, centros educativos, ONGs... de instalaciones y servicios de la BCLM para realizar programas conjuntos. 
- Coordinación y colaboración con Fundaciones, Instituciones y Administraciones Públicas.
- Intensificar la presencia pública de la biblioteca, desarrollando un plan de comunicación, buscando la alianza especial con medios, el trabajo en las redes sociales…
Junto a la línea de potenciar la participación ciudadana y de colectivos, la BCLM está trabajando también desde un método de búsqueda de mecenazgo que permita la articulación de programas con financiación público-privada. En los últimos cuatro años la Biblioteca ha conseguido ayudas mediante convocatorias públicas y la firma de convenios y otros acuerdos con fundaciones como La Caixa y la Fundación de Caja Rural de Castilla-La Mancha, con la Unión Europea, con Iberbibliotecas, con la Red de Albergues Juveniles de España… 
Por otro lado, se está trabajando en la vía de optimizar al máximo los espacios disponibles. Una reorganización de la Sala Infantil ha permitido un mejor desarrollo de sus actividades, tanto las de lectura y préstamo en sala como el desarrollo de cuentacuentos, talleres y sesiones de los 9 clubes de lectura infantil que ahora mismo mantiene esta Biblioteca. Respecto a la remodelación de la que antiguamente fue sala de mediateca y después sala de ordenadores, se ha convertido en la sala juvenil, con la denominación Enclave Joven. Biblioteca de Castilla-La Mancha y acoge también (además de la colección de literatura juvenil, la comiteca, videojuegos, música joven etc.), las actividades y talleres para jóvenes así como las sesiones de los clubes juveniles de lectura. Finalmente, la sala de conferencias y un aula de encuentro y varias pequeñas salas de reuniones están totalmente optimizadas para acoger reuniones de grupos, talleres y las sesiones de los más de veinte clubes de lectura para adultos que funcionan en la BCLM. Aproximadamente 1.500 actividades culturales de todo tipo se celebran anualmente en la Biblioteca.
En definitiva, se han desarrollado vías de trabajo en la línea de transformar los espacios bibliotecarios y promover su utilización por la sociedad. Las instalaciones y colecciones de la BCLM son muy importantes pero entendemos que la mayor riqueza de esta biblioteca es que sea un centro vivo de creatividad, debate y participación social y ciudadana. La Biblioteca es un lugar casi mágico, lleno de ciudadanos de todas las edades, pleno de vida, con salas de distintas épocas que convierten a este centro en un verdadero museo de las bibliotecas pero que ha conseguido que su riqueza patrimonial sea utilizada masivamente por los usuarios. 




De esta Biblioteca dijo el filósofo José Antonio Marina, encargado de la conferencia inaugural del VIII Congreso: “La Biblioteca es el laboratorio para la ciudad soñada” . ¿Puede decirse algo más bonito de una biblioteca?
Os esperamos a todos en Toledo. Y en especial en la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas: 4) Ejemplos de buenas prácticas de bibliotecas que, a pesar de no disponer de los espacios más adecuados, ofrecen unos servicios bibliotecarios de referencia.

Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas:
4) Ejemplos de buenas prácticas de bibliotecas que, a pesar de no disponer de los espacios más adecuados, ofrecen unos servicios bibliotecarios de referencia. 


Sin duda hay indicadores muy expresivos de la vitalidad de una biblioteca pública. Todos conocemos ejemplos de buenas prácticas, especialmente en nuestras propias comunidades autónomas, de bibliotecas pertenecientes a pequeñas localidades o a otras de mayor población pero que destacan por el singular trabajo que realiza su bibliotecario único o el equipo de profesionales. Tomando, por ejemplo, tres indicadores (actividades culturales por 1.000 habitantes, visitas a la biblioteca por habitante y préstamos por habitante) he realizado un análisis con datos ya de 2015 proporcionados por el Servicio de Bibliotecas de Castilla-La Mancha y los resultados son sorprendentes. Aunque la media de actividades organizadas por las bibliotecas españolas por 1.000 habitantes es de 3,84 (en este caso datos de 2014), el mejor resultado de España lo tenía Castilla-La Mancha, con 15,55 actividades, muy por delante de la segunda (Cataluña, 6,73) y las demás comunidades. Pues bien, con datos más actuales y aún no oficiales, en Castilla-La Mancha encuentro un grupo de un centenar de bibliotecas municipales que organizan más de 80 actividades al año por 1.000 habitantes, y de ellas cerca de una treintena organiza entre 200 y 831 actividades por 1.000 habitantes. Las características de estas bibliotecas son: pequeñas localidades, de incluso 200 habitantes, con espacios reducidos, normalmente una sala única que es polivalente…y un bibliotecario generalmente contratado con una categoría de auxiliar de bibliotecas, a media jornada.



Si repasamos las bibliotecas o profesionales galardonados con los premios de excelencia anuales otorgador por el Gobierno de Castilla-La Mancha, entre ellos están bibliotecarios y bibliotecas de muy pequeñas localidades, de esas que la ley de Bases de régimen local dictamina que no tienen obligación de prestar el servicio de biblioteca pública. Y cuando ya tenía redactado este texto aparece la noticia de las bibliotecas premiadas a nivel nacional con los premios María Moliner que otorga el Ministerio de Cultura: se acaba de publicar el fallo de la edición de este año de estos premios de fomento de la lectura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para municipios de menos de 50.000 habitantes. Cada año las bibliotecas de Castilla-La Mancha consiguen bastantes premios pero, como indica Óscar Arroyo, Jefe de Servicio de Bibliotecas de la Junta, “…este año el resultado ha sido totalmente espectacular para nosotros”. La biblioteca de Cabanillas del Campo ha ganado el premio en la categorías de 5.000 a 20.000 habitantes. Y de las 6 menciones especiales, 4 han sido otorgadas a bibliotecas de esta región: Villamalea, Azuqueca de Henares, Herencia e Illescas. Además, otras 58 bibliotecas de esta región han conseguido premios ordinarios, que equivalen al 20% del total de premios. En definitiva, que estamos muy orgullosos de las bibliotecas de Castilla-La Mancha y de sus profesionales, que realizan estos programas de actividades a menudo sólo gracias a su esfuerzo e imaginación y muchas veces sin apenas presupuesto
Cito a mi buen amigo Óscar Arroyo: “¿Qué harían los ciudadanos de esos pequeños municipios sin biblioteca o sin bibliotecarios? No es momento ahora para exponer con detalle las realizaciones de esos profesionales, que se sienten respaldados por sus usuarios y por la Corporación Municipal que hace tiempo descubrió las bondades y necesidad del servicio bibliotecario. Claro, a mí también me encantan las grandes bibliotecas, los edificios galardonados con premios de arquitectura, con espacios diáfanos y sugerentes…Pero eso no es posible en cualquier localidad sino sólo en las grandes ciudades. Pero el derecho a leer y a la información y, en general, a disfrutar de servicios bibliotecarios de calidad lo tienen todos los ciudadanos, aunque vivan en una pequeña localidad olvidada del mundo.” Estas palabras me llenan de alegría porque veo que el Servicio de Bibliotecas, que yo dirigí tantos años, está en muy buenas manos: las de un profesional altamente implicado en la defensa de las bibliotecas públicas, pero, por desgracia con unos presupuestos públicos que para nada tienen presente a las bibliotecas, en especial a las bibliotecas municipales de la región. Ahora se empieza a hablar de los presupuestos de 2017: ¿Corregirán el desgraciado cambio de rumbo que se inició en 2011 y aún no ha sido modificado? El Gobierno Regional convocaba ayudas para los programas de actividades culturales (“Biblioteca abierta”), para contratar y mejorar las condiciones de los bibliotecarios, para adquisiciones bibliográficas y de audiovisuales, para equipamiento…. Nada quedó de esa labor que fue pionera en todo el país. Pero el Gobierno regional no ha modificado esa deriva. Espero de la sensibilidad del consejero, Ángel Felpeto Enríquez, que consiga convencer al Consejo de Gobierno y que en el debate parlamentario las bibliotecas constituyan una prioridad regional. Ahora estamos a tiempo. Este VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas, que gozará de la conferencia inaugural del pensador toledano José Antonio Marina, y que tendrá alguna de sus actividades en la Biblioteca de Castilla-La Mancha sería una buena oportunidad para que los políticos de la región anuncien la vuelta a unas políticas bibliotecarias que finalicen con este largo túnel de 6 años.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas: 3) Castilla-La Mancha motor de la actividad cultural en las bibliotecas españolas.


Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas #8CNBP :
3) Castilla-La Mancha motor de la actividad cultural en las bibliotecas españolas.

¡Parece mentira, pero es verdad! La comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, con un PIB bajo y con indicadores socioeconómicos preocupantes, tiene sin embargo, a pesar de los recortes y la parálisis de las Administraciones Públicas en sus políticas de bibliotecas municipales, unos indicadores bibliotecarios que en general destacan sobre la mayoría de regiones españolas. Como el Congreso se dedicará a analizar los espacios y las propuestas de por dónde hay que caminar en los próximos años, parece que Castilla-La Mancha nada tiene que mostrar al resto de España. Pero no es así. Como ya hemos visto, considerando el tipo de localidades, generalmente de no mucha población, la media de metros cuadrados en las bibliotecas de Castilla-La Mancha es de tan solo 229 m2, aunque figura a la cabeza en el indicador “Puestos de lectura por 1.000 habitantes”, (con 13,35 puestos por cada 1.000 habitantes). Pero sigo manteniendo en este post que el espacio, siendo muy importante, no es el aspecto más importante en las bibliotecas. En general, otra característica es que el mayor gasto en bibliotecas se corresponde con unas bibliotecas más dinámicas y con mejores servicios. Castilla-La Mancha es la tercera comunidad en gasto por habitante en bibliotecas, por detrás de País Vasco y Cataluña (aunque sea con cantidades ridículas, como veremos en otra ocasión).

Pero si analizamos las actividades culturales de las bibliotecas, el indicador “Actividades organizadas por las bibliotecas por 1.000 habitantes”, con una media nacional de 3,84 actividades, están en los puestos más altos Castilla-La Mancha (15,55), Cataluña (6,73), Asturias (4,84) y Castilla y León (3,65) frente a Comunidad Valenciana (0,17), Canarias y Baleares (con 1,61), Murcia (1,92) y País Vasco (2,25). Es decir, una comunidad como Castilla-La Mancha, con unos espacios pequeños, se sitúa a la cabeza de España en el número de puestos de lectura de bibliotecas por 1.000 habitantes, primera también en el número de actividades organizadas por 1.000 habitantes y segunda del país en cuanto al indicador del número de bibliotecas por habitantes. Indudablemente, junto al factor del espacio o de las colecciones, hay otros ingredientes que tienen que ver en un mejor y más eficaz servicio bibliotecario. Y ahí sin duda está el tema del personal bibliotecario. Estos días, era una maravilla constatar la vitalidad de las bibliotecas públicas de Castilla-La Mancha, con programación especial por la celebración del Día de la Biblioteca. Pero es que así es todo el año: a pesar de políticos que se empeñan en no apoyar nitidamente las políticas bibliotecarias en los presupuestos públicos, la calidad y la entrega de los profesionales que trabajan en las bibliotecas obra este gran milagro. 
Como ya he dicho, Castilla-La Mancha no podrá presentar al Congreso ningún proyecto fantástico de edificio bibliotecario, ningún edificio que destaque por sus soluciones vanguardistas. Pero quede constancia que ésta es una región en la que sus #bibliotecas están llenas de vida y de usuarios, gracias a unos bibliotecarios que vienen haciendo de las bibliotecas una de las grandes fortalezas de esta región. Ya sé que a mucha gente las estadísticas no les interesan nada: a los políticos porque muestran la falta de una Política de Estado en materia de bibliotecas públicas; y a veces tampoco gustan a muchos profesionales porque denuncian la situación de la mayoría de regiones y muchísimas localidades de nuestro país. Y no se quieren airear las miserias… He repetido que nuestro país ha crecido espectacularmente durante la época democrática en materia de bibliotecas públicas, pero no al ritmo y con la decisión de otros servicios públicos esenciales como son los centros de salud, los centros educativos… El remedio está en los presupuestos: esperemos que al menos en Castilla-La Mancha los de 2017 tengan presente la vuelta a unas políticas bibliotecarias progresistas: las que convirtieron a nuestra región en referente para todo el país.

viernes, 21 de octubre de 2016

Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas 2) La desigualdad en los espacios bibliotecarios


Ante el VIII Congreso Nacional de bibliotecas públicas:
2) La desigualdad en los espacios bibliotecarios



El lunes 24 de octubre celebramos el Día de la Biblioteca. En la Biblioteca de Castilla-La Mancha acabamos de festejar nuestro XVIII Aniversario y unos días antes hemos congregado a las mujeres escritoras de nuestra región y han escrito textos bellísimos sobre los libros, la lectura y las bibliotecas para celebrar por primera vez el Día de las Escritoras. Está bien homenajear al libro, a las bibliotecas y a los bibliotecarios con carácter festivo. Pero también es preciso hacerlo de forma reivindicativa. Y estamos a un mes del VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas que este año tendrá lugar en Toledo, en mi ciudad. Por ello, si en mi primer comentario previo al Congreso, me refería a la falta de servicios bibliotecarios en tres millares de localidades españolas sin que al parecer nadie se preocupe por ello, voy a escribir hoy sobre los espacios, que son el tema nuclear del Congreso.

 Desde hace décadas, vengo criticando la enorme brecha que existe en el desarrollo de los servicios bibliotecarios por la razón de que nuestro país carezca de una política de Estado en materia de bibliotecas públicas.  Ahora me centraré en aquellos indicadores  que tienen que ver directamente con los espacios bibliotecarios. La Estadística “Bibliotecas Españolas en Cifras”, elaborada conjuntamente por las comunidades autónomas y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, recoge tres indicadores distintos sobre los espacios. No voy a hacer en esta ocasión ninguna relación entre espacios, eficiencia y presencia pública de las bibliotecas, que haré en otro momento; me limitaré a  describir la desigualdad que expresan las cifras.

 Si tomamos el indicador “Superficie útil bibliotecaria (m2) por biblioteca”, la media nacional en 2014 es de 335 m2. Los mejores datos se refieren a Cataluña (818 m2), Madrid (742), Navarra (510), Murcia (451), La Rioja (404), Cantabria (362) y País Vasco (340). Son indicadores bastantes lógicos pues normalmente corresponden a poblaciones con bastante población. Por debajo de la media estarían Comunidad Valenciana (320), Castilla y León (314), Principado de Asturias (269), Canarias (268), Andalucía (266), Castilla-La Mancha (229), Islas Baleares (222), Galicia (216), Aragón (186) y Extremadura (124), también bastante lógico pues son poblaciones en general son de menor población.




Pero cambia la situación cuando analizamos el indicador “Puestos de lectura por 1.000 habitantes”, en el que figura a la cabeza Castilla-La Mancha (con 13,35 puestos por cada 1.000 habitantes), seguido por Extremadura (12,13) y Navarra (8,90). En los peores puestos en este indicador están Cataluña (3,80), Madrid (4,11) y Canarias (4,16).
En un indicador similar, “Superficie útil bibliotecaria (m2) por 1.000 habitantes”, Cantabria está a la cabeza, con 74 m2 y la segunda posición la ocupa Castilla-La Mancha, con 55 m2, seguidas de Extremadura (44),  País Vasco (43) y Castilla y León y Cataluña (ambas con 42 m2. En la parte baja de la tabla están Canarias (20), Baleares (24) y Madrid y Andalucía (ambas con 26).

Pero, incluso sin analizar esos indicadores en relación a otros, hay varias evidencias: buena parte de las comunidades autónomas carece en estos momentos de planes regionales de infraestructuras bibliotecarias. Me lamento frecuentemente de que por la crisis el Gobierno de Castilla-La Mancha paralizara hace más de un quinquenio las inversiones en nuevas bibliotecas o en la ampliación, remodelación o modernización de las bibliotecas municipales. Si en planes estratégicos de los años noventa del siglo XX y primera década del siglo XXI, las inversiones en espacios culturales en general y específicamente también en bibliotecas resultaban una cierta prioridad políticas, ahora los políticos han condenado en mi región al olvido estos planes. Y creo que así ocurre en buena parte del país. Me gustaría que los profesionales de otras regiones comentaran su situación actual.  Se necesitan planes para  desarrollar proyectos de nuevas bibliotecas (que sí tienen algunas comunidades y grandes ciudades), la paulatina modificación en los espacios para adecuarlos a nuevas necesidades y la reforma de aquellos edificios obsoletos, dentro de una estrategia de planificación.
En el VIII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas veremos ejemplos de nuevos espacios bibliotecarios, magníficas remodelaciones y reformas para adecuar bibliotecas a las nuevas necesidades, reflexiones sobre el nuevo concepto de las bibliotecas y sus espacios…Pero, mientras tanto, la mayoría de los municipios españoles intentan sobrevivir a la crisis con edificios bibliotecarios que no cuentan con las más imprescindibles instalaciones. ¿Se planteará en el Congreso un documento de conclusiones que abogue por un Plan Nacional de infraestructuras bibliotecarias realizado con la coordinación y la cooperación del conjunto de Administraciones Públicas? ¿Está dispuesto a liderar el Ministerio una iniciativa política de mejorar las redes bibliotecarias de nuestro país? Puesto que en el Congreso asistiremos técnicos y no políticos, ¿se está dispuesto a llevar al Consejo de Cooperación Bibliotecaria un documento de estrategias a desarrollar en España para modernizar los edificios bibliotecarios? ¿Alguien se atreve a buscar fórmulas para que la brecha en los espacios bibliotecarios disminuya? Me gustaría que otros compañeros participen con sus ideas y sus propuestas.