jueves, 15 de mayo de 2008

¡Qué error, qué inmenso error!



¡Qué error, qué inmenso error!*


            Uno de mis primeros artículos periodísticos, publicado hace ya tres décadas, se titulaba igual a éste que hoy escribo. Entonces me refería a la salomónica decisión del Ministerio de Cultura de dividir el convento de Santa Fe para ampliación de la biblioteca pública de Toledo y del museo de Santa Cruz. Han pasado muchas cosas desde entonces. Pero quiero recordar que, ante la protesta ciudadana que desencadenó aquella discutida decisión de los responsables ministeriales de Archivos y Bibliotecas, el siguiente director general, Jaime Salinas, primero que ocupó el cargo con el gobierno socialista, decidió archivar aquel polémico proyecto de división de Santa Fe, muy sorprendido por la polvareda y los ríos de tinta que provocó en la ciudad de Toledo en los años de la transición política. Y, ya se sabe, el Gobierno Regional supo buscar una buena sede para la Biblioteca: el Alcázar de Toledo.
            Ahora aplico el título al ya consumado cese de Joaquín Selgas como director de la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha. Escribir de un amigo te lleva a hacerlo con el corazón, pero intentaré que sea la razón la que mueva mis palabras. Conocí a Joaquín a mediados de los años noventa, y desde entonces tuvimos la posibilidad de colaborar en nuestros sueños de democratización del acceso a las bibliotecas públicas en Castilla-La Mancha y en el conjunto país. Por nuestra región y en otras tierras, en congresos y reuniones técnicas, defendimos la misma bandera: que todos los ciudadanos, vivan donde vivan, tienen derecho a disfrutar de servicios bibliotecarios de calidad. Creo que contribuí a su formación profesional, pero luego he reconocido que mi compañero de viaje, de sueños, estaba llamado a convertirse en uno de los grandes profesionales españoles y del mundo en el ámbito bibliotecario. Y quienes hemos tenido la oportunidad de ver su calidad humana y profesional no dudamos en proyectarle.  Uno de los más emblemáticos encargos que la Consejería de Cultura le hizo fue que asumiese la dirección de la Biblioteca Regional, tras la marcha de quien la había puesto en funcionamiento en 1998: Carmen Sañudo, otra espléndida profesional y persona, que dejó profunda huella entre nosotros y que todavía nos honra con su amistad.
            Los seis años que Joaquín Selgas ha estado al frente de la Biblioteca han sido muy fecundos, con una gran proyección internacional de la Biblioteca gracias a su nombramiento como miembro de la Junta Directiva de la IFLA, el organismo internacional más importante en materia bibliotecaria. Ahí están sus memorias, los indicadores de calidad, el creciente número de lectores que acuden con avidez a disfrutar de los ejemplares servicios de esta biblioteca.  La Biblioteca Regional es hoy un referente ciudadano, social y cultural para la ciudad de Toledo y para el conjunto de la Comunidad Autónoma. La Biblioteca ha ido superando todos los problemas y creo que es uno de los centros que más satisfacciones ha dado a la ciudad de Toledo, a la región y al propio Gobierno Regional. Y es verdad que ha sido labor de equipo, pero mucha parte del éxito se debe a la maestría, al cariño, a la dedicación, a la profesionalidad envidiable mostrada por sus dos directores en esta década de vida.
            Quiero afirmar, también, que los proyectos que ahora se dice van a ponerse en marcha, como grandes novedades, no lo son: están descritos en los planes estratégicos que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, con gran acierto, supo iniciar. El Plan de Desarrollo Bibliotecario “Bibliotecas Públicas Siglo XXI” y el nonnato (en el ámbito de la Consejería de Cultura) Plan de Lectura contenían ya proyectos como el Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha o la Biblioteca Digital de Castilla-La Mancha y si no se desarrollaron fue por razones ajenas a la Biblioteca: la incapacidad de algunos responsables políticos del área de la cultura y las bibliotecas, que por cierto fueron cesados muy pronto de sus cargos, como muestra de su inoperancia. Estas cosas las he repetido en sucesivos artículos periodísticos publicados en los últimos años, y no son pues consecuencia de la indignación que el cese de Joaquín Selgas me produce.
            Me alegra mucho que las asociaciones profesionales de toda España estén reconociendo la valía intelectual, profesional y humana de Joaquín. Y me produce mucha satisfacción ver que los propios protagonistas cotidianos de la vida de la biblioteca regional, que son los usuarios, hayan elevado su voz pidiendo a las autoridades que se rectifique y que Joaquín Selgas vuelva a dirigir la Biblioteca.
            No sobra nadie  en Castilla-La Mancha. Pero, desde luego, me parece un lujo aberrante prescindir de una persona tan valiosa, que tanto ha dado y tanto puede dar aún a nuestra joven región y a sus gentes. Espero que haya grandeza de miras y se rectifique. Estamos a tiempo. Rectificar es de sabios, dice el refranero castellano.  Ojalá que, como hiciera el Ministerio de Cultura del primer gobierno socialista con el proyecto de división de Santa Fe, se archive este cese y se le reponga en un puesto del que nunca debió salir. No pongo en tela de juicio las capacidades de quien se dice va a asumir la dirección pero, sinceramente, Castilla-La Mancha, que ha cumplido 25 años, y la Biblioteca Regional, que cumple 10 años de fructífera vida, no pueden prescindir de quien ha sido uno de sus grandes artífices: Joaquín Selgas.


miércoles, 23 de abril de 2008

Nueva carta de Mateo Gómez a Su Majestad el Rey





Esta Nueva carta de Mateo Gómez a Su Majestad el Rey fue escrita para presentar el Anuario de Bibliotecas Españolas 2008, publicado por la Fundación Alonso Quijano, editora de esta revista. La presentación se hizo en la Biblioteca Nacional, en Madrid, el día 23 de abril de 2008.Fue recogida en la revista  Mi Biblioteca. Año IV, núm. 14 (Verano 2008), págs. 41-45 y posteriormente en el libro En defensa de la biblioteca pública, págs.153-158. El texto comienza explicando quién es Mateo Gómez.
 





UN BIBLIOTECARIO LLAMADO MATEO GÓMEZ

         Mateo Gómez es un personaje de ficción creado por Juan Sánchez Sánchez. Apareció por vez primera en el relato Monólogo de Mateo Gómez, incluido en el libro Combates por la Biblioteca Pública en España (Almud Ediciones de Castilla-La Mancha, 2006; páginas 32-37). En este inicial  texto, Mateo Gómez recorre durante el año 2005 los municipios de Castilla-La Mancha por encargo del Presidente del Gobierno y de la Defensora del Pueblo de esta Comunidad.  Aunque el informe que elaboró no se hizo público, el cuento aporta una reflexión literaria sobre lo que fue y significó el recorrido de este bibliotecario por tierras y lugares de Castilla-La Mancha.
         Más tarde, este bibliotecario ficticio se dirigió  a Su Majestad el Rey de España, con una Carta en la que realizaba un diagnóstico sobre la situación de la lectura y las bibliotecas en nuestro país. La génesis de este segundo documento sería la siguiente: el Rey encarga a este bibliotecario un informe, de forma totalmente secreta y sin conocimiento del Gobierno de España. Sabemos que el Rey recibió a Mateo Gómez en el Palacio de la Zarzuela, y que el amplio informe sobre la situación de las bibliotecas públicas españolas no se ha hecho público. En la revista MI BIBLIOTECA se publicó la Carta de Mateo Gómez a Su Majestad el Rey,  en la que el bibliotecario le anuncia que ha concluido su trabajo y le resume los problemas fundamentales que a su juicio padecen las bibliotecas españolas.
         El tercer documento es una larga comparecencia de  Mateo Gómez en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, para expresar sus opiniones acerca del Proyecto de Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas promovido por el Ministerio de Cultura. El anuncio de esta comparecencia literaria, que tuvo lugar en las XIV Jornadas Bibliotecarias de Andalucía en marzo de 2007 coincidió con los momentos más álgidos del debate de este proyecto de Ley en las Cortes. Aquí vuelve a insistirse en las ideas-fuerza que el autor mantiene sobre las bibliotecas públicas españolas y sobre la evolución de un proyecto de ley que me defraudó profundamente.
         Hoy, en la presentación del ANUARIO DE BIBLIOTECAS ESPAÑOLAS 2008, en la Biblioteca Nacional de España, Mateo Gómez hace pública la Nueva Carta a Su Majestad el Rey.

Nueva carta de Mateo Gómez a Su Majestad el Rey

Señor:

         Hace poco más de un año que presenté a Su Majestad mi informe sobre las causas que están impidiendo que los españoles constituyan una sociedad lectora. Ya vio, Señor, las polémicas que los resultados del estudio provocaron en determinados sectores, especialmente entre los responsables de gestionar las políticas culturales y bibliotecarias. Aunque no creo que sea cierto, me llegó el rumor de que el cese de la ministra de Cultura tuvo mucho que ver con las críticas que buena parte de los profesionales hicieron de su labor en el ámbito bibliotecario, tal vez muy concienciados por los datos que se hicieron públicos del informe. Pero sea como fuere, lo cierto es que debo en primer lugar agradecerle la confianza que me dispensa con este nuevo encargo. He vuelto a España en cuanto he recibido su llamada.
         La verdad es que llegué a pensar que no era necesario mi nuevo estudio. Como las noticias vuelan, supe en  Helsinki que una entidad española para el fomento de la lectura, la Fundación Alonso Quijano, había emprendido un importantísimo proyecto: un Anuario de bibliotecas españolas. Incluso un amigo, miembro del Comité Científico del Anuario, llegó a enviarme un correo electrónico con la estructura prevista de esta obra y tuve la oportunidad de realizar algunas sugerencias. Por cierto, que espero que los miembros de la Fundación y la coordinadora del Anuario, una bibliotecaria rural galardonada con un premio de promoción lectora, no se enfadaran conmigo por declinar su amable ofrecimiento de  formar parte de dicho Comité. Sus encargos, Majestad, han revolucionado en parte mi vida y quiero aparecer en el mayor anonimato para garantizar una mayor confidencialidad en mis trabajos científicos.
         Antes de proseguir, Señor, quiero abrirle el corazón. Estuve trabajando por espacio de más de dos años. Pude comprobar su exquisita sensibilidad con el libro,  la lectura y las bibliotecas. Y tengo la certeza de que Su Majestad habrá movido cuantos hilos haya podido para poder corregir las carencias que se observan en las bibliotecas españolas. Créame que estuve esperanzado: era un momento importantísimo, que coincidió con el debate en las Cortes del Proyecto de Ley de la Lectura, del Libro y de  las Bibliotecas. Quienes amamos las bibliotecas, quienes llevamos tantos años soñando con unos servicios bibliotecarios para todos los ciudadanos, por la universalización del derecho de todos los españoles de poder disfrutar de servicios bibliotecarios de calidad, pensamos que el gran momento había llegado. Me sorprendió que incluso hubiese cierta movilización de algunos sectores profesionales, llegaran a celebrarse muchos contactos con los diversos partidos políticos y se realizaran bastantes propuestas de mejora de la Ley a través de las diversas asociaciones de bibliotecarios. Mi decepción fue tremenda. Más de dos décadas de espera merecían un Proyecto de Ley que afrontase y resolviese problemas, pero el texto finalmente aprobado es inútil para las bibliotecas españolas. No se  regulan  los servicios básicos que debe prestar toda biblioteca pública ni se aborda la falta de servicios bibliotecarios en los pequeños municipios,  todavía más de 3.000. Tampoco se delimitan las competencias de las distintas Administraciones Públicas ni se plantea la financiación de este servicio público. La Ley aprobada no indica a quién corresponde la responsabilidad de prestar el servicio de biblioteca pública ni se establece cómo debe ser básicamente este servicio en función de los niveles de población de los municipios. De igual modo no incluye ninguna característica mínima de las bibliotecas escolares. En definitiva, no puede considerarse una ley integral en políticas de lectura pública, y, más grave aún, omite totalmente la obligatoriedad de la coordinación bibliotecaria entre el Ministerio, las Comunidades Autónomas y las Administraciones Locales,  y sólo alude a la cooperación como algo voluntario de las distintas administraciones y sectores implicados.
Majestad, en mi opinión, y en la de otros expertos en políticas bibliotecarias, el resultado es que se ha perdido la oportunidad de una Ley que garantice a todos los españoles el derecho a acceder a servicios bibliotecarios de calidad, dignos de nuestro tiempo y se afronte una verdadera Política de Estado en materia de lectura y bibliotecas.
         Tras leer en el BOE el texto de la Ley sentí una verdadera impotencia y pensé: ¿para qué he dedicado más de dos años de mi vida a este estudio que soñé sería tenido en cuenta por los gobernantes? Entonces recordé el viejo adagio de que El Rey reina, pero no gobierna. Y sentí un remordimiento por mis pensamientos. En ese momento, Señor, pensé que también Su Majestad se habría sentido embargado por la tristeza y la impotencia. Y que además tendría un problema mucho más grave: guardar silencio. Por respeto institucional. Ni siquiera podría desfogar su desilusión   escribiendo un artículo periodístico, como a veces hacemos los bibliotecarios…
         Pero dicho todo esto, ya que me desahogado, me reitero a su disposición y animado a desarrollar el nuevo informe que me solicita. Y le decía que llegué a pensar que no sería necesaria mi investigación porque intuí que el Anuario de la Fundación Alonso Quijano llenaría muchas de las lagunas existentes. Y así ha sido, pero no me podía imaginar que el nuevo encargo tuviese un carácter tan concreto y actual: Papel de las Bibliotecas Públicas en la Sociedad española de la Información y del Conocimiento. Estamos, Señor, ante otra de las grandes asignaturas pendientes: a menudo se presentan importantes estudios en España sobre la sociedad de la información, y me resultan sorprendentes las escasas referencias que tanto gobernantes, como empresas e incluso hasta expertos hacen hacia las bibliotecas y su papel neurálgico en la construcción y desarrollo de la nueva sociedad del siglo XXI en la que estamos inmersos. Por ello su propuesta no sólo me parece pertinente sino que es realmente necesaria.
         He tenido la oportunidad de leer en primicia el Anuario y creo que estamos ante una iniciativa verdaderamente ejemplar. Ya disponíamos desde hace varias décadas de la Estadística de Bibliotecas del INE, antes la única fuente para poder analizar con cierto rigor la evolución de las bibliotecas españolas. Después, gracias al trabajo coordinado del Ministerio de Cultura con los Servicios de Bibliotecas de las Comunidades Autónomas, se fue configurando el  Anuario de las Bibliotecas Públicas Españolas, fruto del trabajo cooperativo que dio lugar a las Estadísticas de Bibliotecas Públicas que difunde el Ministerio en su web. También han sido fundamentales los estudios abordados por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, tanto sobre las bibliotecas públicas como sobre las bibliotecas escolares, informes que han generado debate y han propiciado desde el conocimiento científico unos cambios reales en las bibliotecas españolas. Y ahora esta primera edición del Anuario de Bibliotecas Españolas 2008.
         Tengo que reconocer que el Anuario resulta utilísimo. Por primera vez puedo leer en un mismo estudio una visión, realizada por sus propios protagonistas, sobre las políticas bibliotecarias que se están desarrollando a nivel nacional por el Ministerio de Cultura y a nivel autonómico por las Comunidades Autónomas en el ámbito de las bibliotecas públicas. Así ocurre también con las bibliotecas escolares, con las universitarias y con algunas de las más importantes redes de bibliotecas especializadas: las del CSIC, las de las Reales Academias, las del Instituto Cervantes… Tras esa primera parte, esencial, dedicada a hacer una presentación institucional de las bibliotecas españolas, la segunda parte se dedica a información sobre recursos para bibliotecas, bibliotecarios y usuarios.
         Sin duda es una información objetiva, sugerente, actual y muy representativa de las políticas bibliotecarias. Pero es una información que se convierte en fuente, que tiene que servir de referencia necesaria para hacer un análisis del estado real de las bibliotecas españolas. Digamos que la Fundación ha puesto en marcha un proyecto -que deseo tenga una continuidad- que hoy nos permite conocer mucho mejor esas políticas, ese mosaico de políticas bibliotecarias que están al servicio de la sociedad española. La mayoría de los redactores han realizado su aportación desde un punto de vista muy institucional, como representantes de la Administración o de la Institución correspondiente en cada caso. Incluso en ocasiones no han sido los técnicos, por ejemplo los Jefes de Servicio de Bibliotecas, sino que firman  la colaboración políticos responsables de ese ámbito. No digo esto como una característica negativa, sino como algo a tener en cuenta por quienes deseen profundizar en el conocimiento de la realidad bibliotecaria española. La impresionante información que el Anuario aporta nos permitirá avanzar en ese estudio, y es un elemento complementario a las fuentes estadísticas de que ya disponíamos.
         Por lo demás, si leyésemos sólo el Anuario estaríamos tentados a definir las bibliotecas españolas como una especie de País de las Maravillas. Pero esa es responsabilidad de quienes dirigen o gestionan las redes o sistemas bibliotecarios que aparecen reflejados en el Anuario. Siempre he pensado que el mejor método para resolver los problemas es conocerlos, definirlos y afrontarlos. Por ello sería aconsejable que en próximas ediciones las intervenciones pudieran contener también una reflexión acerca de los retos pendientes, los problemas existentes en la red o sistema concreto, los debates,…Algunos autores lo hacen, y es de agradecer, porque nos damos cuenta de que estamos en camino. Es cierto que las bibliotecas españolas se han transformado muy positivamente en las últimas décadas, pero no es menos cierto que siguen latentes muchos de los problemas históricos, especialmente en las bibliotecas municipales y escolares.
         Ya sé, Señor, que le interesa el papel de la biblioteca como portal de la Sociedad de la Información y del Conocimiento. Pero no quiero comenzar mi trabajo sin recordar a Su Majestad que la realidad nos habla de desigualdad entre los ciudadanos de unas y de otras regiones, tal vez por premio o castigo de haber tenido unos responsables políticos que dieran mayor o menor importancia al servicio público bibliotecario. Deseo también recordarle que los medios de comunicación y las listas de distribución que existen entre los profesionales de la información, la documentación y las bibliotecas nos traen a menudo situaciones no precisamente ejemplares. Estos días, por ejemplo, nos asalta la noticia de los despidos de los bibliotecarios de la Red de Bibliotecas Municipales de Oviedo, que además del desprecio que significa hacia los ciudadanos de aquella ciudad refleja muy nítidamente el problema de muchas bibliotecas municipales y redes urbanas de bibliotecas públicas. Otro ejemplo: ¿Para cuando bibliotecas municipales en la ciudad de Guadalajara, la única capital de provincia española que sigue sin tener ni una sola biblioteca municipal? Me dolió también, muy profundamente, que el partido actualmente en el Gobierno de España olvidara totalmente a las bibliotecas en su Programa Electoral para las recientes Elecciones Generales de marzo de 2008. Perdone, Señor, que sea políticamente incorrecto, pero ¿qué iniciativas serias pueden esperarse en el ámbito de las bibliotecas de un partido y de un Gobierno que sume en el olvido a las bibliotecas ya en sus previsiones de futuro?
          La biblioteca pública continúa siendo un servicio que, a pesar de los espectaculares avances, sigue sin constituir un servicio público esencial: a veces sin presupuestos, con horarios que impiden que la biblioteca realice plenamente su misión en la sociedad, sin planes inversores que garanticen la extensión de este servicio de forma similar a lo que ocurre en el ámbito de los centros docentes, los centros de salud, las instalaciones deportivas,…Y lo más importante: sigue sin resolverse el problema histórico de la biblioteca, tanto de la pública como de la escolar: el bibliotecario. Los bibliotecarios son el corazón de la biblioteca, el motor de la biblioteca. María Moliner hablaba en tiempos de la II República del papel y de la problemática de los bibliotecarios municipales, y aún hoy, en pleno siglo XXI, el problema del personal atenaza como una losa el desarrollo bibliotecario de muchas ciudades y pueblos de España.
         Finalizo. Espero disculpe, Señor, la franqueza con la que le he hablado. Soy su leal colaborador y no podía empezar la nueva tarea que me asigna Su Majestad sin hacerle partícipe de mis sueños y mis desalientos. Hace más de una década, en la Biblioteca Nacional, un bibliotecario amigo expuso su teoría de los cuatro mundos bibliotecarios. Lo triste es que esa realidad de desigualdad no sólo existe entre países: España sigue presa  de esa misma desigualdad y la brecha digital la agranda en muchos casos . Por ello, mientras que nuestro Rey se preocupa del papel que las bibliotecas públicas han de tener en la conformación de nuestra sociedad, más de 3000 municipios españoles siguen sin tener unos servicios bibliotecarios básicos. Mientras que muchas bibliotecas españolas constituyen servicios neurálgicos, atractivos y son como la joya de la corona de  sus ciudades, en otras localidades el bibliotecario sigue peleándose con sus responsables políticos para poder tener un presupuesto estable y efectuar una selección de la colección con carácter profesional y no con imposiciones ideológicas o de otro orden. Mientras que unas ciudades o unas regiones presentan planes de desarrollo bibliotecario verdaderamente modélicos, en otras localidades o comunidades autónomas los indicadores siguen mostrando un tercermundismo acusado y se distancian de quienes se tomaron en serio sus políticas bibliotecarios.
         España, Señor, es un inmenso espejo. Cada  persona ve una realidad y vive una realidad. Pero necesitamos conocer realidades distintas a las propias. Precisamos intercambiar experiencias, abrir ventanas que nos permitan conocer esas otras realidades. Esto, en el trabajo por las bibliotecas, resulta imprescindible. Trabajar en una grande e importante biblioteca no nos puede hacer olvidar a esas bibliotecas pequeñas, rurales o de barrios, que también están llamadas a ser la puerta democrática para el acceso a la información, la educación permanente, el ocio constructivo, la cultura…
         Por ello, aplaudo esta iniciativa de la Fundación Alonso Quijano, que ha diseñado y puesto en marcha una potente herramienta para profundizar en el conocimiento de la realidad bibliotecaria española. Me propongo, Señor, iniciar mi tarea con la certeza de que seguiremos dando pasos fundamentales. Por las bibliotecas. Por la sociedad española. Por la libertad.
         Quedo lealmente a su disposición.
         Un afectuoso abrazo de.
                                              
                                                        Mateo Gómez.

martes, 22 de abril de 2008

Presidente Barreda: ¡Invierta en bibliotecas!



Presidente Barreda: ¡Invierta en bibliotecas!*


            He dicho reiteradamente que el Gobierno de Castilla-La Mancha ha realizado una política bibliotecaria avanzada, estimulando a los ayuntamientos a instalar unos servicios bibliotecarios que en muchos casos no tenían obligación de prestar. Con una actitud de ir por delante, con programas de apoyo a las bibliotecas públicas municipales que aún hoy constituyen un referente para otras muchas regiones, el Gobierno regional apostó por dignificar, desarrollar y universalizar para todos los ciudadanos de la Comunidad Autónoma unos servicios bibliotecarios acordes con nuestro tiempo. Las bibliotecas son la puerta democrática para acceder a la Sociedad de la Información y del Conocimiento, y el camino recorrido, aún hoy, con todo lo que queda por hacer, es muy representativo del efecto  que la autonomía regional, el autogobierno, ha tenido en muchos sectores de los servicios públicos.
            No han sido sólo las bibliotecas: las instalaciones deportivas, los centros de salud y hospitales, la creación de la Universidad regional y su gran desarrollo, los centros educativos,… Es indudable el papel esencial que el Gobierno regional ha tenido y tiene en una gran transformación de buena parte de los servicios públicos básicos. 
            En bibliotecas, los indicadores nos siguen situando en puestos de cabeza en cuanto a colecciones, presupuesto per cápita, usuarios, actividades de animación a la lectura, número de bibliotecas,…..Por ello, aunque los datos aportados por las sucesivas encuestas de hábitos lectores no nos son muy favorables, me parece más importante contar con una buena red de bibliotecas públicas que el hecho de que los ciudadanos manifiesten que compran un número concreto de libros o que tienen en su hogar una determinada colección. La mejor campaña de promoción lectora es una red de bibliotecas moderna, sólida y que preste servicio a toda la sociedad, y por lo tanto es prioritario profundizar en el esfuerzo de crear bibliotecas, más que en programas de difusión cultural que pueden ser muy atractivos y mediáticos pero menos útiles en la conformación de una sociedad lectora.
            El 21 de abril se cumplen tres años de la presentación del Plan de Lectura de Castilla-La Mancha. Fue uno de los días más felices de mi vida: vimos y escuchamos a un Presidente sensible con la lectura y las bibliotecas, reconociendo públicamente el trabajo, la ilusión y la labor continuada de tantos bibliotecarios y bibliotecarias que habían hecho de su vida una entrega a la sociedad a través de las bibliotecas. Releo una de las ideas del Presidente Barreda: “Concibo la lectura, y por tanto todos los esfuerzos que hagamos para su fomento, como una inversión. No es un gasto, y desde luego lo que no es en ningún caso es un despilfarro. Es una inversión estratégica, fundamental, para conseguir lo que deseamos, una sociedad más libre; y que haya más libros y sean leídos contribuye a que la sociedad sea más libre”.  Reconocía el Presidente que quedaba mucho por hacer y que “tenemos que seguir manteniendo el esfuerzo, hacer un esfuerzo sostenido, porque si en algo no se puede funcionar de manera espasmódica es en los planes de educación y de cultura; se necesita una continuidad, se necesita un esfuerzo sostenido que se mantenga en el tiempo a nivel presupuestario y a nivel de tensión política, de tensión social”. Y ofertó un pacto social para la lectura, que el Plan de Lectura no fuese sólo “del gobierno, de todo el gobierno” sino que constituyera “un plan de la sociedad de Castilla-La Mancha…un esfuerzo colectivo, del conjunto de la sociedad, de todas sus asociaciones, de todos los partidos políticos, sindicatos, asociaciones de toda naturaleza…”
            Felicité públicamente al Presidente Barreda. Pero luego el camino de la Consejería de Cultura no fue el más adecuado y, mientras que la Consejería de Educación ponía en marcha su Plan, en Cultura se archivaron planes, estrategias y sueños. Ya se había paralizado el Plan de Desarrollo Bibliotecario “Bibliotecas Públicas Siglo XXI”, y los grandes retos que se lanzaron en aquella tarde de abril, como paso previo de la celebración del Día del Libro, no fueron recogidos por las sucesivas responsables políticos del ámbito del libro y las bibliotecas.
            En esta legislatura se han empezado a enmendar errores y omisiones y la actual consejera de Cultura,  Soledad Herrero, está mostrando un interés y una complicidad con las bibliotecas que puede volver a despertar ilusiones en un sector, las bibliotecas públicas, castigado en los últimos tiempos. Pero corregir debe significar también desarrollar aquella valiente propuesta del Presidente Barreda de un Pacto Regional por la lectura y las bibliotecas. Corregir debe propiciar un incremento presupuestario que permita abordar los retos del Catálogo Colectivo de la Red de Bibliotecas Públicas o poner en funcionamiento la Biblioteca Digital. Corregir es que se apruebe una nueva Ley de Bibliotecas de Castilla-La Mancha que consolide el acceso a este servicio como derecho de todos los ciudadanos y obligue a los ayuntamientos a establecer servicios bibliotecarios acordes con su población. Corregir es propiciar que una ciudad como Guadalajara deje de ser la única capital de provincia española que carece de bibliotecas municipales, y que otras muchas localidades de la región desarrollen redes urbanas de bibliotecas que ofrezcan a los ciudadanos de los diversos barrios bibliotecas con fondos actualizados y abiertas en horarios que permitan a todos hacer de la lectura y la información un placer y un derecho real. Corregir debe servir para poner en marcha un verdadero Plan de Infraestructuras Bibliotecarias, paralizado desde hace cinco años, que aliente la creación de nuevas bibliotecas y la reforma y ampliación de otras. Porque, como en buena parte de España, las bibliotecas no han evolucionado tan positivamente como otros ámbitos de los servicios públicos.
            En definitiva, que el camino es largo y sigue siendo necesario e  ilusionante diseñar y desarrollar políticas bibliotecarias de presente y futuro. Confiamos en nuestro Presidente para conseguir que Castilla-La Mancha vuelva a tener el liderazgo ideológico en materia de bibliotecas públicas en nuestro país y le hacemos un ruego: Presidente Barreda: ¡Invierta en bibliotecas!



* Lanza digital. Diario digital de La Mancha. Año VI, nº 2.585 (22-4-2008) http://www.lanzadigital.com/diariolanza/pb/periodico/periodicodetalle.asp?REG=19812&sec=OPINION
La Crónica de Guadalajara (21-4-2008).
El Digital de Castilla-La Mancha. (24-4-2008). http://www.eldigitalcastillalamancha.es/articulo.asp?idarticulo=33212
ABC (26-4-2008), pág. 52.

viernes, 28 de septiembre de 2007

El corazón de la lectura



El corazón de la lectura*

            Nadie pensaba que Matías sobreviviese a su empeño más de unos meses. Conseguir una sociedad lectora en este pequeño pueblo de 563 habitantes estaba condenado al fracaso. Los bares, el pequeño polideportivo, los viajes a la capital, la gran televisión de 50 pulgadas que agrupaba a los vecinos en los grandes partidos, el centro de Internet que habían instalado los de Ciencia y Tecnología y que se había convertido en un ciber, como los que había de pago en las ciudades…Todo esto sí que eran actividades de ocio con etiqueta garantizada de éxito. Por eso cuando el Ayuntamiento, desafiando legislaciones e incluso criterios de profesionales avanzados, decidió abrir una biblioteca pública, todos, casi sin excepción, vaticinaron que antes de un mes cerraría sus puertas.

            Pero los agoreros se equivocaron. Aquella colección de libros amplia y actualizada, para todos los públicos, como las grandes películas, atrajo ya en la primera semana a los vecinos y en la estadística de esos 6 días Matías contabilizó 177 socios de carnet y 915 préstamos. Además, la sección de música, las películas en DVD y el lote muy selectivo de 100 CD-ROM,  todo ello aportado por el Servicio Regional de Bibliotecas, consiguió que personas que tradicionalmente padecían una considerable alergia al libro, no tuvieran reparo en acceder a las salas de la biblioteca. Claro que la cuidada campaña de publicidad hacía difícil resistirse al indudable encanto de la biblioteca: Matías, el joven bibliotecario, había visitado una a una todas las casas de la localidad e invitado a cada residente a conocer los servicios de la biblioteca pública. Y esta cercanía supuso un dato que al Alcalde le emocionó y le llenó de escalofríos: “¿Qué ya hay 378 socios, Matías?”, preguntó la máxima autoridad municipal con un gesto de alegre sorpresa. Pero lo importante no eran los fríos datos estadísticos.

            Durante el segundo mes, el horario de la biblioteca, que había comenzado a abrir sus puertas en jornada de tarde, se aumentó e inició sus actividades a las 10 de la mañana. Primero eran los jubilados, que leían la prensa que por primera vez llegaba al pueblo, porque el quiosco o la librería nunca fueron negocios rentables en tan pequeña localidad.  A las 12 un grupo de 15 mujeres formaban el primer club de lectoras de la biblioteca, y alguna llevaba a su bebé, que abría sus ojos de alegría cuando Matías, el bibliotecario, ponía entre sus manos pequeñas un libro de imágenes que arrancaba sonoras exclamaciones en esas criaturas.

            Matías fue convirtiéndose en asesor,  cómplice,  confidente, en amigo…Había escuchado en una conferencia de otro bibliotecario un verso profético: “estás llamado a ser un dirigente”, escritas hace décadas por el poeta Bertolt Brecht, en alusión al papel neurálgico que un bibliotecario tenía en la comunidad local, especialmente en tan pequeños municipios. Y creyó que el libro, como en general la cultura, era “un arma de futuro expansivo”, en palabras de Celaya, y que la biblioteca estaba llamada a ser la puerta democrática de acceso a la lectura y a la información. Pero las sombras alargadas, las carencias de las políticas bibliotecarias de nuestro país, incluso el desánimo de muchos profesionales habían propiciado en él una inicial actitud de recelo, de estar a la defensiva, dudando tal vez si esta profesión tan especial se introduciría, como algunos decían, en lo más hondo de su ser.

            Las colecciones pronto fueron ampliadas y toda la actividad cultural, de ocio y de participación, comenzó a generarse desde la biblioteca. Todavía guardo en la retina de mis ojos la imagen de aquel pueblo que en masa acudió a la plaza del Ayuntamiento para contemplar la obra de teatro que el grupo de jóvenes de la biblioteca representó  bajo el aliento de Matías, el bibliotecario, y la ayuda de un autor amigo que había conocido el creciente precio de la fama de esta  biblioteca.

            Los ojos de los pueblos vecinos se posaban, con cierta envidia, en este pequeño pueblo de los Montes de Toledo. Pronto la Biblioteca amplió sus instalaciones, y allí los ordenadores del fracasado Centro de Internet, constituyeron el núcleo para nuevos servicios. Ahora sí que aprovechaban las gentes los modernos equipos informáticos, y descubrían que el bibliotecario era un mediador de la información, alguien que les ayudaba a no utilizar las nuevas tecnologías para juegos y barridos rápidos por la Red y a descubrir día a día cómo buscar y utilizar esa ingente información para no perecer en el intento. También cobró nueva vida el viejo Centro de Turismo Rural que, como los ojos del Guadiana, funcionaba y dejaba de funcionar, a merced de la dichosa subvención; la biblioteca, se convirtió en un verdadero centro de información local y la vertiente turística sirvió para que los centenares de personas que, sobre todo en verano, pasaban por el municipio conocieran una biblioteca que les sorprendía y que veían como una gozosa y deslumbrante realidad cultural, educativa y de información.

            El Alcalde, Genaro Martínez, se convirtió en un verdadero abanderado de la causa de la biblioteca pública. En el nuevo presupuesto municipal no sólo incrementó espectacularmente la partida destinada a fondos bibliotecarios y a actividades de difusión. Consiguió el apoyo del Pleno, incluso del grupo de la oposición que había criticado la creación de un servicio público como la biblioteca porque este Ayuntamiento no tenía obligación legal de ponerla en marcha. Pero si la biblioteca se estaba convirtiendo en un verdadero ejemplo y objeto de deseo, no dudó el Alcalde en plantear una medida que causó, nuevamente, una sorpresa infinita: “Pero esta proyección social y cultural de la biblioteca no sólo precisa de esfuerzos financieros. Para no morir de éxito, necesitamos un segundo bibliotecario…” El debate fue muy fuerte, a veces tenso, por lo que el Alcalde llamó a sus mejores aliados: Matías, el bibliotecario, hizo una sosegada pero apasionada  intervención, en defensa del papel de la biblioteca en tan pequeño municipio; luego habló Juana, la coordinadora del Club de Lectoras, de forma deslumbrante, citando incluso a unos cuantos  autores que habían escrito sobre el importante papel del libro, la lectura y la información en el desarrollo de la persona, y que terminó diciendo: “Pero el bibliotecario es el corazón de la biblioteca. Y si hay dos corazones, tenemos muchas más garantías de que la cosecha sea más fructífera. Sr. Alcalde, señoras y señores concejales: que otros pueblos se gasten el dinero en fuegos de artificio; pero que el nuestro destaque para que el libro esté en el corazón de la gente”. Y, al terminar, un nudo ató su voz, y unas lágrimas de emoción sembraron de luz la sala de plenos. Finalmente fue un niño de 7 años, Moisés, quien leyó la carta que había mandado al Rey y al Presidente del Gobierno preguntándole porqué los pueblos pequeños no podían tener biblioteca, porqué las leyes que hacen en las Cortes no obligan a que en todas las localidades de España haya una biblioteca pública. Moisés, el niño defensor de las bibliotecas, todavía cuenta a sus amigos, y una vez lo contó en un periódico provincial, que no entendía la respuesta que le había dado el Presidente: “Es cuestión de presupuesto; no se puede gastar tanto dinero en un servicio público para tan pocos vecinos”. Y el inteligente niño lanzaba siempre una pregunta: “¿Entonces, los  que vivimos en los pueblos pequeños no tenemos derecho a leer?”

            Y claro, no se habló más: toda la Corporación aprobó la moción del alcalde. Y en el pueblo, ya con 599 habitantes, al poco tiempo hubo una gran fiesta en la biblioteca: una nueva y también joven bibliotecaria había llegado para poder ampliar y mejorar los servicios bibliotecarios. Y los indicadores estadísticos siguieron marcando retos que llenaban de admiración a tanto político que jamás creyó en la fuerza transformadora de la biblioteca pública. Y pronto una librería abrió sus puertas y los índices de lectura de prensa del municipio asombraban a los expertos de la universidad regional que esos días hacían un estudio sobre hábitos de promoción lectora. Y en sus conclusiones una frase llenaba de interrogantes a quienes todavía no estaban convencidos del papel esencial de la biblioteca en la comunidad: “Promover lectores, hacer lectores, es sinónimo de hacer personas, de educar de forma permanente. Y para esta tarea, no bastan los Planes nacionales o regionales de Lectura; son inútiles las costosas campañas publicitarias en medios de comunicación. La lectura debe de nacer en el corazón, y para que ese hábito sea permanente y genere el placer de leer, ningún instrumento mejor que la biblioteca pública. La biblioteca es el corazón de la lectura.”·

            Pero ni el Presidente, ni el nuevo ministro de Cultura, ni la Federación de Municipios y Provincias, ni el Director General del Libro y Bibliotecas del Gobierno de España escucharon ese clamor que se extendía por pueblos y ciudades de todo el país: “La biblioteca pública es el corazón de la lectura”. Y siguieron sin legislar para que leer fuera un derecho de todos, para que las bibliotecas estuvieran en la vida de todas las personas. De todos los pueblos. De todas las regiones. Sin desigualdades.

            Mientras tanto, en los Montes de Toledo, un pueblo significaba y representaba  el mejor ejemplo de fusión de la biblioteca con la comunidad local. Y Genaro, el alcalde, y Matías, el bibliotecario, comenzaron su labor de apóstoles de la lectura y las bibliotecas: eran llamados a Congresos, Jornadas Técnicas, Ferias del Libro e incluso al Parlamento regional para que contaran su experiencia bibliotecaria. Son los nuevos sembradores de semillas lectoras que generan en la sociedad frescas esperanzas. Y siempre terminan su intervención con una frase que un grupo de bibliotecarios pronunció hace varios años con emocionada pasión: “Una biblioteca es como una estrella en su municipio. Por eso,  nos consideramos sembradores de estrellas”. Y sienten que, en esta carrera de relevos a favor de la biblioteca y la lectura, ellos han cogido el testigo.



* Escrito en septiembre de 2007, fue publicado en Noticias Toledo. Año II, núm. 40 (28-9-2007), p. 2.   

viernes, 7 de septiembre de 2007

La crisis de la independencia



La crisis de la independencia

            Frecuentemente se ha utilizado en política  la etiqueta de “independencia” o de “independiente”, cuando en unas elecciones o en el nombramiento para un puesto concreto figuraba una persona sin militancia política partidista. Muchas veces esas personas acabaron integradas en los aparatos de los partidos, aunque casos hay, entre los que me cuento, que tras un período de colaboración intensa, se prefiere abandonar la vida pública en las instituciones por razones de conciencia,  por no compartir aspectos determinados de las políticas a desarrollar o simplemente por haber cumplido una etapa de tu vida.
            Pero hay ocasiones en las que hay que ser especialmente cuidadosos. Una de ellas, y probablemente de las más singulares, es la Institución del Defensor o Defensora del Pueblo. Como vamos siendo mayores, uno tiene que hacer esfuerzos todos los días para guardar silencio ante declaraciones políticas e institucionales que son verdaderas tomaduras de pelo. Recuerdo aquellos versos de León Felipe, nacido precisamente a la poesía en tierras de la actual Castilla-La Mancha, que decían: “Me han contado todos los cuentos y sé todos los cuentos”. O aquellos otros de Gloria Fuertes, poeta y bibliotecaria, que exclamaba: “…trabajo como si fuera tonta… pero Dios y el botones saben que no lo soy”. Pues efectivamente, para no molestar, con frecuencia muchos ciudadanos, nos vemos obligados a hacernos el tonto o a creernos los nuevos cuentos que nos narran desde los altavoces mediáticos. Pero la propuesta de nombramiento de  José Manuel Martínez Cenzano como Defensor del Pueblo excede todas las previsiones.
            Me resistía a escribir, porque conozco a Cenzano y me parece una persona valiosa, en lo personal y en lo político. Consiguientemente, expreso mi respeto hacia él, más tras un fracaso electoral que pocos esperaban. Y si se le quiere recuperar o agradecer su dedicación política y pública, búsquese otra vía. Como indica la propia web del Defensor del Pueblo de Castilla-La Mancha, se trata de una Institución que tiene por misión la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos frente a los posibles abusos de la Administración pública” y debe ser  “políticamente independiente”, no recibir “instrucciones de ninguna autoridad”  y desempeñar  “sus funciones con absoluta autonomía”.
            Probablemente Cenzano tratase de ejercer su misión con esa “independencia”  y “autonomía” que debe caracterizar la Institución del Defensor del Pueblo. Pero las sombras  de partidismos caerían como una losa sobre él y la Institución. Una persona que ha sido Consejero Adjunto al Presidente del Gobierno Regional, Presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha y Alcalde de Cuenca en varias legislaturas, siempre perteneciendo al PSOE, no encaja en el perfil necesario para ser Defensor del Pueblo bajo las premisas de independencia, autonomía y libertad.
            Empaña, además, la propuesta la circunstancia de que el PSOE haya hecho pública esta proposición sin ningún tipo de consenso con las restantes fuerzas políticas, al menos con las que tienen presencia en las Cortes regionales.
            Puedo entender que José Manuel Cenzano se sienta “conmovido”, según ha declarado él mismo, porque siempre es un honor recibir una propuesta de este tipo. Pero espero que luego, más en frío, entienda que no debería aceptar que se presente formalmente la propuesta en las Cortes. Escuchar también al vicepresidente y portavoz del Gobierno, Fernando  Lamata,  de que Cenzano "reúne condiciones excepcionales para poder desarrollar la importante labor de ser el Defensor del Pueblo de Castilla-La Mancha” me llena de perplejidad. ¿Cómo una persona inteligente y con fuerte experiencia política como Lamata no es capaz  de pensar en el significado de ese nombramiento? ¿Puede el Poder dejarnos tan ciegos  o hacernos olvidar principios democráticos tan básicos? Coincido con el Vicepresidente en que Cenzano ha contribuido al “desarrollo de Castilla-La Mancha” y tiene una "trayectoria política acreditada". Pero no puedo compartir su opinión de que es magnífica “la propuesta del Grupo Parlamentario Socialista para que Cenzano sea el nuevo Defensor del Pueblo de la región".
            La oposición política tampoco aparece muy coherente. Un representante del PP ha dicho que puestos a pensar en un José Manuel, “por qué no nombrar a José Manuel Molina, que además ganó las elecciones municipales aunque luego no sea alcalde de Toledo por el pacto entre PSOE e IU”.  Estas propuestas, que lógicamente adolecen del mismo problema, dicen muy poco a favor de los Populares. Seamos serios señores y señoras: a una propuesta desajustada no se puede salir con idénticos guiones.
            Por cierto, que el nombramiento del Defensor del Pueblo precisa del consenso político. Por lo que, al menos en las tres primeras elecciones que se hagan para elegir al Defensor, Cenzano necesitará las tres quintas partes de los votos de las Cortes. Es decir, como actualmente hay 47 diputados regionales, se precisan 28 votos, mientras que el grupo Socialista sólo dispone de 26.  Y me cuesta creer que el Gobierno Regional nombre a Cenzano en cuarta votación por mayoría simple; y me cuesta creer que el propio Cenzano acepte un nombramiento en esas condiciones para un puesto que precisa del consenso desde el primer día.
            Regenerar la vida pública es una asignatura pendiente, y a ello hemos de contribuir todos. Pero el Gobierno Regional, y el partido que lo sustenta, debería ser más cuidadoso. No sólo hacen daño a las instituciones: es que son una bofetada a la esencia del sistema democrático.  Pero confío en que las aguas vuelvan a su cauce y que el Presidente Barreda corrija un error cuyas consecuencias tal vez no calcularon.

martes, 22 de mayo de 2007

Decálogo para políticos



Decálogo para políticos*


            Preguntaron a Don Miguel de Unamuno a qué partido pertenecía, y contestó: “Yo soy unamuniano, y el día que se apunte alguien a mi partido yo me borro”. Y es que resulta difícil encontrar un partido que responda a tus ideas y a tu modo de conformar la sociedad. Yo mismo en muchas ocasiones he reiterado mi no adscripción a un partido político, y paralelamente la necesidad de contribuir  como ciudadano a la construcción de la vida pública. Pero, a pesar de las crecientes críticas a la clase política, siempre expreso mi respeto hacia quienes deciden dedicarse a la noble tarea de la política, al servicio de los demás. No soy de los que desprecian y ponen una etiqueta genérica negativa hacia políticos de todas las tendencias y de todos los ámbitos territoriales, pero sí reclamo la necesidad de una libertad de expresión real, de compartir mis opiniones desde la sociedad civil.
            Estos días de campaña electoral muchos buenos amigos se han animado a convertirse en candidatos. Son amigos que participan en todos los partidos políticos, y a la mayoría de ellos les votaría, pues sé que son personas íntegras, que renuncian a la comodidad de ser espectadores de la vida pública y están dispuestos a dar lo mejor que tienen dentro. Unos llegan con la ingenuidad del recién aterrizado en una lista, y otros llevan años dedicados a diseñar políticas de servicio a nuestra región y a nuestra gente. Pero todos ellos deberían tener presentes algunos principios básicos.

            1. Se gobierna para todos. La pertenencia a un partido no puede olvidar al conjunto de la sociedad y, específicamente, a quienes piensan de forma distinta. El gobernante debe ejecutar una política para todos los ciudadanos.

            2. Buscar el bien común. En general, es válido el principio de que se gobierna de acuerdo con la mayoría, aunque no siempre una decisión mayoritaria equivale a justa y necesaria. Gobernar al servicio de la sociedad pensando en la construcción de la persona, desde una dimensión ética y moral. Esto vale tanto para grandes decisiones conceptuales como para cuestiones cotidianas en un municipio o una región. Un político que busca el bien común deberá a veces tener en cuenta las propuestas de la oposición, y apoyarlas si considera que son buenas para construir ese bien común que afirman buscar.

            3. Respetar al adversario. Las descalificaciones, los insultos, la falta de respeto al adversario político son muestra de la poca calidad humana de quien asía actúa. Tiene además un alto coste: el conjunto de la sociedad capta e imita ese proceder, y así se construye un clima social de confrontación y de demagogia insultante que no beneficia en nada una cierta armonía social. Estas actitudes influyen, además, muy negativamente en los jóvenes. El político, aun con sus errores, es un espejo en el que mucha gente se mira. Lo contrario significa el fracaso de la política.

            4. No es lícito aprovechar la comunicación institucional con fines partidistas. Utilizar la publicidad institucional con carácter partidista es un modo de malversación de fondos. La comunicación y publicidad institucional debe constituir un servicio público, y no ha de emplearse con fines de difusión y exaltación de un partido. Es cierto que la campaña electoral dura en realidad toda la legislatura, es decir cuatro años. Por ello es ilícito que desde el poder se empleen cuantiosos recursos de última hora para intentar arrancar el voto del indeciso.

            5. Aceptar la crítica. Quien gestiona lo público debe saber que está expuesto al análisis y la crítica del conjunto de la sociedad. En un régimen democrático como el nuestro una de las alarmas que se encienden a menudo es el de la autocensura: es decir, un sistema formalmente de libertades pero que luego no acepta las opiniones discrepantes. Personas, instituciones, medios de comunicación, e inclusos partidos políticos son descalificados duramente, y a veces represaliados, cuando expresan opiniones que no gustan al Poder de turno. Estas situaciones, propias de dictaduras, desactivan la participación real de sectores de  la llamada sociedad civil en la construcción de la sociedad.  La participación en democracia no finaliza el día de las elecciones, sino que ha de ser permanente; y los políticos han de tener una actitud sinceramente abierta a la opinión de los ciudadanos.

            6. El programa electoral es el contrato. Los candidatos, con sus equipos de partido, han de diseñar unos programas electorales que sean realizables y hacerlos públicos al comienzo de la campaña electoral. Demasiadas veces comprobamos cómo los candidatos van desgranando sus ocurrencias durante el tiempo de campaña, aprovechándose del seguimiento que de las caravanas electorales realizan los medios de comunicación. Da la sensación de que más que un programa que refleje la filosofía del candidato o del partido en cuestión, se van soltando ideas que puedan impresionar a los votantes. Me parece lamentable que un partido político de tanto peso como el PSOE de Castilla-La Mancha  no haya hecho público el Programa Electoral para las Elecciones Autonómicas del próximo día 27, y que cuando se le ha solicitado guarde un extraño silencio. Tampoco resulta fácil conocer a fondo el programa del PP, pues en la página web de este partido se recogen una serie de Compromisos Cospedal, pero no un programa articulado para la región. Los partidos han de comprometerse también a hacer pública la evaluación del cumplimiento de sus programas.

            7. Las inversiones en servicios públicos no pueden ser partidistas. Escuchando las promesas de muchos candidatos se observa cómo hay Gobiernos y Administraciones que se ponen al servicio de los intereses de un partido. Se oyen frases parecidas a éstas: “Si ganamos en (nombre de una localidad) la Junta hará….”, dando a entender que si no gana su partido la Administración regional no construirá tal servicio…Las inversiones deben ser programadas con parámetros geográficos, demográficos, etc., pero nunca se puede utilizar la llave partidista como criterio de actuación. Es verdad que no es siempre así, y pueden citarse casos verdaderamente ejemplares, y que deben seguirse por otros gestores. Lo importante es que el político tenga claro este principio, y lo aplique.

            8. La política debe atender preferentemente a los sectores más necesitados. Gestionar dineros públicos;  dirigir gobiernos regionales, provinciales o municipales ha de hacerse desde un planteamiento de servicio al conjunto de la sociedad, pero especialmente a los más pobres. Por ello se debe tener una visión de conjunto de la acción de gobierno y, si es preciso, llevar recursos de áreas a veces con mayores presupuestos a aquellas otras en las que no llegan para paliar verdaderas situaciones de necesidad. Ya sabemos que los gobiernos no tienen una máquina de fabricar euros, pero precisamente porque se gestionan fondos procedentes de los ciudadanos se ha de ser muy cuidadoso en el gasto. No quiero poner ejemplos para no herir la sensibilidad de nadie, pero creo que todos somos conscientes de cómo a veces se despilfarra el dinero público en lugar de emplearlo en programas sociales realmente imprescindibles.

            9. Todo político ha de velar por los derechos fundamentales de la persona. Tener presente la ley natural resulta obligatorio, y debe  considerarse esencial en toda acción política proteger el derecho a la vida, la libertad de conciencia,  la formación integral de las personas, el apoyo a la familia, la necesidad y el respeto de la educación moral de la juventud. En estos ámbitos es crucial que los candidatos expresen  realmente sus opiniones, porque los ciudadanos tenemos derecho a conocer realmente qué piensa cada político, cada candidato. Y el político ha de ser fiel a sus ideas y no abjurar de ellas sólo porque estime que sus ideas pueden perjudicarle electoralmente. Es en estos campos donde los partidos en muchas ocasiones impiden a sus miembros actuar con libertad de conciencia, exigiéndole incluso el apoyo a decisiones y normas que chocan con sus ideas. Éste es un déficit democrático que padecemos, y se hace un gran daño al propio ejercicio democrático pues muchas personas que podrían realizar importantes servicios a la vida pública se apartan voluntariamente del escenario político.

            10. El ejercicio de la política debe ser temporal. Toda la vida estamos llamados a contribuir a la vida pública, pero la dedicación política debe ser temporal. No es buena la profesionalización de los cargos públicos, que puede influir en un alejamiento de la realidad social. Pero junto al tiempo de servicio público, ha de tenerse en cuenta para qué puestos se está capacitado y renunciar a aquellos que, a priori, no puedan ser desempeñados con dignidad. La mayor corrupción es ocupar cargos públicos sin tener una formación o aptitudes adecuadas. Relacionar temporalidad en el cargo y aptitud facilitará el éxito de la gestión y el desempeño del cargo o servicio a desempeñar. Y transcurrido ese tiempo está bien contar con las personas que más han contribuido a la cosa pública para que la sociedad pueda beneficiarse de su rica experiencia a través de órganos de consulta y otros instrumentos. Y siempre les quedará su derecho, y también deber, a opinar y a seguir construyendo la sociedad en la que vivan a través de artículos periodísticos, participación en asociaciones y entidades, conferencias, etc.

            Este decálogo intenta servir de reflexión no sólo para tantos candidatos que estos días se mueven en la campaña electoral sin apenas un minuto para la reflexión, sino también para otras personas que tal vez renunciaron a participar en la vida pública y tienen talentos de los que podría beneficiarse la sociedad. En política deben estar las personas más capacitadas y mejor dispuestas a servir a los demás. La política no debe ser un refugio de mediocres y de aduladores dispuestos sólo a ratificar la voluntad y los deseos de los líderes. Finalmente, el decálogo intenta que los ciudadanos seamos concientes de que tenemos una alta responsabilidad: participar cada día en la vida pública. La comodidad y los riesgos de censura no pueden servirnos de excusa.





* El Digital de Castilla-La Mancha. Nº 475 (22-5-2007). http://www.eldigitalcastillalamancha.es/articulos.asp?idarticulo=15486

La Crónica de Guadalajara (24-5-2007).

Cosas de Alcázar de San Juan  (Elecciones mayo 2007). http://cosasdealcazardesanjuan.wordpress.com/2007/05/23/decalogo-para-politicos/
Lanza digital. Diario digital de La Mancha. Año VI, nº 2.274 (25-5-2007) http://www.lanzadigital.com/diariolanza/pb/periodico/periodicodetalle.asp?REG=8670&sec=OPINION
Noticias Toledo Año I, nº 26 (25-5-2007), pág. 2.