Entrevista a JSS en el programa "La colmena", de Cmm radio.
Entrevista en el programa de radio "La colmena", que dirige la periodista Vega Hernández, con motivo de la jubilación de JSS como director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. La colmena. Entrevista a JSS el 7-9-2017.
La entrevista desde el minuto 21:30 al 35:05 del programa.
Emitido: 2017.09.07. 21 horas.
Programa: "La colmena".
Medio: Cmm radio CLM.
Entrevistadora: Vega Hernández.
El 9 de julio de 1973 inicié formalmente mi trabajo en bibliotecas
públicas, en uno de los dos bibliobuses que Julia Méndez arrancó al Ministerio de Educación para que los libros
llegasen a toda la provincia de Toledo. Fue una experiencia que me marcó:
comencé a amar las bibliotecas y a defenderlas. Tras la paralización en 1976 de
ese servicio, llegó un período como funcionario de la Seguridad Social destinado
en el Hospital Nacional de Parapléjicos, que me ayudó a conocer el sufrimiento
fuerte de esos enfermos y sus familias y cómo muchos iniciaban una nueva vida,
sin rendirse a la desesperanza. Una atapa que coincidió con la finalización de
mis estudios de Geografía e Historia y mis comienzos en la defensa de la
cultura y de las bibliotecas a través de los medios de comunicación. Y un
bienio apasionante: 1981-1982, en el que puse en marcha el Comité de Defensa de la
Biblioteca de Toledo, con la complicidad de una buena muestra de la
sociedad civil toledana, en lucha a favor de la Biblioteca, que moría de
asfixia. Nuestras voces llegarían al Ministerio tras el triunfo electoral del
PSOE en octubre de 1982 y mantuvimos una reunión con el recién nombrado director
general del Libro, Archivos y Bibliotecas, Jaime Salinas, editor e hijo del
poeta Pedro Salinas. Pero el Ministerio, que entendió nuestras propuestas y
valoró nuestra lucha, decidió no decidir nada y los proyectos de ampliación de
la Casa de la Cultura y Biblioteca de Toledo quedaron en un cajón.
Por eso, cuando en enero de 1984 me incorporé al gabinete del consejero
de Educación y Cultura tenía muy claro que una de las cuestiones pendientes que
había que resolver era la Biblioteca. Cuando José María Barreda me preguntó: “¿Y
el Alcázar como sede?” me sorprendí pero vi que era una propuesta
maravillosa. Y comenzamos a trabajar en el proyecto para convertir el Alcázar
en un gran centro cultural que acogiera también la sede de la Biblioteca de
Toledo, como germen además de la futura Biblioteca Regional. He escrito sobre
las vicisitudes para desarrollar este proyecto, que culminaría con la apertura
de la Biblioteca de Castilla-La Mancha el 16 de octubre de 1998, después de diversos
proyectos. Tras siete años de director de gabinete presenté mi dimisión en
enero de 1990 por razones personales y familiares cesando en septiembre de ese
año. Y en marzo de 1991 me hice cargo del Servicio Regional del Libro, Archivos
y Bibliotecas, permaneciendo hasta el 31 de enero de 2006, un quindenio
fundamental en la gestión de los archivos y bibliotecas de la Junta. No es
momento de balances, que ya están hechos en numerosos trabajos e
investigaciones. Pero sin duda lo más importante fue el objetivo de
democratizar y universalizar el servicio de biblioteca pública en la región,
como un reto que era una verdadera utopía en todo el país. El Gobierno regional
entendió la importancia del objetivo y nuestra política bibliotecaria se
convirtió en un referente nacional. Por ello no acepté dirigir la Biblioteca de
Castilla-La Mancha en las diversas ocasiones que me ofrecieron ese puesto:
quería seguir luchando por las bibliotecas municipales de nuestra tierra,
incluso en pequeñas poblaciones. Uno de los grandes expertos en lectura de nuestro
país, Antonio Basanta, director
general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, calificó a Castilla-La
Mancha como “motor del sistema español de
bibliotecas”. Y con los principios de cofinanciación y corresponsabilidad,
Gobierno Regional y Administraciones Locales consiguieron un avance
espectacular en las bibliotecas de nuestra región.
Después fui cerca de siete años Jefe del Servicio de Enseñanza
Universitaria, en un momento crucial, con los cambios en las titulaciones y las
nuevas propuestas de estudios formuladas por el Gobierno Regional. Y el 1 de
diciembre de 2012 asumí la dirección de la Biblioteca de CLM, sin duda en el
peor momento: con funcionarios interinos cesados, con el departamento de
Actividades desmantelado por despido de los profesionales de la Fundación de
Cultura y Deporte, y sin presupuesto para actividades ni para adquisiciones,
que luego en los primeros meses de 2013 se subsanó mínimamente. Era un proyecto
que me apasionaba y que conocía bien, porque había estado cercano a todo lo acaecido
en ese centro desde mucho antes de su apertura. Y como Jefe de Servicio de
Bibliotecas mantuve un estrecho contacto y colaboración con los dos primeros
directores, Carmen Sañudo y Joaquín Selgas, ambos magníficos
profesionales y excelentes personas, a los que yo mismo propuse para el puesto.
Estos cinco años en la Biblioteca son sin duda los más apasionantes y
fundamentales en mi trayectoria profesional. Diseñar políticas bibliotecarias y
ejecutarlas fue una necesidad y un desafío que ha permitido sembrar los valores
de las bibliotecas públicas. Incluso en estos largos años de crisis y desierto,
desde 2010, las bibliotecas han seguido funcionando de manera ejemplar, a pesar
del olvido del Gobierno regional hacia estas casi cinco centenares de bibliotecas,
que como escribí en 2006 son una verdadera “constelación
de estrellas para Castilla-La Mancha en nuestro tiempo”. Sin subvenciones y
sin apenas apoyos, las bibliotecas han actuado gracias a unos profesionales que
son un referente en cada municipio y que en conjunto suponen una de las mayores
fortalezas de la sociedad y la cultura regionales.
Dirigir esta Biblioteca me ha permitido algo fundamental: estar en
contacto directo con los usuarios. Y ello desde un modelo de trabajo muy
concreto: la Biblioteca ha trabajo en coalición y complicidad con la sociedad,
con todo tipo de colectivos y entidades y con una legión de defensores de esta
Biblioteca que me llevo como lo más hermoso de mi tarea: La Asociación
de Amigos de la Biblioteca de CLM, los medios de comunicación, las
asociaciones vecinales y socioculturales, la Universidad y el conjunto
de los centros educativos, el Conservatorio y la Escuela de Música, la Real
Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas, el Ateneo, los creadores
(artistas, escritores, músicos, historiadores, geógrafos, urbanistas,
filósofos…), editores, libreros, Organizaciones no Gubernamentales y otros
colectivo del llamado “tercer sector”…. ¡He encontrado tanto apoyo en la
sociedad toledana que tendré gratitud de forma permanente y me sentiré
comprometido con ella siempre!
Mi trabajo ha sido posible gracias a un gran equipo. Menciono a Carmen Morales, directora adjunta, para
mostrar mi reconocimiento a todos los compañeros. He reiterado que aunque la
Biblioteca tiene en su sede una gran fortaleza, y también lo son el conjunto de
sus instalaciones y de sus importantes colecciones, tanto de fondo antiguo como
moderno, la verdadera fortaleza de ésta y de todas las bibliotecas públicas
está en su corazón, en realidad un doble corazón formado por los profesionales
que trabajan en la Biblioteca y por los ciudadanos, especialmente aquellos que
de forma cotidiana vienen a este centro, su segunda casa en muchos casos. La
Biblioteca de CLM es de los ciudadanos, que la financian con sus impuestos y
espero y deseo que siga siendo un referente en sus vidas.
Digo adiós, y lo hago con
gratitud. A la sociedad, en todos sus sectores. A los distintos responsables
políticos y técnicos que han confiado en mí a lo largo de todos estos años y a
tantos compañeros de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha,
especialmente del Servicio de Bibliotecas. En un nombre quiero expresar mi
agradecimiento a todos los compañeros: Óscar
Arroyo, actual Jefe de Servicio de Bibliotecas y que cogió la bandera de su
defensa. A archiveros y bibliotecarios de toda España, e incluso de otros
países, que he ido conociendo en estos muchos años. Pero especialmente a los profesionales
de mi región, a los que tienen un equipo importante y a quienes trabajan en
soledad cada día, dejándose su esfuerzo e imaginación para que los ciudadanos
puedan ser un poco más felices a través de su centro.
Digo también perdón, a
aquellas personas que haya podido ofender, a quienes tal vez se sintieron
atacados por mis palabras en mis artículos periodísticos o en intervenciones
públicas: confieso que la defensa de mis ideas y especialmente de las
bibliotecas la he ejercido de forma apasionada.
Queda mucho camino por recorrer. Seguiré con mis dos pasiones: las bibliotecas públicas y mi tierra, Castilla-La Mancha,
especialmente Toledo. Intentaré seguir contribuyendo en la medida que Dios me
otorgue fuerzas y sabiduría. Y defenderé la libertad de expresión, el derecho a
la vida, la cultura, la regeneración de la política y las instituciones, la participación
de la sociedad civil y los valores de respeto, solidaridad, tolerancia y
convivencia como necesarios para nuestra vida cotidiana y para una sociedad
mejor. Espero que la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en el emblemático Alcázar
de Toledo, siga siendo un faro de esperanza, un referente del compromiso
social, cultural y educativo; la principal puerta de acceso democrático a la
información, un centro de propuestas para mejorar la vida local y regional, y
un foco en el que cada día se practique la libertad, sin barreras ideológicas,
religiosas, sociales o educativas. Las bibliotecas son el gran baluarte de la
democracia y, como conquista ciudadana y servicio público, necesitan recursos
que las Administraciones Públicas responsables deben consignar en sus
presupuestos. Cuando los gobiernos desdeñan a las bibliotecas en sus
presupuestos se están olvidando del corazón de la sociedad y por ello no
merecen gobernar.
Termino con una palabra, sencilla pero escrita con tinta del corazón: gracias.
Este es el grito, así de fuerte y sorprendente, que escuché hace unos
días en una conversación que un grupo de personas mantenía a escasos metros de
mí. Aunque ahora “a mar revuelto,
ganancia de pescadores”, no seré yo quien tome partido en contra del Estado
de las Autonomías o de la existencia de gobiernos autonómicos y Cortes
regionales. Creo y defiendo la estructura territorial que la Constitución de
1978 diseñó; pero, sin duda, deben corregirse los desequilibrios y
desigualdades de todo tipo que el sistema ha generado, algunos preexistentes a
aquella fecha mágica. ¿Qué grado de responsabilidad tienen los políticos españoles
en la generación de esa corriente de opinión contraria al mantenimiento de
estas administraciones e instituciones autonómicas?
He escrito en varias ocasiones sobre la irresponsabilidad de la clase
política cuando está en Instituciones que deben ser un espejo para la sociedad
española: el Congreso de los Diputados, el Senado, las Cortes autonómicas… Así
en septiembre de 2007, hace una década, escribí en el periódico ya desaparecido
Noticias
de Toledo un artículo titulado “El sueño de la libertad”, en el que
entre otras palabras decía: “... Hace años en
España se clamó por la regeneración política, por el cambio de talantes, por
una vida pública al servicio realmente de la sociedad. Hoy, buena parte de la
clase política es cómplice de un sistema de valores en el que se ha perdido el
respeto al otro y en el que vale todo, lanzando mensajes muy negativos a todos
los sectores sociales, especialmente a los más jóvenes. Se exhibe la
confrontación, se ataca demagógica y sistemáticamente al otro, aunque luego se
tomen afables cafés; y así convierten la sociedad española de nuevo en dos
Españas. Grave irresponsabilidad de quienes tienen la obligación de construir
en lugar de sembrar destrucción y rencor. Y aunque presumen de libertad,
convierten a ésta en un sueño.”
Desgraciadamente,
diez años después, la situación no sólo no ha mejorado sino que es crítica. Nacieron
nuevos partidos que parecía lucharían contra las viejas “castas” políticas, pero
pronto han sido absorbidos por el sistema e intentan “tocar poder” como la
única de las vías posibles. Todos los escándalos de corrupción son mala cosa
para el propio sistema democrático, y un murmullo de reprobación se escucha de
labios de buena parte de los ciudadanos. La crítica –injusta cuando se dirige
hacia el conjunto de la clase política- se difunde como salpicadura de aceite
de la vida española. Esperemos que los procesos judiciales se vayan terminando
y pueda pasarse página, una desgraciada página que duele a España y mancha a
España.
Pero
junto a los problemas estructurales de la vida pública, difíciles de resolver
con políticos de tan corta talla como los que abundan hoy, está la vida
cotidiana que nos muestran nuestros diputados y gobernantes. Y esa sí que
resulta también absolutamente
censurable. He clamado contra unos parlamentos –nacional o autonómico-
convertidos en un circo mediático y con unos parlamentarios que se comportan más
que como próceres de la Patria o de la Región como irresponsables títeres de un
espectáculo partidista que en nada beneficia a la vida pública española o
regional y que es un torpedo contra el sistema democrático. Pero parece que no
aprenden, y en los últimos días han protagonizado unos espectáculos en las
Cortes de Castilla-La Mancha que me parecen bochornosos. Desde luego estoy contento
de no ser parlamentario pues si me hubiera envuelto en ese sainete político me
habría visto obligado a presentar mi dimisión con carácter irrevocable.
Hoy
escribo al margen de mi dolor como bibliotecario al comprobar cómo ni el
gobierno regional ni los partidos gobernantes (PSOE y PODEMOS) han escuchado mi
clamor pidiendo que las bibliotecas públicas estuvieran dentro de las
prioridades políticas y se plasmara en los acuerdos o en las enmiendas. ¡Allá
ellos!, que no desoyen al director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha sino
a un tercio de los castellano-manchegos que son socios de la Red de
Bibliotecas. Un día se iniciará una rebelión de los bibliotecarios y de los
usuarios y todos los políticos que ahora dan la espalda a las bibliotecas
comprobarán que no serán votados por los ciudadanos en próximas elecciones. Y
se lo habrán ganado a pulso…
Me
siento indignado por ver cómo hasta los más “progres” se aferran al sistema de
rodillo, de mayorías absolutas. No soy partidario de las mayorías absolutas sino
de la búsqueda de acuerdos y consenso; y de la declaración de algunos de los
grupos políticos de nuestras Cortes podría desprenderse que también son de esa
opinión. Pero, ¿ninguna de las enmiendas de la oposición merecía la pena ser
aprobada? Había un acuerdo previo entre PSOE y PODEMOS para aprobar los
presupuestos de 2017, y resulta que las únicas enmiendas aprobadas son las acordadas
por estos dos grupos que forman el gobierno. ¡Rodillo, rodillo, rodillo, como
en los mejores tiempos de mayoría absoluta!
Pero
hay mucho más. Yo no quiero juzgar, pero invito a todos los diputados a mirarse
en un espejo. Que ellos mismos juzguen sus comportamientos de patio de colegio
(perdón) o de bronca callejera. Un día un grupo político o varios grupos, salen
de la sede. Otro día son expulsados uno a uno hasta una decena de diputados. Un
presidente de comisión es separado y asume esa presidencia el de las Cortes. Y
no digamos cuando el insulto se convierte en el discurso parlamentario más
elocuente o se comienzan a mostrar pequeñas o no tan pequeñas pancartas que no
son propias de un parlamento democrático.
Se van
a aprobar los presupuestos, pero se ha perdido una nueva oportunidad de
regeneración de la vida democrática. Otra vez estamos en un sistema
partitocrático en lugar de democrático. Y no se ven nuevos tiempos por ningún
lado.
Los
tres grupos políticos de las Cortes de Castilla-La Mancha tienen que
comprometerse a un ejercicio parlamentario limpio, digno, constructivo y de
consenso. No me resisto a no citar la declaración del grupo de PODEMOS en la
web de las Cortes, hoy sin ninguna credibilidad, al menos para mí: “La responsabilidad de Podemos, en esta
situación política excepcional, es continuar siendo un agente social
estructurador del proceso de cambio político y social en marcha. Nuestro
horizonte de expectativa está claramente definido: ¡no podemos defraudar la
ilusión de cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas de nuestra Región!”Creo que no necesita comentarios: que dos
profesores universitarios se presten a un juego político de tan bajo fuste me
sorprende.
Ustedes, parlamentarios de Castilla-La Mancha, serán responsables por sus
actitudes caciquiles e irresponsables, del comportamiento de muchos ciudadanos.
¿Qué pensarán jóvenes y adultos de unos políticos que utilizan la sede de la
soberanía popular de nuestra región para el insulto y el esperpento? ¿Cómo van
a pedir diálogo y consenso a los ciudadanos si ustedes desprecian esas
actitudes que dicen defender? ¿Cómo van a invitar a la participación en la vida
pública y política si sólo envían mensajes de partidismo e intolerancia?
Las Cortes de Castilla-La Mancha deben ser una garantía para la sociedad
regional. Pero se necesitan parlamentarios que estén dispuestos a trabajar por
un verdadero consenso, a aprovechar las posibles buenas ideas de la oposición,
a construir nuestra región con la colaboración de todos. Las barreras
ideológicas tienen que desecharse cuando de lo que se trata es de buscar una
sociedad mejor para todos, sin tener en cuenta su credo político y las
etiquetas.
Juan Sánchez, director desde 2012 de la
Biblioteca de Castilla-La Mancha y uno de los artífices del proyecto, se jubila
el 6 de septiembre, al cumplir 65 años
Compartido 316 veces
Juan
Sánchez, director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, se jubila el 6 de
septiembre - Luna Revenga
«Uno se jubila de los trabajos, pero no de las pasiones». Con esta bella
frase se despide el que desde hace casi cinco años a esta parte ha sido el
director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, Juan Sánchez Sánchez
(Toledo, 1952). Sí, el que ha sido el alma de este centro se jubila el
próximo 6 de septiembre, cuando cumplirá 65 años, tras una vida entera dedicada
a la defensa de las bibliotecas públicas y de la cultura.
Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense, aún
recuerda sus inicios montado en un bibliobús en 1973 para llevar la cultura a
todos los pueblos de la provincia de Toledo, al igual que lo hicieron las
Misiones Pedagógicas durante la II República. O también cómo en 1984, cuando
entró como jefe de gabinete del entonces consejero de Educación y Cultura, José
María Barreda, ambos pagaron una entrada para visitar «de incógnito» el antiguo
Museo del Asedio del Alcázar
de Toledo para ver las posibilidades que había de albergar allí la
Biblioteca de Castilla-La Mancha, tal donde se encuentra hoy.
Recuerdos y más recuerdos que no para de relatar a ABC un hombre al que le
gusta hablar mucho y con mucha pasión de todo. Ahora dice dejar todo lo
relacionado con la gestión cultural, pese a que el consejero de Educación,
Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, le ha insistito para que siga. «La vida
profesional debe tener un principio y un final por ética. Después de 43 años
trabajando creo que he contribuido de forma importante a la sociedad de
Castilla-La Mancha y hay que dar paso a gente joven que está deseando
trabajar», manifiesta Juan Sánchez. Eso sí, asegura que seguirá apoyando a las
bibliotecas, luchando por la cultura y por la participación de los ciudadanos
en la vida pública.
Como contaba antes, sus inicios fueron en 1973 en el servicio de bibliobús,
cuando aún estudiaba la carrera universitaria. Según reconoce, gracias a la «gran
obra» de Julia Méndez Aparicio, directora de la Biblioteca Pública del Estado
en Toledo y del Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas, se ha
pasado de tener entonces 20 bibliotecas públicas a unas 140, que son las que
actualmente hay en la provincia de Toledo.
«Hemos conseguido la profesionalización del servicio bibliotecario», destaca
Juan Sánchez, quien recuerda que cuando llegó a ser jefe del Servicio Regional
del Libro, Archivos y Bibliotecas, en 1991, «más del 30% de los bibliotecarios
eran colaboradores voluntarios y no cotizaban a la Seguridad Social». Esto da
muestras de lo mucho que ha cambiado el sector, ya que desde entonces y hasta
2007, periodo en el que estuvo en ese cargo, se empezó a contratar a personal
profesional, a comprar colecciones de libros, a hacer reformas en bibliotecas o
a organizar actividades culturales.
Un espejo donde mirarse
Las bibliotecas son obligatorias en España en pueblos de más de 5.000
habitantes y en Castilla-La Mancha en pueblos de a partir de 1.000 habitantes.
Pero, según explica Sánchez, el gran logro de nuestra comunidad autónoma fue la
decisión de que «todo aquel ayuntamiento que quisiera tendría su biblioteca,
siempre que estuviesen dispuestos a confinanciar el servicio». A ello, en su
opinión, contribuyó la creación de la Biblioteca regional, que ha sido «un
espejo donde los alcaldes y concejales quisieron mirarse para poner en marcha
sus bibliotecas municipales».
«El Gobierno regional siempre actuó de punta de lanza», subraya el director
de la Biblioteca regional, quien recuerda la Ley de Bibliotecas de Castilla-La
Mancha que se puso en marcha, «la más progresista de todo el país», que decía
que este servicio debía ser financiado entre la Junta de Comunidades, las
diputaciones provinciales y los ayuntamientos.
Por eso, lamenta el retroceso que ha habido en el sector en los
últimos años, desde 2010 hasta la actualidad. «Ahora las diputaciones
están haciendo lo que pueden, poco; los ayuntamientos, en algunos casos no dan
ni un euro, pero mantienen el personal; pero el que no cumple su parte del
contrato es el Gobierno
regional». El año pasado la Junta sacó una pequeña ayuda de 600.000 euros,
que se ha resuelto este año, y Sánchez ha pedido que se amplíe, sin obtener
respuesta. «Ahora no parece que el Gobierno sea sensible con la cultura, en
general, ni con las bibliotecas en particular», dice.
Aun así, el director de la Biblioteca regional reconoce que el cambio que se
ha producido en Castilla-La Mancha ha sido «gigantesco», con la creación de una
Red de Bibliotecas de toda la región, un catálogo colectivo y con unos
indicadores que ponen a la comunidad autónoma como ejemplo a nivel nacional e
internacional. Castilla-La Mancha es la región que más actividades realiza por cada
1.000 habitantes de toda España. Un tercio de la población
castellano-manchega tiene el carnet de la Red de Bibliotecas. Pero, señala
Sánchez, «todo ello es gracias a la imaginación de los bibliotecarios, no por
el respaldo del Gobierno autonómico, que no se da cuenta de que las bibliotecas
son un verdadero tesoro y no lo están cuidando».
Sala
de lectura de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en el Alcázar de Toledo- Luna Revenga
Para custodiar este tesoro es por lo que Juan Sánchez aceptó en diciembre de
2012 ser el director de la Bibliteca de Castilla-La Mancha -cargo que le
ofrecieron hasta en tres ocasiones anteriores-, a propuesta de Marcial Marín,
consejero de Educación, Cultura y Deportes durante el Gobierno de María Dolores
de Cospedal. Estos casi cinco años han sido, sin lugar a dudas, la época dorada
de él y del centro porque, a pesar de los continuos recortes, ha sido su «etapa
más satisfactoria al estar en contacto directo con los usuarios, lo que me ha
dado la posibilidad de ver los toros en el ruedo, y no desde la barrera».
«Aun con poco presupuesto y gracias a un excelente equipo de profesionales
que son el corazón de este proyecto», subraya el director de la Biblioteca de
Castilla-La Mancha, el centro ha contado con unos 315.000 usuarios cada
año y con numerosas actividades y programas culturales. «Me quedo con
muy buen sabor de boca de este periodo, pues además fui yo uno de los primeros
en defender que tenía que existir una biblioteca regional».
¿Y a partir de ahora, qué?
Pues a partir de ahora, mientras la directora adjunta Carmen Morales se pone
al frente de la Biblioteca regional y, aunque se trata de un cargo de libre
designación, un concurso de méritos a nivel nacional decidirá quién
será el nuevo director del centro, Juan Sánchez intentará recuperar el
tiempo perdido con su numerosa familia. «Mi mujer ha sido muy paciente conmigo
porque le he dedicado muchas horas a las bibliotecas». Pero, además, seguirá
escribiendo y ahora se encuentra terminando su quinto libro en defensa de las
bibliotecas, bajo el título Palabras por la biblioteca pública, y está
ultimando su segundo poemario, Y Dios en el camino.
Aunque, tal y como manifiesta, lo que no dejará es su actitud combativa en
defensa de las bibliotecas, de la democracia, de la libertad de expresión y de
los movimientos sociales y culturales, que son los principales valores en lo
que cree Juan
Sánchez. «Seguiré luchando por la vida pública, ya que esto es algo que no
es potestad de los políticos. Toledo y Castilla-La Mancha no es algo que
pertenece al Ayuntamiento ni al Gobierno regional sino que nos pertenece a
todos, pues vemos que no vivimos en una verdadera democracia sino en una partitocracia.
Por eso, aunque siempre he sido una persona libre, también he sido y seré un
francotirador contra las cosas que no me gustan, siempre desde el respeto». ¡Tranquilos,
Juan Sánchez dará guerra para rato!
Entrevista a D. Juan Sánchez, Director de la Biblioteca de Castilla La Mancha, en el programa "Voces amigas"
Fecha entrevista: 2017.08.24
¡Te recomiendo que escuches este audio de iVoox! Entrevista a D. Juan Sánchez, Director de la Biblioteca de Castilla La Mancha http://www.ivoox.com/20520271
Escucha y descarga los episodios de Voces Amigas | Especial Verano gratis. D. Juan Sánchez, director de la Biblioteca de Castilla La Mancha hace balance de su carrera profesional y de la evolución de las bibliotecas públic... Programa: Voces Amigas | Especial Verano. Canal: Radiotelevisión Diocesana. Tiempo: 21:36 Subido 25/08 a las 16:05:32 20520271
Se jubila el director de la Biblioteca regional: “Seguiré luchando por la cultura”
Juan Sánchez Sánchez es un referente cultural del país y de
Castilla-La Mancha que ha destacado por su independencia y su voz
crítica
"Mi principal objetivo ha sido conseguir la democratización de los servicios bibliotecarios y por ello voy a seguir peleando"
Ha dedicado 43 años de su vida a
trabajar por la cultura, por la enseñanza y por las bibliotecas
públicas. Juan Sánchez Sánchez es todo un referente tanto a nivel
nacional como en Castilla-La Mancha. Su activismo en defensa del acceso a la cultura viene
desde los años 70, cuando comenzó a recorrer pueblos de La Mancha en un
bibliobús. El próximo 6 de septiembre cumple 65 años y se jubila como
director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, asentada en el Alcázar
de Toledo y uno de los centros bibliotecarios más importantes del país.
Se jubila pero no se retira: “Siempre he sido un activista. Seguiré
luchando por la cultura”.
En una charla con
eldiarioclm.es, Juan Sánchez ha querido destacar sobre todo que se
siente “querido, apoyado y respaldado desde siempre”. Lo remarca porque
buena parte de su trayectoria la ha dedicado a la política y nunca se ha
autocensurado. “Siempre he dicho lo que pensaba,
siempre he pedido independencia, siempre he respetado todas las
opiniones y aceptado consejos, creo que es la única manera de trabajar
por la sociedad”.
El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel
Felpeto, a quien conoce desde hace mucho tiempo, le ha ofrecido
reengancharse un tiempo más en su puesto como director de la Biblioteca,
pero ha considerado que no debe hacerlo “por ética”. Nunca ha ocultado
su “pasión” por el trabajo, pero ve necesario “dejar paso a otra gente” y
además está convencido de que “se puede seguir aportando a la sociedad,
incluso profesionalmente, sin un horario de trabajo y una dedicación
completa”. “Siempre he sido un activista y siempre lo seré”, enfatiza.
Su intención, de hecho, es seguir contribuyendo a la defensa de la
cultura y de las bibliotecas públicas con su actividad en los medios de
comunicación, con sus libros y con su blog.
“Estando jubilando también tendré más oportunidades de participar en
las actividades de la sociedad civil”, agrega con total entusiasmo,
planeando ya sus próximos pasos en este sentido.
El bibliobús donde empezó todo
No lo dice por decir. Si algo ha demostrado durante toda su trayectoria
es un compromiso vital con los libros desde que en el año 1973 comenzó a
trabajar en un bibliobús que recorría los pueblos de La Mancha, y donde
intentaba sacarse la carrera de Historia estudiando en la furgoneta por
las noches. Dos años después, casi al final de la dictadura franquista,
los dos únicos trabajadores de este servicio hicieron una huelga porque
no les pagaban. Llegaron a ir a juicio y ganaron, pero aun así fueron
despedidos a cambio de una pequeña indemnización.
Ahí
comenzó su militancia en un objetivo que nunca ha perdido de vista.
Opositó para el Instituto Nacional de la Seguridad Social (entonces
llamado Instituto Nacional de Previsión), consiguió una plaza y le
destinaron al Hospital Nacional de Parapléjicos, en turno de mañana. Con
ese puesto consiguió terminar la carrera de Historia y en los años 80
comenzó a articular un movimiento de historiadores en torno a la defensa
de las bibliotecas públicas, con una plataforma muy reivindicativa que
movilizó a buena parte de la sociedad. En este movimiento conoció a José
María Barreda, también historiador, y cuando llegó el primer gobierno
de José Bono en Castilla-La Mancha, Barreda le llamó para ser su
director de gabinete como consejero de Educación. “Allí empezó una etapa
de ocho años en la que fuimos construyendo la región”, destaca, y allí
conoció también al periodista Alfonso González Calero, por entonces
director general de Bibliotecas y que le acompañó en su aventura en la
sede regional de la Biblioteca regional hasta hace justo un año, cuando
también se jubiló.
Pese a su paso por la política,
Juan Sánchez Sánchez ha mantenido siempre una postura muy reivindicativa
hacia la cultura, dentro de los numerosos proyectos que entonces
comenzaban a fraguarse sobre patrimonio y sobre la futura red de
bibliotecas. Después, le ofrecieron una serie de cargos que rechazó
hasta que en 1991 asumió la Dirección regional del Libro, Archivos y
Bibliotecas donde permaneció durante 16 años, siempre con posturas muy
críticas. En 2006, con la llegada de Blanca Calvo a la Consejería de
Cultura, fue cesado y permaneció otros seis años como jefe de Servicio
de Enseñanza Universitaria. Fue en 2011, ya con el Gobierno del PP,
cuando el consejero Marcial Marín le ofreció dirigir la Biblioteca
regional, puesto que aceptó con la condición de mantener su
independencia. “O me dejaban hacerlo como yo creía que había que
hacerlo, o nada”.
Biblioteca de Castilla-La Mancha
Europa Press
Fueron tiempos difíciles. Tuvo que
lidiar con los recortes en cultura, que ya habían comenzado en 2010 con
menos programas de ayuda a las bibliotecas municipales. “Lo más triste
es que seguimos igual, salvo una pequeña ayuda a las contrataciones”,
lamenta. Y bajo su activismo crítico, como ya manifiesta en sus
artículos de opinión, insiste en que “en dos años de gobierno
socialista, no se han visto guiños hacia cultura y las bibliotecas”. “Es
una pena que un gobierno regional que ha sido ejemplar en todo el país,
con la política de bibliotecas más progresista de España, no esté
poniendo dinero en esta política. No puede ser que este recurso, con un
tercio de la población como socio de alguna biblioteca, no se esté
defendiendo”.
Por eso confía en que su sucesor o
sucesora al frente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha mantenga una
línea de continuidad con su proyecto de los últimos seis años, centrado
“en el debate, en la convivencia y en la sociedad civil”. “Espero que no
cambie el rumbo”, subraya, avisando que “por responsabilidad” no
seguirá vinculado a este centro, “aunque sí a las ideas”.
“Yo digo las mismas cosas ahora que en los 80. Las cosas que pienso las
llevo defendiendo desde hace décadas. Mi principal objetivo ha sido
conseguir la democratización de los servicios bibliotecarios y por ello
voy a seguir peleando. Estos cinco años como director de la Biblioteca
regional me han dado la posibilidad de realizar un proyecto en
complicidad con la sociedad civil, para que sea de los ciudadanos, que
son los propietarios y la pagan con sus impuestos. Y eso no puede
depender del voluntarismo político”. A este respecto, ha adelantado que
ha impulsado un decreto para crear un Consejo de Participación de la
sociedad en las políticas de bibliotecas públicas y que espera que pueda
aprobarse en breve.
Finalmente, sobre su
sustitución, explica que se realizará un concurso de méritos a nivel
nacional, aunque precisa que se trata de un cargo de libre designación.
Mientras tanto, asumirá sus funciones la directora adjunta, Carmen
Morales. “Espero que haya sentido común y que sea un experto, que haya
una continuidad en el trabajo y que incluso la persona en cuestión
realice un proyecto amplio a cuatro años. Y ante todo, espero que sea
para mejor”, concluye.
En
mi lucha en defensa de las bibliotecas públicas confieso que no he sido nada
ortodoxo. Especialmente el segundo libro de mi tetralogía sobre bibliotecas,
titulado En defensa de la biblioteca pública (2012) recoge algunas de
las “aventuras” literarias y profesionales llevadas a cabo solo o con otros
bibliotecarios amigos. He sido rey, defensor del pueblo, bibliotecario
prestigioso residente en un país nórdico, portavoz del Gobierno de España,
comisionado por el Gobierno regional… De forma ficticia, literaria, he hablado
ante el Congreso de los Diputados, en una sesión conjunta de las Cortes, ante
los periodistas que asistían a la primera reunión del Consejo de Ministros del
Gobierno socialista tras los atentados de 2004….No puedo contar ahora todas
estas historias, pero están escritas. Pero la mayoría de las veces hablé o
escribí a cara descubierta, a corazón abierto, clamando en un desierto en el
que mi palabra sabía que no era bien recibida por el político de turno. Desde
1977, es decir los cuarenta años de vida democrática, he batallado en defensa
de las bibliotecas primero siendo un usuario de lasbibliotecas o un investigador, después como
Jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas; cuando fui cesado
en 2006 seguí escribiendo y haciendo propuestas, aunque era un simple
espectador; y cuando asumí la dirección de la Biblioteca de Castilla-La Mancha no
cambié mi discurso de defensa de las bibliotecas. Las hemerotecas y las
fonotecas están llenas de mis palabras, la mayoría recogidas en mis cuatro
libros y en el próximo que publicaré: Palabras por la biblioteca pública. Y
siempre lo hice por defender las bibliotecas.
En los últimos días he
clamado por el olvido de la Cultura en general y específicamente de las
bibliotecas en el pacto que PSOE y PODEMOS han firmado para sacar adelante los
presupuestos generales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
También me he dirigido a los grupos parlamentarios pidiendo enmiendas,
aportando datos esenciales que justificarían un mayor apoyo a las bibliotecas.
Acabo de revisar el proyecto de presupuestos colgado en la web y toda la
aportación, la “inmensa” y “desmesurada” aportación del Gobierno regional a las
bibliotecas municipales se reduce a los 600.000 euros que en el presupuesto de
Libro y Bibliotecas de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes figuran
como destino a la cooperación con la Administración Local.
Como he dicho públicamente,
estoy a disposición de las Cortes de Castilla-La Mancha, como técnico, para
explicar la importancia de las bibliotecas públicas en nuestro tiempo y en
nuestra sociedad, para hablar de su fuerte compromiso social y de los valores
que aporta la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha. El Reglamento
de las Cortes regionales prevé que puedan comparecer técnicos en distintos
ámbitos las comisiones. Yo en más de una ocasión lo he planteado, porque estoy
convencido de que si sus señorías escuchasen por boca de un profesional las
fortalezas de las bibliotecas públicas cambiarían y apoyarían una política
bibliotecaria para todos los ciudadanos de nuestra región. A pesar de tantos
años transcurridos yo al menos nunca he recibido una invitación de este tenor,
aunque confieso que mis palabras e informes a veces han servido de apoyo a los
responsables en cada momento de estas políticas.
Ahora sería un buen momento
para incluir una enmienda que garantizase la recuperación de algunos de los
programas de apoyo a las bibliotecas municipales. Con el presupuesto que el
Gobierno regional piensa destinar a las bibliotecas municipales, salvo que sus
señorías rectifiquen, la vida en las bibliotecas públicas seguirá llenándose de
sombras en lugar de luz y los profesionales creeremos un poco menos en las
Administraciones responsables de unas políticas. Recuerdo que las bibliotecas
son cosa del conjunto de las Administraciones Públicas, pero el mayor olvido de
cara a las municipales se está produciendo en el Gobierno Regional. Vuelve a
reiterarse el presupuesto de 600.000 € que apenas servirá para colaborar con
algunos ayuntamientos a mantener algunos contratos de bibliotecarios pero no a
su mejora ni a la creación de nuevos puestos de trabajo.
Las cifras de las bibliotecas de CLM son espectaculares. Pero ¿tan poco
valen para nuestros políticos, para sus señorías, que tienen que aprobar los
presupuestos?Tenemos una red de 498
bibliotecas (una biblioteca para cada 4.100 habitantes), con el mejor resultado
de España en actividades culturales (17,16
actividades por 1.000 habitantes), con cerca de 6 millones de usuarios yun total de 669.596 habitantes inscritos como socios de la Red deBibliotecas (el 32,80% de la población
regional). Disponemos de 6,5
millones de documentos (libros y audiovisuales especialmente), con 3,18
documentos por habitante. Pero la colección se estanca y se compran pocas
novedades porque los ayuntamientos no reciben ayuda alguna. El gasto ha
descendidoen Castilla-La Mancha hasta
12,87 € por habitante al año. Y otra fortaleza son el total de
927 trabajadores
de distintas categorías, una cifra que equivale a736 personas a tiempo completo. Pero
estupendos profesionales pagados con contratos de inferior categoría a su
experiencia y funciones.
Me permito “convertirme” por un día –hoy- en diputado regional y
presentar una enmienda a esapartida
destinada a la cooperación con la Administración Local, para que pase de los
actuales 600.000 € a 3.000.000 € Es necesario garantizar la creación de nuevos
puestos de bibliotecarios y la mejora de los actuales, volviendo a 1.400.000 €
que normalmente tenía este programa de ayuda a la contratación de
profesionales. Por otro lado, para asegurar la renovación de las colecciones
bibliotecarias, se precisa 1.000.000 €, que puedan sumarse a los aportados por
los ayuntamientos para que las bibliotecas municipales dispongan de colecciones
atractivas y actualizadas. Finalmente, reiniciar el programa “Biblioteca
abierta”, de colaboración en la programación de actividades culturales y de
animación a la lectura, para dignificar el trabajo que se está haciendo en las
bibliotecas y asegurar la continuidad de los exitosos trabajos que se vienen
haciendo a base de la imaginación y el esfuerzo de los bibliotecarios.
Dirán que es un incremento muy grande, pero no es cierto. El Gobierno
Regional, si quiere recuperar su liderazgo ideológico en la democratización y
universalización de los servicios bibliotecarios, debe dar muestrasde credibilidad y apoyar a las bibliotecas
porque son el centro cultural, educativo, social e informativo más importante
de las comunidades locales. Las bibliotecas, puerta democrática de acceso a la
información, precisan de recursos que garanticen la prestación de sus servicios
en condiciones dignas.
Veo las declaraciones de distintos representantes del Gobierno y anuncian
continuamente proyectos educativos, sociales y en otros ámbitos y, aunque no me
gustan las comparaciones, me parece vergonzoso el desprecio y el olvido que
gobernantes y diputados de esta región muestran hacia las bibliotecas públicas,
más allá de las pomposas declaraciones a favor de la cultura. ¿Es una muestra del
cinismo y la mentira con la que tratan nuestros gobernantes a los ciudadanos
que ven en las bibliotecas un lugar esencial para su vida cotidiana?
Mientras no se corrijan algunos de estas carencias y se recuperen las
políticas bibliotecarias que establece la legislación regional, con el apoyo
desde el Gobierno y la firma de convenios con los ayuntamientos, cuantas
declaraciones formulen nuestros representantes y gobernantes tendrán sabor a
mentira y a menosprecio de una sociedad que les ha elegido pero que les
retirará su voto si no apoyan a las bibliotecas públicas.
En 2010, todavía con gobierno
socialista, empezaron los recortes en bibliotecas. Se mantuvieron después. Y
teníamos la esperanza de recuperar esos programas, pero se están negando como
la tierra y la sal. Si el Gobierno Regional y las Cortes de CLM quieren
recuperar la credibilidad perdida ante buena parte de la sociedad y desde luego
entre los profesionales bibliotecarios, es hora ya de enmendar y de corregir la
omisión.El Gobierno regional puede
volver a tener el liderazgo ideológico
de la democratización de las bibliotecas en España, pero las simples palabras
no sirven: hacen falta recursos presupuestarios.
En dos semanas Juan Sánchez, director de la Biblioteca de Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la segunda más grande del mundo, se jubila. Un hombre que lleva más de 40 años vinculado a las bibliotecas públicas, que siente orgullo y pasión por lo que le rodea.
Políticos
de Castilla-La Mancha, ¡no apoyen a las bibliotecas!
El debate sobre los presupuestos generales de Castilla-La Mancha está
abierto. Hay un pacto entre el PSOE y PODEMOS, en el que ya denuncié el
lamentable olvido de la Cultura. Pero en el proceso parlamentario sería
deseable que se produjeran enmiendas parciales por parte de los tres grupos
políticos. ¿No somos partidarios del consenso? Espero que ningún grupo dé nada
por perdido y que hagan sus deberes, aunque estemos en agosto.
En todo caso, espero que la alta inteligencia de la clase política sepa
discernir la realidad, los deseos y la ironía con que este artículo está
construido.
Aunque reiteradamente vengo pidiendo al Gobierno y a los partidos
políticos de esta región que dediquen recursos y apoyos de todo tipo a la Red
de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, he llegado al convencimiento de
que no deben hacerlo. Estas son las diez razones que he encontrado.
1) El “insignificante” número de bibliotecas de nuestra región. Según la
Estadística nacional, en 2015 había 498
bibliotecas, la segunda red autonómica por su número. Sólo Andalucía, que
tiene ocho provincias, nos supera.
2) Castilla-La Mancha tiene una estructura territorial y demográfica muy
compleja y dispersa: 919 municipios, de los que están atendidos por algún tipo
de servicio bibliotecario 690. Pero otros 229 municipios no reciben ningún
servicio, cuando en 2011 se habían reducido a 73. Hay políticos que dicen que
no se pueden ofrecer servicios públicos a municipios tan pequeños, pero en
cuanto a bibliotecas Castilla-La Mancha tuvo el liderazgo ideológico en la democratización y universalización de
este servicio. De hecho, a pesar de los recortes, en 2015 había una biblioteca
para cada 4.100 habitantes, siendo el segundo mejor resultado de todo el país.
Pero estamos perdiendo fuelle. ¿No habrá que dejar que estas bibliotecas de
pueblos pequeños se cierren? Éramos muy democráticos, muy avanzados, pero ¿no
habrá llegado el momento de convertir los pueblos pequeños en vestigios
arqueológicos?
3) Las bibliotecas de nuestra región no tienen vitalidad, y es mejor que
se extingan. Es verdad que nuestras
bibliotecas tienen el mejor resultado de España por
actividades culturales, con 17,16 actividades por 1.000 habitantes, muy por delante de la segunda
(Cataluña, 8,16) y las demás comunidades: Asturias, 4,97; Extremadura, 4,77. La
media de actividades organizadas por las bibliotecas españolas por 1.000
habitantes es de 4,64. El resto de comunidades autónomas tienen cifras por
debajo de la media nacional, que sube gracias a los datos espectaculares de
Castilla-La Mancha. Pero estos datos, que son una trayectoria de nuestra
región, no tienen ninguna importancia. Y si los bibliotecarios, sin recursos,
hacen tanto, sería peligroso que tuvieran recursos como en otros servicios
públicos mejor considerados social y políticamente. Cataluña, que aspira a ser
nación, tiene menos bibliotecas que Castilla-La Mancha, igual que Castilla y
León, aunque muchos municipios son atendidos por bibliobuses.
4) Las bibliotecas están
vacías. Con Internet ya no hacen falta y la sociedad no las demanda. Claro que
las bibliotecas de nuestra región recibieron en 2015 cerca de 6 millones de visitas (2,88 visitas por habitante). La
media de visitas por habitante es de 2,35, y Castilla-La Mancha, como en otros
indicadores figura entre las comunidades con más visitas.
5) El dato anterior se refuerza con el número de socios de las bibliotecas. Un
total de 669.596 habitantes están
inscritos como socios de la Red deBibliotecas, lo que supone prácticamente un tercio de la población total
(el 32,80%). En el período de crisis económica, a pesar de los recortes
presupuestarios, el número de socios inscritos en Castilla-La Mancha ha subido
más de cuatro puntos, lo que evidencia que ante las dificultades la sociedad
demanda servicios libres, democráticos y gratuitos como las bibliotecas, que
eliminan la brecha social y económica existente.
6) No se debe modificar la tendencia: mientras que otras regiones
recuperan poco a poco los presupuestos para bibliotecas públicas,
Castilla-La Mancha está estancada, con un descenso del 13% desde 2011 a 2015. Nuestra
comunidadconstituyó uno
de los motores del sistema bibliotecario español precisamente porque el
Gobierno Regional actuó como impulsor de unas políticas bibliotecarias que
fueron envidiadas en muchas regiones. Su apoyo a las bibliotecas hizo posible
que los ayuntamientos hicieran también un gran esfuerzo y se logró levantar una
Red de Bibliotecas Públicas verdaderamente ejemplar. La crisis hizo que el
Gobierno regional dejase ese apoyo, esa política basada en cofinanciación y corresponsabilidad
y ello se nota en los presupuestos. Si en 2011 el presupuesto conjunto de las administraciones públicas fue
de 30,2 Millones de euros, en 2015 había descendido a 26,2 Millones; el descenso ha sido fundamentalmente de la
Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que pasó de 9,9 Millones a 7,2
Millones, por cierto un presupuesto que se dedica casi íntegramente a las cinco
bibliotecas de gestión autonómica. En lo que respecta a los
ayuntamientos dedicaron a sus bibliotecas 19,5 Millones de euros en 2011 y bajó
en 2015 a
18,7 Millones. En cuanto a las Diputaciones Provinciales, escasa contribución:
254.336 euros en 2011 y 173.326 euros en 2015.
7) No podemos
permitirnos liderar algunos servicios públicos. Otras regiones ya incrementan
sus presupuestos para bibliotecas en el período 2011/2015: Islas Baleares un
31%, Castilla y León un 14%, Extremadura el 9,6%, Valencia en un
8,9%,País Vasco el 5,64%. Pero en
Castilla-La Mancha, ¿para qué vamos a poner recursos? Tenemos la Ley de
Bibliotecas más democrática y avanzada del país, aprobada en 2011, y en ella
late el compromiso de que el conjunto de Administraciones Públicas financien
este servicio esencial que son las bibliotecas. ¿Para qué va a pensarse en los
ciudadanos?
8) Respecto al gasto
corriente medio en bibliotecas públicas por habitante ascendía en 2015
a 9,55 € por habitante. En este indicador figuran a la cabeza País
Vasco con 17,11 €, Cataluña con 14,31 € y Castilla-La
Mancha con 12,87 €, con numerosas comunidades autónomas con
indicadores realmente preocupantes. Castilla-La Mancha ha descendido de
forma notable pues en 2011 era de 14,23 euros, el segundo en el
país. Este desigual gasto, que sitúa a regiones tradicionalmente
ricas junto a otras clásicamente pobres como Castilla-La Mancha a la cabeza en
muchos de los indicadores, refleja las políticas estables y de decidido apoyo a
las bibliotecas municipales, frente a Comunidades en las que los municipios no
han gozado de similares apoyos de su correspondiente Administración
Autonómica. El mayor gasto en bibliotecas se corresponde con unas bibliotecas
más dinámicas y con mejores servicios. Tras una década de estancamiento y
descenso de recursos, ¿no ha llegado ya la hora de corregir e ir recuperando
los programas y presupuestos para las bibliotecas de la región?
9) Tenemos una
colecciones tan importantes que es mejor que sigan invirtiendo otras regiones.
Con 6,5 millones de documentos (exactamente
6.489.856), con 3,18 documentos por habitante. Castilla-La Mancha ha
tenido una trayectoria envidiable en el período 1990-2009, pero en 2010
llegaron las vacas flacas y desde entonces sobrevivimos como podemos. Como
vivimos de las rentas, de las buenas colecciones que pudimos elaborar en esas
dos décadas, aún tenemos unos indicadores que se sitúan a la cabeza del país
pero con los pocos recursos que están poniendo para colecciones los
ayuntamientos y el olvido del Gobierno regional hacia las bibliotecas
municipales, que constituyó uno de los pilares de su política cultural, no hay
buenos presagios. El estancamiento llevará a que nuestras bibliotecas no
ofrezcan los materiales que los ciudadanos solicitan y necesitan.
Y 10) Castilla-La Mancha dispone de un verdadero ejército de
bibliotecarios, líderes en sus municipios, defensores de la libertad de
expresión y de un servicio fundamental y esencial para la sociedad: las
bibliotecas públicas.Un total de 927
trabajadores de distintas categorías había en nuestras bibliotecas en 2015, una
cifra que equivale a 736 personas a
tiempo completo. Hay muchos dramas personales y sociales en ese conjunto de
excelentes profesionales, la mayoría contratados con una categoría de auxiliar
de bibliotecas que normalmente no corresponde con su titulación, conocimiento,
experiencia y funciones. Lo cierto es que es un colectivo importantísimo que
significa que Castilla-La Mancha lidera estadísticamente este indicador pues
supone que existe un bibliotecario para cada 2.774
habitantes, constituyendo el mejor dato a nivel nacional. Apoyar la mejora
profesional y salarial de estos profesionales y garantizar nuevas
incorporaciones para las bibliotecas que se han ido cerrando tiene que ser
prioritario. Si no se hace será por miedo a que estos bibliotecarios sigan
contribuyendo a mejorar la sociedad y la libertad de expresión, promoviendo la
formación de ciudadanos críticos, tolerantes, participativos y libres. ¿Ven
como es mejor no apoyar a las bibliotecas y a los bibliotecarios?
Las bibliotecas públicas constituyen una
verdadera amenaza para la sociedad y, fundamentalmente, para los poderes
públicos. Apoyan un modelo de convivencia más participativo y democrático y,
sobre todo, generanuna coalición entre
la sociedad y las bibliotecas que hacen peligrar los privilegios de quienes hoy
se han convertido en muchos casos en profesionales de la política, demasiadas
veces olvidando que están al servicio real de los ciudadanos.